No soy nadie para pontificar pero, en mi opinión, un Estado bueno no debería permitir que una persona de 24 años, que concede entrevistas televisivas, le obligue a acabar con su vida.
¿Noelia, 24 años, con una enfermedad mental, exigió a Antena3 que la entrevista se emitiera antes de morir?
¿Y por qué Antena 3 aceptó eso? ¿Se valoró si la espectacular retransmisión televisiva, lo brutalmente viral que consigo la misma acarrea, puede provocar efecto contagio en determinados espectadores?
La mórbida abducción especular de las pantallas, de las imágenes, también. Todos los ingredientes para el morbo sumo. ¿Un reality más llevado al extremo?
No hace tanto la sociedad entera se hubiera volcado para ayudar en todo y como fuera a Noelia, 24 años, con una enfermedad mental.
Que el Estado, en esas circunstancias, a esa edad, le practique eutanasia, no puedo considerarlo una ayuda.
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