jueves, 7 de mayo de 2020

ESA SUERTE, NO (CONFINADOS, DÍA 54)




Qué detalle del Destino fino
-esquivo a menudo conmigo-
qué pelotudo rodar de la Fortuna tuna
qué Hados más mejor encantados
qué bola a siete bandas carambola
qué repóker de dados retrucados
qué pleno al quince para este lince
qué azar rebosante de azahar,
si por potra del buen Sino
si por gracia de un Dios más que divino
si por capricho de ociosa y helénica diosa
el virus de espinas coronado y asesino
todos estos días, todas estas lunas
me hubiera contigo confinado,
a tu vera me hubiera encofrado,
inseparables así al fin tú y yo,
sin escapatoria, sin otra posible salida
que juntarnos tú y yo sin medida
oh cadenas sin pena
oh condena buena
el círculo cerrado de la ternura
el compás de mi torpeza y tu hermosura.
Pero… No.
No quiero ese paraíso
desde ya renuncio a esa jugada
ascos le hago a ese goloso friso
a ese azulísimo guiso
por dulce que se prometa la encrucijada.
Por mucho que dos se quieran
y se murmuren y se arrullen y se enzarcen
y que el amor mil y una veces alumbren
es imposible esa primavera
si alrededor mueren y mueren las gentes
-desengáñate, amor mío,
nunca nademos tan frío río-
sólo podría ser ese un infierno,
sólo de entre las manos nos nacería invierno.  

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