Son tan pocos, son tan temerarios, son tan rara avis que uno a uno
conviene de memoria aprender y resguardar sus nombres, como se hace con los de
las especies más amenazadas de extinción o con los de los autores de las
mayores proezas. Manuel Manquiña este
es, que bien extraño ya nos suena, que no sé si en su casa, pese a contar una
larga y cuajada trayectoria artística a su espalda, Air Bag entre otras, a la hora de almorzar del todo lo distinguen,
que no sé si después de sus palabras no andará ya en alguna lista muy negra. Como
un maletilla anónimo que no conoce el miedo se lanzó Manquiña al ruedo ibérico de las opiniones.
Ha concedido una entrevista a un digital nacionalista, “Praza Pública”,
magistral e intrépida como pocas. Le
pone el periodista el cuchillo en la nuez. Si ponemos Manuel Manquiña en google inmediatamente tras su nombre sale
“facha”, ¿qué le parece? Y la respuesta de Manquiña,
por insólita, por vibrante, es como una verónica clamorosa: “Pues casi voy a
decir que es una honra. Si no te llaman
facha en este país, no eres nada. Si te llaman facha es porque dices las
cosas que no quieren escuchar muchos y que tampoco debes decir”. Ooolé, dije yo
al leer a Manquiña.
Le tira entonces en cara el reportero las protestas callejeras, pero Manquiña es que se faja: “hay una
tendencia excesiva a criticar al poder político cuando está en manos de la
Derecha, se es más tolerante cuando cae en manos de la Izquierda o del
Nacionalismo. No recuerdo que en tiempos de Zapatero hubiese una especial
protesta. ¿Los desahucios? Se producían y no existía ningún tipo de
plataforma”. Oooolé, exclamé esta vez.
Pero… ¿y los escraches? ¿y los escraches?, le acosa el de Praza. “Son ellos los que tienen el
comportamiento fascista, de terror, de acoso. Le prenden fuego a una puerta
sabiendo que hay niños al otro lado. Van a tu casa, te persiguen, te gritan “aquí
vive el gilipollas éste que no sé qué”, procuran emplear el terror para
modificar tu libertad. Es acoso.” Ya, pero también hay huelgas, los sindicatos
las convocan, le arguyen. “Los sindicatos emplean también el pánico y el
terror. Y cualquiera que les haga frente ya es un facha. Y eso en España no se
perdona. No se perdona que contestes”.
Y sobre el nacionalismo, sobre las inmersiones lingüísticas, Manquiña tampoco se esconde, cita de
frente: “Lo primero que hacen los nacionalismos es homogeneizar el
comportamiento de la gente. Por eso son enemigos absolutos de la libertad.
Hablan de la libertad de un Pueblo o de un territorio. Para mí un Pueblo, un
territorio, no son nada. Lo que importa es el individuo, su libertad, que es lo
que yo defiendo, ni el bilingüismo, ni el trilingüismo”.
Bueno, bueno, me imaginaba los
rictus acidulados e Indignados de los forrados Comandantones de la Ceja (Almodóvar, Víctor y Ana, Bosé, Serrat,
Sabina, Bardem y su Cía) al leerse la entrevista, sus pulgares hacia
abajo, y aunque lo vitoreaba, temía yo
ya por la suerte de este intrépido Manuel
Manquiña, por los derrotes y el ostracismo que al pobre le esperan. Anota,
lector, por favor, las películas y las entrevistas que a partir de esta fina
faena va a conseguir este pequeño gran Hombre. Quede al menos en este mísero
blog, Manquiña, huella de tu arrojo.
LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm,
cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en
España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones
del mundo” (Pessoa)

