El fútbol es deporte y juego. En
tanto que deporte, además del don natural, cuenta la preparación, que es algo
objetivo. En tanto que juego, alrededor de un balón, cuenta la inspiración, que
puede darse, o no. Hay también árbitro, con VAR ahora, que pueden decidir, o
no. De esa constelación de azares y necesidades pende todo. ¿Algo más?
La educación y la lección de
respeto del seleccionador español, Luis De la Fuente, como un caballero de otro
Tiempo, ante el abucheo de los hooligans en pleno evento organizado por FIFA,
los homo gañanis prototípicos de esta Era regresiva. Eso ya es ganar.
Tesis-antítesis-síntesis: el
juego limpio y bonito de la Española versus el juego marrullero y parateatral
de la Argentina. Enclenques chicos de barrio sonrientes contra macarrónicos
hipermusculados malencarados. (Messi aparte, que es el Mejor).
Escribíamos ayer… ¿y si los de la
Española tienen el día inspirado, imponen una circulación rápida y certera al
balón, dominan el juego, reducen al mínimo los yerros y las pérdidas y
revientan los pronósticos? ¿Y si el cántaro de este cuento de le lechera buena
no se nos rompe? ¿Y si el Destino del esférico balón nos es hoy propicio? ¿Y
por qué no? Por soñarlo, por escribirlo aquí para ti y para mí, que no quede. Y
aunque pierda, por lo ya hecho, ¡arriba la Española!











