sábado, 12 de abril de 2014

Retrato de Aznar by Bush

  
   No sé, se le ve raro. Raro, raro, raro. No es Aznar, es Ánsar, claro está. Dicen que las cámaras de televisión “engordan” dos tallas a quien tras ellas se coloca, pero se ve que el ojo de halcón de Bush en lo menos cinco a Aznar ha inflado. No sé yo si  ocurrirá aquí como con aquel célebre adefesio cubista que Picasso como retrato de una Madame francesa realizara. Ante las protestas de la Madame por no hallarse parecido con la obra, es decir, de no haber salido de la mano del pintor favorecida, el artista, en genio, la espetó: “algún día querrá usted parecerse a ella, Señora”. La brocha gorda de Bush, esa pincelada gruesa sobre fondo aguachirle o excremento diluido nos deja perplejos.
   
   Pues, si hay detalles fisiognómicos que nos parecen sorprendentemente bien captados por el dudoso Artista tejano, como el brillo extraño de esa viva mirada, tan a la vez batida de rara alegría como de sombría pesadumbre, esa luz radiante que le estalla en las mejillas, o la diadema natural en semicírculo que bajo la ordenada cabellera se le forma al joven Caballero sobre la frente, en los dos tercios inferiores el exento retrato al Pintor, a nuestro juicio, por completo se le descabala.  La nariz amorcillada, los carrillos abultados, el belfo hinchado y sellado, como reteniendo un mal aire, la gruesa arruga del cuello… y la disposición extraña del torso, como un postizo que no correspondiera a esa cabeza, ese difuso encabalgamiento de perspectivas, ese amago de ruptura de la simetría de los planos que trasluce y malogra la composición. Uff, un poco más y a Aznar nos lo desgracia del todo, lo arroja hacia una de esas gorduras mórbidas de Botero, a la mala suerte de una especie de primitivismo naif. Un Warhol más infantiloide aún.

    
   Qué extraño, todo un Ex Emperador metido a retratista de trazo grueso de los mandatarios contemporáneos, qué caprichitos ellos se dan. En fin, que acaso no sería mala idea que al Cuadro lo retocara un poco la célebre Señora Cecilia, aquella del Ecce Homo de Borja. Quizás quien se retrata sobre todo es Bush, en el esplendor de su bobaliconería.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

1 comentario:

  1. Que pena! A mi que no me pinten. jeje. Saludos Jose! Muy interesante tu entrada!!! Gracias por compartir..

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