domingo, 5 de abril de 2020

DE NINGUNA MANERA PODREMOS OLVIDARTE, AUTE (DÍA 22)


   

   En medio de la hecatombe, por si fuera esta poco amarga, un diluvio incesante de espinas sin rosas, en el curso aciago de este tristísimo abril de muertos mil, murió también ayer Luis Eduardo Aute, uno de los cantantes que más nuestro y presente sentíamos, acaso por haberle mil y una veces tarareado en nuestra indocumentada juventud, cuando precisamente nos creíamos inmortales, y de mayorzotes luego ya siempre, pues sus canciones de amor, sus intimistas e inspiradas melodías se nos grabaron a fuego en el cerebro, y en algún sitio más recóndito y delicado aún se nos quedaron alojadas, porque cada poco, azules golondrinas, nos volvían a la punta de los labios sólo para recordarnos lo enamoradizos que somos, esto es, la juventud que aún se inventa infinita en nosotros, algo carrozas ya, la verdad. Le escribió y le cantó Aute como pocos a la magia del cine en pareja compartido, al dolor lacerante por la ausencia del amado/a, a la terrible prueba que es superar su olvido, a las noches más largas, a la penosa e ilusionada búsqueda de cada uno de nosotros en pos de la libertad y la belleza, esto es, a lo arduo de encontrar las rosas en el mar. Nos quedan al menos sus letras, sus cantares, nos quedan sus rosas. Siempre escucharemos esas rosas. Mientras vivamos, de ninguna manera podremos olvidarte, Luis Eduardo Aute.    


4 comentarios:

  1. Qué belleza.
    Yo también le he dedicado una entrada del saloncito, José Antonio.
    Un abrazo, en esta época difícil.

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  2. La de veces que mi Eva cantarina ha cantado " Al alba" con la guitarra...

    Un beso cantarín.

    Y descanse en paz.

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  3. Hola, Campu! Tu entrada es preciosa. Otro enorme para ti, my friend .

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  4. A la guitarra! Qué bonito! Gracias, Eva. Otro for you

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