A ver qué analista se atreve a decir que no tiene NI IDEA del porqué -qué IDEOLOGÍA para sí no la querría- de esta fenomenal movilización, en riada y volumen incomparables, de si es la misma episódica y voluble u obedece a un mar de fondo actuante, de si vertebra la misma algo sustancial y decisivo para el devenir de la sociedad española o se queda en epifánico espasmo instantáneo de masas, en espuma de nada. Qué hay tras esta desbordante adhesión a la figura de un Papa tan reciente como ambiguo en sus manifestaciones, es, por así decir, una fuerza DURA o una fuerza BLANDA a la hora de conformar decisivamente el aquí y ahora de la sociedad española (aquello de ¿cuántas divisiones tiene el Papa?, que ridiculizaba el “padrecito" Stalin), qué influencia real tendría una nítida llamada suya a la acción y a un programa en todas esas ingentes masas en el contexto de las posmodernas sociedades actuales, tan caprichosas como cambiantes, tan en teoría individualistas como encantadas con los más diversos y masivos Macroeventos: no tengo ni idea.











