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domingo, 15 de julio de 2018

Haz... y envés, yes



 Porque creo que, verdad es, muchas cosas nos entran primero por los ojos. Pero otras muchas -acaso las de mayor calado- nos entran de verdad y para siempre por y a través de las manos. Palma, filigrana de lineas entrelazadas, suavidad de llanura clara y propicia, dulces páramos de los dedos, letras inscritas... esto es lo que hay. Estas manos te escriben, estas manos te invocan, estas manos te llaman.

Pues a mi parecer un libro intimista, no tanto porque nos revele interioridades escabrosas, sino porque sobre todo consiga con desnudez hablarnos como al oído de los paisajes esenciales del alma atormentada de quien lo escribió, es también uno de los más acabados símbolos por los que alguien ofrece al Otro –a quien físicamente no tiene delante, al que de otra forma difícilmente podría hacerlo- la propia mano. Esto soy. En estas historias –no en forma de un discurso, sino con destreza encarnadas en personajes vivos a los que les ocurren cosas, a quienes sorprenden los avatares amargos o alegres de la vida- late la urdimbre sentimental que hasta aquí me trajo. Quiero ponerlas en común contigo. Quiero revivirlas a tu lado. Puede que te reconozcas también en ellas. Aquí tienes mi mano.



SOY ESCRITOR ¿TE LEERÍAS UN BUEN LIBRO? LO TENGO. ¿TE GUSTARÍA REGALÁRTELO O REGALARLO A UN SER QUERIDO?: 

“VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA”. 12 euros, envío incluido. 165 pgs de SENTIMIENTOS, HUMOR Y AVENTURAS acerca de la condición humana enamorada… y desenamorada, en muchas de sus vertientes, cimas y simas, con la emocionante recreación de las más perturbadoras encrucijadas a que nos arrojan los sentimientos inevitables. Personalmente dedicados. PÍDEMELOS aquí o, SI PREFIERES y lo ves más SEGURO, escríbeme a mi correo josemp1961@yahoo.es Es muy sencillo. 12 E por correo ordinario, envío incluido, a la dirección (PUEDE SER TAMBIÉN la del trabajo, o la de un establecimiento público que conozcas, una OFICINA DE CORREOS, por ejemplo) de España que desees; 15 E por correo certificado. ¿PREFIERES CONTRA-REEMBOLSO? Escríbeme aquí y te informo sin compromiso.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Primacía del tacto


    
    ¿O nunca te ha pasado a ti, cuando te presentaban a alguien por puro compromiso, y a quien por puro compromiso ofrecías y estrechabas tú su mano –y hablo en mi caso, para bien entendernos, de una mujer siempre- que de repente y contra pronóstico, como si esas manos, sólo por mero compromiso social enlazadas, palma frente a palma, dedos contra dedos, yemas sobre yemas, hablaran y se reconocieran en un dialecto propio y se descubrieran encantadas de estar así, ese súbito idilio de las pieles manuales en contacto, ese dulce engarce,  como resistiéndose y prolongando las manos en lo posible y contra la voluntad y la conveniencia social del momento esos instantes verdaderamente prodigiosos y electrizantes por lo bajini, si esto puede entenderse?
   ¿No piensas acaso que esas dos manos, que en contexto inesperado y sin cálculo tan maravillosamente empastan, cobrando en esa conexión ellas como una vida autónoma, no están entonces revelando un mensaje secreto a sus dueños? Cuántas veces, al contrario, creemos que alguien, por los contornos agraciados del rostro o de la inteligencia resulta de nuestro agrado y luego, al juntar las manos, esa prueba decisiva, comprobamos que… que no, que hay algo que no sabremos bien explicar pero que no marcha.
     “Hacer manitas”, decíamos de niños, y toda la inocencia candorosa de aquellas emocionantísimas manualidades –que en el mundo de hoy, tan avanzado, sonarán a pacatas antiguallas- residía en la sorprendente revelación de la sensación acariciadora que seguía al contacto espontáneo, no buscado, entre unas manos infantiles que entre sí  como por encanto engranaban y caíanse bien. Como si la fuerza del cariño, empezara por los ojos, sí, pero atravesara su Rubicón, en el contacto y acople mágico de las manos.   
   Tienes entonces delante a esa mujer a quien de nada conoces. Chocáis por simple convención la mano, e instantes después, -¡oh, prodigio! ¡oh, maldición!- descubres, sin conocer con exactitud la razón, que por nada del mundo desearías soltar ahora esa mano, junto a la que se está tan bien, pero a la que la norma de urbanidad exige liberar ya. Y a lo mejor esa señora –y tú a ella- te resulta perfectamente indiferente. Es sólo el lenguaje exclusivo de las manos, la primacía del tacto.  


Post/post: gracias a Cesar, a Helio, a Juante, a Alijodos, a MAMUMA, a Belkys Pulido, a El Fugitivo, a Mónica por las enjundiosas reflexiones con las que ayer, bloggeando al lado mío, enriquecieron este blog, que es también suyo, GRACIAS.