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lunes, 30 de mayo de 2011

Punset, el Cuarto Mosquetero de la Spanish Revolution

    
      Sampedro, San Hessel, San Peces, échense a un lado, plis,… pista que va el artista: Eduardo Punset, ese genio inclasificable, abraza también a sus 74 años la causa de los Indignados. “No paréis”, les jalea, conmocionado ante la magnitud de la revolución cultural en marcha. No podrán decir las juventudes de la Indignación que no está seduciendo su formidable lucha anti-capitalista a los más venerables y exitosos ancianos del Sistema. Yo creo que un partido/movimiento que contara con los auspicios de estos veteranísimos mosqueteros, tan best-sellers en sí mismos, arrasaría ahora en las urnas entre el Pueblo. Tienen pues en la mano el cambiar hasta las trancas  este podrido mundo y dar paso al suyo, tan humano y tan guay. Que no se quejen entonces, si no lo hacen.
      
     No sé por qué, pero al conocer el video de Punset en la plaza de la Escandalera de Oviedo inmediatamente me acordé del de la Milá toqueteándole los gabilondos a un paje de la Sexta. ¿Por qué? me interrogué a lo Mou. ¿Rebulle acaso en ambos una similar obscenidad? Debe ser la mala uva bloguera que a esta jodida hormiguita refractaria adorna. Hoy como ayer, desgranar ese video de primera es redescubrir la desvergüenza constitutiva de estos elitistas Prohombres, frutos mimados del Sistema, que disfrutan haciendo como que lo odian, posando siempre de Filántropos sumos mientras ordenan a las hormigas enfrentarse entre sí, que merecerían sin duda ser despojados de todos sus privilegios materiales y obligados, como los pobres de verdad, a escardar cebollinos bajo el sol atroz en una ladera del Tíbet maoísta. Así es que, concédeme una vez más tu favor, lector mío, déjalo todo, toma mi mano y aventurémonos entre el espeso manglar del cinismo punsetiano, que no deja de tener la cosa su cenagosa guasa. Vamos allá:
    
     En el principio fue el autógrafo. Sí porque, desde el mismo umbral de la nueva Era que ahora comienza, se contempla al gran Hombre, satisfechísimo de sí mismo, relajado y contento, firmando bajo el acogedor rumor de los aplausos en lo que parece el libro de visitas de la acampada Indignada. Sólo que ya el autógrafo, la huella punsetiana y el tesoro de su salvaguarda, evidencia que es Punset, como diría Orwell, un poco más Igual que los demás iguales, una Ilustre Personalidad en medio de la libertaria Asamblea. “No sabemos ni cómo agradecérselo”, óyese decir, con la voz velada de reconocimiento, al portamicrófonos de la Asamblea, que le pasa ahora el testigo a Punset.
     “Oye, muchas gracias por mantener viva una esperanza que LLEVAMOS cultivando desde hace mucho tiempo…”, así arranca Punset la faena, en pie, ataviado con chaqueta y camisa sin corbata, por supuesto, sus finas gafitas profesorales, su tono y gestos característicos de violinista húngaro que desparramara las palabras con un dengue de abeja zumbona borracha de miel, como exprimiendo unas invisibles naranjas en el aire, también como un Ronaldo sólo un poco avejentado que acabara de marcar y brindara el delicioso zumo de su sabiduría milenaria al respetable.
     ¡Alto ahí!, porque, a pesar de la sonrisa, como quien no quiere la cosa, ha deslizado Punset el plural mayestático que por supuesto le incluye y que niega la radical novedad de la lucha. ¿Os creíais acaso, juventudes de la Indignación, los pioneros de la Revolución que ha de cambiar de raíz la vida y el mundo? Quiá, LLEVAMOS desde hace MUCHO TIEMPO nosotros con la floricultura ésta de la esperanza. “Oiga, don Punset…” quizás debiera uno de esos libertarios interrumpirle, “…pues no puede decirse que le haya ido precisamente mal con ese cultivo, ¿no? ¿Repasamos cuanto usted tiene, el fenicio éxito de sus libros y programitas en la televisión del Sistema,  el pastizal que se levanta, acaso su humildísima biografía de ex-ministro de la Derecha, economista del satánico FMI, sus estudios superiores en Londres y París, su bachillerato ¡en los años 50! en la High School de Los Ángeles? oiga, su Eminencia, que no es usted un paria, creo”.
    
     Habla luego de las teorías conspirativas que enseña él a sus nietas y arranca ya así unas sonrisas benevolentes, antes de entrar en el quiz de la materia. “Pensad cómo eran las cosas hace dos mil años, ¿no?...”.  Claro, pensad cómo era entonces la vida de los hombres y comparad, pero no va Punset por ahí, no. “Había la Ruta de la Seda, que era… como vosotros, o sea intentaban unir Roma con Oriente, intercambiaban conocimiento, chismorreo, infecciones, genes, y de allí nacía una civilización nueva, una manera nueva de pensar… y en eso estáis vosotros”. ¡Quieto parao, don Punset! O sea que la Spanish Revolution, su esencial aborrecimiento de la libre economía, viene a ser… ¡como la célebre Ruta, abierta sobre todo por la codicia y el ansia de riqueza de aquellos históricos mercaderes que querían a toda costa acrecentar sus ganancias materiales gracias al afán de ostentación de las más acaudaladas familias romanas, deseosas de acicalarse con el preciado tejido! Pos vaya toalla, debiera haber terciado  ahí alguno de aquellos idealistas de la Escandalera.
     “Ahora tenéis la SUERTE de que gracias a Internet y a las redes sociales…”, pero, don Punset, qué sabiduría es esa que cifra el origen del Intenné en el mero azar, ¿nada tiene que ver con la iniciativa individual?, “…oye, yo he venido aquí, COMO CADA AÑO, tengo la SUERTE…” (y de nuevo el azar poniéndose del lado punsetiano, qué afortunado él en la loca tómbola de la vida) “… que me ponen en jurados, y entonces estoy en el jurado de Ciencia del… Príncipe de Asturias, creo que se llama… (ah, qué ensayado mohín de disgusto entonces, qué truquito de farsante mediocre, esa burda red embustera que atrapa las mudas sonrisas cómplices del Directorio de la Indignación, y es precioso el momento, porque irrumpe además en el plano, vestida de rojo, una esplendorosa rubia de muy generosas formas, risueña y ansiosa por inmortalizar digitalmente al Genio, quién fuera él, leches, y estallan los flashes a su alrededor) “… y no puedo revelar el secreto pero os dejo tranquilos, en el sentido de que… creo que hemos elegido bien el Premio…”, y pone ya pie en estribo Punset para la revolera de la despedida.
     “Mil gracias, aah, pensad que hay mucha gente que se acuerda de vosotros, aah (cierra el puño en este punto Punset, adecuando así palabra, gesto y sentido)… aunque os parezca que estáis solos. Gracias”. Estallan ya los aplausos, atruena incluso algún bravo, devuelve él entonces con humildad estatuaria los cumplidos. “Muchas gracias, Eduardo”, le susurra encandilado el maestro de ceremonias de la Asamblea, un poco por debajo del gran sabio. Eduardo guarda la estilográfica en el bolso interior de la chaqueta, se gira hacia el Directorio y por un instante, a sus setenta y cuatro, enfoca con la mirada a la rubia esplendorosa, que a unos metros entusiasmada le ovaciona.
    
     “Creo que debemos un fuerte aplauso… a un esfuerzo brillante”, tercia el speaker y en efecto, sucédese la mansa lluvia de las ovaciones sobre Eduardo que, complacido, baja del estrado y se abre paso, lento y majestuoso entre la masa de los Indignados, que es ahora masa de Enardecidos en torno al sabio, hasta que la marcha triunfal de Eduardo fúndese en plano con la hermosa nuca de una joven morena de pelo recogido en cola que castamente  besa  la sabia mejilla.
     Aún podemos contemplar por un instante más a Punset, señorial y tutorial, firmando más autógrafos, que es que los Indignados se los solicitan sin tregua. Y al final del video, como agitado el Héroe por emociones tantas, don Punset suspira y se desborda… “¡aay! ¡No paréis!, les exhorta con voz desmayada a los penúltimos entusiastas. “Muchas gracias”, óyese decir a uno de ellos, como si la firma del mismo Bob Dylan acabara de conseguir. “Nada, encantao”, remacha Punset, y se va. Y luego, más risas de los Indignados y ese plano final, que recoge, con la atormentada caligrafía del genio, su cultísimo y central imperativo: “No paréis”. Y olé.

Video de la cosa en
http://youtu.be/FYReCuj6ksM
      

sábado, 28 de mayo de 2011

Rajoy, desde Génova sin calor

     
     Sí, porque el speech de Rajoy desde el balcón genovés en ocasión tan primordial resultó, a pesar de los calores ambientales, de una pobreza heladora. Más que ante la  fascinante y acabada propuesta de alguien que quiere ser Presidente parecíamos hallarnos ante la deslavazada charleta del padrino de un bautizo de tercera, dicho sea con todo el respeto que a uno le merecen las sagradas ideas que la mayoría de las veces defiende Rajoy. Se disculparía la incuria si al menos antes hubiera dirigido Rajoy en un espacio interior adecuado una alocución precisa y meditada, o una rueda de prensa, en la que con luz propia brillara una idea, una metáfora ajustada, un correlato significativo capaz de suscitar al menos una atención positiva en quien no abomina del todo de esas creencias, y una emoción honda duradera en quien las comparte. No lo hubo y dejó así pasar Rajoy, -y sus asesores- a mi juicio, una ocasión estratégica para asentar en el criterio con que los españoles enjaretan lo político sus más queridos principios.  
    
     “Hoy es un día muy hermoso”, empezó él diciendo, para felicitarse expresamente por los resultados, lo que sin duda agradaría mucho oirlo a los abajo congregados, pero que quizás, en el contexto real de un país atiborrado de incertidumbres y de situaciones difíciles que se deben tener entonces bien presentes, distanciara a quienes no se sintieran directamente concernido por el particular triunfo. Imaginemos que hubiera empezado: “Sé que son estos días amargos para el ánimo de millones de compatriotas, que ven el proyecto de su vida quebrado, que sienten el marco de la convivencia que nos une a los españoles amenazado por proyectos de ruptura, sé que muchos ciudadanos experimentan desapego y desconcierto ante los fallos de las instituciones que nos hemos dado para nuestro gobierno, esta mañana observé a un joven que…”, para luego mostrar su compromiso sincero a enfrentar esos retos, y tratemos de imaginar la distinta percepción que alguien neutral experimentaría hacia esos distintos oradores.
      Más allá de las generalidades tópicas de estos casos, no hizo Rajoy alusión alguna ni al problema de la corrupción ni a la obligación de los responsables públicos de ser ejemplares en sus conductas, de no perpetuarse como Casta, siendo, como son ambos, asuntos que sienten a flor de piel millones de ciudadanos. En velada alusión a los portasoleros Indignados que llamaban a no votar/les aseguró que “la democracia es votar y muchas más cosas… Hoy se ha celebrado la fiesta de la democracia y los españoles han decidido lo que era bueno para su país” y con tan escuetas y ramplonas frases apañó el asunto, sin pormenorizar con elocuencia en tan importante idea.
    
     El resto del speech rajoyesco, para pasmo del frío observador, vino a consistir en “fusilar” frases textuales de los parlamentos inmediatamente anteriores de Gallardón y Aguirre, sin el más mínimo dominio sobre el auditorio, más bien sobrepasado por éste, con muy pobre hilación textual y sólo discreta gesticulación y entonación –encasquetó tres sucesivos apoyAO, animAO y ayudAO que retumbaron de tosquedad en medio de la noche-. Hubo momento incluso en el mismo hasta para el involuntario homenaje a la chorrada zetapeica –compruébase de nuevo que todo se pega- cuando para la posteridad y acerca de los nuevos votantes que a su partido apoyaron, aseveró, como antes hizo Aguirre, que “les aseguro que no se van a arrepentir NUNCA”, -¿y cómo puede cosa tal saberse?- lo que a estas alturas del film subvencionado suena más bien cómico y resulta ser facilísima munición regalada al adversario para dentro de dos días. No se sabe si es que desconocen hasta tal punto la naturaleza de la política, o conociéndola tratan de engañar… ¿a quién? En verdad que hay que ser espeso para despacharse así.  
    
     En suma otra clamorosa ocasión perdida y la demostración de cierta contumacia por parte de los líderes de la Derecha en la ignorancia de conocer elementales pautas de la comunicación política en las sociedades mediáticas. Aunque nada tengo que ver ello con la calidad gestora que luego se pueda –o no, que diría Rajoy- demostrar, resulta el comprobarlo de nuevo bien penoso para todos los que incurrimos en el abominable pecado de considerar como los menos malos de todos –a despecho de la demagogia utópica, tan guay sobre el papel, tan déspota en la realidad-  a los principios liberales. Acaso tenga Obama que llamar también por teléfono a éste y dictarle un par de cositas al oído.



(Sigo, gracias a San Blogger, sin poder responder a los fraternales comentadores de mi blog ni dejar tampoco comentarios en los blogs amigos que sigo… ¡porca miseria! Me siento así un poco maniatado, en fin, un abrazo a todos)

viernes, 27 de mayo de 2011

Los discursos genoveses

    
     Vale, habían ganado las elecciones autonómicas y locales. Lo habían conseguido. Habían reunido esta vez más apoyos de los electores a sus propuestas que nadie. Mas, como dice Voltaire, “no es suficiente conquistar, se debe aprender a seducir”. Tenían debajo a algunos cientos de entusiastas. Tenían sobre todo al otro lado de las pantallas a millones de españoles, a una nación atravesada por múltiples y emborrascadas discordias,  unos comicios generales a la vista y,  aunque imposible es el contentar a todos, hasta al más novato de los estudiantes de ciencias políticas se le alcanza la extraordinaria importancia de esos Discursos de la Victoria en orden, de un lado, a disipar temores infundados, y a cohesionar y remover la adhesión en torno a ellos de quienes les apoyaron y de quienes pueden entonces sentirse atraídos hacia su causa si  saben presentar de forma adecuada la misma en el momento del triunfo y de la asunción de la responsabilidad del Poder que habrán de ejercer sobre los ciudadanos, de otro.
     No hablo aquí de plantificar desde el balcón genovés unos soberbios discursos cuajados de floripondios merengosos y redichas grandilocuencias sin tino, -es decir, no hablo del muá- sino de la crucial trascendencia en la comunicación pública de presentar de forma sugestiva el mensaje político básico que se quiere trasladar a la ciudadanía, cara a movilizar sentimientos de aprobación y de aceptación hacia el futuro gobernante. Esos relevantes contenidos hay que prepararlos a conciencia, porque se trata de un momento clave, que casi todo el mundo sigue con la mayor atención y del que extraerá una sensación difícil de modificar luego.
    
     Los mandamases del Partido Popular –tan odiosos ellos para mí, you know- no lo hicieron, a mi juicio, y una vez más despreciaron las más elementales pautas de la comunicación política en las sociedades de masas, aquellas que consiguen la creación de invisibles pero indisolubles lazos de lealtad o de animadversión hacia determinados políticos entre los gobernados. No en otro lado radica, en mi opinión, sobre todo el éxito de Obama, excepcional orador donde los haya, cuyos brillantes discursos, escritos y pensados por auténticos profesionales, trabaja él al milímetro y pone en escena primorosamente. Más aún en España donde, como consecuencia de los valores culturales dominantes, la aproximación a los líderes sociales tiene en mucha mayor medida un carácter visual y oral que escrito.  El resultado aquí: Gallardón o el discurso pelota, Aguirre o el discurso meramente utilitario, Rajoy o el desolador Anti-discurso. Cierto es que en los tres confluían motivaciones personales distintas y que el mayor yerro, a mi juicio, por eso mismo, recayó sobre todo en el lider nacional.
    
     A Gallardón, que es, de los tres espadas genoveses, aquel cuya gestión menos estimo, le observé dos discursos radicalmente distintos, salvo en una nota común: hacernos olvidar a todos que en realidad había perdido él apoyos populares. Así, para la alocución primera, que llevó a cabo en el Ayuntamiento, elaboró un discurso espléndido, éste sí que trabajado a conciencia, hilvanado y fluido, con acertada entonación y precisa gesticulación,  eficaz y emotivo, en el que las palabras atrapaban por su trabada cadencia y por su perfecta elección para mostrarnos con ellas su sincera predisposición a luchar contra el desempleo entremezclada con el emocionado recuerdo a su padre y a la quinta mayoría absoluta consecutiva por él conseguida. Parecía más un estadista que un edil, ya digo, y daban ganas, te lo juro lector mío, de abrazarse a él sobre la misma pantalla. Sensacional.
     Luego en el balcón de Génova se le vio mucho más atropellado, manejándose más con abstracciones genéricas que con eficaces imágenes concretas y excesivamente inclinado, creo yo, a encomiar con insistencia los excepcionales méritos de Rajoy, al que una y otra vez levantaba el brazo de ganador, pese a que no había en realidad Rajoy ganado nada, anticipando acaso en exceso más un deseo propio, que a su propio interés conviniera, que sugiriendo a los electores el considerar  la conveniencia del mismo. 
    
     Esperanza Aguirre, la que, para mí, con mayor bravura se expone siempre de frente en el combate ideológico contra las recetas izquierdistas, no en vano es su genuina Bestia Negra, (para Peces, para Tomás Gómez, para El País, para los sindicatos, para los Indignados, para la Humanidad, vamos) hizo a mi entender un discurso gélido, insuficiente y en exceso pragmático. Ella sí que contra todo había ganado con claridad   (52% de los votos, cinco escaños más pese a los cuarenta mil votos menos que en 2007) y perdió una gran oportunidad de indirectamente reivindicar ante todos su genio y su logro. Se la vió un punto incómoda y algo apagada en el balcón genovés, como molesta porque fuera Rajoy el que capitalizara su éxito. Habló así en genérico del éxito del “Partido Popular” y apuntó hacia el gobierno instándole a convocar elecciones para que… el PP vuelva a la Moncloa, lo que siendo una aspiración suya legítima, es declaración de parte, y no es precisamente lo que en concreto más puede desear escuchar la mayoría, en la medida en que antepone el medio propio al fin que debe ser hacer frente a la pavorosa crisis económica e institucional.
    
     Convergieron al fin los focos hacia Mariano Rajoy, el secretario general del partido ganador, cierto, el candidato in péctore al gobierno de la Nación, el que tenía ante sí, pues, una ocasión única de proyectar ante la nación entera, en un momento más que propicio por el triunfo, un mensaje aglutinador y movilizador de simpatías hacia su persona de ser él capaz con elocuencia de hacerse mirar y admirar por el respetable con un mensaje elaborado y atrayente. Pero a  la disección del pufo rajoyesco te convoco yo para la próxima,  lector mío, que ya está bien por hoy de reclamar tu generosa atención.
    
         

miércoles, 25 de mayo de 2011

El legado de los Indignados

    
     Sinteticemos, a nuestro insignificante modo de ver -¿qué podría una simple hormiguita díscola y facciosa ante el rugir de la fabulosa marabunta justiciera salvo suplicar como el Otro un poco de por favor, y recordar que se evalúan aquí, desde el criterio de uno, falible, of course,  unas ideas y unas orientaciones generales, y nunca a las personas participantes en la Indignación entre las que estoy convencido, igual que entre las del PSOE y las del PP hay magníficas personas?-, las trascendentales aportaciones a la Historia del Pensamiento Político Universal que para la Posteridad nos dejaron los más sugestivos portavoces de la Spanish Revolution durante estos días que conmovieron al Mundo… bueno, y también al Washington Post:

     1)“Esperanza Aguirre, hija de P…”: yo creo que hasta a Cromwell le hubiera dado vergüenza escucharlo, se hubiera incluso indignado él mismo de oírlo, ni siquiera un eslogan macarrónico del todo a cien, ni eso, sólo el zafio y machista y ordinario insulto, coreado con algo de tabernario afán vejatorio, que tanto recordaba a aquel otro de la pancarta de los huelguistas del metro madrileño: “Espe, como no me des el 5, por el c te la hinco”, inscritos por lo demás ambos a la perfección en l’air du temps, en la norma de la horma de los reallitys de la Mugre hodiernos.

     2) “Así, Así, Así Vota Madrid”: que no otro fue el futbolero cántico con el que la Indignada muchedumbre durante la jornada de reflexión y a través de las televisiones llamaba al Pueblo español precisamente a no ejercer el derecho al sufragio, sustituyendo el voto en la urna por el bote sobre el firme portasolero, en una como mínimo estrambótica ceremonia, entre festiva y absurda, que al mismo Bakunin hubiera mosqueado. ¿Deberían acaso los yugorines del PP, de poseer algo de chispa sus inspiradores, de haberles en la noche electoral a coro contestado, al modo de los seguidores del Real cuando su equipo gana, con ese mismo ASÍ, ASÍ, ASÍ VOTA MADRID en boomerang? Mejor no, ¿verdad?

     3) “¿La soberanía nacional? ¡La soberanía nacional está aquí!”, alucinado y alucinante reduccionismo de inequívoco talante antidemocrático, enarbolado con toda convicción por uno de los  Portavoces de ese difuso, abstruso y profuso Régimen asambleario, embarullado en infinidad de votaciones, seminarios, reuniones, convenciones, propuestas –algunas perfectamente acorde a lo que uno defiende- de representación tan directa como directamente inanes y manipulables, contradictorias, contrarias precisamente a las normas elementales de los mecanismos democráticos de representación, que al propio Rousseau hubiera dejado patidifuso.

     4) “¿Alguien de Bildu en la acampada? No lo sé, pero sería un honor recibirlos”: cultivadísima perla que dejó caer también en un programa de televisión uno de esos autorizados intérpretes de la Spanish Revolution, de la “Organización” como ellos dicen, que seguramente devolvía así las flores -¿las rosas blancas?- que aquellos prodigaron a los Indignados en no tan asombrosa eventualidad que al mismo Kant hubiera hecho palidecer. Sí, porque, un notorio dirigente de Bildu apuntaló “las similitudes importantes” que guardan ambos movimientos. Dijo asistir él con “expectación e ilusión” a lo de Puerta del Sol, ya que “los rasgos definitorios que vamos conociendo del movimiento de respuesta ciudadana y los propios caracteres que Bildu ha ido dando a conocer a la ciudadanía guardan similitudes importantes”, tal y como recoge Efe.
    
     Siempre podrían alegar en su descargo los Indignados, claro, que con los Tres Tenores del Antisistema como mentores, San Hessel (“Deseo que halléis UN motivo de indignación. Eso no tiene precio”), Sampedro (“El PP se regodeará apretando los tornillos de la explotación”) y San Peces Barba (“Los católicos sólo entienden el palo”), tampoco podíamos pedirle al olmo podrido de su juvenil Indignación las granadas peras, el milagro de la primavera de Enmanuel Kant, por decirte algo. Y no les faltaría en ello, reconozcámoslo, pura y práctica razón, que nos explique así el desbarre de tanta sinrazón básica.  O sea, Sam Peckinpah.

(Por el motivo que sea, que lo ignoro, San Blogger no me permite responder a mis amables comentaristas.¡Ahora, que lo desearía tanto! No para cruzar exabruptos, desde luego, sí para intercambiar, sin acritud, razones, vivencias, argumentos, ejemplos. Para comunicarnos mejor, no para incomunicarnos, más. En cuanto me sea posible lo haré, claro)


domingo, 22 de mayo de 2011

Spanish Revolution en síntesis

    
Ok, hagamos, a la manera marxista, la brutal síntesis de estos otros díez días que conmovieron también al mundo y que para siempre guardaremos en la sagrada cuenta de todas aquellas almas purísimas que anhelan y luchan por un mañana a la medida del Hombre (y de la Mujer, claro) y en contra de la explotación del bárbaro capitalismo, ese Sistema esclavista. Difúndanla por todo el orbe quien la crea atinada. Nosotros, si que nada tenemos que perder, salvo las nobles cadenas del anonimato a que nos aherrojan Antonio Gala y demás hermanos mártires:
    
 "Anoche, que no se diga que no es uno idealista y utópico, tuve yo también un sueño: los del 15-M acampaban delante de la sede de Bildu y de todas las Herriko Tabernas y de los balcones de los Etarras Cantarines del Jo-Ta-Ké clamando por la democracia y la libertad en el País Vasco, por los asesinados, por los malheridos, por los extorsionados, por todos los que han tenido que largarse, por los que necesitan escolta para sobrevivir allí de rodillas, por esos concejales constitucionalistas. Cuando desperté, Willy Toledo y Torrente, esos dinosaurios, seguían  en  la Puerta del Sol".   

 "Habría que apuntar en algún lado los nombres de los líderes de estos super-mega-idealistas asamblearios portasoleros: en cuatro o cinco años coparán los privilegiados puestos dirigentes del PSOE o del invento afín. Se admiten apuestas. Es que no es nada nuevo: lleva siendo la misma burda historieta, el eterno retorno Retro-progre desde las carnavaladas del mayo parisino aquel".

"Lo esencial era, recordémoslo mil veces, que todos los sondeos daban una victoria aplastante del PP. Esa era la expectativa real de voto. En lugar y fecha escogidos con maquiavélica precisión en la recta final de las elecciones, se ha creado –y se ha conseguido aglutinar, cierto- un espectacular Foco de atención cuya principal virtualidad ha consistido en ensombrecer la legalización de Bildu y la memoria de la pésima gestión gubernativa, al difuminar ésta en una más radical denigración del Sistema y en la pretendida equiparación corresponsable en el Desastre de la oposición. Se busca sobre todo disuadir a esa franja decisiva de voto volátil que tenía pensado ahora votar al PP".

    "La derivación de la Política, en suma,  en un reallity más, con esas angustiosas votaciones y esos plausibles vuelcos de las audiencias en el ultimísimo momento. De ahí que la Movida portasolera también por momentos parezca una entrega más, masiva eso sí, de una jornada de Gran Hermano: jóvenes y jóvenas guapísimos contemplándose festivos y haciendo NADA".  

     "Concentrado sumo de la Spanish Revolution, de su amargo zumo, alfa y omega irrebatible de la misma, Aleph inconstestable de su verdadero sentido: el Presidente dice que… ¡si tuviera él veinticinco años ahí estaría! (¿?) Ah, vale, vale, capito, okey.
   
    





   


sábado, 21 de mayo de 2011

Todo lo que usted quiso saber sobre la Spanish Revolution

    
     Sostiene ahora Zetapé, esa calamidad circunfleja, que de tener él veinticinco abriles seguramente ahora mismito estaría en Sol. Uniría pues su voz a toda esa cohorte de inspirados poetas soñadores que a grito pelao proclaman que “PSOE-PP-la-misma-mierda-es” y demás macarrónicos pareados del todo a cien. Es decir, que como puro excremento designaría  el verdadero nombre de la rosa socialista, item más, como simple zurullo a sí mismo se inculparía. Pero sólo dos días atrás, como un tronitonante déspota bananero, capaz con el inmenso Poder de su capricho de negar hasta la misma realidad, había tildado de “bellacos” a quienes osaran negar los recortes sociales por su grata Excelencia asestados. Que precisamente  infame él así a los fachas va de suá, que ni agua se merecen estos, pero es el hecho que también agravió de esta forma a los alegres trovadores puertasoleros. No sé que encierra más profundo desprecio, si el insulto directo del bellaco -¿quién de sus 666 asesores le soplaría el caballeresco arcaísmo al gran Timonel?- o la palmadita paternalista de superioridad en el hombro de “son jóvenes, y los jóvenes, ya se sabe…”. No crean que semejantes paridas le crean problema alguno al Presidente del Paro. Ni el más mínimo. Los puertasoleros tienen reservado el práctico monopolio de los insultos más machistas y patanes para Esperanza Aguirre, a coro ultrajada como hija de… la Gran Bretaña, sí.
    
     Y sin embargo esa doblez zetapeica, ese querer estar al plato y a las tajadas, ese cinismo desatado, esa repugnante falsedad esencial, ese querer ocupar todos los planos del discurso para embarrar el campo y dejar sin espacio al adversario, maniatado y sin reflejos para escapar a la llave maestra y a la patada por sorpresa en los gabilondos hondos en la crítica semana electoral, son la clave de la hegemonía ideológica izquierdista. Y lo son porque ese desdoblamiento marrullero conecta a la perfección con una idéntica y esquizofrénica aproximación emocional y argumental que se palpa en la inmensa mayoría de quienes ven con buenos ojos la extrema satanización de la Derecha que de ahí se deriva, que se niega a sancionar el desastre sin paliativos gestor de los gobernantes e incluye en un idéntico –cuando no superior- plano de responsabilidad a la mansa oposición, en insólita argucia para la política comparada de cualquier país avanzado. Copan las prebendas del capitalismo y a la vez lo aborrecen.
    
      Se entienden así a la perfección el matarlo-a-hostias del altivo jiennense, el palo-contra-católicos de Peces, y el nos-fusilarían-a-todos-los-socialistas-si-pudieran del edil sevillano-con la derecha-extrema-bellaca del Señor Presidente. Es como si la oposición a Bush en EEUU hubiera incluido en el mismo ticket una más radical impugnación aún de Obama. De forma que entre los puertasoleros –hablo de los manipuladores de la cosa, no de todos los allí asistentes, pues lo decisivo en política mediática es la imagen proyectada a la totalidad del cuerpo electoral- y Zetapé hay un delicado juego de sutiles identificaciones y de mutuas proyecciones caracteriológicas, de difusas identidades compartidas, cimentadas bajo el sustrato común de una inquina atroz a la normal alternancia en el Poder, pues no en vano coinciden las Izquierdas y el Líder que nunca las iba a fallar en considerar a la Derecha indigna para siempre jamás de la Democracia, en tanto que irrecuperable Anti-Pueblo que son para ellos esa, curiosamente,  mitad de españoles. Mientras tanto el fascista Basagoiti mantiene en el machito a quienes han tramado la legalización por la espalda de Bildu, cuyo debate háse, por arte malabar y puertasolero, esfumado.
    
     Habría que apuntar en algún lado los nombres de estos super-mega-idealistas asamblearios puertasoleros: en cuatro o cinco años coparán  muy privilegiados puestos como dirigentes del PSOE o del invento afín. Se admiten apuestas. Es que no es nada nuevo: lleva siendo la misma burda historieta, el eterno retorno Retro-progre desde las carnavaladas del mayo parisino aquel. Se abre pues ante estos líderes un futuro esplendoroso.
    
     Por eso va todo el caleidoscopio asentándose: Zetapé y su generoso delirio gótico de acné juvenil, en prodigioso y estafador a la vez autodistanciamiento de sus siete años en el Poder, el gran Gabilondo, que vuelve a señalar a los Indignados la esencial maldad del PP, Almodóvar, que comulga desde Cannes con las hostias plazasoleras, Penélope, que desde Hollywood se apunta, Almudena Grandes que se abre de fanático corazón, Willy Toledo que se pasea, Torrente/Segura que se asegura. Aventurábamos ayer la presencia de Millás y los cien kilos de su Planeta capitalista y plutócrata a cuestas… y de momento paseóse ya Antonio Gala con su pasión turca y Planetaria también, con algo siempre en el porte de perpetua Virgen de los Desamparados en procesión anti-Otan y me parece que no va a cumplir Gala ahora veinticinco abriles.  
     Sólo así puede entenderse en su totalidad el significado –mucho más importante que la mezcolanza de ingredientes en la misma- de la Movida plazasolera. ¿No hemos visto acaso ya huelgas montadas desde el Poder –la de transportes, la general, entre otras- para suplantar y encajonar hasta disipar el descontento social? No pueden las ramas impedirnos ver el bosque, no puede el múltiple colorido de los garabatos ocultarnos el dibujo de fondo.
    
     Lo esencial era, recordémoslo mil veces, que todos los sondeos daban una victoria aplastante del PP. Esa era la expectativa real de voto. Sobre la base del malestar real existente, en lugar y fecha escogidos con maquiavélica precisión de proximidad a la recta final de las elecciones, se ha creado –y se ha conseguido aglutinar, cierto- un espectacular Foco de atención cuya principal virtualidad ha consistido en ensombrecer la legalización de Bildu y la memoria de la pésima gestión gubernativa, al difuminar ésta en una más radical denigración del Sistema y en la pretendida equiparación corresponsable en el Desastre de la oposición. Puesto el cebo, la mórbida tendencia “espectacularizante” de los media mordió el anzuelo y lo amplificó con retransmisiones continuas que por pura lógica mediática sólo contribuyeron a amplificar el fenómeno.
     En consecuencia, sumidos de pleno ya en las aguas turbulentas de la agitación callejera, la cantada victoria está ahora puesta en duda, pues nunca puede saberse a priori los derroteros que puede tomar la cosa a ojos de la Opinión Pública, sometida al histérico electroshock de acontecimientos tumultuosos imprevisibles, que lejos de toda pausada reflexión, ponen al votante en un brete visceral de primaria identificación, y el aroma asambleario y en apariencia idealista de la Movida puertasolera sólo puede favorecer las naturales pulsiones izquierdistas de la sociedad que previamente hasta la saciedad llevan trabajando desde hace treinta años en las mentes el PSOE y los partidos aledaños con los que luego tiene por costumbre pactar a mayor gloria del podrido Sistema y sus idealistas debeladores. Se han removido las aguas, y aunque el resultado de la jugada está por ver, es difícil que pueda perjudicarles más de lo que la anunciada derrota prometía.
      En última instancia, si sale, sale, total, siempre valdrá como ensayo general de una extraordinaria modalidad de agitación política, de modificación de la Agenda y de las expectativas, de auto-lavado de conciencia expréss, de extensión de la propia campaña electoral por otros medios, que pareciendo modernísimos, no dejan de ser variantes más o menos sofisticadas del agit-prop de toda la vida, ante el que la Derecha, torpona y sin reflejos, que voluntariamente desactivó su propio sujeto social constituido y actuante en la calle para querer en vano parecer a ojos de la ciudadanía izquierdista como más moderadita, ahora palidece.
     Además, y es una nota común a las sociedades post-modernas supermediáticas, cada vez más las elecciones se deciden por la incidencia de las imágenes sensacionalistas de los últimos días de campaña, porque en las sociedades de masas, dado el alud diario de información a digerir, la pérdida de la memoria, de la perspectiva referencial y de los hechos sustanciales, la sucesiva erosión de las instancias generadoras de criterio y sentido, y la precipitación en masa sobre lo último son las palancas decisivas. ¿Quién se acuerda ya de la devastación y de los que al pairo duermen, fallecidos aparte, por causa del terremoto de Lorca, de hace sólo ocho días? Ni un cartelito ha merecido.
   
     La derivación de la Política, en suma,  en un reallity más, con esas angustiosas votaciones y esos vuelcos de las audiencias en el ultimísimo momento. De ahí que la Movida puertasolera también por momentos parezca una entrega más, masiva eso sí, de una jornada de Gran Hermano: jóvenes y jóvenas guapísimos contemplándose festivos y haciendo NADA.  Y eso los modernos demagogos se lo saben de sobra. Acaso por todo eso también Zetapé suspira y entona ahora el bolero fulero de los veinticinco años, como última instancia especular a la que aferrarse.    

viernes, 20 de mayo de 2011

Torrente, a muerte con Los Indignados, te lo juro por el Ché

       
     Anoche, que no se diga que no es uno idealista y utópico, tuve yo también un sueño: los del 15-M acampaban delante de la sede de Bildu y de todas las Herriko Tabernas y de los balcones de los Etarras Cantarines del Jo-Ta-Ké clamando por la democracia y la libertad en el País Vasco, por los asesinados, por los malheridos, por los extorsionados, por todos los que han tenido que largarse, por los que necesitan escolta para sobrevivir allí de rodillas. Cuando desperté, Willy Toledo y Torrente, esos dinosaurios, seguían  en  la Puerta del Sol.
       Ya el que Willy Toledo, el heroico defensor de la tiranía de los Castrones, esa democracia más que real, el que personalmente se pidió escupir sobre el cadáver aún caliente de Orlando Zapata en las mazmorras castristas,  dejárase ver tan campante en la movida de la Puerta del Sol habría por sí mismo debido bastar para pisparse todos de qué va la vaina del Indignaos. Pero que nada menos que el bárbaro creador de Torrente 1-2-3, más el impresionante y aún contante y sonante Torrente 4, aterrizara in person y en loor de multitudes sobre la Plaza de Cataluña para con su galana  presencia refrendar la protesta es ya  para torrentear y no echar gota. Pretendiéndolo o no, al ser con tal entusiasmo acogido, ha contaminado Segura de la propia bazofia constitutiva de su genio la protesta del Pueblo llamada a redimir al mundo. La Spanish Revolution, que dicen por ahí, tócate los gabilondos hondos pero que a fondo. Sólo faltan Paquirrín y Juan José Millás, con su Planeta a cuestas. Que pruebe Alfonso Ussía a asomar el bigote. Periodistas de Telemadrid, de Efe, de Libertad Digital, de Intereconomía, mileuristas traidores ellos, claro, hubieron en cambio de escapar de allí por patas. Se los querían comer, creo.
     
     Nunca dejará uno de maravillarse lo suficiente de la impudicia y del mínimo atisbo de decoro que se gastan los más sonados prohombres de la Progresía. La verdad, manejan a la peña como les sale de los mismísimos: ¿qué se hizo del masivo y ensordecedor idealismo utópico del NO A LA GUERRA, con Libia, Afganistán y hasta el fiambre de Bin Laden en el fondo del mar matarile-rile-rile tan a la vista? ¿Era sincero o fabricado, era abnegado o ultrasectario ese aparentemente incontenible idealismo? ¿Siente uno solo de aquellos chavalotes masivamente acarreados entonces, un atisbo siquiera de mala conciencia? Callan como progres.  Ahora toca transbordo en Sol, y qué Sol más oportunísimo, y qué fue de Marisol, bueno, está para eso ahora la Espe.
        Ahí está, mírale, ese cráneo en verdad privilegiado, todo un forretis disfrazado casi de clochard, santificando -“aquí, con estos chavalotes, je, je, jé,”-  de torrentiana aura la más noble Causa ciudadana. Dice la airada proclama de los 15-M que “no somos mercancía”. Ya. ¿Y qué otro modelo de espectador-consumidor propone Torrente con cada uno de sus groseros divertimentos fílmicos? ¿Qué elevadas regiones del alma espectadora con denuedo creador se esfuerza hasta el desgarro íntimo Segura una y otra vez en cultivar?
    
     Es que es de traca torrentera, vamos. Dicen los del 15-M que están en contra de los banqueros, de los políticos, de este podrido y deshumanizado Sistema, en suma. ¡Pero si es Torrente en su fealdad cósmica la más acabada y privilegiada criatura del mismo! ¡No por otro motivo decoraba su gran película con la efigie de los más significados Triunfadores del Sistema! ¿Repasamos la particular lista de Schlinder del Torrente-4? Es que ni dos meses hace que se estrenaba Torrente 4: un millón de espectadores sólo en el primer fin de semana, 8,2 milloncetes-je-je-jé de euros recaudados sólo en esos días, 668 cines, 910 pantallas, la película más taquillera del cine español, le voilá sólo las últimas cifras –por no hablar de los Goya- en que se mueve Segura. ¿Creen de verdad esos “chavalotes-je-je-jé” que no hay una trouppe de plutócratas banqueros sosteniendo el fenómeno de Torrente, y éste a su vez a ellos, claro, o sólo lo fingen?
     Ahí le tienen, posando de guay; la Mugre entronizada incluso entre las más idealistas manifestaciones ciudadanas. Decía entonces Segura que triunfaba él “porque en España tenemos mucho sentido del humor”, y es que debe ser cosa de mucha risa, claro, el pretendido Apocalipsis de hambre y desesperación que nos quieren vender este tropel de muy estratégicos Indignados. ¿Qué clase de humanista autoconciencia demuestran estos promotores al bendecir así a Segura? ¿Cómo sostener ya la mínima seriedad de sus reivindicaciones que tan alto claman por OTRO MUNDO DIFERENTE? ¿Va a ser acaso Torrente su particular Moisés? No fotis, nen.
    
     Debe ser que con aquella desolada confesión twitera, coincidente con el incesante tintineo metalífero que el estreno aún en sus bolsillos repiqueteaba, -“mi vida personal es una puta mierda”- no ha tenido bastante Segura para enmascarar delante del Pueblo la magnitud de su élite. Hacía falta un gesto personal y presencial, que la fe sin obras no salva en el santoral laico de la Humanité fetén, of course. “Santiago Segura, como uno más, acampado por el movimiento 15-M”, rezan rendiditos y sagaces los titulares del Intenné. Además, listo y hábil como siempre, incluso se ha adelantado por la mano a Sabina, que nos había jurado el de Úbeda por todos los santos progresistas en “Público” pisar pero que mucho y de una jodida vez la calle. Tranqui, Torrente/Segura, ya estás tú salvado. También tú eres “moooy bueno”. Ya puedes ir preparando el Torrente que sigue al Cuatro, y que tus fans vayan ahorrando, y a los demás, jodidos fachas, que por ahí nos vayan dando. Porque OTRO MUNDO no lo sé, pero OTRO TORRENTE es más que posible.  
    

miércoles, 18 de mayo de 2011

Peces-Barba-Sampedro-Hessel... esos mulláhs


   
     Claro, qué exigirle al altivo cafre jiennense cuando nada menos que uno de los Siete Padres de la Constitución y Excelentísimo Presidente del Congreso de los Diputados brinda a su provecta edad desde EL PAIS el penosísimo show de desplegar un vendaval de furia cainita, propia sólo un mulláh perito en odios que a todos nos quisiera con su propia insania de paso estrellar. Peces Barba y el milagro de la multiplicación de su odio crepuscular. Si el ceporro de Jaén hablaba de “matar a hostias” a su oponente, Míster Peces, en apariencia un pasito atrás, en realidad, dada la sensatez a la que debería obligarle su privilegiado status, siete pueblos más allá del peor de los fanatismos, asegura que “los católicos sólo entienden el palo”. “Cuanto más se les consiente, peor responden. Sólo entienden el palo” escribe Peces y le exige nuevas y drásticas medidas ad hoc a su pupilo Presidente.
     Creía uno que sólo empleaban esos virulentos y rancios emblemas terminológicos –“entender sólo el palo”, qué imaginería más retrógrada, qué chusco y torcido ex-Rector- los fervorosos e ignaros franquistas de diseño, ya por fortuna periclitados, aunque cosa sabida es que la misma expresión en boca de un sedicente progre por sí misma tórnase al punto en brillante máxima al servicio de los que menos tienen, de los desheredados, de la Humanité etecé, que no hay montañas en todo el universo mundo capaces de amontonar la fenomenal fábrica de la demagogia progre. Amenaza pues el Emérito Ex-Rector a los católicos con el palo talibán de su otoñal ira.
    
     Se trata, claro, de acrecentar la yesca de la Crispación, de prender el reguero inflamable de la discordia, tal como el profeta Gabilondo aconsejara en su día a su entonces Señor Zetapé, porque así conviene al rastrero cálculo electoral, y si en el camino se despeña nuestra nación por la cuneta de los enfrentamientos fraticidas, siempre sabrán posar ellos para la Historia de muy abnegados pacifistas, incapaces de pisar una hormiguita bloguera siquiera.
     Citando expresamente –“seguid su camino” que todo es ahora dar órdenes a la tropa- a los venerables Hessel y Sampedro, fenicios y exitosos mulláhs del Indignaos, como haciéndose un sitito a su lado,  a ver si algo del Triunfo Panfletario a él así se le pega, -le voilá los Tres Tenores del Antisistema- impreca ahora desde el minarete de Prisa el muecín Peces a sus creyentes en iracundos y apocalípticos términos: “¡Despertad, madrileños… no debemos dejar paso a esos sectores casposos, LLENOS de RENCOR y SEDIENTOS DE RIQUEZA  hemos de acabar con la pesadilla del Dragón que representa la señora Aguirre… que la señora marquesa consorte no siga gobernando Madrid”. No pasarán vamos, y pasma a uno en el Apologista del Palo la referencia capilar al adversario –teniendo tan a mano al torrentino Mr Bono, egregio representante del socialismo hípico, y a las florecientes joyerías de su ex-esposa- junto a términos denigratorios tan inmotivados e hiperbólicos, tan cuajados de bilis, de una maldad tan sin fisura en ellos como los que Hitler y Stalin propalaban acerca de los judíos y de los kulaks. Y es que sostuvo en prisaico artículo Peces hace poco, tan suelto de cuerpo como acostumbra, que “si hubiera que premiar la mayor DEGENERACIÓN, sin duda Esperanza Aguirre obtendría el primer premio”. Ni Strauss Kahn, vamos. Arte degenerado, decían los nazis. Marquesa degenerada, señala Peces. Es, ya digo, el “milagro savonarola” de Mr Peces, a la vejez la sobada viruela de su cólera ultraizquierdista, y la multiplicación de su pan, éste sí que negro y amargo pan crispador.
    
     Ya trató Mr Peces en su día, como Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo –hay que ver la rimbombancia de oficiales puestos que siempre ha copado el muy mullah- de hacerles tragar a éstas el zetapeico ricino de la negociación etarra, conminando con maneras de Comisario desalmado a los deudos de los asesinados a las muchas concesiones que deberían ellos inexcusablemente prestarse a aceptar por mor del Proceso que a Zetapé iba a valer el Nobel de la Paz. Ya apuntó sus panfletarias maneras también Mr Peces cuando en el homenaje gubernamental a Carrillo deslizó su glorioso versículo de “aquí estamos los buenos”.
     Escribe en el artículo de EL PAIS Mr Peces, esa gloria nacional, que “no hicimos los socialistas la Transición… para facilitar el acceso al gobierno a los antiguos franquistas, a los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad”, porque sabido de sobra es también que Democracia, Progreso y  Socialismo única e indiscernible cosa son, de lo que se deduce que es al partido de “Esperanza Aguirre, Mayor Oreja y Camps”, y no a los heroicos luchadores por la Independencia y el Socialismo de Bildu, al que cabría ilegalizar, visto lo casposos-ahítos de rencor y- sedientos de riquezas como diabólicos enemigos que en el milagro de Míster Peces resultan.
    
     “Debemos luchar sin descanso en defensa de nuestra dignidad, para evitar la catástrofe moral que supondría una derrota anunciada y soportada por unos madrileños que habrían dejado de luchar”. Y qué penosa sindéresis, my God, si hasta los blogueros lo hacen mejor. Si después de artículos como éste no le dan a Peces el Mariano de Cavia –que le encanta encima a la Derecha, mientras desprecia a los liberales sin Nombre, galardonar a cuantos progres con talmúdica inquina la zahieren, recuérdese a E Aguirre y su valsecito de la Victoria con Sabina- es que está ya todo perdido para los pobres del mundo. Cómo maneja el palo Peces, que es que se le entiende todo. Es, ya digo, el milagro de P Barba, la geométrica progresión de su airada rabia antepenúltima, la de quien pasaba por eminente democristiano del PSOE, que descubre ahora a los mulláhs,  el discreto encanto de su santa indignación, para que luego un señor de Jaén vaya y remate por toda la escuadra el letal balón de la crispación.     
    

lunes, 16 de mayo de 2011

Una más de hostias gabilondas


    
     Dice, hablando en un mitin de su adversario popular el número dos del PSOE por Jaén, aceitunero desde luego que no, pero altivo y cafre un rato el tío, que es que es… “para matarlo a hostias”. ¿Qué clase de energúmeno venido a más se oculta tras ese esputo malamente vocalizado? ¿Qué orientación básica ante la vida revelan esos dicterios? ¿De qué está repleta esa perola que así percute? ¿ Y le aplaudiría mucho la concurrencia después de pronunciarlas? Ya le llovieron, por cierto, en el contexto de varias algaradas teledirigidas personalmente por los jerifaltes socialistas murcianos, unas cuantas bien reales hostias al consejero popular de Murcia, de cuyos autores, a pesar de las aparatosas promesas rubalcabas, nunca más se supo. No lo mataron, eso es verdad. Matarlo a hostias, que se dice pronto la barbaridad. Matar. Como diría Obama, éste tío tan trajeado y principal debería hacérselo mirar. Le habrán mandado a Siberia inmediatamente, claro, o a Lorca, a arriñonarse levantando cascotes entre la gente desolada, como los Príncipes cuando el Prestige. ¿Se acuerda ya alguien del alcalde socialista de Fago, el que apioló de dos tiros a su adversario del PP? Seguro que el PSOE y su farándula parásita tan guay no explotarían hasta la saciedad incidentes así. A los batasunos no les dedican, desde luego, lindezas tales.
    
     En su día, oh tiempos, ya el histórico Guillermo Galeote, airadísimo, en la misma sede de la soberanía nacional, a cuenta del escándalo Flick, después de espetarle aquello de “nazi corrupto” a Verstringe –en la izquierda comunista hoy éste, tomemos nota del nota- dejó caer a voces con aires de sheriff entre sus señorías la inapelable urgencia de empezar a “repartir por aquí unas cuantas hostias”. Se ve que son a los socialistas las hostias gabilondas –que Gabilondo dixit repartir a tutti plén entre sus hermanos de pequeño- lo que las magdalenas a Proust, el dulce objeto añorado en perenne evocación. Que los niños chinos dirán PAZ en cuanto en español se sueltan, según nos informó Zetapé,  pero a los socialistas españoles son las hostias lo que primero a las mientes se les vienen cuando de arrancar votos se trata.
    
     Claro, cuando los responsables públicos –por no hablar del lenguaje prostibulario de las celebrities progres- se despachan de esa guisa, -esplendor del Reinado y Política de la Mugre, you know, y en parecido saco meto yo al candidato ese del PP que en el feisbu mandó a Zapatero a Auschwitz, aunque se ha disculpado luego, o el de IU que deseó la muerte a Esperanza Aguirre, y que luego dimitió, salvo que el pieza de Jaén ni de Blas, ha dicho además que no piensa disculparse, y encima, la alcaldesa de Jaén incluso le ha “comprendido” y hablamos aquí, no de una lejano lider opuesto,  sino de tu directo competidor, con quien luego deberás a diario hablar, convenir, discrepar- es cuando más, creo yo, que las hormiguitas blogueras debemos esforzarnos por huir de los exabruptos. Aunque para muy poco sirva.    
    
     No somos como ellos. Eso es todo. Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo, decía Wittgenstein. Sería tan edificante que les dieran lecciones de ser y de estar en el mundo las hormigas, las hormiguitas bellacas, a los buitres carroñeros de los altos vuelos del Poder disfrazados siempre de filántropos. Que fueran las menestrales hormiguitas blogueras las que tuvieran que recordarle a los capitostes socialistas, precisamente a ellos, la frase de Marx según la que el lenguaje revela la cultura y los valores de una sociedad, de su clase dominante, de esa Casta, y lo que dejó escrito Freud sobre el lenguaje y la proyección a su través de las más reprimidas pulsiones reptilianas. Y en éstas llegó Peces Barba, tan gentil él, repartiendo de las suyas,… para comérselo mañana mismo a besos, vamos.

viernes, 13 de mayo de 2011

Antonia Sánchez, una madre en Lorca

    
     En ese impulso espontáneo, natural y no razonado que lleva a las madres a proteger a ciegas con el propio cuerpo el de sus hijos cuando todo alrededor cruje y se derrumba de golpe, y se precipitan con estruendo enloquecedor los muros sobre la cabeza de todos, descansa nada menos que la más fundada y emocionante esperanza en la preservación de la vida y de la especie humana. Lo hemos leído, una vez más, a propósito de los terremotos de Lorca: en ese gesto ciego de protección hacia los menores propios se halla la llamada última y básica a no sentir vergüenza de lo humano.
    
     Han trasmitido las crónicas desde Lorca sucesos en lo más hondo desgarradores para todo aquel que no tenga obturada por completo la espita de los sentimientos que a todos en el fondo nos mantienen en pie y nos hacen mínimamente dignos. Quiero entre todos ellos, dejar en mi modesta covacha, noticia y encomio de uno de ellos:
     Antonia Sánchez, de treinta y siete años, murió aplastada por el derrumbe de un edificio de tres plantas sobre ella. Cuando llegaron los bomberos, algunos vecinos se afanaban ya removiendo entre la pila de escombros. Tomaron ellos las riendas de la urgencia. “Mi casa se ha venido abajo”, se lamentaba de forma inconexa una mujer con un brazo ensangrentado. Encontraron, después de apartar cuantiosos cascotes, el cadáver de Antonia. “Esto no es posible, acababa de verla viva” murmuraba incrédulo un vecino. “Iba con sus hijos hacia los jardines, para ponerse a salvo”, exclamó. Sus hijos. Voces, gritos, ayes. Reclamaron los bomberos a todos silencio, para poder bien escuchar. Minutos después, muy cerca, claro, de donde se hallaba el cuerpo de la madre, encontraron al hijo pequeño, de tres años. Poco después al mayor, de seis. Magullados, cubiertos de polvo, conmocionados, pero salvos, fueron sacados de allí en volandas por los sanitarios hacia el hospital. Ellos sí habían sobrevivido. Su madre les había guarecido con su cuerpo, había sido ella el escudo humano que salvó sus vidas. Todo lo contrario a lo que al parecer Bin Laden hizo en vano el otro día. Las lágrimas afloraron entonces, al comprender de golpe también los hechos, en los rostros de muchos de los allí presentes. Antonia Sánchez, lo que yo siento en mi mísera covacha que tú hoy iluminas con la lumbre sagrada de tu ofrenda, es sólo que merecerías algún día volver a encontrarlos, volver a abrazarlos, volver a envolver a tus dos hijos bajo el arrullo interminable de tu amor, tan natural y tan limpio y a favor de la vida que nos reconcilia un poco a todos con el género humano. Bendita tú seas.  
    
    

miércoles, 11 de mayo de 2011

Bildu, el Testamento político de Zetapé

    
     Los héroes etarras, por el contrario, a la perfección dominan el imperativo socrático. De sobra se conocen ellos a sí mismos, ni por un segundo dudan de su pura y nítida identidad: Infatigables Luchadores por la Independencia y el Socialismo. Ahí están, diáfanas y relucientes, sus conciencias más limpias y puras que la patena de Setién. En Cuba ayer los sayones de los Castrones, esos otros infatigables luchadores por el Socialismo, liquidaban a golpes a un disidente. Se ve que se oponía el pedazo de animal un poco al Socialismo. Llamazares, factótum rojo, invitaba también ayer a café a cuantos pululaban por las cunetas del Hemiciclo a cuenta de la legalización de los filoetarras. Sí, de maravilla les reconocemos.
     ¿Indignaos dices, Sampedro? Está bien, te compraremos un rato la rancia mercancía  de tu exitoso panfletucho -¿cuántos millones van ya vendidos?-, para que no digas que sólo el rencor de fracasati nos mueve. Si ese etarra tuviera enfrente, como ocurrió durante el milagro de Ermua, a miles de ciudadanos atronándole los oídos con el santo y seña de su verdadera condición, la de ¡ASESINO!, no luciría tan flamenco y sandunguero delante mismo de los servidores a cuyos compañeros contribuyó a despedazar.
    
     Si conocerán de sobra los abnegados etarras, esos humanistas filósofos del socialismo, la índole pusilánime y acomplejada y a menudo colaboracionista de lo que tienen enfrente –“gorrinos” les llaman a los del PSOE en la jerga de sus cartas internas- que ni un pelo se cortan, al minuto mismo siguiente al más aparatoso y público enjuague que les permita financiación, en chotearse en la misma cara de quienes se lo procuraron, y dejar así expuestos al más bochornoso de los ridículos a estos que tantísimo hacen por “comprenderles”.  Les humillan, nos humillan, y silbamos todos tan basagoitis.
     Me ha recordado la simpática foto del etarra aquel glorioso día en que aventó Zetapé –en pleno Proceso- lo bien que con él marchaba lo del terrorismo, y que el próximo año mucho mejor aún nos iría, y en menos de horas veinticuatro, ZAS, la voladura de la T-4, los dos inmigrantes allí asesinados, el canguis escénico del Presidente, que sólo al cabo de varios días fue capaz murmurar, indigno Presidente, sobre cuánto sentía él aquel “accidente”.
    
     Mira que se habrá esforzado el Vicetodo Rubalcaba, a la vez que con muy severos gestos de contrición antibatasuna doblada le metía una vez más al infeliz PP la trola, en apretarles las tuercas a los del Constitucional, dejando por el camino las elementales normas democráticas más que prostituidas, hasta conseguir la sentencia querida por el cesante Zetapé para la legalización del entorno filoetarra. Lo que en el Estatut llevó cuatro años la maña rubalcaba ahora lo ha conseguido en cuatro horas. Cualquier parecido entre Bildu y Batasuna es pura coincidencia, le obligaron con guantanameras presiones a sentenciar al Constitucional, retorciéndole el pescuezo a la vez al sentido común, a los informes policiales y hasta a la propia función del Tribunal. Y todo para que ¡al día siguiente! salga el matarife de turno puño en alto… ¡pidiendo el voto para Bildu!  Ni en las más siniestras pesadillas ocurren barbaridades semejantes, señor Sampedro, ampárenos Vos, déle usted que puede y sabe a la maquinita de hacer panfletos.
     Reconocía el otro día en la COPE una desolada víctima del terrorismo su estupor por no comprender nada: ¿cómo puede ser –decía- que Patxi López, a quien hace poco la banda esa de Idealistas Luchadores por el Socialismo –así deberíamos llamarles siempre- habría planeado matar, muestre tanta comprensión hacia los filoetarras?  Es que esa odiosa paranoia es difícilmente desde la Razón de la gente sencilla  explicable. ¿Cree Basagoiti que por mantener al jefazo socialista en el poder a cambio de nada se librará de ser motejado como la EXTREMA DERECHA y como el traficante electoral máximo de la lucha antiterrorista?
    
     Porque, en efecto, presenta todas las trazas la infame sentencia del ConstitucionalDía de la Infamia, habría que señalarla ya y para siempre así esa jornada en el calendario, y con mayor motivo si le añadimos ahora la fotito del etarra bilduino- de conformar una especie de testamento político que Zetapé quisiera dejarnos, la esencia de su leitmotiv, ese todo desatado y bien desatado en la nación discutida y discutible que es el cañamazo básico de su gobernanza, y que con sus faisanescos modos el albacea Rubalcaba le hubiera en ofrenda brindado en la despedida a cambio de una de las llaves del Poder.
     No olvidemos que sólo hace escasos días, después de cuanto ha llovido y para sorpresa y espeluzno de cualquier persona no cegada del todo a la consideración fiel de los hechos, otorgó el Presidente del Gobierno de España público espaldarazo a Txusito Eguiguren, maltratador de féminas según sentencia, legitimando de paso una vez más todos los compadreos y la benevolencia y el buen rollo que siempre el presidente de los socialistas vascos demostró hacia el mundo batasuno y etarra, un continuum de fanatismo y cobardía criminales, en el que aún se ignora que pesa más en el mismo si el uno o la otra. Y es que en realidad estaba entonces Zetapé a sí mismo reafirmándose, renovando el hondo impulso que por encima y por debajo de la peripecia ocasional le mueve, el que le lleva a hablar de los “hombres de Paz”, de la “izquierda abertzale” (mientras el PP es, claro, la extrema derecha) y a la defensa de De Juana Chaos, que es que está el pobre en el Proceso. ¿No es esto para indignarse un poco, señor Sampedro?
    
     Sí, lo estoy, qué pasa. Si fuera uno hábil y tuviera contactos, como el chavalote ese yanqui que a las tres horas de lo de Bin Laden tenía ya preparadas miles de camisetas con la imagen del fiambre terrorista, y que se ha ganado con ellas unos cuantos miles de dólares, confeccionaría uno con la foto del etarra bilduino miles de bonitas postales y las repartiría gratis et amore entre los humildes blogueros del Mundo para que se las enviáramos todos a los domicilios de los altísimos y excelentísimos magistrados del Constitucional que han autentificado, con la legalización bilduitarra, al lado de la del Estatut del Tinell, el testamento político de Zetapé: todo desatado y bien desatado. Al servicio de la Humanidad, eso sí.  
         

lunes, 9 de mayo de 2011

Obama-Zetapé-Osama... Sócrates

    
     Conócete a ti mismo, nos recomendó Sócrates, el filósofo griego, no el capitoste luso ahora intervenido por la cicuta merkeliana, esa amarga miel. Claro, antes de ordenar a la basca a lo loco indignarse, como en el imperativo panfletucho de Hessel y Sampedro se nos exige, aconseja la prudencia elemental la básica indagación sobre la propia esencia. ¿Sobre qué peana levantar la Indignación? Esa sincera y pública autointerrogación, que dejara las cosas muy claras en el momento mismo de arribar al Poder, fue realizada por nuestro impar Presidente, sin el que, de verdad,  no sé que va a ser de nosotros, los blogueros fachas, I mean. Y en tres tajantes asertos como tres inapelables sentencias  cifró entonces Zetapé el meollo último de su cogollo: “El Poder no me va a cambiar”. “No os voy a fallar”. “Soy rojo”.  Es decir, estoy al servicio de la Humanidad. Bravo. La Tierra, el Viento, los Ricos Botines  y los pobres, ya sabemos.
     Arribó luego Obama al Poder Sumo y dijo… yes, we can. ¿O acaso dijo, yes we Kant, y con Kant su célebre imperativo categórico para conducirse en el vasto territorio moral que ante él se presentaba? ¿Can o Kant? Camps, que le diría Rajoy a su amiguita rubia del Sálvame. Los apologetas de Zetapé mucho se esforzaron aquí en trazar las estrechas similitudes que al parecer adornaban sendas biografías de los dos ilustres hombres. Vidas tan paralelas que, en inaudita estampa, a ambos más tarde veríase rezar juntos y fervorosos el Deuteronomio en un sarao de la extrema derecha yanqui. Vino luego la foto de familia, aquel gótico posado, mejor no comentar. En fin, con ambos dos a los mandos de la nave global del Planeta Tierra no faltaron pajinianos augures, ministros hoy, que entrevieron hasta planetarios prodigios. La liquidación de Bin Laden, con aplauso zetapeico incluido, el último.
    
     No es sólo que Zetapé, sin que nadie se lo pidiera, alardeara de “rojo”. Le dio sin parar cuerda al carrete de la memoria histórica. Pactó con los independentistas esquérricos. Publicitó a los hampones de la que él llamaba la “izquierda abertzale”. Promovió el famoso homenaje paragubernamental a Carrillo. Item más: en la famosa entrevista en EL PAIS con Millás –planetario escritor rojo también donde los haya, que se embauló los cien kilos del Premio Planeta… para luego llamar a la lucha armada contra el Capital, que es que hay que indignarse y hasta tocarse los gabilondos hasta el fondo- quedó para la posteridad impreso este muy socrático diálogo:
     -hablando de su hermano, con el que repartía propaganda, creo que tanto él como su padre estaban más a la izquierda que usted.
     -mi hermano era del PC, y muy activo, y mi padre había colaborado con el PC en la clandestinidad.
     Vamos, que, casi hasta sin quererlo había mamado en casa Zetapé, y desde los referentes humanos para él más próximos y fundamentales, los muy pragmáticos ideales comunistas al servicio de la Humanidad.
      
      En 2010 con las cuentas públicas en bancarrota –por la culpa de Aznar, of course- hubo Zetapé de probar antes que el luso Sócrates la dichosa cicuta merkeliana, a la que telefónicamente añadiría también Obama su exigente dosis: congelación de las pensiones, endurecimiento de sus requisitos, rebaja de los sueldos, parados por millones bajo su mandato. Según confesó después, tal era su aflicción, pasaba entonces las noches en blanco. Intentó continuar,  que fuera todo al servicio de la Humanidad, pero los jefazos federales del Partido, que olían su cadáver, no se lo permitieron.
     Incluso ahora, en el tiempo de la basura zetapeica, a cuenta de la liquidación de Bin Laden, no ha perdido Zetapé la ocasión de reforzar su simbólica identificación con Mr Obama. Viéndoles justificar esa liquidación –antes vino, a lo Reagan, la de un hijo de Gadaffi- le recordaban a uno a un par de bailarines de claqué –mucho más suelto uno que otro, la verdad-, aquellos Sammy Davis jr y Dean Martin de hace mil años resbalando sobre las tablas de su propio desquicie. Veamos: puso Bush el pasquín de wanted al más criminal terrorista de la Historia, que no otro era Laden. Y añadió con tétrico gusto tejano: vivo o muerto. Cuando le tuvo Obama al fin en la mirilla –antes Felipe González le daba vueltas aquí a lo que debería o no haber hecho él con los jefes etarras cuando a tiro los tuvo- decidió: muerto.
     Es curioso, porque al acceder Obama al Poder el inagotable repertorio de la propaganda progre susurraba por las esquinas que muy pronto los Eternos Amos del Sistema iban a ordenar el asesinato de Obama. (Un día me llegó mi hijo todo cariacontecido y pesaroso del Instituto, “papá, papá,… es que me han dicho en el patio… que a Obama le van a matar). Dios y la lucha de clases no lo quieran, por supuesto. Lo que si es irrefutable de momento es que en su día estuvieron en un tris de matar a Reagan, a Juan Pablo II, a la Thatcher… a Aznar, aunque  como tantas veces, en nada mengüe esa verdad la perenne huella de la machacona propaganda progre sobre las conciencias.
     Y para más inri se dejó fotografiar Obama en grupo –como un tramposo repartiendo, él un poco al margen, entre todos el Pecado; ah, ese delicado gesto de horror, la mano en la boca de Hillary Clinton, esa femenina sensibilidad- siguiendo desde el Despacho Oval la acción, la misma que luego ordenó ocultar él al mundo entero. “Se ha hecho justicia”, sentenció además Obama así la Operación Jerónimo, con resonancias del Far West. Pero es que también ordenó Obama… ¡lanzar el cadáver de Bin Laden al mar!… ¡lo mismo que hacían los siniestros militares argentinos en sus vuelos de la muerte! Mamma mía, si tal llega a hacer Bush, la que arman los Cejateros del mundo.
    
     Bueno, pues aquí, su rendido admirador Zetapé, el adalid de la Alianza de las Civilizaciones y de la más escrupulosa “legalidad internacional”, esa conciencia malherida ante las semillas de la violencia en el mundo, el mismo que sostiene que hasta los niños chinos dicen paz en español, tuvo arrestos para espetarle en el Parlamento a Llamazares, repito, a Llamazares, el emblema de los comunistas españoles, que el de Bin Laden “es un destino buscado por él mismo”, que él se lo buscó, vamos, que sonaba en sus labios a la inadmisible chulería del acusica de la clase que se esconde tras el más fuerte mientras, nunca mejor dicho, da lanzadas a moro muerto.
     Y es que mucho parecía dolerle a Llamazares la muerte de Bin Laden, pues por mucho que el comunismo considere la religión como el opio del pueblo, -y resulta el fundamentalismo islámico crudísimo veneno mortal-  mucho más opiáceo les resulta siempre el Capitalismo y los EEUU, y el explotar a la vez cuanta causa anti-occidental pulule por el mundo pro domo sua. También que, en increíble carambola,  el FBI obamita había por error en su momento en sus carteles identificado a Bin Laden bajo el rostro del ínclito Llamazares (¡), por lo que acaso sintiera éste en el propio cuerpo a la misma vez que Mr Bin los disparos que a miles de kilómetros acababan con la perra vida del terrorista. Debió quizás reconvenirle al Presidente en que, como se entere el nuevo Obama de que Zetapé en día no tan lejano no se levantó ante la bandera norteamericana, un muy negro futuro en León puede de parte de su endiosado Obama esperarle.
      Así es que al fin, a la vista del claqué zetapeico, no pudo Llamazares –acaso también hablaban entonces a su través los ecos activos y clandestinos de las voces familiares- sino concluir apesadumbradísimo y del todo derrotado el hombre: “Señor Presidente… no le reconozco”. Y de esta forma el imperativo socrático, y los inciertos flujos de la identidad voluble y móbile, y en política ya ni te cuento, sobrevolaron la siestorra de sus augustas señorías.