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jueves, 3 de julio de 2014

Triunfo de Miley Cyrus, Triunfo de la Mugre

    


   Exitosísima y pletórica la gira mundial de Miley Cyrus, también en los madriles, con auténticas mareas multitudinarias de fans desbordando cada uno de sus atronadores recitales. Consumación y coronación, claro, del Reinado de la Mugre bajo el que vivimos y del homo gañanis que le es prototípico, esa regresión cultural dominante que hace de la calculadísima remoción de los más bajos instintos, de la obscena vulgaridad, de la grosera animalidad propia del zoo, la clave de su fantástico negocio.
      
   Así lo describen uno tras otro los propios cronistas, idiotizados y sin criterio ante el sucio vendaval: “un alarde de pirotecnia musical, preñado de esos detalles polémicos y sexuales que han multiplicado por mil la fama de la ex -estrella del canal Disney… la cantante hizo gala de sus poses provocativas… un coche dorado sobre el que aparece recostada con las piernas abiertas... el pélvico baile del twerking o la simulada felación a Abraham Lincoln”.
     
   Han ido los cerebritos que “llevan” a la un día adorable Hanna Montanah  
     http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/2014/02/de-hannah-montana-miley-cyrus-el.html
         post 1-2-2014
 a lo largo de la gira perfilando bien –porque saben de sobra que es la Mugre lo que hoy más alto cotiza- el variado recital porno: morreos reales con gente del público, exhibición y tocamiento de las partes íntimas de la diva por algunos afortunados (¿?) seguidores, un pene gigante sobre el que ella se montaba y al que simulaba lametear, en fin, una felación simulada a uno de los bailarines, caracterizado como Bill Clinton, …hasta llegar a hacérselo al mismísimo Lincoln.  
  
   Por supuesto, hay que ver en esa escalada de lo porno hasta sus extremos el desarrollo de una lógica basurienta implacable: alcanzar con la Mugre hasta lo más sagrado, rebozar en su inmundicia incluso la venerable figura del más importante presidente de los EE UU, aquel que abolió la esclavitud y el que impidió la Secesión, que hubiera supuesto la muerte de los EE UU,  de la nación americana, eso es, mancillar con esa Mugre el más depurado rescoldo moral, el sentido último de lo que nos hace dignos, es decir, ciudadanos.

     
   No, no lleva a cabo Miley Cyrus en público esas felaciones porque sea una niñata tonta del zambombo. Es todo lo contrario: hace esas gansadas por estricto y refinado cálculo mercantil. Sabe a la perfección que es ese material el que mejor se vende en este Reinado de la Mugre. Como a la mismísima diva le tuiteé más tarde, mujer, puesta ya, como en Barcelona te sacaste una ikurriña, haberle simulado allí una felación a De Juana Chaos, ese hombre”. Sin respuesta por su parte, of course. Debe andar ella ocupadísima, claro.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

sábado, 1 de febrero de 2014

De Hannah Montana a Miley Cyrus, el Reinado de la Mugre

     



   Las tan estúpidas como premeditadas “provocaciones”, ese surtido de bobas y continuadas obscenidades que la tal Miley Circus, en la cima del éxito planetario ella, despacha a los “media” y a las redes “sociales”, y que estos con íntima fruición urbi et orbe le repiquetean, son sólo otro ejemplo clamoroso más de lo que este bloguero de la nada ha dado en llamar –con nula acogida, está claro- el Reinado de la Mugre, como fórmula que mejor defina el espíritu –la negación del mismo más bien- de estos tiempos malhadados.
     
   El Reinado de la Mugre consiste sobre todo en la autosatisfecha celebración global del mal gusto, en el masivo regodeo en los más bajos instintos de la clientela, es decir, en la planetaria eucaristía de los sucedáneos propios, apenas a un paso de los originales, del porno, del satanismo y de la abyección moral, mucho más fáciles al parecer de colocar estos “productos” entre las orgullosísimas masas de las Sociedades de la Telebasura.  Si Lenin definía el comunismo como electricidad más soviets, definiré yo la Mugre como burricie más molicie, qué pasa.
     
   Así, que si Miley Cyrus se nos muestra un día medio en cueros y desmadrada, o morreándose a lo bruto con otra tía, o fumado porros “colocada” en plena gala, sacándonos la lengua en las poses no se sabe si más lúbricas que horripilantes, o pidiéndose pista con escandalosas declaraciones (“soy una zorra y eso me gusta”, “me ofrezco como mentora sexual de Justin Bieber”), en fin, revolcándose encantada en los lodos de una estética videoclipera paraviolenta, psicotrópica y feísimamente escabrosa.

   Ella misma reconoce luego que es todo calculadísima estrategia comercial. ¡Eso es lo que ahora triunfa! La seducción del Mal, sí, pero sin estilización alguna, seducción del Mal fatal, ahora. Y molesta mucho más en ella si cabe -y a la vez es una de las mejores pruebas de cargo de la regresión cultural denunciada-  por proceder de dónde procede. Todo lo que en la adolescente Hannah Montana resultaba ingenioso, irónico, inteligente, adorable, creativo, lleno de gracia, de forma funesta –en penosa regresión, en inversa metamorfosis la bella mariposa ha devenido horrible capullo-  se ha trocado en la modernísima Miley Cyrus: vulgarota a más no poder, previsible, soez, gansa y ordinaria hasta decir basta.

    (Y MAÑANA, lector, "Los presocráticos en el Antro")