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martes, 24 de enero de 2012

Gregorio Ordóñez siempre, siempre

  
  
  Imposible olvidar a Gregorio Ordóñez, imposible olvidar su arrojo, imposible olvidar todo lo que a él y a los íntimos suyos todos debemos. Aunque de poco sirva mi escritura, aunque no pueda devolvernos nunca la estampa viva de su bravura, tan descomunal y homérica que ni las más certeras palabras podrían jamás apresarla, imposible olvidar al héroe. Le leí hace poco a W Allen una frase acerca de que, más que en el corazón y en el alma de las generaciones venideras, preferiría él vivir en su propio apartamento. Sí, vale, es una broma cínica, que finge desconocer la más elevada dimensión de sacrificio que el valor de un hombre, superior y mejor por ello que el resto, puede arrostrar. Se insiste mucho hoy en la básica igualdad de todos los hombres: ¿y un mismo género constituye a Gregorio y a Txapote? ¿Atesoran acaso idéntica dignidad la plena alegría de vivir libre y el torvo y purulento odio? Permítanme dudarlo, pues hasta repugna escribir juntos esos dos nombres. Qué tiempos estos, centrifugados como vamos todos y a rastras de la epiléptica vomitona incesante de noticias, que lo que sólo hacen es robarnos la memoria y la inteligencia, incapaces de separar el grano de la paja, ciegos y sordos a la semilla y a las más esenciales gestas que nos mantienen en pie.
    
      Soñaba Gregorio con una plaza de toros para su ciudad. Y qué elocuente era ese dorado sueño: como un torero de la libertad, con su flequillo rebelde, a pecho descubierto y sin engaño, armado con la palabra sólo, cuando a todo el mundo le temblaban las canillas, delante de los hocicos del bárbaro Minotauro él mismo se plantó. Hay en el toro una nobleza que las alimañas etarras jamás conocerán y había algo en Gregorio, siendo tan donostiarra,  de radiante maletilla cordobés, intrépido de luz y desparpajo ante los bufidos siniestros de la terrorífica Bestia. Era tan arrolladora y chispeante su figura, que a los mismos tendidos atenazados por el miedo, alcanzaba y contagiaba el rompiente de su ilusión indómita. Qué murallones de terror no derribaba el sólo carisma de su coraje ¿Qué podía hacer un simple joven, diminuto y solo, tan solo, ante el ciclópeo  Monstruo y sus zarpazos de muerte?
    
     Consiguió que fuera una vez la suya, en el más aterrador de los ambientes imaginables,-te quemaban el coche, te amenazaban de muerte, se concentraban ante tu domicilio coreándote encima de ¡asesino!, se mofaban de las víctimas- la lista más votada de la ciudad. Algo que las podridas meninges de los criminales y de otros nacionalistas un poco menos salvajes, no podían literalmente soportar. Por eso le asesinaron mientras comía, por eso destrozaron con saña su tumba muchas veces, como si mil veces quisiese la cobardía afirmarse en su vileza más atroz, como si a las ratas descompusiera el simple recuerdo tanta hombría.
    
      Eligió Gregorio, no de boquilla sino de verdad, no vivir de rodillas en su tierra ante la barbarie. La espita  que su hazaña abrió, todo lo extraordinario que en Gregorio rebosaba, convoca por sí sólo a lo más alto. Soñándolo él nos hizo y nos hace soñar a todos con abrir de par en par el portón de la libertad, con la promesa en él anunciada de un vendaval de libertad en el País Vasco, es decir, en España.
    
     En la Historia de España está, al lado de los mejores de sus mujeres y de sus hombres, en una de sus más conmovedoras  páginas. Si Manrique, si Garcilaso, si Lope, siCervantes, si Quevedo, si Galdós aquí estuvieran, sin duda a Gregorio rendirían el más acabado de sus tributos.  Si todas las naciones dignas de sí celebran y guardan siempre gratitud y admiración a la memoria y a la vida de sus héroes, porque en buena medida prenden y  avivan ellos el fuego y la antorcha perpetuas en que consisten, qué hermoso sueño sería que algún día los corazones de todos los niños españoles, con la misma delicada unción con que los escolares que pintaba Edmundo de Amicis escuchaban las historias de amor a su patria,  palpitaran de  pureza al aprender la gesta de Gregorio, su infinito manantial. 

(Post-post: no soy nada fanático de celebrar en forma especial la onomásticas, la mía la que menos, pero sí me gustaría, lector leal, lector mío, que si a mi se me olvida, el año próximo y los siguientes, si seguimos los dos respirando el aire azul  bajo esta covacha, que me recuerdes tú siempre poner este mismo escrito, que no voy a ser capaz de hacer nunca mejor, que me sirva siempre de perpetua bandera mía –ojalá que tuya también- de muy especial remembranza y agradecimiento, y un hito permanente en mi vida, como un árbol eterno, como una roca milenaria, como una llama inextinguible siempre amigo, que es lo que yo quiero que sea) 

Post/post de hoy: debió este post salir ayer. No me fue posible colocarlo y lo pongo hoy. Es el mismo que escribí hace un año, el único que de manera deliberada, como un jalón que me impida olvidar lo esencial, que quisiera que fuera de la misma naturaleza que un ramo de flores del campo, conmigo mismo me comprometí a dar a la ciberesfera cada año en estas fechas. Es la manera con la que mejor se me ocurre honrar a un gigante, a Gregorio Ordóñez.

21 comentarios:

Winnie0 dijo...

buen homenaje....bss

Trecce dijo...

Tú lo has dicho y yo lo suscribo, un verdadero héroe. La pena es que, seguramente, él no deseaba serlo, al menos de esta manera.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Haces muy bien en recordarlo, amigo José Antonio. Estos hechos vergonzosos, que, con frecuencia, tratamos de olvidar, parece que ocurrieron hace siglos, cuando, en realidad, están a la vuelta de la esquina.
Un cordial saludo bloguero.

Vane dijo...

Precioso homenaje!
besines

MAMUMA dijo...

Feleicidades por este magnífico homenaje.

Sostrato de Cnido dijo...

Una de las grandes mentiras de los socialismos, en su versión de internacional socialismos, socialdemócratas o comunismo, tanto como en su versión de nacional socialismos, fascismos o nazismos, es que todos somos iguales.

Esto es una mentira intencionada que quiere provocar que nadie se sienta orgulloso por lo que es capaz de realizar por encima de los demás. Así tienen pueblos planos, corderos, que siguen sus dictados y no discuten a la clase política, porque que más da, si son todos iguales.

Es responsabilidad de los políticos en democracia crear igualdad de oportunidades para todos, pero eso no significa que todos seamos iguales. Hay hombres y mujeres sobresalientes, que se encuentran por sus propios méritos por encima del resto de nosotros, en algunos casos muy por encima.

Este es el caso de Gregorio Ordoñez. Su memoria debería perdurar siempre, muy por encima de la de sus asesinos.

Un abrazo Sr del Pozo. Muy buena entrada

40añera dijo...

Homenajes como este son para aplaudir
Un saludo

Sylvia Reguero dijo...

Es bueno avivar estos dolorosos recuerdos , para no olvidar nunca la maldad.

F.J.eugenio dijo...

Emocionado y cariñoso recuerdo a G.O. te felicito por este sentido artículo.
Acerca de la figura de G. Ordoñez, he leido varias cosas estos dias en internet y yo mismo le dedique en mi blog un recuerdo.
Ayer precisamente leí la siguiente información, que desconocía:
"....quien horas antes de su asesinato (G.O.) había dicho a la periodista Carmen Gurruchaga que estaba investigando sobre el «informe Navajas» y la implicación de varios miembros de la Policía Municipal donostiarra con Intxaurrondo..."
De este asunto, que yo sepa, no se ha vuelto a saber nada.
Descanse en paz, este heroico y joven martir de la criminal banda terrorista. Desdichadamente despues de 17 años de su sacrificio, los partidarios de sus asesinos, cómplices, amigos y demas purrela, se ha apoderado de muchos Ayuntamientos y de la Diputación de Guipuzcoa.

Javir dijo...

"Aunque no puedes mirar hacia el sol, sabes que sigue brillando por ti..."
Aporto, con tu permiso amigo del Pozo, este fragmento de una canción de Amaral como homenaje a Gregorio Ordóñez. Obvio el titulo por resultar incompatible con Gregorio, pero quédate con el estribillo.

No dudes de que serás capaz de parir mejores escritos, pero ten la seguridad de que no más sentidos.

Un abrazo

(Como es menos lo que hay que decir que lo que hay que sentir, repito también yo el comentario que a tu post hice el año pasado.)

FRANK RUFFINO dijo...

Comprendo, José Antonio, creas que no te basten estas palabras para describir la grandeza de Gregorio Ordónez. Y eso piensas por la estatura del héroe que mencionas: pero lo haces redondamente al punto de asombrarnos a quienes no lo conocíamos por razones de lejanía, de cultura... o por la ignorancia que bien apuntas se da hoy en día por no existir norte preciso en las sociedades: la información es apabullante y se genera a una velocidad que ya quisieran los hongos de la selva tropical. Así que celebrar espacios como el tuyo, para separar lo valioso de los ídolos falsos y antihéroes que hoy se alaban solo por tener y no SER.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank Ruffino

Herep dijo...

Excelente entrada y muy emotivo recuerdo de la figura de Gregorio.
Lástima que, tras tantos años, hayamos recorrido tan poco camino.

Un abrazo, maestro.

Juan Carlos dijo...

Me acordaré de recordarte el año próximo por estas fechas que hay que repetir la entrada para que la gente sepa cuál es la diferencia entre persona y bestias. Con perdón para las bestias reales.
Salu2

La sonrisa de Hiperión dijo...

Gigantes que nos dejaron...

Saludos y un abrazo.

El Fugitivo dijo...

La normalización y pacificación ha consistido en asesinar, acorralar o hacerr huir a los adversarios políticos de más envergadura, para que los enanos se repartan los despojos.

El terror no siempre utiliza las pistolas, a veces las esconde debajo de la mesa, porque el miedo ya está sembrado.

Saludos y enhorabuena por el sentido y pensado texto.

C S Peinado dijo...

Por eso y por muchas cosas más no podemos ni debemos olvidarlo. La Caterva de politicastros siniestrosos que han hecho que éste país sea un erial y que los asesinos estén en las instituciones cobrando de nuestro dinero para armarse contra nosotros son los verdaderos culpables de su muerte.

Un saludazo.

doblesobresencillo dijo...

Amén. No hay nada más que se pueda añadir. Dicho y hecho. Te lo recordaremos y lo volveremos a leer con el mismo nudo. Saludos.

JOSÉ dijo...

Y que sus muertes no sean en vano.

un saludo

Candela dijo...

Hubiera sido alcalde de San Sebastián, pero los "demócratas" abetzales se lo impidieron asesinándolo cobardemente.

Espero que Basagoiti cumpla con su promesa de dejar votar a los exiliados, como su mujer y su hermana. Se lo deben a Goyo.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Suscribo y firmo cada una de tus palabras, José Antonio. No se puede decir tanto con tan poco pero con tanta emoción.

Recordando este desgraciado y condenable suceso, y conteniendo el dolor que produce, no podemos dar crédito a las palabras de los terroristas prometiendo su fin mientras no lo demuestren en todas sus dimensiones. Y desde luego, de ninguna manera, deben quedar indemnes por el mal que causaron, a Gregorio (q.e.p.d.) y a otros defensores de la libertad. La justicia, si es para todos igual, igual debe ser cumplida por todos.

Abrazos.

Señor Ogro. dijo...

Que tiempos estos, donde coincide el aniversario del asesinato de Gregorio, con la falsa tregua donde ETA mueve gente y sigue extorsionando, y con la retirada de la diputacion alavesa del cartel de "ETA NO", al votar conjuntamente BILDU, IU y PNV.

Nacionalismo "moderado" lo llaman, así vamos, con los ojos cerrados y hacia el despeñadero.