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jueves, 9 de enero de 2014

Con Ustedes... ¡el Pueblo!

     

   
   ¿Alguna reflexión política seria sobre la irrefutable obviedad de que los ceñudos miembros de la Ronda de noche etarra, esa partida de torvos asesinos extrema-izquierdistas, y más en general de que casi todos los filoetarras, son los que icónicamente más se asemejan, hasta el punto de confundirse, a lo que los demagogos y los ignorantes suelen pomposamente presentarnos como el sacrosanto PUEBLO?  
   
    Míralos bien, no es sólo la imagen: es la piel cuarteada y maleada por los rigores de la intemperie que de generación en generación se transmiten, esas rojeces atomatadas en óvalo sobre el rostro, son los pelos desordenados, las dentaduras averiadas, las arrobas de más a veces o la flacura cerbatana, el mirar directo, la mueca sin ambages, el afeitado a medias, esos rostros macilentos; son los chambergos, el anorak, los jersezones, las camisetas baratuchas y sin lustre, son los gestos, deslavazados, sin compás, los que nos corresponden a la gente del común, a los que desconocemos el rutilante minué de la Alta Sociedad, sea ésta en su versión retro o progre.
   
   Ojo, que no se les ve en modo alguno tampoco famélicos o acuciados por una necesidad material inmediata, al contrario, a menudo rollizos y sanotes, sonrosados bajo un bienestar casi porcino. ¿No son todos ellos, lector, iguales a cuantos a diario nos rodean, como tú y como yo mismos, en las antípodas exactas de la atildada Casta Política, que parece siempre recién salida de una brillantosa lavadora del más moderno modelo? ¿No es acaso a ellos a quienes más de piel a piel nos parecemos?

    
    ¿Y esta partida de fanáticos refractarios aquejados de burricie suma es lo mejor que da el Pueblo cuando directamente interviene en Política? ¿En nada mueve a reflexión esta esclarecedora imagen –imposible reto para los ignaros, claro- a los demagogos adoradores de la idealizada democracia roussoniana para los que nada deben temer los demócratas de la bendita y omnímoda Voluntad del Pueblo. ¿Cuántas veces tendrá la Historia que revelarnos los destrozos sin tasa que la violenta irrupción de las masas en la Política, al servicio siempre de una discreta Vanguardia, produce? Pues ahí están, divinos de la muerte, como tú, como yo, igualitos. Son el Pueblo. 



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 8 de enero de 2014

El Día en el que Cake Minuesa pareció James Stewart ante los Etarras

   



   En una de las escenas más emocionantes en los 37 años que llevamos ya de democracia, antes las fauces mismas del Polifemo de muy torvos etarras que delante de él bufaba, como uno de aquellos Héroes  idealistas, arrojados y bondadosos de Frank Capra que con tanta autenticidad encarnara el grandioso James Stewart, así en aquella sórdida Cueva se plantó Cake Minuesa –sólo un guionista, un cómico, un periodista… un genial Caballero sin espada- para brindarnos de paso, por su valentía y su coraje cívico, pero también por la emoción y la Verdad inscritas en sus palabras vibrantes, uno de los más inolvidables discursos de nuestra historia. Recreemos, please, este maravilloso Episodio Nacional:
      
   En una de esas clarividentes concordancias con las que la Historia a menudo nos anonada, precisamente en un matadero reconvertido en Café-auditorio vizcaíno (parecido travestismo en el que ahora se afanan los etarras) habían programado los recién ex –carcelados asesinos su numerito. Allá, contra el negro fondo en escala de tribunos formó y posó ese murallón de odio, esa Ronda siniestra del Orden Terrorista que Rembrandt jamás hubiera pintado y a la que Estrasburgo ha apadrinado. Qué rostros más retorcidos, qué muecas más aviesas, qué entrañas más renegridas allí bien altas presentadas bajo los focos ante la prensa. ¿Para pedir perdón por sus muchos y despiadados crímenes? ¿Para arrepentirse de su militancia asesina? Quiá! Para darnos… ¡ellos! … su solución filobatasuna al “conflicto vasco”.  Lee el “comunicado” Kubati, con trece asesinatos respaldado. Enfrente la rutinaria prensa silente. No admiten preguntas. Es igual, ante estos los periodistas no protestan. Parece que la propagandística función de los criminales toca a su fin cuando… un murmullo desde el fondo se levanta. Con hacha lo corta al momento el etarra del micro:
   -“Hemos dicho que no vamos a responder a ninguna pregunta y aquí termina la rueda de prensa”.
   
   Sólo que de entre los periodistas, para la incredulidad de los propios compañeros que entre la curiosidad y el fastidio le observan, uno de ellos, un hombre joven, de desenfadado atavío, con el pelo revuelto y aire un poco atolondrado, en medio de la tensión que ya se palpa, se ha puesto en pie y, con voz serena y gesto desenvuelto, continúa dirigiéndose a los etarras. Es Coke Minuesa, de Intereconomía, una especie de réplica “derechista” al muy progresista Jordi Évole, sí, salvo que lo que en éste nos parece en exceso guionizado y gélido, asoma en Minesa con notas más espontáneas y joviales.
     -Sí, ha terminado la rueda de prensa pero… me imagino que de todos los que estáis ahí… alguno os arrepentiréis y querréis pedir perdón, ¿no?   
   Unos tímidos aplausos brotan ahora más al fondo. Sigue Minuesa, dirigiéndose a todos: “Tenemos todas las cámaras delante… estos aplausos son por si queréis pedir perdón”. Algo que no se entiende bien le farfullan desde la mesa, pero Coke, con algo de payaso bueno en los gestos, con algo de clown que se pone ahora serio, con algo de Begnini en La vida es bella y de Jim Carrey escapando al preparado guión también, no se arredra y continúa hablando. Da un paso adelante:
     -Hemos hablado de 1500 años… pero también aquí hay 309 víctimas sobre esta mesa…

   Uff, con qué agallas allí mismo les menciona a los criminales sus muertos, esos de los que quienes están en la tribuna presentes son directamente responsables. Señala Minuesa la mesa, extiende los brazos significándola, allí les pone vivos y candentes sus crímenes, casi podemos ver los cuerpos despedazados sobre la mesa, que es ahora de autopsia. “… ¿No tenéis nada que decir? ¿No tenéis nada que decir?...”. Escalofriante, y es que ¡ésa es la pregunta exacta que como periodista puro allí hay que pronunciar!, esa es la daga de la verdad que allí él solito les clava, pues es a la vez interrogante, súplica e imperativo moral. ¿No tenéis nada que decir? Y les mira de frente, les interpela con los brazos abiertos.
   Otro paso adelante, entre el revuelo ya de las cámaras que le enfocan, Coke da: “Yo tengo aquí mi cámara, y si alguno queréis pedir perdón, yo os la presto, en serio…”. Ya está delante de ellos, ante la mesa. Dos fieros cancerberos le salen ya al paso. Un poco ya lo traban. Le señalan la salida. Sólo que a Cake, asombrosa su serenidad, no hay ya quien por las buenas lo pare:
    - “Si habláis de un conflicto, si habláis de un problema, si habláis de paz, yo creo que lo suyo es pedir perdón.
     
   De entre los etarrones en pie, uno de la primera fila, una especie de John Malkovich abertzale, quiere darle réplica: “Si quieres protagonismo, igual lo puedes buscar en el circo, pero aquí…”. Ah, que ese “¿no tenéis nada que decir?”, que aún resuena en el aire, es protagonismo, que sólo es... ¡circo!  ¡Pretender que circense sea lo de Minuesa, en presencia justamente de las más sanguinarias Fieras que es lo que los etarras realmente son! Es aberrante desde luego esta sinrazón. Se defiende Cake, “no, circo no…” y entonces sibilinamente Kubati le ordena al Malkovich que se calle, que es el hosco silencio la consigna. Tampoco eso a Cake detiene, que en majestuoso plano de espaldas, a todos abarca en su requisitoria:
   -“Aquí hay 309 muertos y nadie ha hablado de ellos, nadie habla de ellos… ¿No tenéis la hombría, la dignidad y la vergüenza de decir “queremos pedir perdón”?... ¿Qué habéis ganado? ¿Qué habéis ganado matando? ¿Qué habéis ganado?

   Preguntas, preguntas, directas preguntas que allí repercuten como redobles tremendos de una verdad muy honda. Demasiado para los Etarras. A la misma vez los adustos de la mesa, desdeñándolo, se levantan y le dan la espalda, y un tercer sayón tira ya de los brazos de Cake hacia atrás, y de allí le retira. Pese a estar placado, aún él, Caballero sin espada, se revuelve y prosigue su demoledora enunciación interpelando a los etarras, hasta que de nuevo lo arrastran y alejan:
   “Yo hablo en nombre de la paz, de la dignidad, de los años que habéis pasado en la cárcel… Yo creo que ya es hora de pedir perdón… Hay que entregar las armas, hay que acabar con la banda terrorista, y no hacer aquí un paripé muy bonito… protagonismo ninguno (a algún filoetarra que le retruca) … los muertos son los protagonistas aquí… y me gustaría que pidiérais perdón, porque se lo merecen las víctimas, se lo merecen los vascos y se lo merece España ”.


   Nada menos que así acabó Cake su histórica actuación. Lo nunca visto entre la prensa. Aclaró luego que a la salida los amigos de los etarras le dijeron “cosas”. Es seguro que si la mayoría de los Informadores y de los Opinantes a lo largo de estos 37 años hubieran reaccionado como hizo Cake Minuesa los etarras no hubieran llegado a tanto, ni la dignidad de la nación española a tan poco. Para la Historia de España ha de quedar este conmovedor episodio. Bravo, bravo, bravísimo Cake Minuesa.

martes, 7 de enero de 2014

Esto me trajeron los Magos de Oriente

   


    El rosco. Cero. Cero rosconero. Nada de nada para la nada infulada. El martes 2 de enero a través del blog escribía yo mi peripatética Carta a los Magos, a mis lectores:

  
   Que me pidieran el mío libro, vamos, que me agradecieran así mi diaria música, como les hacen a los que tocan el violonchelo en el metro, que van y les sueltan luego algunas gentes unas monedas.  Pues los Magos ni carbón me dejaron. Eso sí, el recórd mío de “pero qué bien escribes”, viento en popa va. En fin, lector, qué bello es vivir, what´s   a wonderful world, sí.



lunes, 6 de enero de 2014

La Navidad y los niños



   Detesto el sentimentalismo blandengue, claro, pero más aún abomino del dirty realism, del cinismo sucio tan en boga hoy que lleva sólo a proferir –en las redes asociales, en los libros, en las pelis- elementaladas excrementicias que pasan encima como las más prodigiosas escrituras. Defiendo la noble excelencia del sentimiento, cuando es genuino y acierta a expresarse bien.
     
   Por eso mismo me parece que la Navidad estuviera ideada para los niños, para los más pequeños. Sólo en ellos, mientras los adultos hemos de impostar una alegría que ya no tenemos, se encarna con plenitud natural la dicha que la Navidad lleva dentro. Tengo ahora una sobrina de tres años, un diablillo incansable de rubiales bucles que, tiempo tendrá de crecer y hacerse luego larguirucha y hosca, pues en eso consiste la adolescencia, mas por el momento todo en ella reboza chispa, donaire y dinámica armonía. Reflejemos toda esa gracia, atrapémosla, tratemos de fijarla antes de que el Tiempo la disuelva en sombra, en humo, en polvo, en nada. 
   
   Nada la detiene en sus correrías por la casa de los abuelos, en sus razzias incruentas de pequeña walkiria alborozada, todo lo desbarata y lo trastueca a su paso, a todas las cosas les impone el desorden de su júbilo para aparente disgusto de los mayores, que un poco a ese turbión dorado quieren reconvenir. Nos cautiva en ella, claro, la pureza sin cálculo y desorbitada de sus expresiones, sea su risa incontenible, sus mohínes, su contrariedad, el sueño súbito que la asalta, la estela de cometas chisporroteantes que parecen perseguirla, el juego perpetuo que se trae con la vida, la belleza reciente y no premeditada, y por lo mismo más intensa, con que esos sentires se reflejan en los gestos de su cara, de sus ojos y de su boca, en la pizarra de su frente tan limpia, que se moldean ante nosotros como arcilla novísima y pasmosa.

     
   La prueba del nueve de todo eso está en que cuando la infantita se va, porque sus padres, muerta de batallar y de sueño, han de llevársela en brazos a la casa propia, en un primer momento, mayorzotes nosotros ya, respiramos casi aliviados ante el fin de las inclementes turbulencias que la niña produjo, pero al instante… lo notamos, lo respiramos, lo palpamos… qué vacía y triste la Casa sin la niña se queda, qué sombría de golpe a pesar de las mil luces, qué yerto parece todo… y sobre todo qué amargos y dickensianos viejos nos vuelve la ausencia de la niña, qué huérfanos de ella, qué secretamente esperanzados en volver a ver pronto  ese escándalo de gracia y ocurrencia en el que el espíritu de la zarabanda ilusionante de la Navidad no puede condensarse mejor. Te queremos mucho, sobrinita mía.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
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domingo, 5 de enero de 2014

Volvió a estallarme en los ojos una granada



    

  

  La Navidad explota de verdad dentro de mí cuando mi madre me deja en la mesa, como cada año, el blanco plato que contiene solo la granada. Para qué suspense alguno, qué necesidad de burdo envoltorio, ninguna añagaza necesita una granada. Únicamente en Navidad, ya digo, para no habituarme, para no acabar por ser indiferente y ciego a su escandalosa belleza. Que los hongos de la costumbre ni un ápice la empañen. Todo entonces en presencia de la granada queda postergado. Ser sólo ojos para la granada. Acercársela a los ojos como un perista tronado. Primero escudriñar esos colores mates y flamígeros entreverados, esa disolución de tostados en carmesíes y arreboladas viceversas. Te dejan ya suspendido, como niño en navidades, eso. Preparado el ánimo, dispuesto y elevado para lo que luego viene, cuando la abres con la punta del cuchillo, pirata que descerrajara el más valioso cofre anhelado y…  ooooh, no por conocidos la explosión, la traca, el estallido de toda esa magnificencia menos efectivos, como nuevos de nuevo cada año, abracadabrantes, los ojos hasta su quicio espantados de belleza, el mismo fondo de las mares incendiado, el geométrico arrecife de madreperlas luminiscentes ante ti. Podría darse un apagón entonces en la sala, que seguirías del todo atontado tras ese resplandor.  Qué pereza y qué delicado gusto al cabo paladear en la punta de la lengua ese licor sólo suyo tan rico, que enreda y confunde el acíbar y el almíbar, que hasta de grana te pintarrajea los labios.  Los labios, mis labios, tus labios. 



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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sábado, 4 de enero de 2014

Señor@s del PSOE, Señor@s del PP, yo mismo

   
   

   Los sucedidos míos, que soy nada, con Carmen Chacón, con Eduardo Madina, entre otros, (ver el post de ayer, plis), su atención (de ellos o de quienes les lleven el Tuiter) conmigo, en contraste con el absoluto vacío con el que, defendiendo muy similares convicciones desde hace ya mucho tiempo, me cocean –a mí y a muchos como yo- la cara las Grandes Figuras del PP y de la Derecha sociológica en general, en su aparente banalidad, revelan para mí algo bien relevante acerca de cómo unos y otros se mueven en Política, ¿en la vida? Dan ganas de hacerse progresista, desde luego.
   
   ¿Es acaso egoísta, es mucho pedir una mínima respuesta, un mínimo impulso a la escritura de quien, sin otros contactos, a diario defiende, contra hooligans y mareas,  en las redes sociales unos muy parecidos valores a los que sostienen al PP en el poder?
   
   ¡Es que los prohombres de la Izquierda lo hacen! ¡Conforman en la medida que les es posible una comunidad, hacen masa con sus gentes, promocionan lo que hacen los suyos, están muy atentos a lo que se cuece y vale, sea para intentar neutralizarlo o para ganárselo! ¡Lo hacen incluso conmigo, que desde la tarjeta de presentación me las doy de liberal! Saben de la importancia de los medios y de las redes sociales en la conformación de la Opinión Pública. No se les caen los anillos por bajar a esa calle y lanzarte un guiño. ¡Cuántas veces me he visto yo solo polemizando en público en el TW con personas de la nomenklatura izquierdista en defensa de una idea del gobierno que me parecía buena, mientras los cargos del PP brillan ahí por su ausencia!

      
   No,  sigo teniendo claras mis ideas, que son el fruto de mi vida, de mi estudio, de mi trabajo y de mi reflexión, pero no pienso seguir defendiendo el Momio personal de esos Figurones que sólo te devuelven silencio e incomprensión. Que prefieren incluso babear ante el progre famoso de turno que encima les odia. Y agradezco, sí, a Madina, Chacón y cía la sensibilidad que me demuestran haciéndome aunque sea un mínimo caso. 


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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viernes, 3 de enero de 2014

Interruptus míos con... ¡Edu Madina!

  

   Sorpresas te da el Tuiter, el Tuiter te da sorpresas, ay, Dios. Las cinco, más o menos, la hora torera. Transcurría bien plácida la tarde de ayer: monotonía de mansa lluvia tras los cristales, amazapanadas postrimerías de las navidades, yes. Estaba escribiendo algo, a la vez que –servidumbres del escritor anónimo- daba pábulo del mío libro en esa Red, sobre la granada preciosa de todas mis Navidades… cuando la granada tuitera de Edu Madina en todo el careto me estalló. Te cuento, lector, yo te comento:
     
   En el principio leí yo el tuit de un independentista catalán: “Me parece que el sr Manuel Delgado describe perfectamente lo que está ocurriendo”. Hombre, pensé, el sr Manuel Delgado, ese estalinista casi de diseño que por sus fueros campa en Onda Cero. El tuit remitía al blog del susodicho, en cuyo texto, en efecto, visionario a la par que lucidísimo, sostenía Delgado un dorado mundo nuevo tras la explosión de las masas catalanas en las calles. Apoteosis del Oasis de las Masas, sí. Entre los expresos destinatarios del tuit de marras figuraban, además de un amable seguidor mío, Jordi Évole y Edu Madina. La lectura del texto del sr Delgado me causó una tan honda conmoción que me sentí impelido a responderle:
  
 - “el señor Manuel Delgado es la reserva espiritual de Occidente, desde luego”.
   
  Me volví a lo mío tan campante. A lo sumo, pensé, el independentista me llamará fascista y punto pelota. Me equivoqué. Calculo que habrían transcurrido unos cinco minutos cuando observé la notificación de un nuevo correo:

 -Jose Antonio, Tienes un nuevo seguidor en Twitter
Y debajo la lennoniana fotografía de… ¡Edu Madina! Diputado socialista por Bizkaia en el Congreso de los Diputados, decía más abajo. Pulsé su nombre en azul: 489 siguiendo, 80711 seguidores. ¡Y era yo, yo, ¡yo!, ese 489, por la gloria de la mía madre! Bueno, lector, lo puedes comprender, mi corazón se me marcó todo un tirabuzón en el pecho. ¿Cómo interpretar, a la vista de esos literales tuits,  ese impresionante followeo de Madina hacia mi persona? Mejor elabórame tú una teoría ad hoc, lector, porque yo es que no entendía nada. Sé de sobra que a esos Grandes Hombres y Mujeres, ocupadísimos en los Grandes Asuntos, el Tuiter se lo llevan a menudo gentes de menor rango, pero aun así, con todo, qué habría visto quien quiera que fuese en mi humilde persona para con tan ilustre seguiduría distinguirme. Desde luego mi pobre blog no conocía, pues la única vez que yo lo saqué no salía muy favorecido que digamos http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/2013/08/edu-madina-que-quiere-quemar-libros.html . 
  
   Era cosa, ya ves, de mucho alucinar: nada menos que Eduardo Madina siguiendo a la nada, a la nada con ínfulas (de las buenas) que je suis, échale. Me hice yo seguidor suyo inmediatamente, claro, y con el número 80712 a la espalda. Dejé transcurrir yo creo que otros cinco minutos recreándome en mi buena suerte, cerciorándome de la exactitud de las cosas, sí, éramos mutuos followers, él era seguidor de mi escritura, pensaba yo seriamente en hacerme socialista y ganar el Premio Planeta a cambio, abandonar ya mi penoso ostracismo… pero más me pudo entonces la vanidad.
   
   La Vanidad en Navidad, te das cuén, lector, cómo nunca llegaré yo a nada. Como el torero aquel que, tras conseguir encamarse con Ava Gardner, sin más saborear ni tratar de repetir esas mieles, salió raudo al pasillo a proclamar su hazaña, así me precipité yo a largarlo alborozado por los corrales del Tuiter:
   -Por los clavos de Carlos Marx! Me sigue Eduardo Madina! Qué he hecho yo para merecer esto!
   Ocurrió entonces, claro, lo que tenía que ocurrir, lo que hubiera en cualquier caso ocurrido más tarde al comprobar pasmado el edecán de Madina mi logorrea liberaloide. Anunciar yo la buena nueva y dejar él de seguirme fue todo uno, cosa lógica y natural. Fin de las citas. Se acabó la fiesta. Volvió Madina al rosal, volví yo al portal, no sin antes derramar mis penas por el Tuiter:
-Ya, ya se le pasó la fiebre: decirlo en TW yo, y dejar de seguime él. Adiós, Edu Madina, fue maravilloso mientras duró… Ah, qué poco dura la alegría en la casa del pobre.
   Me dije, algo subversivo luego, ah, sí,  Madina, con qué dejas tú de seguirme, ¿eh?, pues para que veas la esencial igualdad del género humano y los sanos principios de la justicia conmutativa y de la reciprocidad, pienso hacer yo lo mismo. Y en aquel mismo instante la nada dejó ya de seguir a Madina.
   
  Pero entonces reparé en que algo muy similar habíame antes ocurrido con Carmen Chacón http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/2013/03/las-horas-durante-las-que-carmen-chacon.html  .  
  Y en que nada parecido, escribiendo uno lo que escribe desde hace ya mucho tiempo me ha ocurrido con HOMBRE o MUJER GRANDES del Partido Popular, que siempre muy olímpicamente me han ignorado, y eso necesariamente me parece muy significativo de cómo en Política -¿en la Vida?- se desenvuelven unos y otros… pero esas arduas cavilaciones las dejo para mañana, que estoy ya de largo abusando de tu generosa paciencia conmigo… Mi primorosa granada navideña, ay.


(Post/post: como en esas pelis modernísimas en las que cuando están ya poniendo los títulos de crédito de pronto una penútima vuelta de tuerca vuelca el desenlace, no acabó aquí la trama de ayer: pues a las 21,36 h el correo me anunció que… ¡Edu Madina volvía a seguirme! ¡Volvía a contar con Eduardo Madina entre los seguidores de mi escritura. Por los clavos de Engels, este sinvivir era ya too much pour moi. ¿Qué pensar ahora, dímelo mejor tú? Volví a seguirle, claro, pero sin anunciarlo esta vez por TW, a ver qué  tal así. Veremos hoy. Ya yo te cuento, lector.)

jueves, 2 de enero de 2014

Esto les pido yo a los Magos de Oriente

  


   ¿Qué puedo pedirle a los Reyes Magos, lector, salvo el que consigan ellos que me pidas tú mi libro, para tí o para tú regalar, y pueda yo así renovar de ilusiones y repintar de mágicas constelaciones mi escritura? ¿Y por qué habría de darme vergüenza el pedírserlo, si otros contactos no tengo, si brinca aquí mi corazón, si es este blog mi único y zurrado tambor? Pues eso, niño esperanzado hoy, es lo que les pido a los Magos yo.



Si lo que lees en este blog juzgas que debe ser agradecido, para animar también a que siga siendo posible, al modo en que los músicos ambulantes solicitan unas simples monedas de aquellos a los que su música muy adentro alcanza, como un músico callejero más te pido yo, lector, que me solicites el mío libro, pues con el mismo te entrego además un trozo vivo mío, lo mejor de mí que jamás yo pudiera darte. Gracias.

LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 1 de enero de 2014

El primero, en tu frente


Ahora que todos bostezan
ahora que nadie te mira
puedes recorrer a trancos la Ciudad
cianótica y vacía
desolado leviatán de postrimerías.

Perseguir la ráfaga de sus pasos
saltar justo en las baldosas que ella pisa
jugar la rayuela rauda de su vida
que a su ímpetu se encabrita
y sólo de ilusiones se maquilla.
Por rotondas, por chaflanes y avenidas
repasar esa estela que tú admiras,
la diadema que ella enfila cada día
de su casa a la oficina,
rubio turbión de prisa y urgencia
del gimnasio a la cafetería.

Llenar así de invisibles besos
de rojas guirnaldas de tu vaho
el aire que la coreografía
el espacio que ella desafía.
Abroncar también a los semáforos
que tras el disfraz la espían,
que al verla silbotean en verde
los hilos en vuelo de su simetría.
Dibujar con dedos torpes
las líneas que dibuja el mediodía
esas que siempre forman en lo alto
el increíble rostro de esa chica
que nunca hacia ti se gira.

Ahora que está la ciudad vacía.



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martes, 31 de diciembre de 2013

Las uvas, contigo



Cuando llegue la hora propicia
por sorpresa, sí, házlo,
vélame los ojos con tus besos
ciégalos de tu ternura.
Así inerme, vendado,
házme respirar sólo
la desnuda penumbra de tu aura,
que te adivine yo
presente como nunca.

Deja entonces de tu mano
una a una
y sólo muy  lentamente
sobre el magma de mi boca
en la brasa viva de la lengua
las uvas y mi suerte,
el racimo de tus yemas
que a la vez embadurno,
rebozo y bebo,
confundidos los frutos
las salivas enredadas
el jugo de tus dedos
con las moras de tu pecho
más la selva de tu pelo.


Que en ese silencio ardiente
en esta íntima liturgia
de uvas prendidas en amores,
de rituales no del todo escarchados,
oh, discreto júbilo de néctares,
la prima hora del año nuevo
para mi suerte
a ti y a mi nos encuentre.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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