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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Feliciano, Kiko Rivera y la Miss, una historia de Amor


     
      Podría pensarse que los crueles dioses del Olimpo, furiosos de envidia ante tanta humana felicidad, tramaron en las alturas hasta malograr en el vientre de la Miss la fecunda semilla que en ella vertiera el homérico Paquirrín. Deriva así en aparente tragedia lo que había sido hasta ese momento la más fabulosa historia de Amor puro y duro que jamás se viera. Es seguro que el Dante, Petrarca, Ariosto, Leopardi, qué se yo, la legión de los anónimos trovadores provenzales que tanto le cantaron al misterioso elixir d´amore, los delicados poetas románticos ingleses y alemanes del Diecinueve, las novelistas yanquis a quienes el “negro” de Ana Rosa Quintana plagia para que gane ellas el Ondas, la cohorte de blogueros ciberenfermos de poesía también, allá donde se encuentren todos ellos, habrían hasta entonces derramado  incontables lágrimas de felicidad por ver, en estos tiempos de la Mugre, al Amor tan Triunfante.
     
      Ah, esa noble convulsión de dos corazones a ciegas que de súbito se descubren latiendo al compás por encima de conveniencias y de  apariencias. Que no desean ya, por desiguales de hechuras que nos parezcan, separarse nunca más. Que mucho se aman. Y no se sabe bien a quien más encumbrar en el tierno idilio que entre ambos, como rosa en medio del témpano, brotó. Pues, si en las bruces con la Miss dejara mudo Paquirrín al inolvidable Cyrano, de poder éste desde alguna esquina contemplarlo, claro,  como romántica heroína no le anduvo ella a la zaga, inolvidable y emeritísima ya, y más que la misma Julieta de Shakespeare, cuando, en la plena peste de estos tiempos malhadados, por Amor prefirió ella embrazarse y hasta embarazarse con tan contrahecho galán, teniendo también a mano todo un bombón Feliciano. “Fue un amor a primera vista”, con temblor en la voz confesó entonces la espectacular Miss de Sevilla, prendadita de su no muy vistoso pretendiente.
      
     Sólo lo que Amor tiene de mágico filtro, que todo lo del Amado hasta lo indecible embellece y exalta, mejorándole en el trago la visión al amante enamorado, pues ve ahora por dentro él la verdad de esa Persona, mucho más allá del fugaz envoltorio que la oculta, sólo Amor, digo, puede arrojar a dama con tan escándalo de belleza en las corporales proporciones entre los brazos de tan oblongo y descabalado chalán. Más: el amoroso bebedizo destila en la historia de Jessica y Paquirrín la más exacerbada pureza, si consideramos que hallábase la Miss en trance de elegir también los achuchones de un superapolineo deportista, uno de esos Adonis tableteados que figura en la lista de los varones más desvergonzadamente deseados por la nación entera. Amor derrotó a Pulsión. Paquirrín desbancó a Feliciano, God save the Queen.
     Y cómo entonces, cuando el alma y el favor de la Miss volcáronse enteros sobre el cántaro abombado de Paquirrín, las mieles todas de una Miss sobre esas trazas de picador de toros en eterno y jocoso paseillo, de orondo estibador de parranda, cuánto entonces, digo, todos los feúchos y feúchas del mundo por reflejo hubieron de sentir con ese increíble romance en algo aliviado su infortunio, negrísimo y crucial revés en estos tiempos despiadados, en los que mandan sólo las contingentes formas. Todos somos Paquirrín. Jessica Bueno se llama la buena moza, y de Justicia es no olvidar ya su entero nombre, que si es el propio cosa de la infausta moda, a fé que le hace honor el apellido a su querencia enamorada, el eterno sentir que palpita en los más elevados momentos de la Humanidad. Cuánto anhelaríamos por eso qué la prima materia sobre la que la historia de Feliciano, Paquirrín y la sevillana Miss se asienta, fuera la verdad y nada más que la verdad. Quedaría entonces mejor hecho el mundo.   
    
    
    
    
        

martes, 29 de noviembre de 2011

Míos haikus en honor de Alberto Contador


Oro en párpados
Onda roja de tus labios
Sol de noviembre.


As en la cima
Pionero en tu alma
Miel con el viento.



Ave que rueda
Rossa peonza del pavés
Soplas mi maglia.



Alto el podium
Bajen las misses rubias
Llega mi niña.




Roma de fondo
Bendición de tus ojos
Luz eterna mía.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Alberto Contador, un gesto revolucionario


     
      Sí, porque a despecho de una sociedad supuestamente en costumbres avanzadísima y de una postmodernidad tan líquida que todo lo sustancial lo diluye en el fangoso chapoteo de la telebasura -menos el escrupuloso pastizal que a brazo partido se pelea en las separaciones-, en asuntos de Amor diríamos que retrocedemos hacia una sociedad estamental. Todo ahora, lógica secuela de una legislación en apariencia protectora, es recelo, cálculo de haberes y deberes, suspicacia y celo extremo del vil metal. ¿Qué se hizo de aquel romántico sentimiento por el que un rico yogurín perdía la cabeza por una sirvienta, y a ella, contra todo, ligaba su vida, o por el que una chica de la alta sociedad se fugaba, jugándose en el envite el más dorado destino, con el trompetista pelagatos que se le cruzó en un antro?
       Cada oveja con su pareja ahora, vamos, cada cual con el de su rango. Se piensa así, se entiende así, se comprende así que a un galáctico corresponde por propio derecho… una galáctica. Cuántos chicos normales, con un don especial que les catapulta al estrellato y a los estratosféricos ingresos, abandonan a su novia de siempre, por creerse con pleno derecho ya, en su nuevo status, a lucir a su lado a una de esas aparatosas top-model, a juego con la mansión y el cochazo que ahora gastan. Igual ocurre con las chicas “famosas” de la noche a la mañana, dónde van a ir ahora, en su nueva y glamourosa existencia, con el modesto chaval de barrio que antes tanto llenaba sus ilusiones. No me pegas ya, lo siento. El sentimiento más elevado y noble es entonces sólo un lastre que debe diluirse por el desaguadero de las apariencias.
     
      Hace unos meses el internacional futbolero Piqué dejó a su novia –que la pobre había escrito un libro sólo unos meses antes en el que el defensa había estampado pública y escrita huella del hondísimo, y diríase que indestructible, Amor que a ella le ligaba- por mor de la galáctica Shakira y el waka-waka de sus caderas. ¿Qué harías tú?, te regurgita a la cara el populacho, envidiando y participando a la vez la plebe de esta nueva religión de los brillantosos escaparates, si censuras tú la desaparición de lo de Platón y lo de los trovadores perdidos en limpios amores.
     Por eso, cuando con tres Tour de Francia y muchos títulos más en la saca, más el multimillonario contrato que los mismos acarrean, el propio de lo que viene a ser un Amo del Universo en esta universal hoguera de las vanidades, que Alberto Contador haya decidido unir su vida a la de su novia de siempre, que se llama Macarena –que tiene ella un novio que se llama Contador-, que es una chica normal, normal para todos menos para él, claro, tras más de diez años de relación en los que siempre estuvieron unidos, que hayan celebrado sus esponsales en la iglesia de su Pinto natal, con medio pueblo acompañándoles a la salida, que van, del todo enamorados, camino de Roma  (amor al revés, ya sabes) en luna de miel, es de esas cosas, los vestigios de un mundo que ante nuestros ojos se deshace- que a esta nada interblogera le llenan de un raro júbilo, el mismo que le lleva a brindar en mi covacha por ellos, y a desearles a ambos, Alberto y Macarena, Macarena y Alberto, la más completa y eterna felicidad. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

sábado, 26 de noviembre de 2011

A esa muchacha que fue... (Poessía quince)



A esa muchacha
que me dio a beber
su carne radiante y leticia
cuando Eros
tendió un hilo
a la ventana de mi pericia.

A esa muchacha
que usó el Partido
desnuda entre la masa
haciéndonos mimitos
arrumacos de victoria
que no viéramos la Derrota.

 A esa muchacha que fue… Piel rubalcaba
se me quebró el corazón al contemplarla
se me borró de un plumazo la sonrisa
siguiéndole  el vaivén a su camisa

Cómo a su Maese  hago yo entender
que entre mis brazos vibró ella ayer
que temblaron entre sus pechos mis manos.
Maldigo mi faccioso ser
tenerme por ello que esconder
en sótanos de Ferraz a trasmano,
y en la penumbra consumir
un racimo de urgentísimas caricias
y escuchar arriba, más o menos a las diez:
Muchacha,  el cercano Congreso qué
y en mis dedos esa miel en primicias.

Chica de hombros gloriosos
que más aún se desnudaron
entre mis yemas,
mucho ha escrito en mi cuaderno
tu primavera… contra mi invierno.







viernes, 25 de noviembre de 2011

Adoración mía de La Chica de Rubalcaba (y sólo mía)


      
     Ay, lector, que volví a caer. Esta fiebre mía. Lo mismo que con la impar Ana Oramas ya me ocurriera (glorioso post del 29 de julio del corriente). Héteme aquí,  atrapado de nuevo en las redes de la adoración onírica, rehén del “mal de José Antonio”, diríamos, loco y enfermo de amores soñados, un poco como esos desaforados poetastros románticos del Diecinueve. Por contemplarla en demasía, en amores ideales vine a dar ahora con la Chica de Rubalcaba, ya tan mítica pour muá  como la famosa Chica de Ipanema.
     Los mismos síntomas, lector: empiezas a estudiar con detenimiento profesoral los videos, sigues luego con delectación en ellos la figura contemplada, paladeas sus felinos contoneos, observas en vilo el agitarse de su respiración, comienzas a ver el contorno de su rostro en medio de la oscuridad y cuando quieres darte cuenta, zape, estás ya en amores soñando con la Chica de Rubalcaba.
     Como en la peli esa de W Allen, en que se las apañaba el muy genio para incrustar su figura en medio de históricos sucesos del siglo, en mi sueño era yo un figurante más en el cuadro flamenco que maestre Rubalcaba dispuso para la señalada Noche de autos. Estaba al ladito de la Chica, claro. Mi hombro rozando su hombro desnudo. Hum, olía a vainilla la temible criatura. Maestre Rub hablaba y hablaba para las cámaras a un par de metros nuestros, pero entenderás, lector, que sólo tuviera yo entonces sentidos -¡todos!- para la Chica. Podía incluso cerrar los ojos y concentrarme en aspirar toda la frescura primaveral que en medio del áspero noviembre ella desprendía, y pasar del todo allí inadvertido.
     
      ¡Qué guapa estaba La Chica de Rubalcaba! ¡Cómo se le agrandaba de ilusión el alma al respirar! ¡Ah, la selva profusa de su cabellera, la donosura de mazapán de su piel! ¡Parecía que acabara de chupetear una piruleta roja, así era el bermellón brillante de sus morritos. Que me perdone Don Pablo Iglesias, lector, pero, Dios, cuánto anhelé entonces medirle a incontables besos la extensión de sus hombros hasta el mismo cuello, tan terso, hundir allí mismo la yema de mis dedos entre el pelo hasta llegar a su raíz y masajeárselo, y alborotárselo, peinárselo con mis dedos al cabo, como le había visto yo hacer a Robert Redford en una peli, mirarle muy de cerca esos pícaros ojos zarcos que tanto a ella le rebrillaban, la gracia de sus mohínes de adolescente actriz francesa.
     Fíjate, lector, hasta dónde no llegaría entonces la mía devoción, que  incluso soñaba yo con que, a la salida de aquella extraña movida rubalcaba, ella sonriente me hablaba, “cómo ha estado Rub, ¿eh?”, y el muá, con los ojos abatidos por los suelos, “verás, Laetitia, es que yo… soy faccioso… vine hasta aquí… persiguiendo sólo la estela de un sueño”, y cómo entonces ella tomaba mi mediocre rostro entre sus manos y lo elevaba hacia sus ojos, y en cuatro palabras me hablaba de la belleza sin igual del Socialismo, del precioso mensaje de solidaridad y fraternidad que por  dentro atesora, y, algo hipnotizado por esos labios rosas, cómo desee, lector, entonces, que me curara ella de mi egoísmo pequeñoburgués, de la rapiña procapitalista y liberal que en mí habita, que me absolviera un poco y se limpiara para siempre de mí ese pecado individualista y empezáramos los dos allí mismos a hacernos mimitos, pero no de los chaconianos, sino de los de verdad, los que se regalan a mansalva por la espalda y en la boca los enamorados, que no otro es el mundo perfecto.
     Bueno, me desperté esta mañana con el recuerdo del sueño aún muy vivo y los ojos lunáticos, y no sé, como no me baje esta fiebre, me planto en Ferraz y le pido yo a Maese Rub, por las buenas o por las malas, la dulce mano de su Chica. ¿No hemos acaso de luchar por lo que queremos? Si puedes de alguna manera TÚ, por milagro que el Amor obrara, escucharme, preciosa Chica de Rubalcaba,  …¡corre, Chica, CORRE! …  escápate, ven conmigo y llévame de la mano al cole, anda, cielito, sumérgeme en la primavera triunfal del Socialismo que contigo se anuncia.        

jueves, 24 de noviembre de 2011

Las chavalas de Rubalcaba en la Noche de Autos


     
      Pero si insólito resultó el mutis zetapeico, más extravagante aún resultó la milimétrica puesta en escena que de la Derrota hizo Rubalcaba. Porque, hubiera marchádose él a casa tras el Desastre, como Almunia hizo,  pondríamosle aquí el Sin ti no soy nada de Eva Amaral en la honrosa retirada y en mucho se dignificaría su enteca figura. Pero Rubalcaba, siempre con la factoría de sus producciones a cuestas, donde debía figurar la Derrota, Señora de la Guadaña, presagio siempre de lo fúnebre,  situó a una espléndida adolescente, una Lolita de una carnalidad desbordante, emblema siempre de la vida renovada. Toma mi mano y tu tiempo, lector, y saboreemos paso a paso, si es tu gusto, el trato y el truco rubalcabo.
      Entre vítores entra a la concurrida sala el Candidato que acaba de obtener los peores resultados de su partido en la Historia. Sonríe él mismo ante las cámaras, casi como si ante una celebración estuviéramos. Lleva escrito un discurso que se dispone desde el atril a leer. Pero antes hemos visto ya el escogido grupo humano que como fondo a sus palabras se nos “propone”.
     Cualquier experto en mass media sabe que, en la civilización icónica actual, es ese fondo, el haz de connotaciones que el mismo desprende, más que el propio texto  lo que el espectador capta, lo que el emisor sobre todo formula. Es un grupo de gente normal, reconocible, “casual people” pues, que con su “humanidad” rodeara y contaminara de la misma al Candidato –no un frío panel-  pero formado en su mayor parte por mujeres –en doble alusión al propio spot de la asistenta del niño British y a la rivalidad que Chacón, en tanto que mujer, por detrás de los mimitos, le opone- deseosas de escucharle, como si de un mitin más se tratase.
    
     Nadie del Partido comparece con él en el estrado. No necesita cortejo de asistencia para la propuesta que va a desarrollar, pues de nada piensa  dimitir. Ni siquiera la directora de su campaña, Elena Valenciano, que desde un lateral supervisa el desarrollo del acto. Claro que tampoco convendría que mucho a ella se la viera, pues coleaban por la prensa los embargos de que por impago fue objeto su empresa inmobiliaria por la misma Hacienda, cuestión ésta que quizás no resulte, cuando se quiere a la clase media alta crujir, suceso muy socialistamente edificante.
     Y una vez que Rubalcaba comienza a leer (pensábase que era sólo Rajoy el único lector del Reino) su premeditado texto, y que sobre él se cierra el plano de TODAS las televisiones, qué es lo que queda perennemente asociado a su perorata, iconicamente llenando de sentido la misma por tan estrecha contigüidad, ¿cuál es la “imago mundi” que desea Rubalcaba a todos comunicar? Pues milimétricamente, tras su noble calavera, el plano encuadra –como si incluso un cañón de luz más aún entre todos las resaltara- a ese par de en apariencia cándidas adolescentes arrobadas tras el gran Lector.
     Detente, lector, sí, has leído bien, DOS ADOLESCENTES, ¿a qué otras DOS ADOLESCENTES, en sibilino contraste, en realidad nos las está contraponiendo y como de paso sacando pecho en la comparación de tesoros que el rival y uno mismo consigo tiene? Piénsalo, lector, que yo no lo puedo decir, pues remataría entonces mi leyenda de odiador del socialismo y casi es mejor que tú no lo digas, porque no hace falta ya, de puro obvio que es.
     Pues en efecto, con claridad se ve que, siendo ambas jóvenes, corresponde cada una a distintas edades, como las así aludidas. Van a ser ellas dos, cada una en su estilo, con sus ademanes y mohínes de aprobación, de emoción, de ilusión, las encargadas de “editorializar” la “nueva etapa” que justo en la noche de la Derrota estrepitosa está en realidad el Lector anunciando: “…con ese bagaje afrontamos hoy esta nueva etapa de nuestra historia”.
     
      Y entre las dos, frontalmente mirando de hito en hito a las cámaras con soltura de joven actriz solvente, como una especie de Laetitia Casta que ahora debutara, todos los planos los “roba” la más joven de ellas. Es lógico que los robe, pues a tal fin está allí puesta: suntuosa cabellera que por delante le cae hasta el generoso pecho sobre la negra blusa abotonada, majestuosos hombros y brazos desnudos de muy recental piel, labios pintados, pendientes y pulsera discretos, sobre todo esa mirada de inocencia e insinuación al tiempo que condensa en sí toda la Primavera del mundo. Una bellezón renacentista, diríamos, que por inseparable inmediación visual “pronuncia” en realidad el discurso rubalcabo.
    Es fantástico espiar sus movimientos mientras el Lector perora: sonríe, se agita, aplaude, vibra, nos mira, nos rehuye, se acaricia los brazos, se coloca el pelo tras la oreja, lo echa hacia atrás mostrándonos sus flancos desnudos, se lo descoloca, se remueve la melena mirándonos, como cuando una mujer quiere atraernos, como si desplegara para nosotros un entero ritual de seducción, mientras el resto del cuadro apenas parpadea.  
     Así, icónicamente ligado a esa abrumadora lolita, a su insolente frescura, quiere Rubalcaba (que sería aquí el James Mason del film, mientras  Valenciano encarnaría –encima es que se da un aire- a Shelly  Winters)  que leamos, no el reconocimiento de una derrota, sino el primer mitin para el Congreso socialista que tiene ya encima. Por eso al final todas esas mujeren le aplauden entusiasmadas y, como en estudiada consigna sonríen, desbordan las distancias y cómenlo a besos. La lolita, nuestra lolita, también.
     En otros videos que hay en el yutub sobre el momento puede oírse como las mujeres de viva voz le dicen entonces “te queremos”, “eres ganador”, “el más grande”. Haz la prueba, lector: ponle este video sin voz a quien no sepa de qué va el tema, y pregúntale luego si celebran derrota o triunfo.
     El problema que puede presentársele a Rubalcaba, siempre mejor táctico que estratega,  estriba en si considera o no el calado del Desastre. Puede que en el próximo congreso las bases se le rebelen y la monten parda. Por miedo a eso quiere que ya mismo sea. Las dos partes lo quieren. Puede también que el electorado socialista anhele una profunda renovación, y puede que sea esa misma chica tan guapa la Carlota Corday que sin puñal, please, sólo con su presencia y con sus saberes, se lleve de calle los votos de la gente. Hechuras, paréceme a mí, que no le faltan.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Zapatero en la Noche de Autos


      
     Hubiera sido una humorada fantástica que hubiese comparecido ante todos para darle mimitos él también a Rubalcaba, no sé, un abrazo, guiñarle un ojo como solo él sabe y desearle “Alfredo…” sus ya míticas “buenas noches y…buena suerte”. Pero no. Casi lo más impresionante de la Noche de Autos fue el silencio, el estruendoso mutis por el foro con que lucióse, en la misma noche del rito más sagrado de la Democracia, el secretario general del Partido gobernante y el Presidente del gobierno más planetario de todos los tiempos.
     Extrañó, y mucho, ese silencio… poblado de ecos gamonedos, diríamos, en persona tan cordial –justamente famoso por su bonancible talante además, que el perínclito Sardá acaba de darle “gracias” por el mismo, que se echará de menos, dice- que arribó siete años atrás al Poder asegurando que no le iba a cambiar a él la Política y que tampoco iba a decepcionar a sus votantes él nunca. Sorprendió un poco, sí, esa espectral frialdad, como si tras los mimitos públicos un sórdido ajuste de cuentas –acaso propio de turbias gasolineras- entre los jerarcas anduviera en realidad librándose. Y canteó también esa estelar ausencia en el momento de la Derrota en persona por lo demás tan persuadida, y que tanto tiempo empleó en persuadirnos a los demás, en cómo ha de ser la solidaridad el valor central que de arriba abajo informe el entramado social. A la vista de cómo entre ellos con tamaño egoísmo en los hechos se despachan, en fin, al menos el eco de las dudas razonables puede a uno resonarle.
    
     Cierto es que en el Día Después el Presidente en algo enmendó el yerro: como buen demócrata aceptó el veredicto y, aunque no quiso ante la canallesca empeñar su palabra en que sería Rubalcaba el que en la Investidura replicará a Rajoy –como si tras los mimitos mitineros una feroz batalla de intereses, superiores incluso a las propias personas que los protagonizan, estuviera, entre las bambalinas del Poder en funciones, precipitándose- ofreció al menos una explicación del Desastre que también a él incluía.
     Volvió así doblemente, si puede así decirse, el Presidente por sus fueros: “Teníamos todo el Viento en contra…” musitó apesadumbrado, y resultó involuntariamente graciosa la imagen, pues quizás muchos recordaran entonces sus delirios poéticos acerca del Viento elemento, dueño y señor del planeta Tierra en su otrora voluntarioso decir. Claro, Vientos del Pueblo que nos traen y que nos arrastran, que escribirían entre Sara Carbonero y Serrat, digo yo.
     Uno, que sólo es un puro faccioso además malvado, se acordó entonces de Ana Belén, la niña prodigio del zampofranquismo, que, por este orden, pidió el voto para Rubalcaba y la contrataron luego para el programa de Fin de Año, cuando quizás ellos ya no manden, lo que bien demuestra que en política hay vida más allá de la muerte. ¿O fue al revés?  Me vine entonces a toda leche a degustarle una vez más en el yutub su mágico Agapimú, que eres el Viento que no cesa, eres el peso que no pesa, eres fuego y frío, ni más ni menos amor mío, Agapimú, oh, oh, oh, Agapimú...       

martes, 22 de noviembre de 2011

Por qué el Socialismo es imbatible (por mucho 20-N)


     
      No, lo digo de verdad, no se me aflijan las buenas gentes del Socialismo, de la Paz y del Amor. Más pronto que tarde, como canturrearía Alfonso Guerra, volverá a abrirse camino entre las avenidas y las alamedas del entero mundo capitalista la Idea resplandeciente de la Justicia y de la Igualdad que el Socialismo alberga desde siempre y para siempre consigo. Volverán pues muy pronto, no sé si con la próxima primavera, sus mirlos blancos en los balcones del Poder sus nidos a colgar. La hermosura y la dicha generales enseguida volverán a relumbrar. La Derecha Española es sólo un lapsus invernizo y desalmado que muy de tarde en tarde toca, como un pedrisco amargo. Aunque resolviera ésta la Ruina y el Paro masivos en que la Élite Izquierdista ha vuelto a sumir a nuestra nación, tiene desde ya la Derecha Española en el Poder sus días contados. Es inevitable.
     
      Es inexplicable, casi milagroso en realidad, que las sociedades basadas en la iniciativa individual hayan sobrevivido a los embates revolucionarios de los fanatismos totalitarios del más opuesto signo. Su debilidad fundamental, con independencia de que hayan sido las sociedades que mayores cotas de prosperidad y de libertades públicas para la inmensa mayoría han conseguido en la Historia, la fragilidad esencial sobre la que se asienta, continua siendo insoslayable: consecuencia de la libertad, unos pocos consiguen más que la inmensa mayoría.
     El ideólogo socialista lo tendrá, pues, siempre a medio plazo “chupao”: ahí está todo lo que consiguieron esos pocos, repartámoslo entre todos. Sólo tenéis que darme el voto.
     
      No quiere decir eso que bajo el Socialismo no existan desigualdades (más sangrantes, a menudo, en la medida en que dependen sólo del desigual acceso a los bienes entre los miembros de la nomenklatura y el resto), pero el perenne aguijón de la desigualdad aparece allí oculto, cuando no santificado por las propias masas que veneran a sus amados Benefactores, que entre ellos reparten la miseria que de forma inexorable sobreviene a la eliminación del estímulo individual a la superación.
     Muy pronto comprenden esta crucial verdad los Profesionales de la Palabra izquierdistas y con gusto e interés personal se apuntan al bombardeo altruista: consiguen así de una tacada apuntalar su propio privilegio material, que pasa a ser incuestionable, queridos compañeros, y que encima, a cambio de una migajas a la oenegé de turno, ya digo, es que  con los ojos les comamos.
     Así es que no se me aflijan mucho, por favor, buenas gentes de la Paz y del Amor, que, total,  van a ser cuatro días. Habrá que, eso sí,  llamar a la Revolución y propiciar que el Pueblo despotrique un buen rato contra la simple democracia formal. Graznan las gaviotas, cantaba el mismo domingo de las elecciones Javier Batanero en Onda Cero. Para qué sirve la democracia si no hay ley de dependencia, prolongábale desolada avant la lettre Isabel Gemio. Hasta que la Élite vea cercano el Poder y nos cambie entonces el chip, el fish and chip de Bakunin, Lenin y Kropotkin, por consiguiente.
    
    

lunes, 21 de noviembre de 2011

20-N, Perdió el Pueblo

      
     Sí, porque para los Popes izquierdistas, los mismos que administran la Palabra y la dan a comulgar entre sus legiones de fervorosos fieles y aún mejores personas, cuando en una convocatoria electoral, que suele ser en la mayoría de ellas,  gana la Izquierda, de su mano triunfan a la vez el Pueblo y la Democracia. Habló el Pueblo. Venció la Democracia. Puras emanaciones suyas. Se abren paso al tiempo la Primavera y el arco iris de la Alegría
     
      La Derecha Española, según el cliché machacón de esa Palabra revelada, la conforman sólo un hatajo de explotadores intransigentes deseosos de pisarle una vez más el cuello al obrero. No, ni de lejos son ellos Pueblo, ni aunque lo quisieran podrían ser ellos algún día carne de Pueblo. La Derecha Española es el invierno y el infierno de los pueblos. De manera que ayer sólo ocurrió eso, que diez millones largos de ricos decidieron apretarle un punto más las tuercas a los pobres.
      
     Y en esas raras ocasiones en que no ganan los comicios, los Popes izquierdistas, adustos y contrariados en los centros de su inmensa sensibilidad, Indignados, vamos, empiezan a deslegitimar la democracia, simple mecanismo “formal”, y pasan a desempolvar ahora ante sus acólitos, como si fuera nuevo, el rancio pero cegador fetiche de la Revolución. A ver si así.     

domingo, 20 de noviembre de 2011

Desmontando a Guerra, Nuestro Salvador

     
 Siempre, por ejemplo, les quedará Guerra, ese Santo Ejemplar del Socialismo. Sabiendo todos más que de sobra ante quien estamos, el Cantar de sus gestas Gran Hermanas, teniendo que haber dejado Él mismo el gobierno de Mister Equis, sacrificado entonces por su “amigo del alma”, a causa de uno de los más vergonzosos escándalos de corrupción de nuestra Historia, habiendo sido además Él principalísimo muñidor de las más abochornantes corruptelas del felipismo, que ni ante el dinero donado a la Cruz Roja, ni siquiera ante el de los huérfanos de la Guardia Civil, se detuvo, quién va a ser, pese a semejante historial, el guapo que le prive a Guerra de su bula para levantar el puño con gesto demente y cantar la Internacional –esa nana chaconiana- cada veranito en Rodiezmo. En esta campaña ha adoptado Guerra ropajes y visajes de telepredicador, de iracundo evangelista –es de verse la furia de su manoteo- de la beatífica verdad del Socialismo. Atención, atención, que toma ya Él la Palabra, que nos habla desde lo alto,  desde el Sinaí de la Gran Pantalla:
    
     “…tenéis que llevar la voz del Socialismo por las calles, por las plazas, por los campos de Málaga (y el tono cantarín, involuntariamente cómico, que imprime hasta aquí el Predikeitor a la soflama, amenaza con llevarle por calzadas y registros propios del gran Chiquito, pero no, alto, era sólo recurso de feriante, es muy serio lo que ahora viene) …Sabed que ese esfuerzo que vais a hacer hará posible un futuro mejor para el conjunto de los españoles (anúnciase ya el Milagro, los que reparten octavillas, atruenan megafonías y pegan carteles no lo saben, pero el Maestro sabe, y les hace ver que toda esa tabarra, oh, prodigio, sólo por sí misma posibilitará un FUTURO MEJOR, no para ellos, que son quienes se sacrifican, no, para el conjunto de los españoles, que lo sabe Él)… Id, llevad la Palabra del Socialismo por Málaga, que abrirá por la alameda de Málaga hasta el último rincón de la ciudad, se abrirá la idea de la Justicia y de la Verdad… (tiempos de bíblicos imperativos éstos, que aquí todo el mundo ordena, vive Hessel) … seréis vosotros los que llevaréis a la gente para que vayan a votar (llevar-a-la-gente-a-votar, conducirla físicamente a la urna, ¿pillas la obscena orden expresa) Y cuando encontréis a un acaudalado, a uno de gran fortuna y privilegio, no pedirles el voto, que voten al Partido Popular, ellos le representarán mejor (de quién habla, de Sardá, de Milá, de Victor y Ana, de Antonio Banderas, de Polanco jr, de Roures, de Jorge Javier, de Millás, de Serrat, de Bono, de Carlos Slim, de Almodóvar, de Bardem, de Teddy Bautista, de cuántos se hicieron de oro durante el felipismo, durante el zetapeísmo, de quién), pero si encontráis a gente que sólo tiene la fuerza de sus brazos, la inteligencia natural para trabajar y crear una sociedad mejor (sí, a esos cinco millones de desempleados creados bajo vuestra hégira, a por ellos, oé, ni un pelo os cortéis, y cómo olvidar entonces aquel histórico momento, con ocasión de las reconversiones industriales, cuando un grupo de trabajadores despedidos osó interrumpirle en Galicia el mitin, cómo de allí les expulsaron los de seguridad, y lo mejor, con qué veneno bramó contra ellos Guerra desde el micrófono cuando les echaban con aquel impensable “¡Os avergonzareis y llorareis un día ante vuestros hijos por lo que ahora estáis haciendo) …pedirle el voto para el Socialismo, que será quien garantice una España mejor… (¿mejor todavía? ¿es eso posible? Oiga ¿y no puede hacer un poco menos grosero el Maniqueo, es que canta un poco, ¿sabe usted?, señor Guerra, plis,  que ayer mismo un candidato balear del PSOE en las municipales ha resultado detenido como el capo de la mayor organización de robos en las viviendas formenteras, que está en toda la prensa, que les han descubierto el pastizal robado, bah, qué importan los hechos, cómo brilla a cambio la Palabra )… Y en este mundo difícil en el que los Mercados quieren someter a Europa, (mientras, la prensa daba cuenta de que la empresa que la directora de la campaña rubalcaba, Elena Valenciano, tiene para gestionar el patrimonio inmobiliario familiar, ha sido embargada en varias ocasiones por no pagar los impuestos requeridos, y qué importan los hechos ante el fulgor de la Palabra) …tenéis que levantar fuerte la voz, la voz de la Justicia, la voz de la Igualdad… (ah, qué mullah se han perdido con Guerra los Indignados, deberían tomarle la Palabra, que Él sí que de verdad les representa, por más que lleve también TODAS las legislaturas en la elitista prebenda del escaño,  contra su propio pronóstico de estar en política sólo de paso, por un impulso ético, qué más eso da,  es su sensibilidad pura con los pobres lo que cuenta, el “partido de los descamisados” que dijera del suyo en la mañana machadiana) …Estoy seguro que de aquí al día 20 haréis un esfuerzo para llegar al día 20 llenando las urnas de puños y rosas (está Él confiado, y cómo no estarlo, si está Él en la verdad, si acaudalados son cuatro y los trabajadores millones) …por eso os digo (en verdad os digo, soy yo la Verdad, el Camino y la Vida) ¡ánimo!, ¡a votar y a ganar!, ¡a votar y a ganar!” (que aún nos quedan, seguro, más tacitas de la incalculable desvergüenza del Santo Guerra, de su dudosa leyenda, por paladear).   
  
         

sábado, 19 de noviembre de 2011

Cuando la Élite de Izquierdas se queda sin palabras

     
      El lider del PSOE en Castilla y León, Óscar López, cuando iba a revelarnos, acerca del misterio de las votaciones, “tres argumentos de peso… de mucho peso...”,  quedóse de pronto in albis. Subiósele al punto a la faz el encendido tono de la misma grana, claro. Experimentó quizás entonces el vértigo, el mucho vértigo, que ante sí se le abría. Balbuceó, le soplaron algo, más rechazó él contrariado la ayuda de emergencia, como esos toreros farrucos que apartan a los subalternos tras el enganchón del morlaco. Fue bien extraño: se negó incluso a él mismo improvisar cualquier lance de aliño con el que, aun de mala manera, salir del trance, como si una parte de su mente deseara adrede dejarle en público como Terelu en el interviú, como Sara Carbonero en el Marca.
     Resultó el lance en verdad inaudito. Si le hubiera ocurrido así a un prohombre de las cavernarias derechas, a nadie hubiese extrañado, pues por algún extravagante misterio de los colegios de pago que por su innato privilegio en teoría frecuentaron, parecen ellos desde hace cuarenta años peleados con la Palabra, tal es su proverbial torpeza y parvedad con ella en la boca. Ahora, el que sin palabras y de esa desairada manera quede un capitoste de la Izquierda resulta muy sensacional novedad. Otra cosa no, pero lo que se dice palabras, diríase que Dios, o la lucha de clases, lo que sea que todo lo mueve, las inventaron para ellos. Son sus administradores sumos, sus prestidigitadores máximos.
      
     Dos cosas básicamente hay en la vida de todo miembro de la élite izquierdista que se precie: la posesión, el uso y el disfrute de una óptima autoconciencia, que se creen buenísima gente, vamos, en el sentido de que denuncian ellos implacables las desigualdades sociales sin que su particular status superior se vea en el envite implicado, consiguiendo además, no sólo que los desheredados les “perdonen” su privilegio, sino que les consideren encima encantadores, que les adoren, mientras niegan el pan y la sal al faccioso tendero de su barrio que le mete no menos sesenta horas semanales a su laboreo.
     Y la segunda, ésta: la administración hegemónica de la Palabra, para a través de esa supremacía simbólica, vehicular las ideas y las emociones entre las que la mayoría hemos de movernos. Por eso no es casualidad que hablen y hablen y no dejen jamás de hablar, por mucho que la misma realidad les desmienta, pues el dominio de las palabras suyas acaba por “envolver” la realidad, es decir, por modificar la percepción de la misma. Por eso mismo “copan” la industria cultural sus intelectuales, enseñantes, sociólogos, sindicalistas, burócratas, trabajadores sociales, novelistas, pintores, actores, poetas, en fin, toda esa pléyade de profesionales de la Palabra que empatizan y comulgan “naturalmente” con los cánones izquierdistas.
     Quítale a un alto jerarca de la Izquierda sus continuas logomaquias, esos maravillosos “arreglitos”  hechos con palabras, con los que tienen ellos solución para todos los males de la Humanidad, y en qué se queda; mira a Oscar balbuciente bajo su caro traje, qué le distingue de uno del PP entonces, dímelo. Te lo digo yo si no: bajo la hipnótica prédica de peritos en luna, los tercos hechos: peritos en paro y en corrupción.  Como dice Rubalcaba, sin ti no soy nada. Y donde dice “ti”, di tú la Palabra. Con la que envolver la realidad y empaquetártela. Siempre les queda a ellos la Palabra.  
   
      
   

viernes, 18 de noviembre de 2011

La Derecha vomitiva

    
     En estas llega el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, ay, qué dolón, y a cinco días de los comicios va y monta su estropicio. Convoca en el salón de plenos a unos jubilados censados, unos dos mil, para entregarles por tandas, personalmente y delante de las cámaras, la “paguica”, un cheque navideño de trescientos euros a los que no excedan los 16.773 euros anuales de pensión. Se viene otorgando al parecer la “paguica” desde 1996, sostiene Dolón, qué dolón, pensando así defenderse y consiguiendo sólo incrementar el asco engominado que desprende su estampa.
    Es una imagen de una vileza extrema, humillante y nauseabunda como pocas. Para montar estos números pornográficos que sigan mejor en el machito del Poder los socialistas for ever and ever. Los saben hacer ellos mucho mejor. La escena es de una abyección suma, ya digo, merecedora de todo el vitriolo de un Solana o un Buñuel –pintores de la España más negra- que lo inmortalizara: “enhorabuena y que lo disfrute”, se le oye encima felicitar al caciquil y cernícalo regidor, flanqueado por una edecana, a una endomingada y recia vecina, a la vez que le da el sobre y un apretón de manos, como si de un millonario premio de las loterías se tratara.
      
     Turno luego para una señora impedida, asistida en su carrito de ruedas por un humilde paisano en pantalón de chándal, acaso un familiar. Tienen que acercarle el papel, claro, en el que la señora, delante del tribunal tras su fichero fiscalizador pertrechado, delante de todos, estampe la firma de la aceptación. Tarda un poco en hacerlo, lógico, y son terribles esos segundos bajo la mirada de las funcionarias, así que al Señorito alcalde le sobra tiempo para mirar a otra parte y preparar ya la sonrisita galana a la impedida señora dedicada. “Gracias, pase por allí” (¡), le dicen sin mirarla ahora. Es la señora quien mira, un poco hacia arriba desde su altura, a su dadivoso benefactor que se inclina sonriente ya hacia ella y le entrega el sobre, el sobre y el denigrante sello de su formulita adherida: “enhorabuena y que lo disfrute… venga”, y le señala la edecana con el brazo la salida.  Debe el familiar retranquear antes un poco el carrito de ruedas.
     
      Abre la cámara el plano y se divisa entonces la pequeña cola de los modestos agraciados, sentados y silentes el resto, como en la sala de espera del médico, acaso rumiando para sí la ruindad de la mascarada, como una actualizada Corte de los Milagros. Y siente el observador en ese momento ilusión sólo porque alguno de ellos le vomite hasta arriba la celeste corbata al cachorro y peripuesto alcalde.
     ¿Es esa la concepción que de la dignidad de las personas tienen los rampantes mandamases del PP? Estos pestilentes tinglados, ya digo, que mejor los monten Bono, Chaves&Guerra, tienen en ello más arte y ensayo. Consiguen que lo suyo parezca Justicia. Más que reflejos decimonónicos, son estas feudales humillaciones. Ay, Dolón, pero qué pedazo de dolón.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Nanas de Chacón

      
     Conocíamos hasta ahora las conmovedoras Nanas de la Cebolla de Serrat, que quizás anotaría Sara Carbonero. “Vuela niño en la doble luna del pecho”, escribía allí, dolorido e inspirado, Miguel Hernández.  Abreva en las terelus, diríamos hoy, un poco más mugrientos cada día. Habrá que añadir ahora a ese acervo las estremecedoras Nanas de Carmen Chacón, (a quien por cierto, qué lío, una burda balear del PP, ya dimisionaria, quiso con falsedad sacar en terelus en el feisbuk) las nanas que ella misma acaba de revelar en un impagable documental –Retrato de una candidata- que en torno a su figura los socialistas catalanes le han elaborado.
     Cuenta Chacón: “mi abuela estaba COMPLETAMENTE enamorada de Felipe González, y así hemos crecido todos en aquella casa… salía él en la tele y bueno… ni una mosca… se paraba toda la casa…Mi abuela veía a Aznar y… ¡lo que salía de aquella boca”. Todo normal hasta ahí, podríamos decir, siempre que por normal entendamos esa binaria dialéctica de amor/odio, tan habitual en nuestro país, tan sumaria y empobrecedora en sí, que coincide en esencia con la aproximación a la política que los teóricos de las ideologías más fanáticas prefieren.
     Pero remontándose a sus primeros suspiros, la ministra de Defensa española, con naturalidad y satisfacción medidas va y dice: “si a los niños les cantaban nanas, a mí me han cantado desde el Himno de Riego, pasando por A las barricadas, siguiendo por la Internacional” ¡Criaturita!, le entran ganas a uno de exclamar con la conmoción, qué precocidad, qué ardor guerrero ya desde la cuna. Sólo que… si Carmen nació en ¡1971! y si con músicas tales sus mayores adormecían sus primeros sueños y así ella escuetamente lo cuenta –no sé, podría haber añadido que si entre Mozart y Haydn, que si después de la ovejita lucera, qué se yo, trufar un poco la cosa belicosa- en qué quedan entonces la superación de la guerra civil y la reconciliación nacional que sí empezaba a propugnar poco después el cautivador Felipe González.  
     
      O sea, pensémoslo un instante. Hagamos un remix de lo que a Chacón, en ese crucial momento para la transmisión de las emociones básicas que moldearán la conciencia y la sensibilidad del infante, retumbaba en los oidos: “aunque nos espere el dolor y la muerte, contra el enemigo nos llama el deber, ¡en pie pueblo obrero, a la batalla! ¡hay que derrocar a la reacción! ¡a las barricadas!... soldados, la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer, vencer o morir… ¡arriba, parias de la Tierra! ¡en pie, famélica legión!, agrupémonos todos en la lucha final, el género humano es la Internacional!  
     En parte el relato chaconiano es involuntariamente cómico: esos himnos ardientes son para todo menos para arrullar el sueño de un niño. ¿Se los cantará a su vez ella a su propio infante? Cabe, en pura lógica, darlo por supuesto. ¿O quizás se los cantará mejor la asistenta del spot rubalcabo que destrozó en un museo de Dortmund una millonaria y artística modernidad?
     No sé, resulta tan tremenda la revelación de Chacón –hablamos de los años 70- que no sabe uno qué es peor: si pensar que es una trola o tomarlo por cierto. Ese refinamiento en el adiestramiento totalitario creo yo que supera las peores pesadillas de Orwell… ¡para en pocos años convertirse luego en jovencísima Ministra de Defensa del gobierno monárquico de España integrado en la OTAN y en los bombardeos de Libia y Afganistán! ¡Desde luego que quedarían sus abuelos anarquistas asombrados, tal es la plasticidad indecible de algún género humano! ¿Y qué decir del chasco de los generales a su mando en el ejército español al enterarse? Imaginemos que saliera Cospedal contando, tan contenta, que le cantaban a ella de niña canciones hitlerianas al oído, mamma mía.
      
      Deben pensar que largar cosas así, llevar a cabo esa apropiación simbólica del “pathos” de la extrema izquierda, les da votos. Pero además es coherente la balada de Chacón con aquella aseveración de Zapatero en el Marie Claire cuando, sin venir a cuento, autodefinióse como “rojo” (¡), y con la obsesión suya con el célebre abuelo, más el homenaje que a Carrillo brindó, como si la izquierda que se dice más moderna siguiera en el fondo “fascinada” en lo más hondo de su virulento inconsciente por  los agresivos delirios anarcoides y procomunistas de hace ochenta años, deslumbramiento del que las infantiles nanas de Chacón vendrían involuntariamente a dar testimonio.
     Asegura, lanzada ya, Chacón que: “cuando piensas en aquellas mujeres fuertes… son quienes me han hecho así de fuerte, de rebelde y de inconformista, no me gusta lo que veo y no decido no mirar…”, refiriéndose a las mujeres de su familia y barrio. Y es seguro que fuertes sin duda ellas lo serían, ahora bien, autoadjudicarse de matute la pose de rebelde y de inconformista, como un eco de La Internacional y de A las barricadas aquellas que ahora nos quisiera ella a los demás cantar… no casa del todo bien con su cargo, con sus casas,  con la villa de lujo ¡en la República Dominicana, por el amor de Mister Equis! (leo en el Internete que ahora, tras salir en prensa, se vende, mira a ver, lector, si a ti te encaja) y con los desempeños y altos cargos de su querido esposo Barroso, ex-cerebro zetapeico y de la Sexta, consejero delegado hoy de la filantrópica Young&Rubicam.
     A no ser, claro, que después de cantarle en sordina A las barricadas al rorro, se lo cante airada y a la generala a su esposo, que, tratándose de capitostes socialistas, todo milagro is posibol. 

    
      

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sara Carbonero y Terelu, desnuditas por esos caminos van

      
     Terelu nos enseña un poco sus terelus por 30.000, tócate las feromonas, Little Carmona. Una ganga, vamos. Una de dos: o nos engañan, y tienen las terelus de Terelu también su negra gasolinera B, o son sin quererlo el mejor indicador de hasta donde llegó el barro de la crisis, es decir, cómo estará la anatomía del tema que por 30.000 te descubre Terelu sus terelus. Una gran comunicadora, yes.
     A la misma vez, como si el postrero Viento zetapeico todo lo arrastrara consigo, otra formidable comunicadora de-este-país, la impar Sara Carbonero atribuye POR ESCRITO los versos de Machado a Serrat, tócate primero la Ceja y luego los gabilondos jondos. En el mismo artículo deslizó la gran comunicadora otros errores de bulto, otras terelus, vale decir. Tenemos entonces ya candidata de peso para el próximo Premio Ondas que otorgan los académicos gabilondos de la crispación.
     
      El patinazo de Sara es cómico, hay que reconocerlo. Bueno, las terelus de Terelu, un poco también. Lo de Sara me recordó a un amigo mío del alma, cinero él a tope, que  decía, ¿Shakespeare, dices?, no, no he leido sus libros, pero he visto todas sus pelis. Claro, que siempre puede Carbonero aducir que, total, como ya se destapó en su día, le falta a ella una asignatura para obtener el título de periodismo, la de Literatura, vaya por los Machados de Dios.
     ¿Añade algo a la consideración de los hechos el que sea Sara, a tan recental edad, nada menos que subdirectora de Deportes en la cadena de la Telebasura y que escriba ella en el periódico más leido de España? Ana Rosa Quintana, el Ondas de este año, con ocasión de otro memorable yerro carbonero, aseguró (ver mío post del 5-10-20109)  que se critica mucho a Sara por tener éxito y por ser guapa. Rencor social sobre rencor de feos, encrucijada de rencores, vamos. Hagamos entonces las demagógicas preguntas pertinentes, esas que tanto gusta hacer a veces a muchos de los Indignados: ¿cuánto gana Sara? ¿cuántos periodistas en paro podrían con sueldos normales llevar un jornal a su casa si dividiéramos esos emolumentos? ¿Cuántas chicas y chicos, feúchos –sí, como Blanco antes del sueño la gasolinera, pues Blanco, como Luther King, tuvo también un sueño, sí- cuantos feúchos pero inteligentes, decía, no han tenido jamás oportunidad de demostrar lo que valen? ¿Quién de las dos grandes comunicadoras más quedó al desnudo?
     
      Lo más irónico del asunto acaso estribe en que encima los versos esgrimidos por Sara, ese “se hace camino al andar”, precisamente resalten lo contrario de la meteórica carrera suya, para nada construida paso a paso, ni verso a verso. Terelu, con sus terelus au vento, parecería querer abrirse camino… al posar, en todo caso. Como en el célebre cuento, quizás alguien debería apuntar que estas reinas de la comunicación están desnudas. Desnuditas por los caminos de este frío noviembre van las dos. Recordarles entonces, en aquestos tiempos confusos, lo de Aute. 

     

martes, 15 de noviembre de 2011

Encontrando a Madonna (digo a Carmona) esperanzadamente


    
     Claro, no le queda a Carmona más remedio que precisar, ya desde la segunda línea de la Presentación, que “su característica principal es… la MULTIDISCIPLINARIEDAD de su trabajo que se despliega en torno a la Política, la Literatura, la Filosofía, la Música Clásica y las Artes Escénicas”. ¡Nos ha jodido mayo con las flores prematuras de este noviembre alucinante!, pensé. No es para menos reconocerlo. ¡He ahí todas las potencias del Ser en acto que soñaron Parménides y Heiddeger –ese rumor de rey oculto de boca en boca ya por toda la Bética, pues Carmona es andaluz-  más el incontenible despliegue del hegeliano Espíritu en marcha!
     Y a renglón seguido la pormenorizada relación, historiada además, de cuantos “ámbitos” el genio de Carmona fecunda: en el “ámbito político” (espera, espera), en el “ámbito literario” (“en la actualidad escribe para la Editorial Planeta que publicará en enero 2012 su novela “Martino y Martina”, o sea, qué título, qué Planeta, tócate las feromonas, Carmona), en el “ámbito” Filosófico” (y cómo descolla ahí esta mayúscula, como corresponde a pura sabiduría tanta), en el “ámbito musical”, en fin, en el “ámbito cinematográfico y teatral”. El último párrafo de la presentación pone la guinda apoteósica que merece sin duda tan proteico temperamento: “En este camino de dignificación social de la profesión de intérprete, Jose Carlos Carmona, a modo de símbolo, tiene por regla jamás inclinar la cabeza en los saludos finales de sus conciertos, lo que sustituye por un saludo elevando los brazos”. ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Beethoven reloaded!
    
     ¿Y esto de “Avales obtenidos”, quí será, será?, me pregunté intrigado. Destapé ese cofre y… estas perlas allí encontré: “Aviso: ante las continuas consultas recibidas por los afiliados que me avalaron preguntándome por sus hojas firmadas y qué es lo que he hecho con ellas, quiero aclarar que:
1.     Nunca han llegado a entregarse los avales, por lo que el partido no va a tener constancia de quienes apoyasteis.
2.     Todos los avales fueron destruidos en una máquina que tenemos en la Facultad que tritura los documentos en tiras finísimas de papel.
Hum, cómo brillaban allí el canguelo y los métodos inquisitoriales en la sombra del partido susodicho.
     
      Sólo que aún el blog de José Carlos Carmona albergaba más sorpresas,  como alhajas inesperadas en la blogosfera. Venía luego una intervención suya en el Yutub:
     “…obtuve en sólo doce días 4800 avales… después de un tiempo, viendo que en el PSOE las decisiones vienen tomadas desde arriba, decidí que no podía continuar en el PSOE… y siguiendo mi compromiso político, que he demostrado a lo largo de mi vida, sobre todo en los sindicatos, donde soy miembro del comité de empresa de mi universidad, decidí… que tenía que buscar una nueva opción… y la encontré en ¡EQUO!, una opción que pretende ser ecologista, igualitaria, progresista, y con gentes nuevas, que han oído la llamada de la gente con el 15-M que está en la calle protestando contra este sistema político que tenemos… somos gente nueva, yo me presento con ellos al SENADO por Sevilla… y os animo a que intentéis saber quienes somos, nuestras ideas, y si os parece bien, nos apoyéis en las urnas”
    
     No daba crédito a lo que escuchaba. O sea, que la esperanza blanca del PSOE, ese mirlo canoro, el único entre tropecientos mil militantes, que osó en campo abierto exponerse a los sangrientos espolones del Faisán, abandona el Partido denunciando su naturaleza antidemocrática, negocia y encabeza la candidatura al Senado por Sevilla con EQUO y la prensa de este país –que yo sepa- , ni siquiera la odiosa Caverna, siempre dispuesta a buscarle las pulgas al PSOE, nos lo oculta. Reducen a silencio a Carmona,  a su persona y  a todo el extraordinario capital humano que en él se alberga,  como si fuera ese el triste destino que aguarda a los más meritorios de los fracasati en nuestro país. ¡Ay Little Carmona, si supieras cuánto en ese momento te compadecí!
       Reparé entonces en que bajo la foto del té con peineta de la presentación, había estampado Carmona ya, como el mismo Lutero cuando la Reforma sobre las puertas de aquella catedral, dos solemnes compromisos, que eran a la vez dos clamorosas denuncias, para el caso de que el pueblo sevillano a los altares senatoriales lo elevase:
     -me COMPROMETO a seguir cobrando el mismo sueldo que tengo actualmente y a donar el resto a una ONG o fundación (y ese resquicio abierto al final, oenegé o fundación, a las claras habla también de que tampoco astucia será lo que a Carmona falte).
     -me COMPROMETO a estar TODOS los domingos a las 19h en las puertas del Ayuntamiento para contar a los ciudadanos mi gestión y oír propuestas.
     Le deseé mentalmente entonces, siendo uno menos que nada, lo mejor en lo personal a todo el inquebrantable candor y al aventurerismo intrépido que en Little Carmona se agolpa, y aunque las ideas de EQUO no son las mías, progresista versus faccioso, ya sabes,  me encantaría verlo vistiendo la senatorial toga en Madrid, ora cantando, ora actuando, ora disertando ante sus pares, bajo la seráfica mirada de Peces Barba. Apoyos populares, vistos los clamores ciudadanos de la Spanish Revolution y del 15-M  no le han de faltar, aunque, ahora que caigo, que también es fatalidad de fracasati, era precisamente el Senado lo que los Indignados se querían cepillar.
     
      En fin, lector, a ti te lo confieso, no eran sólo compasión y altruismo los que en mí se removían hacia Little Carmona. También, ay, estricto cálculo egoísta: lo estaba viendo ya allí, a las puertas del consistorio sevillí, ese paisaje para esa figura, inseparables ya ambos en la memoria de las gentes, “¿alguna propuesta, ciudadanos?”, y mi voz temblorosa también allí, pues hasta allí había yo peregrinado, abriéndose paso entre los murmullos de admiración, “pues, verá usted, Senador Carmona, tengo yo escritos un puñado de muy bonitos relatos románticos, a los que no consigo por carecer de Padrino dar a luz editorial, y he pensado que acaso usted…”. Y estaba yo bien seguro de que sería José Carlos Carmona quien de mí entonces se apenaría, y aunque no a los de Planeta, claro, a algún editor con su plácet me encomendaría. Así que, buenas noches y buena suerte, Señor Carmona