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domingo, 12 de febrero de 2012

Y ahora, la Niña de Garzón

    
   Como en el tardofranquismo de Marisol, Zampo y yo, las Niñas prodigio florecen sin cesar. Veamos: teníamos a la Niña de Rajoy, importada a su vez de los discursos de la célebre Niña de Obama, quien tenía en realidad niñas dos; vino luego la Niña Chacón, que a sí misma en política sociedad se presentó como la Niña de Felipe, que a su vez declaróle su amor… aunque más amor político  prestara a Rubalcaba, de cuya prodigiosa Niña de la Noche de Autos quedé yo prendado (mío post del 6-2-12); en verdad podría considerarse a Chacón más como la Niña de Zapatero, a cuyos pechos dio ella el estirón, por más que fuere éste en realidad padre de dos inolvidables Niñas. 
   
   Éramos pocos y tórnose De la Vega también en flamante Niña de los Peines quirúrgicos. No sé si la próxima en ese infantil reverdecer no habrá de ser la Niña de Guindos, tan dada ella a las bárbaras metamorfosis.
   
   En este camarote de los hermanos Marx de las Niñas prodigiosas una nueva nos pide pista: la Niña de Garzón ahora. De ellas será, desde luego, el reino de los cielos; de ellas es ya mismo el reino de estos hielos. Qué floración de púberes canéforas, que le leí una vez yo a Umbral.
     
   Y nada, que a cuenta de la inhabilitación por UNANIMIDAD de su padre como juez, la Niña de Garzón ha escrito una muy estupenda carta. Son, por supuesto, de aplaudir, en estos tiempos revueltos,  tanto ese depurado amor filial como la propia práctica de la venerable costumbre de la misiva, que no ha de ser todo tweet va y tweet viene en esta era estreñida del hola y adiós.
    
   Mejor mañana, que no quiero ya castigar más por hoy tu paciencia, lector mío, pasaremos revista a Carta tan impresionante. Brindo yo por contar mañana con tu compañía, aquí.  

viernes, 3 de febrero de 2012

Wert y la Derecha Boba (capítulo 2)


     Es más que conocida la torva inquina con que desde siempre la industria cinematográfica, copada por la alegre y elitista Progresía, ha “sentenciado” a la Derecha española y a lo que esta representa, que es la voluntad de alrededor de la mitad de la ciudadanía. Cuántas veces no se habrá dicho que la imagen estereotipada en negativo (como casposa, explotadora, intolerante, antidemocrática, genocida) que la inmensa mayoría de las producciones artísticas –películas, series, documentales- destilan sin descanso sobre la Derecha española y los valores que defiende explican en buena medida la hegemonía ideológica de la Izquierda sobre las conciencias de los españoles, es decir, sobre la forma aparentemente “natural” con que éstos se definen luego ante lo político.
   
   No por otra cosa más que por esa estratégica función “simbólica” los gobiernos socialistas la mimaron siempre tanto, con carretadas de millonarias subvenciones del dinero de todos. Bajo el zetapeísmo se alcanzaron a este respecto cotas de delirio, como lo refleja el que a sus representantes en persona, en obsceno quid pro quo, se les obsequiara con el directo negociado de todo el Ministerio de Cultura. De ahí los satánicos aquelarres con que los figurones de la industria cinematográfica –y el expreso apoyo de sus productores- una y otra vez crucificaran a la “Derechona”. En uno de aquellos saraos deslumbró cual nueva Faraona la flamante secretaria de Estado rajoyana, Carmen Vela, que tiene la cosa tela.
   
   Desmontar de cuajo ese siniestro y costoso tinglado de producción simbólica e ideológica que condiciona en su contra de forma decisiva las maneras en que los españoles encaran lo político resulta sencillamente vital para cualquier gobierno liberal que esté convencido de la bondad de sus ideas.
     El que, con todos esos antecedentes, más el mandato expreso de la ciudadanía en las urnas para afrontar con decisión el crucial problema, al nuevo mandamás ministerial de la Cultura, señor Wert, sólo se le ocurra en su primer acto el entonar la palinodia de ese ridículo “soy uno de los vuestros”, como pidiéndoles encima perdón, esa humillante ceremonia de vasallaje ante los responsables de la sistemática denigración, contra los datos elementales de la realidad, de la Derecha española sólo puede producir vergüenza.
      Es que el cantar de los simples hechos es en sí estrepitoso: Carmen Vela nombrada sin decir ni mu. Wert de entrada hinca ya la rodilla. Esto os pasa, Bardem, desde luego, con un gobierno facha.


domingo, 22 de enero de 2012

Romance de Don Guindos con la Vela, en Olite, claro (Poessía veintiuna)


Olite tuvo que ser
su adarve renombrado
teatro del restregar
tablado del apencar
que al noble Don Guindos vió
con la Vela amachambrado.




Estaba Don Guindos un día
-pese a ser ministro exitoso-
cavilando muy pesaroso
la ruina de la Economía,
que no veía él ni cómo
meterle mano podía. 


En éstas llegó Carmen Vela
de la Ceja ilustre damisela
perita en afrentar facciosos
sabia en las componendas
cuca en cien mil zalemas,
traía pólvora en los ojos.


Qué te ocurre mi Señor,
por qué luces tan sombrío
si debieras cual risueñor
piar al orbe radiante
tu enorme poderío,
borra pues ese semblante...
y aunque parezca desplante
no puedo más aguantarme...
que te encuentro yo muy lindo
venerado Luis de Guindos.


Aparta de tí la aflicción
relaja la compostura
disfruta de tu guapura,
que no te gane la desazón.
Planeemos una escapada
demos al rigor estocada
y con la sana distensión
que la lejanía procura
verás que lo real tan serio
ese crudo ministerio
es en realidad...nada,
dos cuentas y tres bobadas.


Vamos, lindo Don Guindos,
carita de tamarindo 
fuguémonos a la Navarra,
en Olite retomarás la garra.
Me conozco allá unos muros
que endulzan al más duro,
hubo belga alcaldesa
en los lienzos de tal castillo
que por obra de buen pillo
a horcajadas la tigresa
entre ayes y vahídos
al truhán le cató la mayonesa.
Corramos Luis buena farra,
rompámonos las amarras,
alegra esa cara lindo Guindos,
vámonos tú y yo de pingos.


Con tales artes seducido
en Olite, en sus torres capitales,
plantóse lindo Don Guindos
presto a gozar a raudales.
Mas, oh, arcanos ministeriales,
en la hora convenida
para espanto de la querida
seguía el hombre mohíno,
y a los suspiros de melibea
no respondía calisto
tan pugnaz como debiera.


En viendo entonces la Vela
que la suerte de su negocio
-en nada era aquello ocio-
grande peligro corría,
-veíase la Vela a dos velas-
resolvió con fina ciencia
-acabósele la paciencia-
tomar ella la iniciativa.


Estaba Don Guindos mirando
cómo el dorado sol se ponía
y por detrás acometióle la Vela,
con dedos como la seda
con lumbre en la imaginería,
removiendo, retocando,
entrometiendo, entresacando,
oh, artes de hechicería,
los guindos carrillos buscando.


Abrasó a hombre tan serio
fuego amigo en los hemisferios,
cual cera ardiente se derretía
gozar inédito descubría
nuevas geografías del erotismo
sabias manos del hedonismo
candela que anonadaba
pericia que desarbolaba.


No puedo decir ya más
ni debo dar más primicia,
de ese bálsamo de Fierabrás
de aquella trasera caricia
salió Carmen Vela secretario
de la Ceja, del armario
y del guindo ministerio.
...¡Desveló el fuego el misterio!













jueves, 19 de enero de 2012

Demostración irrefutable de la existencia de la Derecha Boba

      
   El “affaire Vela” demuestra sobre todo el carácter intrínsecamente tontucio de los líderes de la Derecha española. Mira que está habituada la Izquierda en su propaganda a suponerles una astucia retorcida, casi hegeliana, por lo diabólica y refinada de la misma. Hablaban y no paraban los “media” de los haberes curriculares de los nuevos ministros. Parecía que nos iban a gobernar ahora las eminencias mayores del Reino, en severo contraste con la memocracia del dudoso glamour zetapeico. A Don Luis de Guindos en concreto, al frente de los destinos de la Economía, nos lo ponían, bueno, como la cima y hasta la propia guinda del pastel de tantísima sabiduría, un gobierno de cerebritos preparadísimos… para a las primeras de cambio con lenguaje sindicalista subirnos los impuestos y quedar, a costa del “affaire Vela”, corridos cual mentecatos y en el más estrepitoso de los ridículos.
     
   ¿Por que cómo calificar si no la promoción nada menos que al rango de secretaria de Estado de la Ciencia a la impar cejista Carmen Vela? Calumnia que algo queda, reza el dicho popular; calumnia por la Izquierda a la Derecha española que algún chollo seguro te caerá, cabe ya añadir. En modo alguno tiene la señora Vela un perfil científico que la haga indiscutible. Es, por el contrario, su hazaña más renombrada la destacadísima participación en el aquelarre de la PAZ en el Bellas Artes en 2008, sarao en el que la señora Vela con gusto ardió de entusiasmo en la viva denigración de la cavernaria Derechona y de las simples personas que la votan. El más pedreste buceo en Internet deja a las claras el pleno comulgar de Carmen Vela con todos y cada uno de los estereotipados clichés del agit-prop de la Izquierda más ramplona. ¡Si incluso antesdeayer dio su explícito apoyo electoral a Rubalcaba contra el cúmulo de maldades que sobrevendrían al mundo entero de acceder Rajoy al Poder!
     Por supuesto la señora Vela, tales son sus honestísimos principios, encantada aceptó el cargo. Sin duda debió para sí partirse el alma al llegarle la propuesta de Don Guindos. Ni una mísera aclaración le han siquiera a la luminaria Señora demandado. ¿Conoce alguien caso de la manera? Anotemos de paso como son los Comandantes del Mester de Progresía bienpensante: ¿ha criticado uno sólo de ellos la impostura de Carmen Vela? Y anotemos también el insoportable desprecio con que don Guindos ha maltratado a quienes a su partido apoyaron y a la propia Opinión Pública: ni la más remota explicación sobre la sorprendente ascensión de Vela a los altares gubernamentales se ha sentido obligado él a brindar. 
     
   Serán inteligentísimos y lumbreras cum laude, no lo dudo, pero me juego la mano con la que escribo que a Blanco, a Corbacho, a Aído, a Pajín et tutti altrii iletrati, ni borrachos el affaire Vela les hubiese encima sobrevenido.  Podrían, ya puestos los cerebros rampantes de la Derecha española, haber hecho a la Bardem ministra de Cultura. Lo de Vela, la fatal atracción que por ella debió experimentar Don Guindos, únicamente en freudiana clave masoquista puede disculparse.