Lo siento, compis, no puedo apuntarme a esas jornadas; es que he quedado con una persona, a ver si puedo venderle un ejemplar de mi libro de poemas, sí, así sigo todavía, ya lo siento.
política, literatura, cine, sociedad
Lo siento, compis, no puedo apuntarme a esas jornadas; es que he quedado con una persona, a ver si puedo venderle un ejemplar de mi libro de poemas, sí, así sigo todavía, ya lo siento.
Sin duda este aciago mundo de la Inteligencia Artificial (IA omnipresente y omnipotente) y de las #Celebrities Artificiales también, nos empujan a los escritores sin Nombre a un muy amarga medicina, a tragarnos una muy cruda cicuta. ¿Seguir dando gratis et amore los frutos de tu creatividad al albur del mundo entero? Ya lo hice bastante. ¿Abocarte por ello a la desaparición? Vale. Si sólo me leen tres lindos gatitos, adelante, siempre adelante. Lo de Emily Bronte, cuando nadie le hacía puro caso, escribiéndole a su sombra: "ya somos dos, adelante". Conmigo seguirán todas las ilusiones del mundo.
Es curioso… y no tanto. Es muy significativo. A pesar de todas las censuras y tarascadas burras que desde el mundillo izquierdista, que domina el ámbito cultural, le han propinado, a pesar de todos los apoyos y elogios que desde el no izquierdista, a propósito de su exitosísimo Torrente, ha recabado, el forradísimo Santiago Segura sigue declarándose de "izquierdas". Como si quisiera aferrarse aún a esas connotaciones bondadosísimas y humanitarias que el término, para una mayoría, aún encierra. ¿Por qué? Porque la izquierda domina el Tinglado de la Publicística y de la Cultura, esto es, de las conciencias y las inconsciencias, de las imágenes y las palabras esenciales, y sus significados, entre una mayoría de la población. Vamos que, a pesar de todo, Santiago Segura les sigue queriendo, por su sencillez, por su timidez, por su alma blanca…
Me lo escribió ayer B por el Insta, es cuanto ayer recogí. Gracias, lectora, es decir, amiga -pese a no habernos visto en persona nunca-, muchas gracias. Help.
Si las #redes sociales no te dan,
Creadores de contenido, le dicen ahora a la turba de influencers aspirantes a Celebrities que por doquier ponen en las redes sus tan impresionantes como esenciales y amenísimas ocurrencias imagineras. ¿De contenido? De continente más bien. ¿Qué entonces llamarnos a escritores sin Nombre que publicamos versos, relatos, artículos, ensayos? Bobos con ínfulas… en extinción, eso.
Pero la autoedición es a menudo el recurso de quienes no tienen Contactos, ¿no? El otro día decía Manuel Langares ABC 2-2-26 que "ya puedes escribir el Quijote, si no tienes compromisos amistosos, no te lo publican". Qué, además, pensarán muchos que es una Editorial –acaso ahora más que nunca-, ¿un Tribunal Supremo de la Literatura? Si con sobrevivir COMO SEA se dan la inmensa mayoría con siete cantos en los dientes.
El otro día proclamaba en redes un recién llegado, y encantado claro, al maravilloso mundo de las Celebritities Escritoras que el verdadero verdadero Escritor es el que vende miles y miles de libros. Que el resto, no. Hostias, me dolió el leerlo. Pupa. Así es que, armado de insolencia, le escribí yo a él: escritor no es tanto el que vende millones de libros, o sólo vende uno, cuanto el que concibe, vive y expresa la vida sobre todo a través de la escritura, ¿no? Ni me contestó, claro. Cómo lo ves tú.
¿Te das cuenta? Casi nadie aprecia ya el desenvolvimiento de un razonar. Quieren pero ya la conclusión. Qué digo: buscan el zasca, el agit-prop, el chafarrinón. ¿Y por qué? Por la pulsión hegemónica de lo visual, esto es, por la regresión cultural. Razones e hitos, aquí.