viernes, 19 de septiembre de 2014

La juez Alaya y Chéjov



   La delicada estampa de la juez Alaya, siempre arrastrando de su blanca mano el carrito a cuestas desde el coche taxi, el  pudor de su mirada baja ante los zaguanes de su juzgado,  su belleza como desmayada, esa donosura de caolín que en ella reluce, su fina elegancia sin estridencia, tienen algo de la inolvidable dama del perrito chejoviana. Sólo que hubiera de vérselas Alaya, no con un romántico banquero ruso, sino con muy rudos gañanes, muy tramposos y rijosos ellos, de esos que asan vacas de tantos billetes fules que bajo los colchones atesoran.
     
   Si un coro de sindicalotes burros un día como ¡fea! a voces a las puertas del juzgado la afrentó, tampoco faltó la tricoteuse del Progrerío, almudena pequeña, que en histórico artículo de EL PAÍS con su formal aspecto se ensañara, de la misma manera que la grosera sociedad aplasta siempre un poco a la heroína chejoviana. Llevaba Alaya en las jornadas primeras el carrito suyo con tal natural distinción por esos sombríos corredores de la justicia, que ya digo, más que maleta con ruedas pareciera lindo perrito que con ella paseara.
      
   Sólo que diráise que a la juez Alaya, con el avance de su tenaz pesquisa, el perrito cada día más y más le hubiera ido creciendo, tornándose no ya fiero perrote, sino ominoso mastuerzo, bestia parda con el engordar de las corrupciones,  soberbias alimañas reptiles que del fondo del carrito escapar quisieran y que amenazaran devorarle los costados. Nos parece ahora que cada día, con ambas manos y todas sus fuerzas tensas, arrastra la juez Alaya tras de sí un cíclope sarnoso y ululante del que esta pálida mujer se viera forzada en solitario a tirar.

    
   Más que el carrito de los helados empuja Alaya el carrito de los Millonarios Paniaguados de todo un Régimen secularmente corrupto. ¡Y qué sola se la ve a esta dama del perrito con esa fiera corrupia tirándole dentelladas por la espalda! Quién fuera Chéjov, claro.





 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

3 comentarios:

  1. Alfonso Castellano Toledano19 de septiembre de 2014, 13:28

    Por ahora es la única que se esta librando de las injusticias de los poderes. Todo sabemos lo que le pasa a los jueces que cumpliendo con su deber intentan atajar la corrupción.
    Hasta ahora se esta salvando de todo, que siga así.
    Que no le ocurra como a Garzón u otros jueces.

    ResponderEliminar
  2. Muy bien. La jueza Alaya debe ser glosada de vez en cuando. Aunque, más que un perro, es un tigre con dientes de sable, un régimen de nepotismo.

    FugisaluDoS

    ResponderEliminar
  3. C est aussi la culture du compromis. http://lenitsky.com/semki-klipa-obnimi-menya-zavershenyi-backstage/ Avec une volonte: l egalite de tous devant la sante.

    ResponderEliminar