"Me estremezco si dicen bien", anota Pessoa, tan solitario como maravilloso, en el Libro del desasosiego. "Me descojono de tanta pedantería", sobre una foto falsa sentencia hoy, encantado además de conocerse, el influencer de moda.
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"Me estremezco si dicen bien", anota Pessoa, tan solitario como maravilloso, en el Libro del desasosiego. "Me descojono de tanta pedantería", sobre una foto falsa sentencia hoy, encantado además de conocerse, el influencer de moda.
Lo primero que debe hacer hoy todo aspirante a escritor que no quiera morir en el intento, mucho más que leer y escribir sin descanso, es fabricarse como sea una APARIENCIA ESTRAFALARIA, un rasgo icónico con el que dar el cante, y también una BIOGRAFÍA tan falsa como truculenta, que pueda variarse al compás de la actualidad, que incluya hoy, por ejemplo, episodios de acoso sexual. Bueno, y buscarse CONTACTOS personales en el mundillo, que eso es capital. Y luego ya, si eso, te pones a escribir algo y tal pascual.
Flores que sobre mis tuits recogí ayer: “eres un gilipollas”, “tonto”, “tú sí que eres chusco”, “eres tonto”.
¿Y
mis libros? ¡Están gustando, sí!
… Y eso, que la música volvió a mi ánimo. (Gracias, Susana M G, y gracias a cada uno de los amigos que ya tienen mi libro de poemas, tan importante para mí, que recito y me sé de memoria sus nombres… y a quienes aún no lo tienen, pues eso, que se animen, que les va a gustar. Que entre nosotros viva la música. ¡Música, va!).
Más que "dientes, dientes", te digo yo MEJILLAS, MEJILLAS… Recuérdalo SIEMPRE, pequeño saltamontes: Si una buena mujer por sorpresa te besa... ofrécele enseguida la otra mejilla, so bobo.
Las IDEOLOGÍAS -unas más que otras y más allá de las apariencias- acaban reduciéndonos a números. Las POESÍAS -unas más que otras, también más allá de las renombrancias - nos ensalzan como a dioses.
Reza el perfil público del gran
Narbona que es escritor, crítico literario en muy Grandes Medios y profesor de
filosofía. Con miles y miles de seguidores en las redes, se habla de él como
una de las grandes revelaciones de la temporada izquierdista en el twitter. Uno
como yo, pensé, sólo que Triunfante, siempre ha habido clases. Allá que me fui,
a leerle al Señor un poco los tuits. Se los leí. Uff, luego dicen que la Fama
cuesta. Vaya textos. De campaña. Verbigracia:
-Consuelo Ordoñez sufrió el
hostigamiento de la izquierda abertzale, que celebraba el asesinato de su
hermano y se mofaba de su sufrimiento. Ahora soporta una campaña de odio
orquestada por la derecha. La maldad cambia de máscara, pero el fondo siempre
es el mismo: crueldad…
A lo que me atreví a responderle:
-Vamos, don Rafael, que
"izquierda abertzale" y "derecha" vienen a ser lo mismo:
maldad y crueldad. ¿Y la izquierda no abertzale entonces, se deduce, bondad y
humanidad, ¿no? Algo le falla en la ecuación, creo: a la izquierda en general,
la izquierda abertzale le mola cantidad.
No me contestó, claro. Pero horas
después, como mucho los suyos le retuitean, esto suyo me encontré:
-¿Cómo habría sido el debate entre
Sánchez y Feijóo si la moderadora hubiera sido Julia Otero? Indudablemente,
limpio, objetivo y equilibrado. El buen periodismo es un servicio de primera
necesidad en una sociedad libre. Sin él, la democracia se corrompe de forma
escandalosa.
A lo que contesté:
-¿No le da un poco, don Rafael, no
sé, de "cosa", escribir tuits como este? Mamma mía. Inteligencia,
dame el nombre exacto de las loas.
Y entonces el Gran escritor, crítico
y profesor… me bloqueó. Moraleja: posan continuamente como el no va más de
la tolerancia, de la apertura de mente, de la democracia y el humanismo. Les
formulas sólo una pregunta crítica… ¡y te bloquean! Oh, cuánta tolerancia.
Acaso lo más estupefaciente del Anti-debate, telebasurienta apoteosis del interruptus y del retroceso cultural que experimentamos, fue el ver que los pagadísimos y famosísimos Anti-moderadores sólo intervenían... para insistir e insistirles a los candidatos en... "que estaban autogestionando muy bien su tiempo". Sonaba a utopía anarcoide y todo. Menuda autogestión. Menuda autosugestión. Todo un programa político, estético y ético el "autogestionarse el tiempo", desde luego.
Fue un espectáculo bochornoso, anti-ilustrado, poco civilizado, dominado por los interruptus y regentado por anti-moderadores… a perfecto tono por otra parte con el retroceso cultural que como sociedad experimentamos y su HOMO GAÑANIS prototípico. Reflejó el Anti-debate, con suma nitidez de muy relumbrantes píxeles –mugre envuelta en brillantosas sedas-, los discursos hoy socialmente dominantes: ¡exactamente así, como se estaba viendo allí, se “dialoga” en los programas de la Telebasura y en lo peorcito de las redes sociales! Durante buena parte del mismo Feijóo...