miércoles, 5 de septiembre de 2012

Una tragedia tremenda




   Trató él de animarme. “Hemos ganado, tío, hemos ganado… ah, qué cervecita más rica nos vamos a tomar”. Y en el ruidoso bar del club poligonero, sentados frente a frente en una mesa, con la segunda cerveza rompí por fin a hablarle: “Mira, Javier, siento tanto lo que te he hecho hoy. Lo siento de verdad. He sentido vergüenza de mí mismo en la pista. Asco también. Y rabia, la rabia que te da. Que te insultas mil veces por dentro y nada. Te juro que he estado a punto de tirar la pala y largarme de la pista. Me hubiera querido morir allí.  ¡A punto de palmar por mi culpa, cuando te les ganas tú a esos dos con una mano! Es que ha sido penoso. No tengo derecho a hacerte esto… Además, venía ya pensando decírtelo antes, te llevo quince años, yo ya no soy un chaval, sabes cómo es la mierda esta del pádel, que huelen como tiburones al peor de los de enfrente y se ceban con él… he pasado tres años contigo increíbles, hemos ganado a yogurines superequipados, ¿te acuerdas de aquellos que venían con cinco palas y dos cintitas cada uno para los pelos?, nos hemos batido el cobre juntos como jabatos ante tíos mejores que nosotros, he disfrutado así a lo bestia… y quiero seguir siendo tu amigo… así  que quiero que sepas que debes buscarte un nuevo compi para la próxima temporada, que sea de tu nivel o mejor que tú, para que puedas progresar más, porque tienes en esto una proyección por delante que yo ya no tengo y … quiero seguir siendo tu amigo, y si te juntas con un tío que sea muy bueno y ganáis, y os metéis entre los cuarenta mejores, también yo ganaré contigo, y nada, que quería que supieras todo esto, Javier, que me duele en el alma lo que te hice hoy,  te fallé, lo siento…”.
   
    Puede que no controlara del todo el volumen quejumbroso de mi voz, o que el drama que sin duda contenían mis gestos desgarradores concitara la atención general, pero cuando sequé una furtiva lágrima que se me había agolpado en los ojos y me levanté, no sé bien si para ir al baño o para disimular, comprobé que el resto del bar, treinta o cuarenta padeleros y sus allegados, en más atento que respetuoso silencio seguían en vilo mi speech. Miré a Javier y él, parco siempre en palabras, por gestos me decía que no sabía bien dónde meterse. ¡Era él quien ahora lucía más rojo que una sandía! De algún sitio se levantó un murmullo, como el que se da en los  grandes partidos de tenis antes de los saques decisivos. Sólo se me ocurrió entonces para salvar la cara acudir a un recurso muy trivial:
     
    -A ver, perdonen, es que estaba ensayando el monólogo de una obra que hacemos en el barrio, una tragedia tremenda, todo es muerte y destrucción, y yo soy el heraldo que ha de recorrer cuarenta y dos kilómetros hasta la ciudad más cercana y narrarles a sus ciudadanos el desastre… es sólo eso…
   
 Sólo que mi salida de pata de banco griego no parecía convencer a aquella audiencia, o quizás les embelesara más aún, yo que sé, porque no  reanudaban sus bobas conversaciones, no apartaba nadie la mirada de mi egregia figura en calzonazos. Y yo estaba demasiado agitado por cuanto me estaba sucediendo por dentro para controlar mis constantes. Así es que no encontré más remedio entonces que el subir la apuesta:
  
    -¿Qué pasa, que no he hablado bastante claro? ¿Tengo monos en la cara o qué? ¿Por qué no vuelven a sus putas conversaciones y nos dejan en paz, eh?
   
 Fue quizás lo peor el decir eso, porque entonces...



entonces MAÑANA CONTINUARÁ y FINALIZARÁ, lector, que los tragos amargos a pequeños sorbos acaso se digieran mejor, y no quiero por hoy indigestarte yo más. Post/post: gracias a alp, a Cesar, a Winnie0, a CLAVE, a Sonja, a BEGO, por padelear conmigo ayer, por bloggear a mi lado, GRACIAS.

8 comentarios:

  1. ¡Cómo me encanta y enganchan estos seriales tuyos jaja ! Sigue...

    ResponderEliminar
  2. Desconocía esa faceta tuya, un saludo y ha seguir asi.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. No quisiera destripar el ansiado desenlace, pero me decepcionaría Javier si, con lágrimas en los ojos y abrazándote férreamente, no te dijese: Mira que has tardado en decidirte, chaval!

    ResponderEliminar
  5. muy bueno Antonio desde Argentina saludos y gracias

    ResponderEliminar
  6. Otro dia mas con el suspense, oju, espero que mañana sepamos el final, que me da que esto puede ser tan largo como tu quieras...

    ResponderEliminar
  7. Ays! enganchaita me he quedado a este drama

    Un beso caballero

    ResponderEliminar
  8. Lo tuyo si que es para estar triste. Que tome nota de ello Ronaldo. Saludos

    ResponderEliminar