miércoles, 20 de enero de 2016

Por qué el marido de Olvido Hormigos es un Santo Varón

        


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    Y es que es la pura verdad. En medio de tanto mastuerzo troglodita que no ama a las mujeres, Jesús Atahonero, su ejemplo de comprensión y respeto, acaso mereciera condecoración y encomio de parte del Feminismo Oficial, tan sensible a estos asuntos propios. Al menos la versión que de este caballero nos llega, a través de las revistas del cuore, supónese que previo paso por caja, de boquita de la ex-concejal del Progreso y legendaria estrella del vídeo y de la Telebasura, Olvido Hormigos.
   Díganme si no: dice Olvido que AMA –lo que eso para un hombre supone- a su marido, que le encanta la convivencia con él –el rarísimo y precioso tesoro que ello es- pero… que no quiere sexo con él –lo que eso también para un hombre supone, sí-, porque… no siente atracción por él. SOY FELIZ así, nos queremos, remata desenvuelta la ex –concejal. Y qué en el fondo hondo más importante hay que la felicidad, se nos escapa a nosotros tras su insólita confesión.
   Hombre Jesús Atahonero al cabo, “alguna vez que me dice algo o me coge, yo me escabullo”, apunta habilísima ella, “un abrazo claro que sí, pero más, no”, claro, aunque se ve que le pide la publicación a Olvido pisar terrenos más resbaladizos y allá que ella va, HAY RATOS QUE ME NECESITA DE OTRA MANERA, como pareja, y a lo mejor se mosquea un pelín, pero sí, creo que ES FELIZ, lo único que no tenemos es sexo y eso se puede solucionar de otras maneras”, y nos deja maravillados su explicación por supuesto, pues, la dichosa necesidad negada, apenas se ve sancionada sino con un leve mosqueo, que digáseme dónde se ha visto antes tamaña auto-contención, más el hormigueo de la intriga final de Olvido sobre cómo fácilmente puede arreglarse la falta de sexo, que ha de ser ello cosa de mucho seso.

     En fin, finiquita el asunto Hormigos aclarando que es capaz ella de vivir un largo período de tiempo sin sexo, y la valentía de ese aserto, en estos tiempos pansexualizados hasta en la sopa, en los que es el sexo y su cantidad –que no su calidad- la cifra que sanciona el estar vivo y en la onda de los individuos, resulta emocionante. Junto al portentoso ejemplo aportado de la felicidad y el amor –sin sexo- que  junto a su marido halla, constituyen un formidable mentís al erotomaníaco discurso dominante, y paradójicamente hoy, por heterodoxa y sugestiva, resulta casi la suya una proposición indecente.  Y qué decir, claro, de su marido, vivo paradigma del más cabal auto-dominio tolerante entre tanto caníbal priápico: ¡Santo Varón!  




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2 comentarios:

  1. Ver para creer... Esta Olvido es mucho!

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  2. Hola, Campu: en efecto, esta Olvido es too much, y tiene capacidad de olvido, desde luego

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