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lunes, 30 de abril de 2012

Yo tenía una granja en África


  
    “Yo tenía una granja en África”. Así empieza la célebre obra de Isak Dinesen, tan a menudo elogiada, sobre la que Sidney Pollack hizo la monumental película de la que no consigo del todo salir. ¡Se está tan bien dentro de ella! He leído en el internete que el mismo Juan José Millás, el oráculo de los desposeídos que columnea en EL PAÍS y se arrampló el Premio Planeta, pone esa frase como ejemplo de arranque portentoso para una novela.
    No sé si se repara mucho en ese verbo, tener, (recordemos “Tener y Ser de Erich Fromm”, esa drástica disyuntiva que el pensamiento del Progresismo establece entre optar respectivamente entre el Mal y el Bien) que significa la expresión de la propiedad, y que, referida, como ella hace, a la primera persona del singular, viene a denotar la plena propiedad privada que ella allí poseyó. Pues la baronesa, además del talento escritor, contaba -tenía- las cualidades básicas  para poder ser empresaria: capacidad de trabajo, de asunción de riesgo, dotes de dirección, rigor, visión anticipatoria, espíritu emprendedor. Su plantación de café llegó a alcanzar los seis mil acres y parece ser que supo ella conciliar la propiedad y la administración de su granja con un sincero desvelo por los nativos “kikuyu” que trabajaban para su empresa. También a la baronesa, como ahora al Rey de España, le apasionaban los safaris y las aventuras románticas.
   Suele también repetirse mucho el proverbio africano de que “para educar a un niño hace falta la tribu entera” y, sin entrar ahora a discutirlo -desde Rousseau para acá la leyenda del “buen salvaje” encandila a las mentes bienpensantes de Occidente- sí puede servirme para, a riesgo de ser políticamente incorrecto, en paralelo proclamar que para levantar y consolidar una empresa multinacional –piénsese en Zara, o en las que por ejemplo sin ir más lejos soportan esta babélica Torre misma de la Ciberesfera- se precisa de forma imprescindible un conjunto de saberes intelectuales, científicos, tecnológicos, jurídicos y de todo tipo realmente excepcionales.
   ¿Adónde quiero ir a parar? Mañana, lector mío, si por aquí pasas lo sabrás, que ya estoy yo pasándome de la raya con la extensión del post y no quiero por nada del mundo enfurecerte y que de mí pases ampliamente. 
Post/post: gracias a Alp, a Mónica, a Trecce, a Kayla, a Bego, a NVBallesteros, a Cesar, a Zorrete Robert, a F Medina, que con sus directas e indirectas, sus serios y sus bromas, sus insinuaciones y reflexiones, currelaron ayer en el blog conmigo, haciéndolo también así suyo, GRACIAS.

domingo, 29 de abril de 2012

Amapola en el muladar (Poessía veinticinco)



Rosa audaz en medio del desierto
Espiga de grana en el baldío
Mecida por un viento de levante
Que a su paso se serena y enmudece
Amapola en el estercolero
Cariátide escarlata y pudorosa
Que sin esfuerzo sostuviera la Justicia
Sílfide tenaz de la pesquisa
Sola en la cueva del chapapote
Candela de sus ojos bajos
Que encabrita a los Polifemos
Clavel de luz en la gruta pringosa
Arquitrabe glorioso de sus hombros
Esa hoguera de claridad que abrasa
Ménsula breve de sus pechos
Artesa florida de su vientre
Música que entre el pelo se le adensa
Palidez que le estalla en belleza
Una dignidad que la hermosea
Aromas de heroína que emergiera
de una borrascosa pintura romántica
Porte majestuoso de mujer
Que no quiere ser un mito
Que solo persigue sin desmayo
El prestigio viejo de la verdad
La gesta de una simple rosa
Que porfía como una niña muy seria
En lo más crudo del desierto.






Post/post: gracias a Winnie0, a George Orwell, a Zorrete Robert, a Hiperion, a Mónica, a Sylvia Reguero, a Galantería, a Mamuma, a Lobo Solitario, a Novomedinilla, por dejarme su compañía y bloguear ayer a mi lado, GRACIAS

sábado, 28 de abril de 2012

Y lavarle yo el pelo a la Juez Alaya,yes



   Hum, daría uno su vida entera por parecerse un algo a Robert Redford, e investido con ese formidable poder de convicción que otorga un físico sobresaliente, acercarme a esta mujer tan corajuda y seria siempre –en las antípodas de las infinitas y ególatras poses garzonitas ante los media-, de recatado mirar en sus ojos negros sobre la figura estilizada, como una cariátide concienzuda por dentro que no dejara ni por un instante de tirar con decisión del endeble carrito de la Justicia, sorteando cuantos bordes, bordillos, bordones y trampas el Régimen corrupto de la Psoe en la Bética le pone al paso.
   ¡Cuánto arrojo en esa mujer infatigable, buceando sin desmayo y en solitario –una mujer, el candil vivo de sus ojos humildes en busca de la verdad, sus pasos precarios, su decisión inquebrantable- en las fauces mismas del Ogro filantrópico, atiborrado éste de cocaína, cubalibres y millonarias pringás de los amigos del Progreso y sus secuaces, en la pesquisa de los dineros malbaratados y destinados a los trabajadores en paro! ¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora, decía Alberti? Le canto yo, un anónimo bloguero tan solo, a la juez Alaya, qué pasa.
   Al paso y para tumbarla le salió Alfonso Guerra, ese dechado de  Ética en la Bética. Para zaherirla quiso el muy malvado por los pelos arrastrarla por el fango, escupiéndole el veneno de una relación personal con un candidato popular. ¿Se movieron las Mujeres progresistas en contra de machismo tan hurraco? No, madre. Sin inmutarse, sin un mal gesto, muda ante la Prensa, siguió la juez a lo suyo, arrastrando la mínima sansonite de la equidad, buscando luz de verdad en ese lodazal de retorcidas culebras y de inmundos reptiles.
   
    Igual que Redford en Memorias de África le diría yo a la juez Alaya, quizás soliviantada por la calorina del Mezzogiorno, por los tentáculos de la Chaves Connection, por las mandíbulas batientes de tantos cocodrilos que ansían un desmayo suyo, “creo que puedo ayudarla”. Sí, a la orilla del Guadalquivir, bajo una sombra propicia, le tomaría yo entre mis dedos sus cabellos brunos, que son muy abundosos, tanto que se le derraman en cascada de fronda sobre la recta espalda. Sopesar así su melena entera, recogida toda en el hueco de mi mano, liberar su cuello esbelto y sus hombros renacentistas, permitir que el aire por allí la circule y refresque. Acercarme un instante el aroma de esa selva densa y morena a la nariz. “Descanse, abroche los párpados y olvídese ahora de todo, Jueza mía”.
     Claro, le rebosaría yo los cabellos de un jabón muy blanco, le aplicaría en masaje todo el bálsamo –óleos de ternura, no de feo deseo- que con las manos fuera yo capaz de transmitirle por entre las ondulaciones de la cabeza, se lo recogería arriba en coleta de pompas que al momento desharía, juguetearía sin prisa entre el jabón y su pelo, como un niño vagamente travieso, sólo por procurar el sosiego de mi Jueza, por suspender en sus sienes las asechanzas de los saurios.  
    Y luego, como en un sueño mío, por ver si además era capaz y todo yo de hacerle asomar al rostro el naciente sol de una sonrisa, pondríame en la boca la voz del actor que dobla en español a Redford  y muy cerca del oído le volcaría unos versos míos, de mi Romance de la Kirchner y el Dioni en Olite (post 15-4-12):
No te pares, Martín Fierro
no te pares, gaucho mío
sigue firme con tu hierro
cabalga duro mi albedrío,
son la vida cuatro días
es la Vida tu espolón,
no valen más esta puesta
este sol, este fragor
este cielo encabritado…
que mil acciones de repsol ,
que le den por saco a la Patria
que acá quiero morirme yo.
  
  “Perfecto”, remataría yo también entonces,  ante el lírico entreabrir de esos ojos, afianzando así de incuestionable verosimilitud artística  la realización de ese sueño bloguero a la orillita del Guadalquivir, Jueza mía

Post/post: gracias a Cesar, a Alp, a Regalantería por no dejarme del todo a solas blogueando ayer, y a RCBustamante y a Blanca Primavera, que siguen ya mi blog, agua limpia y fresquita todos para poder seguir escribiendo, GRACIAS

viernes, 27 de abril de 2012

Cristina Kirchner y Baltasar Garzón en... Memorias de la Pampa



    
   ¿Cómo dejar sin papel en este reparto a Doña Cristina Kirchner y a la cohorte de bellos efebos pasolinianos que la circundan? ¿Cómo dejar la noble testa de esta nueva Evita degenerada, degenerada en hinchada muñeca de tómbola quiero decir, sin su lavado de crenchas correspondiente? Pues, si ya sabemos que, tras disponerla mirando a Pamplona, dióle en Olite el Dioni lo suyo a la Señora, -repasar,please, el Mío Romance de 15-4-12- es seguro que no deseará ella, tal es su afán voraz de protagonismo, ser menos que Meryll Streep, que Elena Valenciano, que Soraya Rodriguez, en fin que la misma Reyna de España.
      
   Es más que probable que el Dioni rehúse, por escrúpulo de pícaro menestral, a seguirle ya en esto el juego a la Kirchner, millonaria pancorrupta e inflada musa de los anti-capitalistas hoy. Bien está el mucho recordar en la faz e incluso pasar por copia viva del difunto K, pero suplantar a Redford ha de parecerle sin duda cruda entelequia ya. ¿Quién en medio de la inmensidad de la Pampa habrá entonces de desenredarle y enjabonarle las cerdas a la Diva K? ¿Quién le susurrará al oído dulces milongas como lastimeros tangos? ¿Quién derramará un aljibe de agua pura capaz de lustrar el caucho de labios tan morrocotudos?  En fin, ¿quién  con ternuras de galán mediático le acariciará la curva insólita de la nuca y el cuello?
    Lo adivinaste, cuco lector. Sólo el gran Garzón es Héroe capaz de tarea tan reservada. De acerdo, por Redford no puede él ni de coña colar, pero, con algo de misericordia mirado, algunas trazas de Richard Gere, aunque sea un gere con lorzas y de rebajas, si pueden aceptársele a Garzón en el envite. Además, que tampoco la Diva, no nos engañemos, es la Streep precisamente. Tal para cual vaina entonces.
    
    Perviven aún en el aire del Congreso argentino, como inconsútiles pompas de jabón machadianas, los sutiles requiebros que hará poco más de un mes, (mío post 6-3-12) con todos los legisladores por testigos, se prodigaron la romántica parejita. ¿No lo declaró acaso ella “Visitante Ilustre”? ¿No lo contrató como asesor de la Comisión Parlamentaria de Derechos Humanos? ¿No le devolvió él muy gestuales cucamonas? ¿No es el atronador silencio de Garzón sobre la dudosa legalidad del expolio de Repsol la mejor prueba de la verídica liasson que entre ambos entre las manos les estalló?
     Es la estampa de aquella conmovedora escena la que otorga verosimilitud plena al más que plausible lavado del moño de la K que Garzón a la vera del Río de la Plata ha de regalarle encantado. Así es que, Titán Garzón, manos a la obra, sacra música de Piazzola, que la buscada inmortalidad que otorga el Séptimo Arte y los ojos malevos de la K le esperan. Ya sabe su Excelencia: “Reza bien… quien bien ama… al Hombre, a la Bestia… y al Pájaro”. Eso, menudos pajaritos in love.


           
Post/post: gracias a George Orwell, a Winnie0, a Sonja, a CS Peinado, a Mónica, a NVBallesteros por bloguear de lo lindo conmigo ayer, a Nuku-Nuku y a bymyheels por seguirme en el blog, por ser acicate todos para seguir escribiendo,GRACIAS.

jueves, 26 de abril de 2012

¿Y "Memorias de África" con Elena Valenciano?


  
    Sin embargo a Elena Valenciano, ya ves, Soraya, jamás le lavaría yo el pelo a la manera de Redford en Memorias de África. Ya, ya sé que tampoco ella por nada del mundo me lo iba a permitir. Que se lo lave mejor el Maese Rubalcaba, que se le adivinan buenas mañas a él en el vaivén de las manos y el jabón, ya que de entre todas las grandes mujeres socialistas, a ella eligió como número DOS del Partido de los Imprescindibles, según él mismo dijera en su Congreso.
   Y es quizás porque acaso cree ver uno –insignificante bloguero sin nombre al cabo- adensada sobre la figura de Valenciano como el destilado de una tristeza legendaria que es más una pesada abulia que otra cosa. Quizás, ahora que Maese Rubalcaba la ascendió de rango, quiera sacudirse Valenciano esa aparente desidia del ser y por eso llame en muy melodramáticos términos a las familias españolas nada menos que a “defenderse en la calle de las agresiones del gobierno”.  “O paramos a este gobierno o el gobierno va a parar a la sociedad española”, ha apostrafado ella en apocalíptica disyuntiva. Claro, si Rubalcaba acuñó el “Pelea por lo que quieres” como divisa de su campaña, no habría su número Dos de quedarse atrás a la hora de enarbolar un lenguaje virulento.
   
    Puede que la insulsa languidez que percibe uno en Valenciano esté en parte condicionada por la lastimosa impresión que me causaron sus  explicaciones actuales al descubrirse que había falseado ella su currículum académico auto-adjudicándose dos licenciaturas (Derecho y Ciencias Políticas) que jamás consiguió: “Empecé Derecho y me pasé a Políticas. No terminé. La verdad es que me aburría y  me da pereza acabar”. Pocas revelaciones tan elocuentes y desvargonzadas como ésta podrán encontrarse acerca de las élites gobernantes en nuestro país y del contradiós sobre el que la sociedad española está montada. No terminé-me aburría-me da pereza. ¡En semejantes términos de indolencia y vagancia se adorna en público la número DOS del partido socialista! ¡La misma que llama ahora, contra el clamor de su primordial responsabilidad en la Ruina, a la gente a pelear en la calle! Carreras no terminaría ella ni una -¡ni la de Políticas, que se aprueba sin dar chapa!- pero en materia de Descaro sí que la Vida política –Maese mediante- desde luego la ha doctorado cum laude.
     
   ¡Cuánto no se llenarán de desánimo la voluntad de miles y miles de jóvenes estudiantes normales –tengan las ideas que tengan- al enterarse de cosas así! Cómo entonces lavarle el pelo a una actriz de similar jaez, si lo que primero debería ella lavarse es la propia conciencia. Triste resultaba también la gran Mari Trini –unos aires similares en las poses desmayadas quizás a ambas hermanan- pero con esa tristeza compuso ella en su tiempo algunas hermosas canciones difíciles de olvidar. ¿Y Elena Valenciano qué?
  Post/post: gracias a Victoria Eugenia, a Jose Carlos Rodriguez, a George Orwell, a Anónimo, a Rose, a Winnie0, a Mónica, a NVBallesteros, a El Fugitivo, por bloguear ayer con Soraya y conmigo, GRACIAS.

miércoles, 25 de abril de 2012

A la atención de Soraya Rodriguez, alcaidesa del Rey de España



     
  Muy señora mía:
        Verá, Soraya, ando en estos días en el mío blog dándole vueltas y revueltas a la tormentosa “aventura africana” del Rey, doblando al fin el Cabo de Buena Esperanza consistente en desearle a la Reyna Sofía que  se desquite ella del Borbón bribón haciendo un personal remake con Robert Redford de la sensualísima secuencia en la que con sumo arte le lavaba él toda la rubia cabellera a Meryll Streep cuando aquello. Ese cielo la Reyna se lo tendría bien ganado, creo.
    Reparaba también en el carcelario papel de alcaidesa que se pidió protagonizar usted en el africano lío real. He aquí sus palabras, anteriores a la más mínima declaración del Rey: “Don Juan Carlos está siguiendo de forma directa todo lo relativo a su viaje… es conocedor del comprensible malestar e indignación de la sociedad… por lo que el PSOE espera que se dirija a la sociedad y diga algo al respecto”. Admira la insólita prepotencia con que siendo solo portavoz parlamentaria del partido de la oposición permítese usted hablar en nombre del Rey, incluyéndolo maniatado en el papel que en el discurso que a usted le conviene nada menos que al Rey de España le adjudica, ordenándole de paso la puerta única de salida que al reo le queda.
     
    Reparé luego, Soraya, en su nueva imagen para el público. Como a la mayoría de los que se quitan las gafas para colocarse lentillas, se le ha quedado a usted, permítame alcaidesa real el atrevimiento de decírselo, una expresión algo triste y como sufriente sobre el rostro. Parecen sus ojos expresar incontables y soterrados dramas con el solo mirar. A cambio su nueva melena –sin entrar en si es la misma natural como la vida o producto de artificiales extensiones- le discurre torrencial a ambos lados del óvalo, majestuosa y aleonada. Esa disonancia icónica, batida con el tono de sus muy severas palabras sobre el Rey de España, como un ordeno revuelto en una pena, aunque movía a confusión, no dejaba de turbarle a uno, neurasténico bloguero con ínfulas a la postre.
     Bueno, reconozco que no soy yo precisamente Redford, que es cualquier parecido suyo con el mío eso, muy azarosa coincidencia, pero he de confesarle, Soraya, así por ello Pablo Iglesias me disculpe, que, al observar la copiosa fuente de sus cabellos, el caudal de esa brava abundancia, fantaseé con lo mucho que me gustaría que Usted y la Nada interbloguera que uno es, a hurtadillas del mundo pudiéramos fugarnos hasta un oasis del Kalahari y allí a nuestras anchas –conciliando de paso sobre aquellas ardientes dunas las tópicas dos Españas- pudiera yo, a la manera de Redford, hundirle suaves mis manos entre las sienes, tomarle la mata de su pelo entre los dedos, sopesársela contra la nuca y enjabonarle con mimo cada recoveco de su cráneo, sí, enjabonárselo de lo lindo, susurrarle al oído una de mis poesías que en este mismo blog pueden leerse, volcarle luego un cubo de agua fresquita encima y soñar con cambiarle así, por un momento al menos, sus ojos tristes por unos bien  zumbones y massieleros.
     Y que fuera sólo entonces el Rey de España ante la Prensa nuestro único portavoz: es que Soraya Rodriguez no tiene que dar de su vida privada ninguna explicación, diría él. ¡Un anónimo bloguero faccioso lavándole el pelo a toda una portavoz socialista en el Parlamento! ¡Podría Usted después, una vez allí, como Karen Blixen, agitar mil y una revoluciones por todas las empobrecidas Áfricas! Fíjese, Señora mía, los desorbitados e interclasistas remedos que pueden alcanzar mis pobres fantasías. Afectuosamente suyo
                                                              José Antonio del Pozo



 
Post/post: gracias a Mónica, a José Antonio, a Charo y a Roy (qué alegría) por no dejarme del todo solo blogueando ayer, y a Ismael, seguidor del blog ya, fresca agua ellos para seguir escribiendo, GRACIAS.

martes, 24 de abril de 2012

Las Memorias de África de la Reyna Sofía


   
    “Una última cosa he de decirle…” continúa declamando Redford, pero justo entonces, como llevando lo que entre ambos está ocurriendo -el demorado contacto de las manos recorriendo la piel de ese cuero cabelludo, todas esas terminaciones nerviosas masajeadas- a un plano muy íntimo, a la vez que alcanza la jofaina de agua, mientras ella mantiene cerrados los ojos y ondea la cabeza como si dentro de un sueño anduviera, le susurra: “Incline la cabeza”, y a un mismo tiempo ella, en efecto, la inclina y conduce él hacia atrás esa cabeza.
   
  Comprende ella que le va a caer un alud de agua desde lo alto, y es asombroso como se las apaña Meryll para expresar la anticipación de ese intenso placer que se anuncia, sólo entreabriendo los labios hacia el pico imaginario de la jofaina. “Reza bien… quien bien ama… al Hombre, a la Bestia,…y al Pájaro…” susurra él, nada casual ese preciso verso, mientras la cámara encuadra el bellísimo rostro desnudo, sobre el que se derrama el agua en un plano de una sensualidad desbordante, pues lo borda la Streep para, casi inmóvil como se halla, ofrecernos, con dos nuevos estremecimientos de los labios entreabiertos, todo el remolino de sensaciones placenteras que la están embargando y casi anonadando, así consigue Streep trasladarnos como por dentro va digiriendo y saboreando el clímax de la situación, al encadenarse y desencadenarse ahí ya todo: Redford-la piel refrescada-la caricia del agua limpia-el verso de amor-el júbilo de la sensual existencia. Es precioso ese rostro, ese pelo mojado, esa boca frutal, esa maduración íntima de la experiencia y degustación del placer, como si en elipsis estuviéramos en realidad asistiendo a un acto de amor del que más bella aún emergiera.
      
   Oscila al cabo un poco ella la cabeza, como en un interior espasmo, -qué decir del riachuelo jabonoso, blanco, que vemos deslizarse entre ambos, a qué alude, mejor no lo digamos, que erotismo es sólo eso, rodear, no nombrar la cosa- mientras le sujeta Redford la nuca entre su mano… abre ella los almendrados ojos, casi despertando de una idílica ensoñación… y sí, ahí está Redford. Cómo le sonríe ella entonces, entregada, con cuánta gratitud y Amor mira ahora a quien sólo lavó su pelo. “Perfecto”, remata el galán, atractivo y risueño, la escena, el delicado misterio que entre ellos dos se ha abierto. 
   Memorias de África, yes, anímese, Reyna Sofía, hágala suyas, y que al Borbón zambombo mucho le vayan dando.
  
  

Post/post: gracias a Jackie, a José Mª Araujo, a Winnie0, a Mónica, a Sylvia Reguero, a Javir, a Luisa, a NVBallesteros, a Fernando Santos (seguidor nuevo del blog, puro oxígeno para continuar escribiendo) por bloguear a mi lado ayer. GRACIAS

lunes, 23 de abril de 2012

Memorias de África, sí

   
   Por supuesto que duele ver a la Reyna Sofía tratada así, como un trapo, por el Borbón rijosote, y casi nada más desearíamos que ver de nuevo al Monarca con el ojo a la virulé, y que así se lo hubiese dejado de un torniscón la Reyna Sofía, y que luego largárase al Serenguetti ella con el mismísimo Robert Redford,  que le hiciese allí él sobre la cabeza la misma deliciosa ofrenda que en aquella memorabilísima escena le hacía a Meryl Streep, y que al menos así un poco se equilibrasen las cosas. ¿Se lo recreamos juntos tú y yo, lector, como si la Nada de un blog casi anónimo pudiera servir de desagravio a toda una Reyna? Intentémoslo al menos, dame tu mano, lector, va. Como dicen los toreros, Majestad, va por Usted:

     La escena es todo un tratado fílmico, atiborrado de sensibilidad, sobre la distinción entre el erotismo y la pornografía, que debería ser enseñada en todas las escuelas mil veces antes que cualquier burda iniciación a la sexualidad. Se desenreda malamente Meryll las crenchas –estamos en el asfixiante y pegajoso desierto- y  Redford, que la ve, aparta su propio quehacer, “creo que puedo ayudarla”, señalando de paso ya el espíritu de colaboración que toda aproximación sincera necesita.
   
    Les vemos ya en el plano siguiente inmersos ambos en una muy especial intimidad entre ellos desplegada pese a estar oficiando una experiencia diríamos que puramente funcional y externa: el lavado del pelo. Pero, atención, tiene ella cerrados los ojos, tiene dibujada ya una sonrisa sobre los labios cerrados; escucha así, con esa intensidad receptiva multiplicada, las frases festivas que le está él pronunciando a su espalda, mientras le frota con las manos todos los ángulos de su cabeza enjabonada.  Abre ella un poco los ojos, sonríe, los cierra. Sigue Redford declamando para ella. Tras ellos, las aguas del río, del río de la vida, claro, discurren ahora pacíficas, nemorosas, que diría Garcilaso.
    
   “Se está saltando versos”, le interrumpe ella, en amable queja, como ese niño contrariado que no quiere que avance el cuento que de sobra se conoce y que desea saborear al completo. “Suprimo los trozos aburridos”, responde él, también como ese niño impaciente que quiere llegar ya a la parte de mayor emoción. La misma a la que llegaremos tú y yo mañana, lector, si aquí me sigues y tomas mi mano de nuevo, que no quiero ya más por hoy abusar de tu preciado tiempo.




   

Post/ post: gracias a El Hada de los Cuentos, a Alejandro Pérez, a Lobo Solitario, a misael, a George Orwell, a Sylvia Regueiro, a José Antonio, a Winnie0, a Anónimo, a CSPeinado, a El fugitivo (gracias por los versos,poeta), a NVBallesteros, a Victoria Eugenia Canela, a 90.000 ciudadanos, por bloguear conmigo en domingo, por dejarme el agua limpia de su colaboración en este blog, que es también vuestro.

domingo, 22 de abril de 2012

Radiografía del jaque al Rey Juan Carlos


      
    Yo tenía una granja en África, decía Meryl Streep en la peli basada en el famoso libro de Karen Blixen. Yo tenía una Corina en África, vino a decir, todo aflicción, el Rey Juan Carlos el otro día. Tenía una Corina… y ahora tengo la cadera rota, se leía en su apesadumbrado mirar. Claro, el que coincidiera esa “pasada” real en la fecha misma de la conmemoración de la II República, tan cara al imaginario del PSOE zetapeico, sobre el alud añadido de los graves escándalos que de un tiempo a esta parte se precipitan sin descanso sobre la Familia Real, era una ocasión que ni soñada para que Izquierda Unida, como lo hizo, entrara en tromba a reclamar la liquidación de la Monarquía.
     Quien tenía entonces ya un problema, además de la Corona, era el PSOE, partido genuinamente republicano que ha aceptado con gusto el juancarlismo a condición de tener al mismo Rey de España como rehén a su servicio desde tiempo inmemorial. A la llegada de Zapatero al poder, por si acaso existía duda alguna de ello, para con plena nitidez patentizarlo, el mismo Rey se deshizo en público con un insólito elogio tan exagerado del entonces incógnito presidente, que si en ese momento pareció casi obsceno, recordado hoy y visto lo visto resulta más cómico incluso que el ojo morado que hace poco también el Monarca luciera: “Él sabe muy bien hacia qué dirección va, y por qué y para qué hace las cosas. Tiene convicciones. Es un ser humano íntegro”. Nada menos que eso dijo de Zapatero, a lo que el aludido contestó sin entregarse a esas flores reales y muy ladinamente que es que el Rey Juan Carlos es un rey… “muy republicano” (¡).  
      Tras la africana “garganta profunda” de Corina, más la escandalera del Nóos en su cénit yen el contexto de una crisis económica angustiosa, como digo, el Rey y el PSOE tenían un problema. Ya hemos visto lo ocurrido: el Partido Popular se adelantó, gratis et amore, as usual, y también porque comprende, como buena parte de la Derecha española, que la instauración de la República sólo introduciría una mayor y más nociva radicalización de la vida política, en la cerrada defensa de la figura Real. Izquierda Unida pasó al ataque, haciendo casi Causa esencial de ello, con muy radicales críticas al monárquico Sistema, compatibles luego, pese a tanta inmaculada protesta de integridad, con la participación en el mismo, como en Andalucía acaba de verse. Pero fue el PSOE, mientras los reivindicativos Sindicatos guardaban un espectacular silencio,  el que desplegó sus peones para dictarle al Rey lo que debía hacer, si quería seguir contando con su apoyo.  
   El secretario de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, señaló por su cuenta al Rey el camino de la abdicación. Peces Barba y Patxi López, principal apoyo territorial de Rubalcaba éste, más comedidos, reclamaron al Rey que se disculpara, como si no fuera esta práctica exigible más que a nadie a su partido. Pero fue la portavoz parlamentaria la que en oficial rueda de prensa explicitó el diktat socialista: “Mi partido entiende y comprende el comprensible malestar e indignación de la sociedad ante el viaje del Rey a África”.  Subrayó Soraya Ro que “Don Juan Carlos es conocedor de esta situación y que además está siguiendo de forma directa todo lo relativo a su viaje, por lo que el PSOE espera que la Casa del Rey o el propio Monarca se dirijan a la sociedad y diga algo al respecto”. Insistió Soraya Ro  en que “posiblemente Don Juan Carlos realizará alguna declaración respecto de esta situación”. Ningún ministro del gobierno popular usó ese tono conminatorio, propio sólo en alguien que se auto-otorga la condición de Portavoz e Inductor -casi celador- de la conducta del Monarca.
    El mismo Rubalcaba, abundando en la idea, añadió, antes de que el Rey entonara su sorprendente mea culpa, que confiaba “en poder hablar con su Majestad y decirle lo que pienso. Créame, se lo voy a decir y me va a escuchar… Tengo una relación con el Rey muy fluida y lo que tenga que hablar con él lo voy a hablar con claridad, no me da ningún susto. El Rey es una persona muy comprensiva, sabe escuchar y sabe distinguir cuando hace una cosa bien o mal”. Por eso aún en el peor momento en respaldo popular de su historia proclamaba a las claras Maese Rubalcaba en su Congreso que no es que sean ellos necesarios, que es que son IMPRESCINDIBLES. El Rey irá del todo desnudo, cuando lo diga el PSOE.
     Vino luego la extraordinaria puesta en escena sentimental del mismo Rey, como todo un tigre traviesote al que hubieran sorprendido avizorándole el zambombo a la Corina Sayn-Wittgenstein de nuestras particulares Memorias de África y pasó el jaque a mayor gloria… por el momento.   


Post/post: gracias a Juan Risueño, a Portal de mis Desvelos, a Kayla, a Zorrete Robert, a Xad Mar, a Mónica, a NVBallesteros por enriquecer ayer el puchero de este blog con sus palabras. GRACIAS.
  
    
         
   

sábado, 21 de abril de 2012

Puchero del blog

     
   Hacer con el post lo mismo que hacía mi abuela cada mañana temprano después de encender el fuego y avivarlo con el fuelle, para que prendieran los troncos y arrimarles ya el puchero de barro con el cocido de los garbanzos, y que estos poco a poco se fueran así cocinando mientras atendía ella muchas otras labores en la casa y fuera de ella. Dentro del puchero los necesarios ingredientes: garbanzos, fideos,  tocino, repollo, chorizo, falda, mondongo,relleno. Hum, qué sabor más rico tenía todo al final en la mesa, qué trabajadora era la mía abuela. Pues lo mismo para el post, ese mismo milagro cotidiano: introducir en el barro los ingredientes del Día, yo que sé, Patxi López, Karen Blixen, Memorias de África, la Corona en apuros, Corinna y su zambombo, Tomás Gómez, Soraya Ro, Radiografías reales. Ponerles a la lumbre de una música vibrante para que vaya el post él solito escribiéndose, largarte entonces a otras tareas y al regresar al blog, voilá lector, servirte un plato cuyo sabor perdure en tu memoria y en tu corazón para siempre, para siempre. Sí, aquel puchero a fuego lento querría uno poner muy tempranito cada mañana.


  
  Post/post: gracias a La Pecera, a Cesar, a George Orwell, a Lobo Solitario, a Trecce, a Santiago, a Teo, a Maribeluca, a Anónimo, a Merche Marín, a El fugitivo, a Patt.mm, a Misael, por hacer el blog a mi lado y conmigo ayer. GRACIAS