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domingo, 10 de agosto de 2014

Colmo del Capitán Schettino



     Sólo en un mundo que del todo ha perdido la brújula de la razón y de la más elemental decencia cabe imaginarse algo así: Facultad de Medicina de la Universidad de La Sapienza en Roma (y a cada mayúscula va más y más, con el significado original que las mismas designan, saturándose de cruel locura lo que luego viene), Máster de Criminología, Clase Magistral sobre La Gestión del Pánico a cargo de… ¡el Capitán Schettino!, el célebre Capitán Cobarde, el deshonroso capitán de barco que cual vil rata abandonó el barco antes que nadie, el principal imputado del naufragio del Costa Concordia, en el que murieron 32 personas.
      
   Cuenta la prensa (El Mundo 6-8-14) que por dos horas estuvo allí el maldito cretino explayándose con sus anécdotas ante los alumnos. Si en los mismos días de la tragedia el canalla Schettino se atrevió incluso a añadirle la burla a su infamia, “No huí del Costa Concordia, es que me caí en un bote”, no iba ahora a privarse él del odioso sarcasmo, “Me han llamado porque soy un experto”. Nos resta sólo por saber si el muy hijo de Satanás cobró encima algo por el lucimiento, y si le acompañó también en esta ocasión la sinuosa moldava de marras.
       
   Cómo pueden ocurrir estas bárbaras depravaciones morales… ¡en una Universidad! Es como si la lógica nauseabunda y protocínica que mueve la reinante Telebasura fuera, una a una, contagiando y desquiciando a todas las instancias sociales. ¿Qué pensarán, viendo al rastrero gañán impartiendo clases magistrales, los deudos de las personas que allí murieron? ¿Quién defiende los derechos de las víctimas? ¿Qué pensador señero reacciona y censura en los media la pérdida del más básico y natural sentido del Bien?
     
   Sostenemos en este mísero blog, que apenas encuentra reconocimiento, lo mismo que en los días de la catástrofe: ¿quién, en defensa de la sociedad, agarra por las solapas a este héroe de nuestro tiempo y le pone de verdad ante la deshonra abyecta de su persona?



(post-blog: algunos anónimos siguen empeñados en dictarme lecciones de ética. Insisten en comentarios sin dejarme un nombre, el que sea. Es la condición que pido, y que no haya insultos, claro)



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

sábado, 21 de enero de 2012

A vueltas con Schettino, el Capitán Cobarde

 
    Se permite encima Schettino, el Capitán Cobarde, añadir a la vergüenza de su actuación la infamia del chiste macabro: "No huí del Costa Concordia, es que me caí en un bote". Qué sentiran al oirle los deudos de los muertos y desaparecidos. Le sale luego en su dudosa defensa una más que dudosa moldava, a cuyas sinuosas formas muy bien al parecer se amoldaba el Capitán Cobarde. Habíamos intuido ya ese reality.¿Quién, defendiendo a la sociedad,  coge por las solapas a este héroe de nuestro tiempo y le pone de verdad ante la deshonra abyecta de su persona?
     Con el inconcebible sarcasmo de su chiste, apura Schettino de forma inconsciente el lenguaje franco y supremo de estos tiempos: el CINISMO. El idioma universal, la koiné de hoy, el mare nóstrum en el que cada día  nos bañamos es el cinismo. Por eso todos los "media" prolongan con más guasas la cruel parida del cabrón.


Post/post: gracias, por supuesto, a todos los que me animan en este duro trance de la convalecencia de mi ordenata; anuncio ya de paso que he de poner mañana, si no pasa nada, un Romance, a la manera mía fecho, que ha de hacer temblar el misterio. Y no digo más.

miércoles, 18 de enero de 2012

Capitán Cobarde

     
   He ahí el Hombre. Francesco Schettino, el capitán del Costa Concordia,  de los primeritos en abandonar el buque cuando éste se hundía, ciego, sordo y mudo ante los alaridos de pánico de la tripulación y de los miles de viajeros que transportaba. Capitán Cobarde para siempre. Ha sido detenido, sí, pero ¿ha mostrado algún signo de dolor propio y de arrepentimiento por su infinita vileza? No, que se sepa. ¿No se coagula acaso en este indigno Schettino el putrefacto espíritu de estos tiempos aciagos? 
   Los más incalificables actos se “comprenden” como muy humanos, el Bien es un coñazo, nos repiten, de palabra y de obra, los creadores de opinión y de ficción. No hace tanto, tras hechos así de vergonzosos, conservaba al menos el cobarde un ápice de sentido del honor y se pegaba un tiro volándose los sesos. Ahora dejarán caer sus abogados que si la adicción a drogas, y tal. ¿Es del todo hoy descartable que veamos pronto a Schettino en un reality magreándose con la presentadora?