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lunes, 25 de mayo de 2020

JUST A LITTLE BIT OF DOCTOR ZHIVAGO




   “El doctor Zhivago” es novela sólo indirectamente política. No valdría tanto si sólo eso fuera. Siempre está viva, acaso más que nunca ahora. No por casualidad acaba con poesía, como si fuera éste el más preciado legado, el más valioso mensaje que su antihéroe, alter ego de su autor, de Boris Pasternak, pudiera atesorar y reservar y entregar a quienes lo lean. Leamos juntos amiga/o, lee conmigo al Doctor Zhivago, saboreemos su luz única tú y yo juntos:

Estoy contigo, aquí, en esta cabaña,
juntos los dos en el desierto bosque,
E igual que en la canción, a estos senderos
casi del todo los borró la hierba.

Ahora a nosotros solos nos contempla
entristecida la pared de troncos.
No prometimos realizar hazañas
y hemos de perecer sinceramente.

Desde la una hasta las tres sentados
yo con un libro, tú con tus encajes
Y al alba ya ni nos daremos cuenta
de que hemos ya dejado de besarnos.


Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos LIBROS más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME). 

domingo, 24 de mayo de 2020

EL SEXO ESTÁ SOBREVALORADO




   Tengo la justa experiencia en la vida para escribirte que, a mi entender, y hoy más quizás que nunca entre tanto hedonismo desesperado del género bobo, el sexo está sobrevalorado. Que la ternura, la ilusión, la sensibilidad, la delicadeza, el cariño, el querer y el sentirse querido y amado, esas cursilongas antiguallas reaccionarias son las que, creo yo,  nunca estarán suficientemente valoradas.



Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos LIBROS más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME).

sábado, 23 de mayo de 2020

HIDROALCOHÓLICOS




Podemos besarnos sin tasa
ragazza
son tus labios hidroalcohólicos
curativos y balsámicos
ya me dirás cómo te las apañas
cíngara
en las comisuras esas mañas
me voy frotando las manos
vándala.

Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos LIBROS más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME). 

viernes, 22 de mayo de 2020

CONFIANZA DA GUSTO





Nos confinamos juntos ahora
nos confinamos tú y yo cada vez más cerca
nos confiamos
nos ponemos sobre los ojos la venda
nos conchabamos
nos damos a las cerezas
así nos confitamos…
jugamos entonces a las prendas.

Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos LIBROS más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME).

jueves, 21 de mayo de 2020

ANTE LA BELLEZA




   El verdadero deleite ante la Belleza es incompatible con las prisas y con las ansias. Exige el silencio, la paciencia, una quietud... azul. Eso pienso yo.


Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos libros más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME). 







miércoles, 20 de mayo de 2020

JUSTICIA




JUSTICIA
Recuérdalo siempre my sweet friend: lo justo no es tratar a todos por igual, sino a cada uno según merece, a cada uno según sus hechos. He dicho.
(Bueno, lo ha dicho este escritor sin Nombre que, en esto de escribir, se la juega)



Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos libros más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME).

martes, 19 de mayo de 2020

¿YO? TRANQUILO




   Ayer le escuché en la tele a un reputado experto en Economía que “indudablemente ahora hay muchas decisiones de compra embalsadas”, es decir, que cuando poco a poco las cosas vayan recuperándose, a finales de mes, se materializarán esas decisiones. Este escritor sin Nombre al oírlo, pensando en sus libros, suspiró y se relajó un poco. Amén Jesús, así sea, reputado experto. Tampoco pido tanto a quienes me leen y estiman, ¿no? Va, decídete y contáctame, please. No te arrepentirás, de eso estoy yo seguro.  

Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos libros más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. Si sólo deseas uno de ellos, CONSÚLTAME). 

lunes, 18 de mayo de 2020

UNA JOVEN CON PERRO Y YO EN LA MAÑANA AUGUSTA (MICRO-RELATO)




   Me desperté temprano y subí la persiana. Sólo durante un segundo la claridad me cegó, impidiéndome mirar el descampado. Reinaba sobre él una augusta quietud dominical, sumergida toda ella en ese divino silencio que le es propio, al que los juveniles rayos del sol aquilataban más aún. Oh, cómo habían prosperado sobre pardos, verdes, blancos y amarillos, los morados. Florecitas, cardos y anacardos, lilas por aquí y por allá, toda la pesca de lo violeta progresaba de lo lindo e incitaba la imaginación hacia un campo de lavanda. A lo lejos vi entonces una joven con un perro. Vaqueros, suéter azul, jersey gris perla anudado ya, por el calorcito, a la cintura. Un bolso rojo cruzándole el hombro por el pecho hasta la cintura, el pelo en moño alto y claro. Y el perro, un simple chucho, lanudo y de color canela. Le lanzaba una y otra vez para todos lados una gastada pelota de tenis. Allá que acudía raudo y solícito el can, sorteando zarzas y matojos a su vuelo, allá que entre la boca le devolvía de nuevo la prenda a su dueña, que le palmeaba a su vez los lomos. Entre carrera y carrera del perro, aprovechaba ella para ver su móvil, bien podía en la distancia distinguirse. En fin, la plenitud de la mañana radiante, ese descampado que se soñaba edén, el ágil aspear en brazos y piernas de la joven del moño, los alegres correteos de su perro… Parecía una estampa impresionista de las mejores, en la que la mujer hubiera sustituido la sombrilla por el teléfono móvil, así actualizándola. Zas, pelota a lo lejos y ojitos al móvil, venga, y otra vez. Y otra vez el chucho veloz a su mandado, qué felinos saltos, con lealtad y sumisión en verdad perrunas. Para premiarlo, jugando más con él, le hacía luego pasar al perro justo entre sus piernas un par de veces. Al cabo parecía el perro un poco ajigolado, tanta carrera ya, abriendo y abriendo la bocaza, sacudiendo la cola sin parar, fijos los ojos en su dueña, como clamándole porque le lanzara de nuevo la bola y a la vez que dejara de hacerlo, que disfrutaba con la misión, que podía el pobre echar el bofe mientras no dejaba ella de sonreírle. Así debió comprenderlo la joven, que se acuclilló ante el chucho y tras frotarle y acariciarle mucho los huesos de la cabeza y agarrarle pero bien las orejotas, se le puso morro a morro y le abrazó por el cuello. ¡Cómo ondeó entonces el sultán la cola! Hmmm, sólo pensé al verles desde mi ventana, puedo jurártelo, que no me hubiera importado lo más mínimo entonces ser ahí mismo en ese mismo instante aquel perro lanudo de color canela.    

Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias como esta... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos libros más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. CONSÚLTAME). 

domingo, 17 de mayo de 2020

ANOCHE TUVE UN SUEÑO POLÍTICAMENTE INCORRECTO, INMORAL Y EGOÍSTA ADEMÁS (Micro-relato)




   Pero que muy egoísta, ya verás. Tanto, que acaso debería callármelo. Bueno, total, a quién le importa. Anoche soñé que el Mundo se hallaba por fin libre y a salvo del virus. Que mi familia, todos mis amigos, estaban vivos y bien. Soñé que tú estabas muy bien. Que había ganado yo, que soy escritor, mejor dicho, que me habían concedido una especie de Premio Planeta por el conjunto de mi obra. Por mis tres libros publicados y por mi obra escrita en el viento, esto es, en los radiantes cielos de la ciberesfera.  Que ese Premio me había hecho de oro, claro. Que me perseguían las teles más que a Merlos. Que me había comprado –en los sueños todo pasa a la vez, ya sabes, en flash- un cochazo brutal, una mansión galapagareña y chaquetas y camisas y complementos flamantes que caían sobre mí perfectos. Que había hecho yo, por supuesto, importantes donaciones de mi Fortuna a causas humanitarias, que había en público declarado la esencial dignidad y fraternidad que las personas necesitan y exigen, y que soñaba yo con ese mundo nuevo. Que la mayoría entonces me adoraba, claro. Que muchas personas, encantadas, me solicitaban mis libros.  Que después de tan largo y penoso confinamiento, en mi nueva situación lo que ahora me apetecía –y podía de sobra hacerlo- era durante un año lunático darle la vuelta al mundo, contemplar en paz y a mi bola, y escribirlas, sus mil y una maravillas, el catálogo inacabable de los más hermosos paisajes y gentes de la Tierra. Soñé que te escribía al guasap… “Te necesito. ¿Quieres venirte conmigo?”. Y que al mismo ahora me contestabas… “Por supuesto que sí”.




Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las ROSAS, el BOBO CON ÍNFULAS, no quieren ser dos libros más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí. (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados y en casa. CONSÚLTAME).

sábado, 16 de mayo de 2020

ANTES, RAZONES, AHORA, ODIOS




   No hace tanto, sobre los asuntos de la vida decíamos, y creo que con buen sentido, aquello de que cada uno tiene sus RAZONES (sus experiencias, sus circunstancias, su pensar). A partir de ellas se podía dialogar. En esta Era del Fanatismo que tenemos delante, más bien parece que cada uno tiene sus ODIOS (su bilis, su prejuicio, su cerrazón). Antes a una persona casi le definían y describían sus pequeñas aficiones, hoy sobre todo a la gente son los Grandes Odios los que les constituyen y poseen. Incluso los fanáticos de hoy lo son más del ODIO al adversario que del AMOR al propio IDEAL. Como si el aglutinante básico de la personalidad hubieran pasado, de ser las razones, a ser los odios. Eso, claro, dibuja los perfiles de una sociedad basurienta y suicida.


111 ROSAS o EL LIBRO DE LAS AGRIDULZURAS. (Es bien fácil pedírmelo y recibirlo, va) La historia de un hombre, más sensible que patético, en busca de sí mismo y de los demás, a la búsqueda de los afectos perdidos, por cielos, mares y discotecas, entre mujeres fatales y mujeres magistrales. TE REIRÁS. TE DARÁ QUE PENSAR. TE EMOCIONARÁ. Pídemelo aquí o en josemp1961@yahoo.es 301 pgs 12 E envío por correo certificado incluido. CONSÚLTAME. 15 E, si es contra-reembolso. Personalmente dedicado, va. HUMOR, AVENTURAS COTIDIANAS, SENTIMIENTOS A RAUDALES.

viernes, 15 de mayo de 2020

COCHAMBRE




   Vivimos tiempos tan espantosos y cochambrosos para la Cultura y el cultivo de la sensibilidad que, en cuanto alguien escribe una palabra que se sale de las 300 básicas con que la gente ahora se basta y sobre todo se sobra, pffff, empiezan los espantones: que si vaya lenguaje rebuscado, que si hay que hablar clarito, que si el Pueblo Llano. ¡Lo estupendos que se ponen con sus BÁSICOS, hay que verlos! Orgullosos de su bruto piafar, diríase. ¿Y aquella bendita inclinación a aprender, es decir, a mejorarse por dentro, de aquel respeto hacia los contenidos culturales y hacia las personas instruidas que no hace tanto animaba a las más humildes gentes qué fue, qué se hizo de todo ello? ¿A qué estos fatuos rebuznos con que te despachan? Les subleva, claro, el que les pongan delante el espejo de su molicie, el testigo de su burricie.

111 ROSAS o EL LIBRO DE LAS AGRIDULZURAS. (Es bien fácil pedírmelo y recibirlo, va) La historia de un hombre, más sensible que patético, en busca de sí mismo y de los demás, a la búsqueda de los afectos perdidos, por cielos, mares y discotecas, entre mujeres fatales y mujeres magistrales. TE REIRÁS. TE DARÁ QUE PENSAR. TE EMOCIONARÁ. Pídemelo aquí o en josemp1961@yahoo.es  CONSÚLTAME 301 pgs 12 E envío por correo certificado incluido. 15 E, si es contra-reembolso. 

jueves, 14 de mayo de 2020

VUELVO CON LO MÍO (FIN DEL CONFÍN, y 61)





   A las buenas, amigos. Fin del confín. Ya en mi oficinita. Como tantos otros millones de trabajadores, autónomos y pequeños comerciantes, vuelvo también yo a lo mío, a mi trabajito, a mi afán, a poner de nuevo en circulación y a ofrecer mis libros aquí, que para eso son buenos, bonitos y lo otro, a tirar hacia delante con esperanza -cómo si no-, a tratar de mantener vivo mi sueño, que es -sin contactos, sin Nombre, con sólo el aliento de quienes de verdad me aprecian y estiman-, el de dar luz y hacerle justicia a lo mejor de mí, que está en mis libros. Si no te gusta lo mejor que tengo, lo mejor que soy, que en mis libros sufre, ríe y canta, cómo podría gustarte lo que no tengo, lo que no soy. En fin, espero, deseo y te quiero que estés bien.

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miércoles, 13 de mayo de 2020

TOCADOS (CONFINADOS, DÍA 60)



   Con Encierro tan prolongado, con Tiempo tan empantanado, con tan grande como brusca y amarga Ruptura de lo que era, mejor o peor, nuestro día a día, la suma de esos pequeños y amables hábitos que nos constituían ahora centrifugados,  normal el que en el día 60 de este marasmo, de la Nueva Era Covidiana, andemos muchos -nos lo notamos- por dentro un mucho perdidos, un poco tocados psicológicamente. Confusos, abatidos, tensos, hartos, desazonados, crispados y asolados a la vez, mal, una mezcla vomitada y ciclotímica de todo esto. No veo nada malo en reconocerlo. Al contrario, unas buenas lágrimas son a veces, yo creo, el bálsamo calentito que permite desatascar la tristeza y así mejor conjurar los nubarrones interiores, que eran por aquí ayer también exteriores. Hmmm, hay que ser capaces, me animo, me digo, de volver a imaginar y a soñar por todo lo alto. 

martes, 12 de mayo de 2020

PROPÓSITOS PARA DESPUÉS DE LA PESTE (CONFINADOS, DÍA 59)




   ¿Vamos a llevarnos bien tras la hecatombe? ¿Vamos a ser de verdad amigos de nuestros amigos? ¿Vamos entre todos a echarnos una mano, a ayudarnos los unos a los otros? ¿Vamos a construir nuestras vidas sobre los valores esenciales? ¿Vamos a ser capaces de distinguir y a quedarnos con lo importante y a relegar lo superficial en lo que nos rodea? ¿Vamos a alumbrar un mundo nuevo en el que lo cualitativo prime sobre lo cuantitativo? ¿Habrá servido la Peste Covidiana para eso? Qué bien. Qué bonito. Será emocionante vivirlo. 

lunes, 11 de mayo de 2020

CONFINADOS AL CUBO (DÍA 58)





 Con el obligado y larguísimo encierro entre las cuatro paredes del piso, los que antes de todo este lío estaban y se sentían ya solos –bajo soledad no escogida, digo-, ¿retorcidamente se alegran un poco por imaginar y ver a mucha gente experimentando la crudeza de su mismo problema? ¿O, con los usos sociales que sirven de tapadera prohibidos, al no poder ahora siquiera disimularlo entre las calles, se sienten también ellos mismos mucho más desazonados y solos? ¿Les duele doblemente el cruel mordisco de la soledad? ¿Son esos pisos más grandes témpanos ahora?  Y a su vez, quienes estaban y se sentían mal acompañados, ahora, condenados a esta prolongada prisión compartida en los cubiles, ¿no verán su agobio acrecentado? ¿No echarán rayos, truenos y pestes por mor de esa compañía tan no querida como inapartable? ¿No serán esos pisos otros tantos polvorines? Ah, cuantísimas personas, antes del maldito virus este, empantanados ya en la gélida soledad o en el igualmente gélido malacompañamiento, que no se sabe bien qué horror es peor, quizás ahora multiplicados los dos. Mejor pensar, que también los habrá, en los casos en los que el confinamiento, como por milagro, por obra y gracia de la forzosa necesidad del compartir, haya arreglado los rencores y las querellas entre quienes antes no se podían ver dentro de una casa, o en que haya proporcionado a los solitarios, al salir a las ocho a batir palmas, en un balcón cercano de momento una amistad, ese calorcito incomparable que se las promete felices para cuando el abrazo sea posible. Esas personas, que seguro que existen, puede que incluso, aunque no puedan ni a ellos mismos decírselo, le estén agradecidos al virus, así de inextricables el mundo y la vida son. Quien más quien menos todos somos, antes del lío y ahora, solitarios y malacompañados por días, soñadores y hartos, tristes y alegres por momentos, creo yo. Más ahora todo esto y a la vez.     

domingo, 10 de mayo de 2020

HISTORIA DE UNA PALMERA DE CHOCOLATE (CONFINADOS, DÍA 57)




   Andaba uno de bajón esa mañana, para variar. Todo esto, que nos arroja a mil estados cada día, que parece nunca acabar. Iba a pedirle sin ganas al hombre el pan nuestro de cada día… y desde la vitrina la palmera entonces –ese día, mil otros me ignoró- me miró, te lo juro. Más que desde la vitrina, pareció su figura llamarme, interpelarme, reclamarme, desde mucho más lejos y adentro, desde la impenetrable selva de un Orinoco real e ideal al tiempo, diríamos. Fue, sí, una revelación, pero es que lucía allí preciosa, restallante de presencia y fulgor, exuberante y curvilínea, perdóname, como una mulata de esas que cortan las respiraciones con sólo mostrarse. Tenía forma de corazón además, corazonada al cabo. No se diga más, se la pedí y envuelta en papel que me la llevé al río, digo a casa, con la boca por las calles haciéndoseme agua dulce, como el piratilla que acaba de hacerse con un tesoro inesperado. La desnudé de su envoltorio sobre la mesa y… allí su baño de chocolate como un río denso, como una lava benéfica y dulcísima, allí la arquitectura tensa y tersa, bien arquitrabada, de las alcochadas láminas de su hojaldre pujante, que era su soporte, la inminente promesa de dulzura que ella para mí exhibía. Preparé en vilo café y leche mientras, sin la sábana que antes la tapaba, expectante y golosona, no dejaba ella de guiñarme, créeme. Troceé ese goloso corazón y contra el tazón yo lo mojé. Se me deshizo la palmera en la punta de la lengua lo justito, un río de chocolate y hojaldre en marcha, en aluvión ya dentro de mí, cerré los ojos, cómo no, y mientras ella me embadurnaba las comisuras de su oscuro carmín, como un vampiro del cacao me la fui lentísimamente comiendo, haciéndola pasar y pagar peaje en cada una de las aduanas de la lengua y del paladar, qué estallido de dulzura por toda la boca… que desde ahí me bombardeaba los silos nucleares del cerebro, qué reingreso al País de la Dulzura y al de la Infancia… Qué rica la palmera, joder.    

sábado, 9 de mayo de 2020

AYER JUGUÉ PÁDEL TÁNTRICO (CONFINADOS, DÍA 56)


   


   Le doy un poco al pádel, ya tú sabes. Me guaseo con un puñado de compis padeleros. Nos embromamos ahí: ¡Queremos saber! ¡que-re-mos-sa-ber! …cuándo podremos nosotros volver a darle duro a nuestro vicio, sea éste perjuicio o beneficio. Digo esto porque el pádel, su explosividad propia, acarrea no pocas lesiones. Y que además, por más que seamos muchos simples paquetillos, ¡cómo nos gusta chocarnos las palmas, y hasta los pechos en salto, cual cracks de la NBA, tras un puntaco! Y es que nos puede, nos puede, que es esto lo que los vicios tienen. Nos emboban las jugadas preciosas, la fusión de esfuerzo y pericia que brilla con ellas. Ahora, con este obligado parón, no lo decimos, pero, siendo tan necesaria para lo nuestro la práctica regular, a todos nos asalta una parecida e íntima y duda, yo creo: ¿se nos habrá olvidado lo poco que sabíamos? Hacerlo, me refiero, que en la cabeza sí que de sobra la teoría la controlamos. Así todos casi con todo, más allá del pádel, ya. Lo único que por el momento podemos hacer es, horror, jugarlo mentalmente, un poco como el sexo tántrico ese. Y es que le tenemos apego al pádel, qué leches. 

viernes, 8 de mayo de 2020

TERRAZA, PERSIANAS Y CRISTALES (CONFINADOS, DÍA 55)




   Ya estaba bien, no podía postergarlo más. Tenía sin falta ya que hacerlo: barrer y fregotear la terraza mía,  abierta ella a los aires libres, y yaque darle  mano a los cristalones del salón y de mi chambre que a la misma dan. Sólo llevaba un año y medio sin hacerlo, ¿se me habría olvidado esto también? Cuando desde el balancín miraba yo soñador las nubes sin descorrer el cristal, más que algodonosos cúmulos, por culpa de una rara película que no quería yo descifrar, me parecían parduzcos y salpicados acúmulos, no te digo más. Cómo van a salirte así buenas poesías, melón. Dígase en mi descargo que durante la antigua normalidad apenas paraba el muá en casa, salvo a dormir. Confinamiento obliga. Ya estaba bien, ya te digo. Me conjuré. Abrí el ventanal y con detenimiento de perito miré el suelo de la terraza. Joder, casi parecía aquello el desierto del Teneré. Un polvo espeso sobre toda esa extensión yo vi, sí vi, aquí y allá arena gruesa, tierra hecha terrones, hojas secas, hierbajos, cardos, remolinos de pajas y pelusas, un par de cromos aviejados, una pelotita más negruzca que verde, vilanos y gusarapos apelmazados, telares de arácnidos por las esquinas, algún raro insecto fiambre, de escolopendras o algo así… Era tal el abandono polvoriento y reseco allí que por un instante temí descubrir un alacrán pavoneándose y todo. Extendí la mano contra el cristal por fuera, y allí que se imprimió su silueta devolviéndome la palma en negro. El acto reflejo mío fue el de, acongojado, cerrar el ventanal, claro. Además, a saber cuánto iba a durar todo esto, y total, si aquí no viene ni el Tato, qué más da, y que polvo eres y tal…  Pero aquello era too much. Reaccioné. Va, tío. Ajústate el chándal chavista y al ataque. Orden, orden, orden. Piensa, y por orden. Cepillo y recogedor, para empezar. Con el ventanal casi cerrado, para que no se meta todo el lío para dentro, pero no del todo, no vayas a quedarte encerrado en la terraza y para qué queremos más. ¿Y si un golpe súbito de aire…? Bah, al ataquerrr. Pero piensa, figura. Des-pa-si-to barre tú, no vayas a levantar una tolvanera y te trague el tornado. Ohú, llené de desierto el recogedor. Ya se veían las baldosas, si bien mates total. Sorprendí a una vecina de balcón, entre conmiserativa, curiosa y divertida, todo a la vez, fisgoteándome. Qué, de limpieza, buenos días. Yo: Un poquito, sí, jejejé, buenas. Iba a ponerme a cantar por Los Secretos, a venirme arriba y darlo todo ahí, pero me corté, of course. Fregotear ahora. Tres veces, porque a la primera el agua se hacía petróleo ante mis ojos atónitos. A la tercera, ¡ole mis cremositas baldositas guapas! Aunque me dolían ya un poco los riñones, ay, la falta de costumbre. Y ahora los cuatro pedazos de cristales. Pero antes, horror, tenía que lavotear también las persianas de arriba abajo, que andaban mustias y rebozadas en polvo las pobres. Venga, agua con jabón, bayeta y a tope y a conciencia mi dale-que-te-pego. Uff, cansa. Los cristales now. Papel y cristasol a tutiplén. ¡Jodó!, era puro barro lo que al principio destilaban. Decentes al cabo, se me empañaban a corros luego. Lo ingrato que es limpiar cristales, que nunca del todo limpios los ves. Además que ahí sí que tuve que agacharme y arriñonarme, y que frotar y refrotar. Polvo, sudor y salero, el escritor sin Nombre cabalga y requetelimpia. Más de media tarde, no creas. Lavar y restregar luego trapos, cubo, cepillo y fregona. Me dolía todo, no sé, está mal decirlo… pero me sentía extrañamente contento. Así es que me lavé bien yo mismo, incluso las orejas, me cambié de ropa, en fin, me dejé luego caer sobre el balancín como un figurín. Busqué desde ahí con mis ojos las nubes. No estaban. Me encontré un cielo azul unánime, diáfano, preciosísimo. Ya no tenía excusa, maldición.

jueves, 7 de mayo de 2020

ESA SUERTE, NO (CONFINADOS, DÍA 54)




Qué detalle del Destino fino
-esquivo a menudo conmigo-
qué pelotudo rodar de la Fortuna tuna
qué Hados más mejor encantados
qué bola a siete bandas carambola
qué repóker de dados retrucados
qué pleno al quince para este lince
qué azar rebosante de azahar,
si por potra del buen Sino
si por gracia de un Dios más que divino
si por capricho de ociosa y helénica diosa
el virus de espinas coronado y asesino
todos estos días, todas estas lunas
me hubiera contigo confinado,
a tu vera me hubiera encofrado,
inseparables así al fin tú y yo,
sin escapatoria, sin otra posible salida
que juntarnos tú y yo sin medida
oh cadenas sin pena
oh condena buena
el círculo cerrado de la ternura
el compás de mi torpeza y tu hermosura.
Pero… No.
No quiero ese paraíso
desde ya renuncio a esa jugada
ascos le hago a ese goloso friso
a ese azulísimo guiso
por dulce que se prometa la encrucijada.
Por mucho que dos se quieran
y se murmuren y se arrullen y se enzarcen
y que el amor mil y una veces alumbren
es imposible esa primavera
si alrededor mueren y mueren las gentes
-desengáñate, amor mío,
nunca nademos tan frío río-
sólo podría ser ese un infierno,
sólo de entre las manos nos nacería invierno.  

miércoles, 6 de mayo de 2020

EL VIRUS DE LA POLÍTICA (CONFINADOS, DÍA 53)



   Algo diabólico contiene también en sí la política, lo digo yo que soy licenciado en esas… ¿Ciencias?, que su propio veneno impide reconocer las cualidades y méritos del que no piensa como nosotros, del que no se alinea en nuestro bando, pues a la mínima nos nubla y ofusca, nos segrega, escinde y encuadra en bandos irreconciliables, y algo de especialmente satánico tienen las propuestas políticas más radicales y fanáticas, esas que sin cesar hurgan entre las emociones más rastreras y primarias, que de forma sumaria sentencian a los demás como amigos o enemigos sólo, que deshumanizan a estos últimos, que desprecian la inteligencia en pro de la bovina unanimidad, que enseñan sobre todo a odiar y nada más que a odiar, que impiden la convivencia, pues esta sólo es posible con mutuas concesiones, que por fuerza generan, como un necesario espejo invertido, su contrario y extremo oponente -que en el fondo tanto se les parece-, que implacables inoculan y propagan su letal y trágico mal, pues, al ser imposible razonar con un fanático, sólo otro fanático puede enfrentarle, volviéndonos así a todos en la tesitura, no siéndolo, como ellos fanáticos. Peste de política.     

martes, 5 de mayo de 2020

BALCONES MENGUANTES (CONFINADOS, DÍA 52)



   Ayer me asomé al aplauso de los balcones. Hmmm, en mi bloque al menos, ha bajado mucho, pero mucho, esa fiebre, ese al principio vibrante ritual de gratitud hacia los sanitarios, de complicidad y ánimo vecinal también en medio del miedo, de tantos enfermos y de tanta muerte. Dos terceras partes, calculo, no salieron ayer. Algunos han bajado por completo el toldo, para que no se les vea si lo hacen o no. Los que se asoman, cuentan menos miembros en su nido. Los niños, se ve claro, pasan ya del tema; los pocos que se ven no levantan los ojos de las pantallitas. Tampoco las caceroladas anti-gubernamentales convocadas por redes encuentran aquí eco. Se percibe cansancio y cierto hartazgo, creo. ¿Porque se ve ya la salida del túnel y no se encuentra entonces tan necesario? ¿Porque algunas organizaciones de médicos así lo han pedido, que no se salga? ¿Porque algunos han entendido que el gobierno quería apropiarse de esa iniciativa para su relato granbardemanita? ¿Porque otros convirtieron un acto de apoyo en una verbena? ¿Porque toda emoción colectiva tiene su lógico desgaste? ¿Porque, con la información rodante, se ha enrarecido mucho el ambiente que rodea el asunto?  ¿Por una mezcla de todo esto? No lo sé. Las interpretaciones son libres. Piénsalo despacio tú. Es que van más de 25.000 víctimas, hombre. Y ayer, cuando el animador habitual puso a todo trapo el tengo-el-corazón-contento-el-corazón-contento-y-lleno-de-alegría… los pocos que en mi bloque se habían asomado, yo lo vi, diéronse la vuelta y se  tornaron raudos a su olivo. Por supuesto yo creo que todo el mundo agradece, y mucho, y no olvidará nunca, la abnegación, la valentía y la entrega heroicas, y así quedarán escritas e inscritas con letras grandes en la Historia de España, con que muchísimos sanitarios, muchos a costa de su propia vida, se lanzaron a salvar las vidas de sus compatriotas, de sus semejantes.  Estamos con ellos, claro que sí.        


lunes, 4 de mayo de 2020

PARTICULARIDAD DIABÓLICA DEL COVID-19 (CONFINADOS, DÍA 51)


  


  Dime tú si no es particularmente perversa la retorcida naturaleza del virus este, mira: está la desarmante facilidad de su contagio, su vertiginosa propagación hacia todos lados, la violencia con que muerde y quebranta la vida de sus víctimas,  vale; está el que nos impedirá durante mucho tiempo el estrecharnos sin miedo las manos (tanto a conocidos como a desconocidos), siendo este gesto básico el embrión más nítido y precioso de la sociabilidad y del reconocimiento de la humanidad en el otro, de la confianza social,  por tanto, que obligará, por mucha letanía naif paraoficial que nos echen encima, a guardar la distancia interpersonal, esto es, a andar juntos pero no revueltos, muy juntos desde luego no; está la trágica figura del asintomático propagador, inocente criminal –entiéndeme- que ni la peor película de miedo podría imaginar tan terrorífica, está sobre todo el que a los niños, a pesar de su fragilidad corporal –como tantas enfermedades y vacunas sobre ellos proclaman-, aunque también les alcanza, no les ataca éste en nada –de momento, sé que algún mínimo riesgo y caso hay- pero, ay, sí les convierte en fatales transmisores del mismo, revistiéndoles sobre su candorosa inocencia simbólica la tenebrosa de ser ahora, a través de su suavísimo tacto, nada menos que portadores y heraldos de una peste, que, si en la mayoría en huella de simple gripe queda, en una pavorosa devastación orgánica hasta la muerte a un amplio porcentaje de los más viejos arrastra, pero también, muy sorprendentemente, a muchas personas adultas pero jóvenes, fuertes, robustos, deportistas, sanísimos en todos los registros. Maldito Covid-19. 

domingo, 3 de mayo de 2020

DE TANTO LAVARME LAS MANOS (CONFINADOS, DÍA 50)



   Oye, con tanto lavado, con tanto agua sobre ellas en chorro durante estos días, ahora que me fijo, se me han puesto las manos muy blancas, blanquísimas como la nieve pura, tendrías que vérmelas, y suaves al tacto como osito de peluche sobre mejilla de niña, tú, muy delicadas y brillantes, bien perfiladas y bonitas, como lirios del campo, que me dan ganas de a mí mismo acariciármelas, ah, qué prodigios no obrará el agua, y el mirar atontado a mis manos me lleva la mente en volandas a las tuyas, claro, cómo me gustaría, mujer, que ahora me las vieras, bueno, y a mí ahora mismo verte las tuyas,  tus manos enérgicas y  a la vez propicias, preseas que llevaran un licor por dentro, como esos campos que con cavarles un palmo mana de ellos el agua dulce, y chocarnos y entrelazarnos luego muy despacio las manos, las tuyas y las mías bajo el aguacero del grifo confundidas. 


   


sábado, 2 de mayo de 2020

APEGO Y DESAPEGO (CONFINADOS, DÍA 49)




   En mi opinión resulta tan nocivo el exceso de apego como el exceso de desapego a las personas y a las cosas. Que nada te turbe, nos susurran, que nada te conmueva, tú mismo con tu budista mecanismo de autodominio perfecto. Eso, que nada te afecte demasiado… como al extranjero de Camus. Sólo que… no somos islas perfectas. ¿No simbolizan y condensan algunas cosas mil significados preciosos o funestos que a través de ellos viven? ¿Acaso no guardamos objetos perfectamente inútiles de nuestra infancia, o de la adolescencia, de los que por nada del mundo nos desprenderíamos? Qué decir entonces del afecto o del desafecto con las personas. Más allá de lo material incluso, nos necesitamos. Queremos, y queremos querer, a determinadas personas. Las catástrofes, las epidemias, globales hoy, ponen en solfa, creo, tanto a los nacionalismos y fundamentalismos separatistas, que se creen únicos y superiores, como a los neo-espiritualismos del todo-a-cien, para los que la realidad exterior no existe y es todo una creación subjetiva a la carta del individuo, que debe ser eso, una isla perfecta.

viernes, 1 de mayo de 2020

SÓLO UN SOPLO (CONFINADOS, DÍA 48)




   Qué endiabladamente extrañísimo es todo. Instalados en nuestras certezas, juicios y prejuicios, pertrechados en nuestras seguridades y desapegos, aupados la inmensa mayoría sobre un bienestar que incluso ignoramos, casi sin previo aviso y con vertiginosa voracidad inimaginable, zasca, la guillotina de esta Peste en pleno siglo XXI, como una plaga de dimensiones bíblicas en el mundo entero -si bien no en la misma medida- mordiendo a la vez, como un cataclismo fatal que a muchísimos, –con distinción de edad- alcanzara, como hachazo que pone de golpe tantas vidas patas arriba –y que tantas se lleva por delante-, que nos pone de bruces ante nuestra suma fragilidad, que nos recuerda que todo blindaje, por perfecto que sea, es ilusorio contra las asechanzas de la vida, que es siempre y por siempre sólo un soplo, tan tan vulnerable por eso mismo. Y que duele ese recordatorio, ¿verdad?

jueves, 30 de abril de 2020

AYER ME ACORDÉ DE JOSE ANTONIO ORTEGA LARA (CONFINADOS, DÍA 47)



   
   Ayer, cuando nos anunciaba el Presidente la farragosa desescalada, me acordé de Jose Antonio Ortega Lara. Llevamos 47 días en nuestros pisos a la fuerza recluidos. Nos sentimos mal, encarcelados, como atrapados en un Día de la Marmota Idiota que aciagamente se nos repitiera cada mañana, entre angustiados y hastiados, pasando por mil estados de ánimo, con las cabezas más para allá que para acá, en una suerte de neurosis colectiva obligada, extrañamente agitados, insomnes, deprimidos, desorientados del tiempo y de los días, temerosos o bobamente risueños, ciclotímicos, hartos de todo y de nada por no poder salir a la calle en paz y ver y abrazar a nuestros amigos, y eso que estamos informados y que nos dejan ir a por el pan. Pues Jose Antonio Ortega Lara, hace ahora 23 años –madre mía-, permaneció confinado y secuestrado por los psicópatas compinches de la banda de Otegui durante 532 días, año y medio sepultado en un mínimo agujero bajo tierra y sobre una grúa hidráulica, imaginemos si podemos el calvario que allí debió él atravesar, que pasó enfermedades varias, que intentó ahorcarse con los calcetines, que en una piltrafa como las de Auschwitz los etarrones lo convirtieron, que cuando la Guardia Civil lo liberó, en los primeros momentos, conejillo de etarras aterrado, no quería ni salir del zulo, tan grande era el terror que le habían inoculado… Que por puro azar, hace medio año, de camino a una tertulia con amigos a la que asisto –imposible ahora-, este que aquí lees se lo encontró en compañía de los suyos tomando el sol en una terraza madrileña y de lejos junté las manos mirándole y enviándole así mi reconocimiento y mis ánimos, y que, siendo yo nadie y sin conocerme de nada, me vio también él y me devolvió el gesto cómplice, y que parecía milagrosamente recuperado, aunque vete a saber qué procesión terrible y llena de ruidos y de miedos no arrastrará por dentro… y eso, que hoy que nos anunciaban la desescalada, me acordé yo de Jose Antonio Ortega Lara. 

miércoles, 29 de abril de 2020

ESTO LE HUBIERA PREGUNTADO AYER YO AL PRESIDENTE (CONFINADOS, DÍA 46)




   Buenas tardes, Presidente, mi nombre es José Antonio Del Pozo y le pregunto para “escritores sin Nombre”… España ocupa una posición de la mitad hacia atrás en el ránking de la OCDE, organización formada por 37 países, en cuanto a números de Test PCR, que son los que mejor permiten conocer si está uno infectado por el virus -y en consecuencia ser tratado y aislado, o no- realizados en su territorio.  Teniendo en cuenta que al Director de la OMS en dramática reconvención todo se le volvió resumir en  ¡Test, Test, Test!, y que  somos el segundo país en número total de infectados, y que sobre todo somos el primero en muertos por porcentaje de población y en número de sanitarios infectados, el hecho de que no se estén llevando a cabo estos test de forma mucho más masiva… ¿es porque no se puede (no llegan, no se producen los suficientes) o es porque no se considera indicado hacerlo, como le hemos oído en rueda de prensa al máximo responsable y autor de augurios erróneos, Doctor Simón? Dígale la verdad a los españoles, Presidente. Trátenos como adultos. Muchas gracias.  

martes, 28 de abril de 2020

AMANECER (CONFINADOS, DÍA 45)




(Ahí te mando unos ripios míos, por si te gustaran o gustasen)

Quiero madrugar mañana
y salir descalzo al balcón
de la rosada aurora en pos,
para poder mirarle a los ojos
que sólo entonces se deja el sol,
cuando el azul vivo va abriéndose paso
la luna dormidita en su albornoz
el primer vuelo de la alondra
el baldío empapado de frescor
la amapola que inicia su danza
ese pálpito de la esperanza
más allá del virus traidor
abrir ahí bien los pulmones
respirar en paz ese prodigio
inminencias, luz y resplandor
sorprender yo, que soy tan viejo,
al sol como un infante radiante,
balbuceo, ilusión y rubor.

lunes, 27 de abril de 2020

TE MANDAN A LA P CALLE (CONFINADOS, DÍA 44)




   “Te contratan para enfrentarte con el bicho sin casi material de protección, ahí que te lanzas, te contagias casi seguro, claro, y en cuanto baja un poco la marea, zasca, no te renuevan el contrato, van y te mandan a la p casa”.  No decía la palabrota, no, sólo la insinuaba muy bien en la boca, con elegancia admirable, muy superior a la de cualquier grosera Celebritie del momento –más celebrities cuántas más vulgaridades escupen-, y ello a pesar de estar ella misma afectada por el despido, imbuida de esta manera su persona de una dignidad envidiable y emocionante.  Así más o menos, acaso mejor que lo que yo transcribo, lo contaba una enfermera, o ayudante, no sé, en el telediario de ayer o antes de ayer, con indignación justa y mirada abatida, y dolía el escucharla y ver cómo toda su razón valía para nada. ¿Cómo no se le remueven las entrañas a los Políticos –a unos y otros- ante estas cosas? ¿Es que no tienen corazón? ¿Qué ejemplo de renuncia verdadera han dado ellos? ¿A cuántos paniaguados asesores han mandado a trabajar en algo productivo? ¿Cuántos Altos Cargos se han rebajado el sueldo? ¿Cuántos liberados sindicales se han presentado al trabajo y han dejado de lado la sopa boba, no, la Mariscada gansa? Daba mucha rabia escuchar a esa mujer, la verdad. Chupones.

domingo, 26 de abril de 2020

CON EL SUEÑO CAMBIADO (CONFINADOS, DÍA 43)




   Ceno en la cocina, con chándal chavista ataviado, un trozo de queso, pan y un par de peras. Tal que un marqués, yes. Muy ricas las peritas, oui. Me voy luego a repachingarme sobre el chapucero balancín que te conté. Dan en la tele una comedieta española de la década pasada, creo, sobre tres o cuatro parejas de mediana edad contemporáneas, complacientemente retratados. Casi todos y casi todas se son infieles en secreto; alguna, casada, se lo hace de vez en cuando con mujeres también, discuten un poco todos entre sí, se ríen, celebran los cumples, qué entrañables quiere decirnos el director. Qué existencias más estúpidas, digo yo. Hacia el final me quedo traspuesto. Hmmm, pero qué sueñito más dulce. Cuando abro los ojos están poniendo otra, a medias ya, ésta de un detective, que se vuelve paranoico siguiendo por encargo a una señora supuestamente misteriosa que también engaña a su marido, vaya por Dios. La historia desbarra por unos vericuetos inverosímiles y violentos, pero como no tengo sueño y el resto de canales están aún peor, aguanto el chaparrón. Las dos y pico. Me largo por fin al sobre. Los ojos like platos, claro. Vueltas pacá, vueltas pallá. Voy a acabar como el detective. Sin querer me vienen al coco episodios de mi vida de los que casi ni me acordaba. Ahí tuve que hacer eso, joder.  Bah. Más vueltas. Calor. Dos patadas al edredón. Tic, tac. Yo, en pijama azul, encogido sobre el colchón en la penumbra de la habitación. Me estoy viendo, como si pudiera salirme del cuerpo y contemplarme así desde la ventana. En vertiginoso zoom ascendente, veo luego mi bloque entero a oscuras, lleno de ventanitas abiertas como la mía, con sus inquilinos acostados, soñando qué,  mi barrio, igual, miles de ventanas, la noche, su misterio, esa rapsodia, mi ciudad, mi región, mi nación, mi continente, la Tierra Madre, el Universo entero desde los confines refulgentes de la Vía Láctea… y des-pa-si-to  el viaje de vuelta ahora… hasta el cielo estrellado de mi barrio de nuevo, sí, ese puntito sobre el camastro soy yo, con mi pijama blue, con el blues del que no puede dormir. ¿Me acordaré mañana de escribir esto? Tic, tac… Me despierta el despertador, que para eso está. Cansado. ¿De qué? Tanto viaje, claro. La radio, el café, el móvil y su guasa, hay sol, el asomarme un rato al balcón. Estoy después más de una hora con un libro sobre los escritores españoles antes de la Guerra Civil que me regaló M. Muy interesante, aunque no puedo evitar un par de cabezadas intermedias contra el sol del cristal. El parte del dudoso Doctor Simón, después. Comer cualquier cosa. Fregar los dos cacharros. El telediario. A la mitad me quedo sopas durante un buen rato. Me estiro y hago ahora mis abluciones, fíjate. Iba a hacer siete flexiones… y hago tres. Leo una poesía de Trapiello. Me levanto. Miro la carretera tras la cortina. Camiones roncantes. El vacío de la tarde luminosa que se extiende majestuosa e inclemente. Suspiro. Pienso y no pienso. Siento y no siento. Existo y no existo. Yo, hasta que no deje de morir gente, ya te lo dije, paso de aplausos.  Abro el ordenata, como un pianista lo suyo, como un sicario su estuche, como tus ojos tú,  y me pongo. Si encuentro inspiración, guau, me alegro de conocerme. Si no, me deprimo un poco… y me pongo a mirar el techo, que ya tiene rajas. Aplasto dos, tres mosquitos. Tacones almodovarianos en el piso de arriba. Voy a acabar como el detective, si el confinamiento no acaba pronto. Lo pienso sólo por darme importancia, no creas. El queso, las peras.  

sábado, 25 de abril de 2020

PENÚLTIMAS TRUMPADAS (CONFINADOS, DÍA 42)




   Lo de Trump en rueda de prensa ayer, sugiriendo inyectar de forma directa desinfectante a los enfermos, abucharando y abochornando encima allí mismo con esa gruesa parida a la experta de su gobierno –que se le vio tragar saliva a la pobre-, por más que en agua de borrajas quedara, fue una muy repulsiva escena, propia de un botarate e indigna de un Presidente de los USA. Trump (no es ni mucho menos el único gobernante fulero, ni el más peligroso, pero resulta atroz verlo desempeñando esa Magistratura), lo hemos escrito aquí ya en otras ocasiones, nos parece la cristalización suma del homo gañanis, el prototipo específico y morrudo de esta malhadada época, el producto de la fusión de la Telebasura –discurso dominante hasta el punto de conformar Sociedades de la Telebasura y de las Celebrities- con la remoción de las más rastreras pasiones que el anonimato y el vértigo tribal –populismo- de las redes asociales procuran. Ojalá hubiera quedado Trump  a cal y canto  confinado en uno de esos infectos reallities que tanta fama le dieron.

viernes, 24 de abril de 2020

SABRINA OTRA VEZ (CONFINADOS, DÍA 41)




  La tenía ahí, en un rincón, medio olvidada, bah, como cosa ya vista y amortizada. Confinada ella también sobre un dvd polvoriento. Como ahora, por mor de la reclusión obligada por la pandemia, sobra y falta el tiempo, se estira y se encoge, se estanca y se apalanca, me puse de nuevo a ver “Sabrina”, el clásico de Billy Wilder. Y qué gozada. De nuevo el prodigioso manejo de Wilder con la comedia, ese género maestro para expresar el haz y el envés, la máscara y la verdad envueltas y revueltas de que la vida en sociedad está hecha. Ya tú sabes: Hepburn en plan Cenicienta entre dos hermanos riquísimos, a cual más manipulador –un calavera seductor, el uno, el otro, un maquiavélico industrial-  a los que enamora y de los que se enamora, y el choque de los estatus sociales, del qué dirán, y el ingenio de las situaciones, divertidísimas, y el cuestionamiento de los valores, y el cambio de las personas, el instinto de libertad y el peso de los sentimientos… Todo un festín para el espíritu. Y Audrey, que resplandece en cada plano, tanto, que los mismísimos Bogart y Holden, mayorcísimos a su lado, ni patrás cuelan en esos papeles. Claro, que a Hepburn le pones, qué sé yo, a Brad Pitt y a Di Caprio ahí, y da lo mismo. A su lado, al menos pur muá, todos palidecen.  Hepburn vive, la distinción sigue.

jueves, 23 de abril de 2020

DÍA DEL LIBRO: LAS ROSAS, EL BOBO, CONFINADOS (CONFINADOS, DÍA 40)





  Amor, humor, ilusiones, vulnerabilidad, ternura, tantas historias bonitas... las Rosas, el Bobo, no quieren ser dos libros más, son cosa viva, y palpitante, y quieren quedarse a vivir entre el corazón de sus amigos, ahí confinados, sí.  (Y que no son caros, 18 E los dos juntos, envío incluido, y que te los pongo, personalmente dedicados, en casa, en cuanto nos levanten la clausura, va, no te olvides)