sábado, 1 de marzo de 2014

Uno de los Grandes

   

   Muere de repente Paco de Lucía  y muere con él otro de los Grandes, otra magno creador, otra figura emblemática de una Cultura Universal, la española, qué él con su arte excelso contribuyó también a prolongar y a depurar, y en cuyos latidos y acordes, en el sentir hondo que consigo transporta, todos nos podemos reconocer y hacia los que todos debemos mirar como destino, como espejo y como marco Ideal de lo mejor nuestro al que tender, eso es,  tratar de parecernos cada uno de nosotros, aunque sea de refilón, a ese inacabable manantial de los más prodigiosos creadores que con Paco de Lucía crece, y tratar asimismo de que recordándolos, y defendiendo esa Cultura, esos ecos no se amengüen siquiera.
          
   Quién supiera hacer fluir el río de rumorosas palabras que a la altura extrema de la música de Paco de Lucía acompañara, quién con las manos escribiera palabras tan acendradas que no desentonaran mucho del caudal de riquezas que él a la guitarra le descubría. Muere Paco de Lucía, y quedamos apagados, un poco más sordos, un poco más solos.   



(Termina también este febril Febrero, lector; dime, ¿Te gustó la música que desenvolvió mi blog durante este mes? ¿Crees que soy merecedor entonces de que me pidas tú el mío libro? Gracias de corazón a quienes así lo habéis hecho, por, sin conocerme, valorar mi trabajo e impulsar de verdad, con hechos, mi escritura, por quererme un poco. Lo pasé muy bien escribiendo al calor y al amparo de cada uno de vosotros, presentes siempre en mí vuestros nombres. El resto es ruido.)


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