Encuentra las 7 diferencias entre estas dos imágenes, va.
política, literatura, cine, sociedad
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Si te declaras “escritor comprometido”, todo el mundo entiende que lo es con la izquierda, con “los de abajo, con los humildes, con los que sufren, con..." toda esa primorosa letanía que sin pausa, como los collares hawaianos, ese mundillo te regala. Ah, qué maravilla, qué buena persona eres. Si, porque te lo has estudiado, reflexionado y vivido, porque los crees los menos peligrosos para personas y sociedades, te declaras escritor comprometido con muchos principios liberal-conservadores, uff, eres un egoistón que va con los Ricos, qué chungo. Una más amarga lección te espera aún: la de ENTENDER que, en general, la gente no izquierdista entre sí NO SE APOYA, mientras que la izquierdista, sí. Por eso muchísimos escritores no izquierdistas callan, miran para otro lado, pasan de comprometerse con sus principios. Saben que los suyos apenas les apoyan y que la industria cultural la domina el izquierdismo, así es que... se autocensuran.
Anteayer Belarra, MMilá, JuanDelVal; ayer, Esther MuñozPP, que le devuelve a Rufián la m ¡en Cortes!, y el académico JCercas para titular su art en @el_pais, Zp y la m... Rayo que no cesa, la deliberada mención y predilección por lo literalmente excrementicio, obsesivamente pronunciada por Referentes Sociales, “moda” que tanto dice de esta época telebasurienta, populista y culturalmente regresiva, la del "homo gañanis". Qué pedirles a partir de ahí a los ciudadanos. Freud: ese obsesivo repetir literalmente la m remite a la regresión neurótica propia de la fase anal infantil. Wittgenstein: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Marx: el lenguaje es la cultura en estado vivo. En los burdeles abalorios se habla con más sutileza, oiga, recordemos la del "helicóptero", por decirte una.
El otro día escuché un relato, escrito por una mujer bastante leída, profesora y periodista sin Nombre, sobre una niña con Superpoderes que podía viajar en el Tiempo para cambiar la Historia. Por supuesto la niña, en su persecución de notorios criminales, se pedía apiolar sin contemplaciones a Hitler y al Leopoldo II de Bélgica. Del ahora, a Trump, por supuestísimo. Lo sorprendente, o no tanto, es que en la Lista de Malvados de esa Niña no aparecía la Tríada de Mayores Asesinos de la Humanidad: Stalin, Pol Pot y Lenin. Ah, y de Putin, de XiJingPing ahorita, ni palabrita de Niña Thunberg, claro. Y la verdad esa ocultación… ¡explica tanto!
Versos y besos, reversos y “re-besos”, reveses y timideces, amoríos y achuchones, desengaños e ilusiones, epifanías y adioses, tristezas y alegrías… la vie en rose y la vie en bleu, en blue y en blues, la bellezza en paspartú… Toda la ternura que puedas imaginar tú. Versos de los que se entienden, de los que se sienten, de los que a su través vuelcan historias y sentimientos en los que puedes tú reconocerte. Va.
Nos ha fanatizado tanto la presente regresión cultural –fruto de la fusión y de la fisión de lo peor de las redes, del populismo y la Telebasura, que tienen en común la agitación y la propaganda de las emociones más rastreras que con los bípedos implumes van-, que es casi ya imposible para la inmensa mayoría que alguien, con argumentos de razón, se muestre desinteresadamente comprometido con unas ideas… y que automáticamente, sin atender a lo que explica, NO le caiga MAL ya para siempre y para todo a los del otro bando… ¡incluso entre los propios amigos y familiares! Y eso, no hace tanto, no era tan así, ¿no?
El izquierdismo mangonea a placer el mundo de la literatura, del cine, de la #cultura, también porque ellos, a diferencia del mundo no izquierdista, en general, valora y consume mucho esas creaciones...y las Empresas y las Multinacionales no son tontas: lo asumen. Por eso incluso la propia Almudena Grandes alardeaba de tener muchos lectores fachas. Por eso, los escasos escritores Famosos no izquierdistas se autocensuran y callan para jamás comprometerse con sus principios. Por eso mismo, los izquierdistas obtusos se molestan incluso en visitar a mi Muro para reírse del “éxito” de mis obras… en medio de la completa indiferencia general.
Es la Fama en palco dentro de la Fama, reduplicada, compartimentada, reflejada y reflejándose más y más en laberinto infinitivo de espejos replicantes, como un Purgatorio en este caso, una estancia intermedia, a la vez disfrazándoles como uno más y alejándoles del común de los paganinis, que encima, oh, a Uno y a Otros, en politeísmo vacuo, les religan y adoran. La Fama especular y espectacular como religión del hoy que otorga con su elixir la Gracia… y con su ausencia la desgracia. Pues, hoy, mucho más que nunca, si no eres Famoso, ya puedes currártelo y currártelo, que no te hace caso ni el Tato, ¿no?
Quiso el otro día un triunfante columnista resumir en la imagen y figura de Leire Díez la bárbara corrupción reinante de una larga Lista de Nombres y de casos que citaba. Le respondí yo que no, que nada de eso, que cada palo aguante su vela, que cada menda, con su cartela: “LeireDí es la Trotaprogresos. Koldo, el Factótum. Con diferencia, los dos más currantes del Progreso SL. Ábalos, las señoritas de Avalón. Mapa de... Cerdanías. Zp, nuestro pana. El Uno, el Puro Amo. Puente, el eslabón hallado. Aldama, el Inventadas. Marlaska, la Decepción. María JesúsM, la cháchara. Begoña, la Catedrática. SantaOlalla, que no encuentra a su perro. Javier Ruiz, el Santo. OscarLó, el melón. Y Rufián? El castelar”. No me respondió, claro. Andan siempre tan ocupados, los pobres.
Ayer, Belarra: la "m... de gobernantes en Madrid". Antes de ayer, Mercedes Milá, ante los malos datos de su programa: “Es una p m…”. El Del Val, ayer: eso no es un examen, "es una m...". Una vez más, en general y en ellos TRES recientita, que son Referentes Sociales –ese es el ejemplo cultural y moral que dan y proponen a la ciudadanía-, la deliberada mención y predilección por lo literalmente excrementicio, obsesivamente reiterada y pronunciada, “moda” que tanto en sí dice de esta época telebasurienta, populista y culturalmente regresiva. Wittgenstein: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Marx: el lenguaje es la cultura en estado vivo. En los burdeles abalorios se habla con más sutileza, oiga, recordemos la del "helicóptero", por decirte una.