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domingo, 31 de marzo de 2013

Yo no sé cómo amarlo


    

  
    Quiero que la canción nuestra de ayer no se esfume tan rápido. Quiero,  si tú también lo quieres, que la saboreemos juntos. Porque me parece –a salvo de consideraciones religiosas, para las que no estoy preparado- una muy hermosa escena de amor y de trascendencia. ¿Sí? Andiamo, pues.
     
  Duerme Jesús. Es precioso su rostro relajado, tras la dramática fatiga del día, suavemente iluminado por el vaivén de la llama de una vela. Le contempla así, Magdalena, vela con dulzura ese sueño. A solas así los dos. Se abre paso entonces dentro de ella su delicada canción enamorada, la íntima zozobra ante lo que muy por dentro le está pasando para su más completa incredulidad. “Yo no sé cómo amarlo, ni qué hacer, cómo hablarle”, en ese total desconcierto, en ese no saber, en la confesión de la propia impericia se cifra el umbral verdadero de su inexplicable turbación. “Él cambió algo en mí. Ya no soy la misma. Soy otra mujer, desde que él me miró”, pues el amor nada menos que transforma integralmente a las personas, soy otro, soy otra, aunque ya vemos también que algo incluso superior al Amor obra a su través, desde que él la miró, ese viento que estremece suavemente las lonas. “Sé que es un hombre más, y he tenido tantos, debo saber que es un hombre más, solo uno más”, cómo nos gusta esa reconvención que a sí misma Magdalena, experimentada mujer, en propia defensa se hace, ante la ternura del fuego que por dentro la avasalla. Y para con más propiedad dar cuenta, sobre todo a sí misma, y darle suelta a su desvarío, sale Magdalena a la intemperie de la noche, sólo con pequeñas hogueras iluminada, abrigada a su manto contra el Viento que le acaricia los cabellos y el rostro: “Quisiera llorar, quisiera gritar, hablarle de amor y tengo temor. Nunca pensé llegar a sentir un amor así… Miedo da creer y no comprender lo que él despertó dentro de mí”, con esa sencilla expresión de cuanto dentro de ella pugna por estallar, más la consciente aprensión y la duda que la envuelven nos transmite ella su íntima tribulación. Y qué bien lo canta y lo expresa con sus gestos Yvonne Elliman, su rostro depurado en medio de la noche oscura de su alma. “Si me dice que me quiere, yo no sé lo que haría, ni llorar, ni sonreír, tal vez huir”, de pronto incluso planea en ella, asimismo acariciándola, la posibilidad de que él pudiera también carnalmente amarla… posibilidad más devastadora aún para ella, que al cabo, tras vivenciar la sima de su confusión, (preciosísimo ese vaivén de la sombra entera de su cuerpo fugitivo contra la roca, para volver a la sombra solo de su rostro que luego se hace de nuevo carnal) como en catarsis purificadora ha comprendido que “lo que siento yo es más que amor, más que amor, más que amor”, así precisamente reiterado, casi como balbuceo iluminado, místico, mucho más allá por tanto de lo meramente sensual, para adentrarnos ya en terrenos de lo inefable, algo así como un amor sublimado hacia la trascendencia, ilustrado con el rostro de ambos fundidos en parecido plano al del principio de la escena, pero más próximos ahora los rostros de ambos, alumbrados por la lumbre de esa llama que de alguna manera les cierra en su círculo maravilloso.


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)



sábado, 30 de marzo de 2013

Días vacíos


     

   
    Hay días como éste, a trasmano de todo, agazapados entre el bosque del calendario, que son sólo eriales desolados, páramos ásperos, conjuntos vacíos, muelles abandonados a un alba de inclemente luz, vastas extensiones de yardas y yardas de  soledad. Todo el mundo está a sus mil cosas. Y es normal. También la Primavera anda enfrascada en sus primicias, en el despliegue de su vibrante protocolo, viejo como el mundo y flamante cada año a la vez. Las palomas de mi calle no dejan de darse el pico, las zalameras.  Bueno, al menos has venido tú aquí, a verme. Le has sacado una brizna de tiempo al Tiempo para llegarte aquí, a echar un ratito a mi lado. Te abrazaría si pudiera. Te extendería mi palma abierta, dedo a dedo cada uno estirado contra los tuyos. Te regalaría hoy un poema mío, si no sospechara que, como a aquella monjita de Carlos Cano con su toronja, enlodado entre el fárrago de la Politicorra y los Escraches, he olvidado el secreto de la dulce  receta. Se me ha ido entre las manos el misterio de la dulzura. Lo he perdido por esos desagües. Sólo me quedan mis ínfulas, ya ves. Aquí me tienes. Contémplame un instante. Confabulados tú y yo por un momento, frente a frente. Y como siempre que nada se nos ocurre –también porque no necesitamos ahora que nada ocurra- te lo suplico, canta conmigo. Canta a mi lado, mon amí. Esa sombra que aletea más allá de nosotros, sobre los confines de las montañas nevadas, ¿no son las azules golondrinas, que vuelven? Dime.


viernes, 29 de marzo de 2013

Por el Pacto Cebrián-Almudena Grandes-Molotov


    

   
      Urgía hace poco Almudena Grandes, en otro de sus inflamados artículos (18-3-12), a Rubalcaba y a Chacón a marcharse, a que dieran paso a “una dirección con las manos limpias y con “capaciDAD de acorralar sin pieDAD a la derecha de la corrupción y la impuniDAD”. Sí, tras el sonajero de esa ripiosa rima interna no otro es el nítido designio: acorralar sin piedad a la derecha. Ahí late la nostalgia del Molotov que glosábamos ayer.
     
     Claro, estas ansias molotovas precisamente publicadas en EL PAIS mueven un poco a risa. Mueven un poco a risa y un mucho a indignación. ¿Molotov para quién, señora Grandes? Teniendo ahí a mano a Don Juan Luis Cebrián, eximio Presidente de la Cosa Prisa, que espetaba a los trabajadores de su periódico aquel célebre “no podemos seguir viviendo tan bien”, para más tarde despedirlos a través de un e-mail, mientras sólo en 2011 se embaulaba él para sus alforjas, según el comité de empresa, 13 millones de euros, resulta como poco extravagante ese afán acorralador y molotovo. Sin piedad, eso, sin piedad.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

jueves, 28 de marzo de 2013

Almudena Grandes de Molotov


     

     
    “Cada lunes me cuesta más trabajo no incendiar esta página. Cada lunes, tengo que darme en la mano un poco más fuerte para no transcribir la receta de los cócteles molotov.” No, esta ardiente nostalgia del molotov, esta invocación al terrorismo en un país donde las víctimas del molotov se cuentan por miles, no la escribe un pelanas, como yo, en un oscuro blog que no leen ni cuatro gatos, no es el desahogo de alguien arrojado a la extrema desesperación por las circunstancias adversas de la vida.
     
      Las escribe tan ancha Almudena Grandes, laureadísima escritora por este criminal Sistema, y esta semana las publica tan pancho el principal grupo mediático del país y en el periódico por antonomasia del mismo. Llueve sobre inundado con Almudena Grandes, que no hace tanto confesaba levantarse cada mañana sacudida por el vehemente deseo de fusilarse a unos cuantos. Esta es la “intelligentsia” ultra que tenemos, este es el literal mensaje de odio que una y otra vez destilan.
   
    ¿Importan los hechos, los textos? No importan nada: el radical, el sectario, el fanático soy yo. También el fracasati, que no consigo, después de autoeditármelo, vender un libro, ni siquiera a quienes piensan parecido a mí. ¿Almudena Grandes? Ella es una diosa, comprometida con la Sabiduría, con la Verdad y con el Bien, superpremiada por el Capitalismo genocida, que escribe en EL PAÍS y vende libros como churros, sobre todo entre aquellos para los que desea el molotov. La de los pobres y los ricos, tócala otra vez, anda,  Alm.





LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Bardemmanía



     Llegaban los mineros subvencionados, y allí que se aparecían los Bardem, prestos a solidarizarse muchísimo con su desdicha. Llegaban los saharauis necesitados, y allí Bardem con un documental Goyeado les apadrinaba.  Llegaban los jerifaltes sindicales, movilizando al personal contra la Reforma Laboral del PP, y allí, raudo rayo justiciero, capitaneaba Bardem la movida. Ah, aquellas pancartas terribles bajo las que en loor de multitudes se fotografió: “No habrá Paz”, “Nuestros recortes serán con guillotina”. Cómo no entender entonces la movida de Ada Colau, su lucha. Y ahora, cuando uno de los negocios familiares, vía ERE –sólo tras las críticas públicas retirado, aunque el cierre y los despidos se mantienen- , pone de patitas en la calle a once familias, cómo es posible que ahora Bardem al servicio de la solidaridad más cercana no llegue.
      
    No se conformaba, pues, Bardem, con firmar el manifiesto de rigor y salir corriendo hacia Hollywood, no. Bullía en él siempre un personal afán representativo. “Esto-nos-pasa-con-un-gobierno-facha”, gustábale con gesto indignado clamar entre las masas obreras. Y más: en rueda de prensa mundial, con ocasión  del estreno del enésimo Bond, bodrio por el que amartilló su caché –según pudo leerse- hasta los 10 millones de euros, no se privó de atacar al Gobierno del PP nada menos que con la especie de que “al Gobierno le viene bien tanto paro, para que las condiciones laborales sean terribles”. Esa invectiva va mucho más allá de una simple opinión, por cuanto proyecta sobre el adversario las peores intenciones imaginables, al presentarlo como un hatajo de sádicos que gozan encima con el drama del desempleo. De lo lindo se inmortalizó entonces Bardem contra los ERES.
      
     Uno de esos ERES envía a la calle ahora, en uno de los negocios familiares, a once familias. Carlos Bardem despachaba vía Tuiter hasta hace cuatro días pildoritas de un marxismo vulgarote.  Cómo podría, a tenor de tan anticapitalistas pronunciamientos anteriores, esperarse algo así de los Bardem, con la mina de oro que ellos en propiedad privada detentan y disfrutan. “No les importa lo que nos pase a ninguno de nosotros ni a nuestras familias”, ha dicho uno de sus trabajadores.
     
   Nada de esto en realidad, por bien real que sea, importa un comino a sus admiradores. Seguirá contando Bardem con la incondicional veneración de las más humanistas muchedumbres. Seguirá reinando en sus corazones. Continuará la bardemmanía. Una vez más, amén, Bardem.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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martes, 26 de marzo de 2013

Lección primera para entrar en la Casta Lista


     

    
      Y allí mismo, en el sagrado prime time del Sálvame de luxe, en ese Templo de la reflexión, brindó Milá al personal una lección que nunca falta entre los prebostes de la Casta Lista. Se trataba en el fondo de cómo mejor vender la moto de su libro nuevo, “Lo que me sale del bolo”, de más que elocuente título. Montaba una vez más Milá, un poco a lo Carol Burnett, su estrambótico show pacá-payá por el estudio, disertando incontenible sobre su exitoso GH… ¡14! y sobre las más íntimas interioridades del incomparable elenco que conforma la alineación titular del Sálvame allí.
    
    Entonces, antes de hablar de su libro, Milá detuvo el tiempo desde el centro mismo del estudio y, sin que nadie le preguntara nada, enhebró una vibrante crítica antigubernamental a propósito de las víctimas de las preferentes, de todo lo vergonzoso y denigrante que a ella le parecía el trato que esas pobres gentes estaban recibiendo. Se rompió el estudio de Tele 5 en cremá de aplausos a la requisitoria de Milá. Podía haber perorado sobre la doctrina Parot, es decir, sobre las víctimas de la ETA, o haber dejado caer algo sobre los ERES falsos en el mismo día en que andaba destripándose la pestilencia de ese millonario fondo de reptiles, pero tenía Milá muy claro sus preferentes.
       
     Claro, el efecto secundario de la verbal proclama –que a nada real compromete- era inmediato en las conciencias, casi podía oírse allí: oh, qué buena persona, qué solidaria es Mercedes, cómo nunca ella se olvida de los de abajo, de los que sufren, de los olvidados, qué hatajo de machos cabríos los del gobierno, qué sádicos ellos, qué insobornable conciencia la de Milá, qué guay ella.
     
   Conseguía con esa calculada tacada ella enmascarar el fin primordial de su intervención –“el-yo-he-venido-a-hablar-de-mi-libro que a ella le espetara Umbral- y presentarse como una suerte de justiciera Robin Hood ante el televisivo Pueblo. ¿Qué perdía? El favor de los hooligans gubernamentales, claro, mas con ese no contaba ya. ¿Qué ganaba? El seguro aprecio de los afectados por los preferentes y, más allá, el amor verdadero y eterno del Pueblo.
     
     Fecha la heroica fazaña, ahora sí, ya se podía empezar a milanear sobre su libro, que “Lo que me sale del bolo” es. Y francamente, no me extrañaría que muchos de los estafados de las preferentes, al clamor de esa comprometidísima intervención, decidieran esa misma noche pero ya comprarse “Lo que me sale del bolo”. Menudas ínfulas, sí.








LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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lunes, 25 de marzo de 2013

Mercedes Milá, que ha escrito libro, y qué libro


  
      Presentaba este viernes Milá, la Reina de la Telebasura, su libro en el prime time del Sálvame de luxe, ese sagrado recinto de la excelencia literaria. El título encierra ya una lección summa en sí: “Lo que me sale del bolo”. Genial, oyes. ¿Y de qué va? Pues va, play atención, please, de la recopilación de los mejores post de los cinco años del blog que bajo idéntico título Milá escribe.
    
     Las orejas del resentido y faccioso bloguero anónimo, puedes imaginarlo, caro lector, se erizaron repentinamente. “La historia es preciosa. Yo no sabía escribir. Me daba una vergüenza horrible escribir y siempre me iba a la radio. La directora de la web me dijo por qué no escribes algo, lo que sea. Pensé que quizás me sirviese para aprender. Hace cinco años. Desde entonces he publicado más de 400 post ¡No me lo creo ni yo!”.
      
      Sooo, bloguero, alto, que el parrafito no tiene miaja de desperdicio. En el principio enmarca ya Milá el parto, por su cuenta y sin riesgo categorizándolo dentro del reino de la Belleza. ¿Seguro que es una historia… preciosa? ¿Es ése el adjetivo mejor a la cosa? Ah, que Milá es que no sabía escribir, tócate los gabilondos. Y luego…oooh, 400 post en cinco años, como otros tantos golpes de Truffaut, qué barbaridad más increíble. Muchos de los post de Milá son nada, nada milanesa. 400 post milaneses en 5 años. Le asaltó al bloguero anónimo y resentidísimo la tentación de compararse, y de establecer alguna conclusión sobre la Justicia en este mundo, pero para qué.
        
     Pero es que la cosa proseguía. Resulta que “gracias a una de las seguidoras del blog, el libro está aquí. Ella me ha ayudado a elegir los post porque yo no me veía con fuerzas. Por eso le dedico el libro. Con ella voy a presentar el libro y todo”. Eso son, perdóname lector, seguidores de un blog y no los anónimos que uno por aquí tiene. Normal que a Milá, por otra parte, tras tamaño sacrificio en aprender la escritura, a la hora de elegir sus mejores post le abandonasen ya las fuerzas. Cómo no en solidaridad dedicarle entonces a esa seguidora el libro. ¿Y la editorial? ¿Publicar, aunque de esta manera, un Milá? ¡Aunque lo hubiera escrito entero en realidad la susodicha seguidora! ¿Es o no la vida maravillosa, lector?
     
   Bueno, no, repitamos con Milá y cía, este mundo está podrido por el Capitalismo rampante, que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos y tal y tal Pascual Maragall, yes.                 

domingo, 24 de marzo de 2013

La Indignación sectaria


     
     Sostenemos aquí, en este mísero blog, con escaso éxito, desde luego, que sin duda el cinismo puro y duro es el lenguaje propio de esta época mugrienta como pocas. Ni se ocupan sus figurantes en adornar las andanadas, para qué. Una y otra vez, con contumacia gruesa y grosera a la vez, confirman con sus derrotes lo que ya de sobra era conocido. La Santa Indignación ni es espontánea ni es apartidista, obedece a una milimétrica consigna teledirigida contra la Derecha española, criminal culpable siempre y de todo, como ya sabíamos. Pero es que la apoteosis del descaro el otro día batió todos los récords.
     
     Manda gabilondos, desde luego, que el mismo día en que estalla en todo su hedor pestilente el caso de los ERES falsos (millones de euros destinados a los parados malversados en los bolsillos de una muy concreta CASTA, con el aditamento estético de fiestorros, cocaína y rameras a mansalva –qué jarekrisnas no nos hubiera brindado la Casta Lista con ingredientes tales-) los penitentes de la Santa Indignación raudos acudan al acoso del domicilio particular de… ¡González Pons!
      
     Cortaron porque sí la calle. A lo batasuno, empapelaron de pasquines con su cara los comercios aledaños y el portal. Aporrearon en masa su puerta. A todo volumen corearon con insultos su nombre, amedrentando y coaccionando a su familia. Y mientras tanto De Juana Chaos tan ricamente en el Caribe, creo. Y los  otros, mientras tanto, bailando los fandangos, de San Fernando, sí.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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sábado, 23 de marzo de 2013

Y encima le dan un Ondas


     
     Su nombre entró también en aquel edificante numerito que presenciamos en la nunca bien ponderada TVE zetapeica cuando, habiendo ya ganado el PP las elecciones, decidieron los Directivos de la misma –el por qué ellos lo sabrán- el subirles hasta las nubes el Sueldazo a las estarlettes de la casa. Presenta a diario el programa de la 2 Saber y ganar desde hace mil años. No habrase visto Señor con estilo más cargante desde los tiempos de Lauren Postigo.
     
    Al menos de vez en vez declamaba éste algo bueno. Hurtado es una máquina cotorra que levanta olas de migraña entre quienes a su incontenible tabarra se exponen, qué castigo. Se aprovecha, claro, de que no se puede seguir el programa con volumen a cero. Qué bárbaro, qué mareo sin tregua de palabras huecas y sonajeras, qué jerigonza inacabable de parlanchina verborrea. Qué fábrica de provocar jaquecas a distancia. Ni respirar les deja casi a los asfixiados concursantes, cuanto más decir algo de ellos. Días hay en los que una de las colaboradoras del programa, Pilar Vázquez, la mujer más inutilizada de la TVE ,y de la TV mundial, es que ni mu puede decir, ni se estrena hablando, no hay manera, no la deja meter baza, tal es la atorrante omnipresencia crotora de Hurtado.
      
    ¡En veinte años ni una afonía el hombre, ni una baja, ni un solo día ha privado a la audiencia de su estentórea matraca! Pensé, a ver si con el Ondas, en loor de multitudes, el Señorito Hablador se retira. Ni de Blas. ¡Al contrario, le han ampliado el programa a sábados y domingos, y para mí que los ofrece él gratis a la tve, así de desenfrenada es su pasión cháchara. Yo, porque no soy el Rey de España, que si no, con gusto le hubiera soltado lo mismo que su Majestad aquella vez: Jordi, tío, ¿por qué no te callas? 






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viernes, 22 de marzo de 2013

La Sociedad de la Telebasura



    
    Leo que Mercedes Milá recupera el Trono del Share con su Gran Hermano… 14! O sea que, catorce años después, el amarillismo nauseabundo de Gran Hermano sigue arrasando como el programa más visto. Qué pensador reflexiona a fondo hoy sobre esto. Para mí es este un dato crucial de la realidad a la hora analizar la sociedad, ese detritus grumoso y grimoso que tenemos delante. La Telebasura, ese comistrajo infecto, ha envenenado la sociedad contemporánea hasta inocularle su esencia. Vivimos en plenas Sociedades de la Telebasura, en el seno de la formidable regresión cultural que las mismas suponen, y de las que el “homo gañanis” es su más genuina creación. Tengo en la cabeza escrito el libro que esta tesis en profundidad demuestra… pero quién soy yo, qué editorial me encarga ese libro, siendo yo Nada. No, no pienso dejarme los ojos escribiendo un libro que el mundo ignore, no lo voy a hacer.
     
    En España, para morrocotuda sorpresa histórica, la Telebasura, la "sociedad" sucia que la misma va conformando, ha sido patroneada, impulsada y exprimida por sedicentes superprogresistas: Sardá y Milá, o Milá&Sardá, que monta tanto. En esa misión histórica dilapidaron su talento a cambio de forrrarse, eso sí. Coronémosles entonces: Sardá y Milá, los Reyes Catódicos de la Telebasura.




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jueves, 21 de marzo de 2013

Tuits interruptus míos con Martu Garrote, azote de facciosos


    
      La Fama, en el convulso carajal de estos tiempos altisonantes,  indudablemente la acompaña. Escribió algunas frases muy terribles, salvoconducto éste hoy en día que, ostentando además algún cargo orgánico en la vida pública, asegura la notoriedad de quien lo pone en juego. Que hablen de uno aunque sea bien, que decía el otro.  Es muy posible que por ello esté la prometedora política socialista llamada a altos designios en el Futuro, tal es la tempestad y el empuje que con ella van.  Bueno, me llamó la atención el otro día leer el clarinazo de su tuit y allá que acudí, presto a rondarla, a darle la contra. Me parece, lector, que no lo conseguí del todo, ya verás.
     
     Martu Garrote tuiteó: “Gobierno: INDULTO JUEZ BALTASAR GARZÓN”.
Bien, allí estaba la escueta proclama, el desfile de mayúsculas de Martu, como un detonante que buscara el reguero que incendiara de cabo a cabo el Tuiter. La verdad, vistos los antecedentes de los sonrojantes indultos otorgados por el gobierno Rajoy, tampoco resultaba la consigna de Garrote del todo descabellada. Pensé a la vez en la insultante juventud de Martu y en los vaivenes de adoración y repulsión extremas que la densa figura del Superjuez –que atraviesa ya cinco lustros de la primera escena española- en todos, pero especialmente entre la grey socialista, ha consigo arrastrado. Así es que le añadí un poco de pimienta al aliño de Garrote.
     
       Le respondí: “¿reponerle en la Audiencia también?
    Rauda ella me contestó: “sería lo suyo”. Quedaba más especificada así la propuesta. Garzón reloaded ahora, repuesto en su alta función jurisdiccional, haciendo borrón y cuenta vieja de la sentencia del Supremo. Sería, desde luego, impresionante contemplar ese otro nuevo retortijón en el culebrón de la Historia que proponía Garrote y que al mundo entero sin duda dejaría boquiabierto. Supondría también de alguna manera rebajar el monopolio de la sombra política de Llamazares –IU- sobre el Superjuez, reclamarle también desde la pujante izquierda del PSOE.  De manera que me propuse ahondar en la indagación.
     
     Con intención entonces le tuiteé: “¿reponerle también en el cariño de “querido Emilio” Botín?”.  Pasó entonces algún tiempo en blanco, como si pasara también sobre el tuiter un ángel, un ángel garzonita, claro. Hasta que ella me respondió:
    -“en las amistades de la gente no me meto, fíjate Rajoy, amiguito de Camps, Matas, Bárcenas”.
        Es decir que, para Martu la “amistad” de Garzón con Botín era sagrado terreno en el que no deberíamos internarnos, aunque no dejaba, en habílisimo contraataque, de señalarme los amigos “corrutos” de Rajoy. Sólo que Garzón, diamante en bruto, presenta múltiples facetas desde la que contemplarle. Por eso le dije yo:
     -“las de Rajoy peligrosas, claro, las de Garzón, Kissinger incluido, ¿filantrópicas? Pilar Urbano le hizo la bio, fíjate.
       
     Uff, por un momento temí que con aquellas menciones (nada menos que Kissinger, lo que ese nombre supone, con el que Garzón compartiera carísimo vino y cenorrio sobre Central Park en su odisea yanqui, más Pilar Urbano, integrista autora de la Obra, con la lista de iglesias y curas asociados a la misma) también a mí a continuación me mandara Martu Garrote a lametonearle alguna parte de su linda anatomía. Y no, lector, nada de eso ocurrió, pues no tuvo a bien contestarme ella nada más, y así de interruptus quedó nuestro tuiteo. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Así las gasta la Derecha: el caso Carromero


     
     Tiene a mi modo de ver la desdichada odisea de Angel Carromero en la Cuba castrona no pocas concomitancias con la terrible peripecia del protagonista aquel de la mítica cinta El expreso de Medianoche. Uno de los principales referentes de la oposición a la Dictadura -54 años ya de Tiranía, dícese pronto-, Oswaldo Payá, resultó, recordémoslo, muerto en la operación. Sus deudos acusaron desde el primer momento a los sayones Castrones como responsables de esa muerte. 
     
    Tras la detención y el orwelliano juicio a que fue sometido, en el que atufaba la negociación bajo cuerda de los gobiernos, claudicante uno, aterrador y totalitario el otro, pudo volver Carromero a España, momento en el que no pocos aquí le jalearon precisamente a él como ¡asesino!. Esta burla cruel, que incluso ni Alan Parker en su dramática película fue capaz de prever, nos da la exacta medida de cómo las gastan ciertas facciones dizque idealistas del Progreso y de la solidaridad.
       
    No sabemos hasta qué punto han quedado quebrantados la salud y la mente de Carromero. Sí sabemos que, tras un tiempo, le ha dicho al Washington Post lo que desde el principio sospechábamos: que un coche les había embestido con violencia criminal desde atrás el día de marras. Y claro que de sobra se entiende el marrón diplomático que así se le abre al gobierno español, tan dado, pese a la hosca leyenda que con contumacia proyecta sobre él la Izquierda, al temple de gaitas. Pero que el señor Margallo, Ministro de Exteriores, sostenga al respecto que no es eso lo que Carromero en el juicio declarara, añade una innecesaria burla a su tremenda desgracia. ¡Es sobre todo a la Oposición democrática a quien está usted abofeteando, señor Ministro! ¡Guarde al menos silencio!
    
     El “apaciguamiento” cobarde del gobierno Rajoy cierra así el círculo denigratorio sobre el caso Carromero e ilustra a la perfección el secular complejo de inferioridad ideológico de la Derecha española. Allí donde la Izquierda en bloque hubiera construido un Héroe, la dorada estampita de un abnegado idealista luchador de la Libertad por un mundo mejor con el que en artículos, spots y canciones nos hubiera abrumado, sedimentando así en las conciencias de todos con un ejemplo vivo las ideas-fuerza que le son tan caras, hace de él la Derecha, por canguis, por no importunar, por no creer en sus valores, sólo un semi-clandestino mentiroso.





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martes, 19 de marzo de 2013

Padre sin estampa (Para mi padre)


  
      Acaso mi padre no merezca quien le escriba. Él no es un legendario coronel sietemachos, no. Su figura nunca bailará boleros por la imaginación de Almodóvar. O claqué por la de Woody Allen. ¿Un suelto por la deTarantino, quizás? De Tarantino mejor ni hablamos. ¿Sabes?, mi padre nunca me zurró de niño. Mi padre no ha sido alcohólico, ni maníaco-depresivo, ni siquiera ludópata. Podría al menos haber sido ladrón, o un poco asesino, un simpático estafador, qué se yo. Nada de eso. Jamás se largó de casa olisqueándole las feromonas a ninguna querindonga fatal. Tampoco destrozó vajillas a lo Marlon Brando cualquier día que el tranvía no le llevara a su deseo. No, mi padre, su vida, no tiene el más mínimo interés artístico.
     
   Lo único que él tenía, recién casado ya, era una yegua alazana del color de la canela. De ella se servía para las fatigosas tareas agrícolas en su pueblajo segoviano. Arar, trillar, acarrear, escardar, cosechar, esas labores tan cacofónicas. Llegó un momento en que el campo apenas daba ya para comer, y Madrid era entonces una inmensa fábrica de oportunidades inciertas que tantos sueños de darse una vida mejor atraía. Un Hollywood para pueblerinos sin glamour alguno, vamos.
    
     Le debió dar pena tener que vender su yegua, aunque seguro que menos que la que yo ahora imagino, porque la necesidad se aviene mal con el ternurismo. Podía así comprar los cuatro trastos necesarios para meterse con su mujer y dos hijos de cuatro y dos años en una habitación con derecho a cocina de un semisótano sin luz natural cerca de la Estación del Norte. Una feroz alergia al cemento truncó el aguerrido albañil que ya apuntaba en él. En Marconi, la fábrica de relés eléctricos, la paga era una birria. ¿Qué hacer? que dijo el otro. Qué hacer para sacudirse el barro y el estigma de la miseria. Dónde descargar esas ansias atropelladas de comerse el mundo y salir adelante. No, no podía permitirse el lujo de ser rebelde, aunque sí tenía una causa.
    
    ¿Abrir una bodegucha? Pero, no sabías nada de aquel oficio, qué podía pasar. Pedir dinero al tío Flores con intereses de usura. Arriesgarse. Una bodega de mala muerte que sólo con el tiempo y un esfuerzo indesmayable –y el de mi madre, a su lado siempre- se convertiría en un modesto bar con cafetera y todo. Una cafetera de aquellas de brazo articulado en las que despachar un café era una prueba gimnástica. Más tarde comprar las mesas de formica, la vajilla, las cámaras frigoríficas, el televisor, que los clientes pudieran ver los toros y el boxeo allí, que no se fueran. Todo a plazos, claro.
     
      Abrir el bar a las seis de la mañana, no cerrarlo antes de la una de la madrugada. No librar un solo día durante más de diez años, guiados sólo por la luz del ciego anhelo de dejar atrás la pobreza. Aprendiendo a la vez, poco a poco, a mantener la clientela, a aguzar el instinto y la voluntad inquebrantable, sin apenas tiempo para descansar, sin ayuda, superando sinsabores y reveses –siempre abrían cerca bares nuevos y más modernos-, rehuyendo las fáciles tentaciones de quien nunca tuvo nada y encuentra al fin cuatro duros en el bolsillo. No parar, reformar, ampliar con el local de al lado, una barra nueva de zinc, toldos de color. Comprar por fin –delante de una montaña de letras, de las de pagar- un minúsculo piso bajo en Aluche,helador en invierno y un horno durante las noches del verano.
     
     Años de incertidumbre, en los que cada señor que llegaba al bar con un maletín podía ser un cobrador. ¿Podremos pagar? Aquel, de impoluta gabardina, al que hubo que dar hasta la calderilla que quedaba en la registradora. Noches de caer rendido en la cama, con hijos pequeños que dormían primero entre cajas de vino –ése fue el aroma peleón que envolvió mis sueños infantiles- o encima de una mesa, entre los alegres clientes nocturnos. Días y años de trabajar resfriado incluso, o con ojos brillantes a la vez por la fiebre y el tesón, doloridos e hinchados los dedos por los sabañones del agua fría.
    
     Mi padre, en fin, que nunca regaló a mi madre una sortija de diamantes el día de su aniversario. Ni podía, ni cuando ya pudo le gustaron nunca “esas bobadas”. Pero pelearon muy duro juntos, rieron y discutieron juntos, se aventuraron y se ilusionaron juntos y juntos paladearon la alegría intraducible de las recompensas conseguidas con el sudor y el afán propios, que transfiguran las meras cosas en testimonios espirituales de ese empeño. Creo que no ha habido un solo día en sus vidas que no hayan dormido juntos. Unieron sus alientos en una tarea común, que era el listón que para los dos sancionaba su valía y que les empujaba a la vez a superarse. Se han entregado la vida el uno al otro. Se diría, por ponerle un poco de falsa y manida literatura a su modesta epopeya, que el día que decidieron unir sus vidas, fue como si en efecto se soldaran el uno contra el otro, y que no hubieran dejado desde entonces de cabalgar unidos, a los lomos de aquella yegua alazana color canela de su prehistoria, infatigables y joviales, en la remontada de la escarpada ladera de la montaña de la vida.
     Y verles ahora, de viejos, a veces discutir con encono y cruzarse crueles reproches por cuenta de quién olvidó regar los geranios, o quien confundió el programa de la lavadora, o quién ha de marchar al exilio de la habitación de al lado para ver a solas su triste serial favorito, le llena a uno, he de reconocerlo, de un terror… tarantino. También puede que estas lineas  sirvan para doblegarlo.
     
     Pero sí, la peripecia de mi padre al cabo no encierra enjundia artística alguna. Resulta insulsa y tediosa, lo sé. No sólo la suya. También la de millones de hombres y mujeres que como él, sin apenas formación y en un ambiente hostil, pero con idéntico coraje indomable, mejoraron su suerte y la de los suyos, y mejorándose ellos, hicieron también mejor cuanto les rodeaba. Ningún creador –de esos de los que se asegura indagan como nadie en las más esenciales notas de la condición humana- compondrá con sus vidas poema, película o himno alguno. Mi padre, ya se ve, tampoco es el padre de Franz Kafka. Es sólo mi padre. 

lunes, 18 de marzo de 2013

¿Qué se hizo de la Revolución egipcia?




     Resulta que la gloriosa “Revolución egipcia” triunfó –mítica Plaza del Tahrir, nueva escarapela simbólica, una más, colocada en el imaginario colectivo de la Humanidad entera por la publicística progresista, esa exaltada y mística imagen de los Pueblos tomando las riendas de su destino que hasta en los blogs de flora y fauna encontró su extasiada Canción- y que los jefes revolucionarios de ayer, sólo un año y medio después, en el contexto de un presente y de un futuro más inciertos aún, reprimen con no menor ferocidad a gentes egipcias en la misma plaza y a la misma hora, sólo que los media ya no están allí, los rebeldes diríase que son por ello más feos, los articulistas no suspiran ya heroicos, a los blogueros poetas ese dolor se la trae floja e incluso la Plaza del Tahrir ha perdido hasta su nombre. Vale, va, vamos a ver dónde brota ahora la nueva y gloriosa Revolución, ese éxtasis laico de los Pueblos tomando las riendas de su destino, yes.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

domingo, 17 de marzo de 2013

Irnos de poessías tú y yo


     
     Y ahora, cuando todos se pongan a ver la Final, cuando el mundo se paralice y nadie nos eche de menos, por entre los márgenes inaprensibles del día, oh, dichosa ventura, chascamos a la vez los dedos y nos vamos tú y yo de poessías, que tiene que ser la caña largarse de poessías contigo, bandolera mía, a desparramar tú y yo por ahí la belleza descrita del mundo, a aturdirnos al colmo los sentidos con palabras recitadas, sí, arribar juntos al Antro, oyes, tío, ¿nos pones un par de sonetos amorosos de Quevedo on the rocks? buff, subidón, subidón, meternos luego en la disco patibularia, y… porfa, ¿nos das un poco del garrafón de Antonio Gala?, allí mola y todo, eso, entrar de tu mano al tugurio, un doble de Lorca etiqueta del Amor oscuro, colega, uff, qué pasote, ¿poeta en nueva yol, le vale, señor?, venga, va, la locura, qué derroche de amor, que a la noche se le irá la mano de poessía, de música en partituras de versos volcada, y en mitad del bareto tomarte por el filo de los codos y colocarte al oído sobre los ríos de Babilonia siete versos de Pessoa, tristes, sí, pero qué alegres allí, qué posesivos, qué acariciadores, “tras la noche y dormir/ renace el día/nada haré sino sentir/pero ¿qué otra cosa haría?/, así es que déjalos entonces, que sigan con su Fútbol, que nos fugamos tú y yo de poessías pero ya, no has de aviarte mucho, no hace falta, bueno aviar el alma sí, avivarlo, expandirlo, inflamarlo, eso sí, ya verás, la liaremos parda de asonancias y de confidencias, investiremos la noche de un terciopelo magenta, entretejido de susurros aprendidos, y al cabo, en las postrimerías jubilosas del viaje,  qué, tomamos ya la espuela, en un bareto de mala muerte el Cántico de San Juan de la Cruz, buá chaval, casi caer redondo al suelo contigo, oh, Noche, oh Noche amable más que la alborada, oh Noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada, brutal, y al fin, en la amanecida, bajo la rúbrica  de golondrinas azules que vuelven, devolverte a tu casa trastabillados, medio patosos, con la sonrisa idiota en la cara puesta y el pelo un poco revuelto, ebrios, sí, pero de belleza, de verdad, de poessía… de alta vida… cuando nadie nos vea, sílbame, anda, y nos piramos de poessías tú y yo, que lo estoy deseando.  

sábado, 16 de marzo de 2013

Breve Teorema sobre la imposibilidad del Amor bajo el Reinado de la Mugre




Proposición A) Por lo general los Hombres, al respecto de las Mujeres, y bajo el Reinado de la Mugre en que vivimos más aún, piensan en                                                                             una ÚNICA COSA.

Proposición B) A las Mujeres, con todo, y bajo el Reinado de la Mugre aún más, les sigue fascinando el aura transgresora que desprenden los “malotes”.

Ergo: Habemus Desastre fijo.






LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 15 de marzo de 2013

Peineta de Artur Mas y humillación del PSC


     
     El victimismo es para los nacionalistas el chute nuestro de cada día. Precisan esa dosis diaria en vena para sentirse algo. Continuamente necesitan, santos sufrientes, refocilarse en su herida imaginaria. Ay, cuánto les duele a ellos su tierruca, que diría el Señor de las Anchoas. No nos entienden, no quieren escuchar la voz del Pueblo, ay, qué dolor, qué dolor.  Se queja continuamente Artur Mas de que el gobierno español no quiere dialogar. Tanto victimismo en vena inoculado acaba por producir, claro, fenomenales delirios.
      Se produjo ayer una escena en el Parlamento catalán de esas, que con su escueta realidad debería servir para desmontar el cúmulo de patrañas en que Artur Mas encantado se balancea. Resulta que el líder del PSC había alumbrado una Idea. Una idea que acaso sirviese, a su parecer, para de una vez por todas liquidar la endemoniada “cuestión catalana”. ¿No es acaso el Parlamento el Templo de la palabra, el escenario principal y solemne sobre el que deben deliberarse, cara a los ciudadanos, los pros y contras de las decisiones que a todos conciernen?
    
     Bueno, pues nada más comenzar Navarro su discurso – el del tercer partido de la Cámara- en persona dirigido a Mas, y que proponía en esencia justamente eso, iniciar un diálogo, el honorable presidente agarra el portante y se las pira. No volvió a entrar al hemiciclo hasta el momento de votar… en contra, claro. El estrambote haría las delicias sardónicas de Plá: Mas exige diálogo, Navarro insta al diálogo, y cuando Navarro pónese a dialogar, va Mas… y, como diría Ramoncín, converso reciente a la causa separatista, se abre de najas. Ni siquiera voy a escucharte, es lo que vino a decirle.  Navarro quedó allí demudado, humillado y burlado cual bobo en vísperas.
       
     Si es siempre bochornoso e inmoral que los parlamentarios abandonen sus escaños cuando el que habla no es de su partida –deberían al punto perder el sueldo, como cualquier trabajador que no atiende a su tarea-, que así haga el mismo Honorable en la actual encrucijada, cómo podría sin acritud calificarse. De soberbio desprecio al espíritu de la Democracia, como mínimo. ¿Quién le recuerda a Artur Mas sus obligaciones? ¿Qué de bueno puede nacer de tan altivo desdén? Qué puede recogerse de ese talante, el propio de un déspota.
        La peineta de Bárcenas, el berzas, no tiene perdón, de acuerdo. Pero esta otra simbólica de Artur Mas, mucho más trascendental, no debería tampoco, a mi juicio, tenerla. 



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

jueves, 14 de marzo de 2013

No me lo esperaba, la verdad


    
      No me lo esperaba, la verdad. Y es muy emocionante, comparable a nada, cuando alguien a quien personalmente no conoces, en medio de la fragilidad extrema y de la falsedad básica en que las “redes sociales” consisten, reflexione y se moleste, encima de que te pidió el libro, en escribirte además un correo tan bonito, que es para mí todo un tesoro inolvidable:
    
     “Leído, de principio a fin y de fin a principio, tu libro. Sorprendente, tierno, duro, dulce, con regusto amargo, con ganas de más. Gracias, de parte de una desconocida, que ahora te conoce un poco más”.
      
   
   Muchas gracias, le digo desde aquí a esa persona. Gracias por esas palabras, bálsamo del bueno para mí. Y nada, que repongo aquí la entrevista que a propósito del libro me hicieron, por si a alguien le puede valer.

Me escribió al correo, muy amable y atento, José Vicente Pascual, escritor y periodista en el diario digital El Manifiesto (http://www.elmanifiesto.com/) Y lo que sigue, él con sus preguntas y yo con mis respuestas, entrambos hicimos. Y nada, que quiero también compartir esta gloria menuda contigo, lector mío:


  José Antonio del Pozo es autor de un blog sobre política, literatura, cine y sociedad que en los últimos tiempos ha concitado el interés de no pocos lectores, sobre todo los que buscan un espacio libre e independiente de opinión cuando los mismos conceptos de “libertad” e “independencia” pierden a marchas forzadas su sentido.

Es también autor de una novela, “Las historias de un bobo con ínfulas”, que promete al lector, en el comentario liminar de la obra, no ser un libro que “va de Rusia”.

Pregunta.- ¿Puedes contarnos algo más concreto sobre ti que lo que puede leerse en tu perfil de blogger o en tu página de facebook?

Soy miembro de una sociedad secreta, la de los fracasati,  la que forman todos esos escritores que por carecer de contactos son invisibles. En España ser escritor sin contactos es no ser escritor.


P.-Sé que esta pregunta te va parecer de lo más inoportuna: ¿De qué va tu novela “Las historias de un bobo con ínfulas”?

Trata de las ilusiones. A un cuarentón de clase media, Armando, le abandona su mujer. Se descubre un paria de los afectos. Ha de aprender a re-armarse, a guiarse en un mundo que, por temperamento, le resulta ancho y ajeno. En la escritura, en las historias que le ocurren, a trancas y barrancas, hallará a medias la salida del túnel.

P.-¿Cómo se te ocurrió dar el paso de bloguero a novelista? ¿Qué te convenció para meterte en este tinglado?

Me sentía un fracasati en potencia, teórico, y tenía ya ganas de ser un fracasati en acto, real. Ahora sí puedo reivindicar para mí lo de Scott Fitzgerald, oiga, que yo hablo con la autoridad que da el fracaso.

P.-En tu blog, reconoces que hasta la fecha tu novela la han comprado 35 personas, más o menos. ¿Merece la pena tanto esfuerzo para ese (momentáneo) resultado?

Bueno, ya son 39, je jé, los valientes que, sin conocerme de nada, me han pedido el libro a través del blog, han valorado mi escritura y me han brindado su apoyo. Por lo demás escribirlo fue en su momento una gozada en sí.

P.-¿Cómo caracterizarías, en líneas generales, al ciudadano contemporáneo, el hombre “moderno” de nuestro tiempo?

Yo creo que a esa cuestión sólo tendría legitimidad para contestártela un ganador del Premio Planeta, que son quienes saben de estas cosas tan trascendentes. Los fracasati contemplamos todo, ya sabes, a través de las anteojeras de nuestro resentimiento.

P.-¿Cómo vincularías el argumento y desarrollo de “Las historias de un bobo con ínfulas” con la situación actual que vive nuestro país, ese al que algunos todavía llaman España?

El prota, Armando, además de las ínfulas, que en él son ilusiones de poetastro, posee en general una orientación ideológica “liberal”, doble fracasati por tanto en España, un enemigo del Pueblo.

P.-Y ya puestos, ¿cómo caracterizas a nuestra actual sociedad, esa que fue “del bienestar” y que ha visto frustrada su ilusión y devastados sus horizontes por la crisis económica?

Ya te digo, Juan José Millás, Maruja Torres, Ángeles Caso, ellos podrían, seguro, darte una visión más certera de la “pavorosa” sociedad que vivimos.

P.-Hablando de la “crisis”, por la lectura de tu blog se deduce que estás muy convencido de que no sólo es económica...

Es de valores también, claro. El hedonismo y el hiperconsumismo hacen estragos, y por otra parte, del colectivismo apocalíptico y asambleario ya ni hablamos.

P.-¿Imaginas alguna alternativa a esta situación? Nos referimos a una alternativa alcanzable, enunciable en un marco distinto a la utopía.

Defiendo el liberalismo clásico como la menos nociva de las ideologías: las ideas de la iniciativa individual, la separación de poderes, la independencia de la justicia, la contrabalanza de poderes, sólo la justa intervención del Estado para que sea esta eficaz, esas antiguallas.

P.-¿Hay algún otro proyecto literario-novelístico “en cartera? ¿Cómo te planteas tu futuro como escritor?

 Los fracasati me temo, no tenemos ni proyecto, ni futuro. Ínfulas, como mucho. Si consigo interesar a 130 valientes que me pidan el libro, me pondré con otro. Y si no lo consigo, pues… a otra cosa, que no puedo permitirme perder más pasta. Me plantearé incluso esto del blog. Estoy un poco… como diríamos… melancólico… ante esos cientos de personas (casi 700 seguidores, 2650 seguidores en Tuiter, 260.000 visitas al blog… estos son mis poderes que diría un bárcenas) que me aseguran disfrutar y celebrar a diario mi blog, pero que no acaban de pedirme mi “ópera prima”. Sé que a los cinco o seis héroes que a diario me leen esto no les gusta, pero qué mejor prueba indiscutible de que es uno eso, un fracasati. A lo mejor necesitan esos quince euros para comer, no sé. En fin, también escribí mi libro –que es un trozo mío- bajo la impronta aquella genial de Pessoa: “No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo”. Y a Pessoa me aferro.