El otro día Vilas, finalista del Planeta, felicitó fiestas a los escritores fracasados. Luego Juan Soto Ivars, tan en Fama now, dijo que “el escritor que se contenta sinceramente con vender a los amigos y familiares NO ES ESCRITOR...”. Quizás lleve razón. Qué entonces seremos quienes ni siquiera a amigos ni familiares vendemos. Cómo remueve a todos hoy, individual y colectivamente, el conocer lo que se es, el meollo del bollo de la propia identidad. Sé quién soy, decía Don Quijote cuando lo llevaban preso y escarnecido. Las aspiraciones de los escritores son el triunfo y la gloria, apuntaba Ivars. Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria… que Machado escribió y Serrat cantó. Bueno, también la Literatura quizás sea un cuento lleno de ruido y de furia, narrado por un Triunfador, que vete a saber qué significa. Quienes me siguen –no llegan a cien, creo- saben que… en el principio... ya me definí yo solito como un “fracasati”. Vale, don Juan. “¿Por qué se adora tanto el Éxito ahora? ¿Por qué esa manía por lo cuantitativo? Es otro síntoma de regresión cultural. Hablo con la autoridad que da el fracaso, que decía Sabina que decía SFitzg. Quién iba a pensar en Ud sexando Escritores y... tíos estupendos, tócate los gabilondos a fondo”, es cuanto alcancé a en el Muro de Soto Ivars anotar. Ni a amigos, ni a familiares siquiera… el candor, el candor…
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