Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Scott Fitzgerald. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Scott Fitzgerald. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de febrero de 2013

Que me entrevistan ya y todo, oiga



 Me escribió al correo, muy amable y atento, José Vicente Pascual, escritor y periodista en el diario digital El Manifiesto (http://www.elmanifiesto.com/) Y lo que sigue, él con sus preguntas y yo con mis respuestas, entrambos hicimos. Y nada, que quiero también compartir esta gloria menuda contigo, lector mío:


  José Antonio del Pozo es autor de un blog sobre política, literatura, cine y sociedad que en los últimos tiempos ha concitado el interés de no pocos lectores, sobre todo los que buscan un espacio libre e independiente de opinión cuando los mismos conceptos de “libertad” e “independencia” pierden a marchas forzadas su sentido.

Es también autor de una novela, “Las historias de un bobo con ínfulas”, que promete al lector, en el comentario liminar de la obra, no ser un libro que “va de Rusia”.

Pregunta.- ¿Puedes contarnos algo más concreto sobre ti que lo que puede leerse en tu perfil de blogger o en tu página de facebook?

Soy miembro de una sociedad secreta, la de los fracasati,  la que forman todos esos escritores que por carecer de contactos son invisibles. En España ser escritor sin contactos es no ser escritor.


P.-Sé que esta pregunta te va parecer de lo más inoportuna: ¿De qué va tu novela “Las historias de un bobo con ínfulas”?

Trata de las ilusiones. A un cuarentón de clase media, Armando, le abandona su mujer. Se descubre un paria de los afectos. Ha de aprender a re-armarse, a guiarse en un mundo que, por temperamento, le resulta ancho y ajeno. En la escritura, en las historias que le ocurren, a trancas y barrancas, hallará a medias la salida del túnel.

P.-¿Cómo se te ocurrió dar el paso de bloguero a novelista? ¿Qué te convenció para meterte en este tinglado?

Me sentía un fracasati en potencia, teórico, y tenía ya ganas de ser un fracasati en acto, real. Ahora sí puedo reivindicar para mí lo de Scott Fitzgerald, oiga, que yo hablo con la autoridad que da el fracaso.

P.-En tu blog, reconoces que hasta la fecha tu novela la han comprado 35 personas, más o menos. ¿Merece la pena tanto esfuerzo para ese (momentáneo) resultado?

Bueno, ya son 39, je jé, los valientes que, sin conocerme de nada, me han pedido el libro a través del blog, han valorado mi escritura y me han brindado su apoyo. Por lo demás escribirlo fue en su momento una gozada en sí.

P.-¿Cómo caracterizarías, en líneas generales, al ciudadano contemporáneo, el hombre “moderno” de nuestro tiempo?

Yo creo que a esa cuestión sólo tendría legitimidad para contestártela un ganador del Premio Planeta, que son quienes saben de estas cosas tan trascendentes. Los fracasati contemplamos todo, ya sabes, a través de las anteojeras de nuestro resentimiento.

P.-¿Cómo vincularías el argumento y desarrollo de “Las historias de un bobo con ínfulas” con la situación actual que vive nuestro país, ese al que algunos todavía llaman España?

El prota, Armando, además de las ínfulas, que en él son ilusiones de poetastro, posee en general una orientación ideológica “liberal”, doble fracasati por tanto en España, un enemigo del Pueblo.

P.-Y ya puestos, ¿cómo caracterizas a nuestra actual sociedad, esa que fue “del bienestar” y que ha visto frustrada su ilusión y devastados sus horizontes por la crisis económica?

Ya te digo, Juan José Millás, Maruja Torres, Ángeles Caso, ellos podrían, seguro, darte una visión más certera de la “pavorosa” sociedad que vivimos.

P.-Hablando de la “crisis”, por la lectura de tu blog se deduce que estás muy convencido de que no sólo es económica...

Es de valores también, claro. El hedonismo y el hiperconsumismo hacen estragos, y por otra parte, del colectivismo apocalíptico y asambleario ya ni hablamos.

P.-¿Imaginas alguna alternativa a esta situación? Nos referimos a una alternativa alcanzable, enunciable en un marco distinto a la utopía.

Defiendo el liberalismo clásico como la menos nociva de las ideologías: las ideas de la iniciativa individual, la separación de poderes, la independencia de la justicia, la contrabalanza de poderes, sólo la justa intervención del Estado para que sea esta eficaz, esas antiguallas.

P.-¿Hay algún otro proyecto literario-novelístico “en cartera? ¿Cómo te planteas tu futuro como escritor?

 Los fracasati me temo, no tenemos ni proyecto ni futuro. Ínfulas, como mucho. Si consigo interesar a 130 valientes que me pidan el libro, me pondré con otro. Y si no lo consigo, pues… a otra cosa, que no puedo permitirme perder más pasta. Me plantearé incluso esto del blog. Estoy un poco… como diríamos… melancólico… ante esos cientos de personas (casi 700 seguidores, 2650 seguidores en Tuiter, 260.000 visitas al blog… estos son mis poderes que diría un bárcenas) que me aseguran disfrutar y celebrar a diario mi blog, pero que no acaban de pedirme mi “ópera prima”. Sé que a los cinco o seis héroes que a diario me leen que diga yo esto no les gusta, pero qué mejor prueba indiscutible de que uno eso es, un fracasati. A lo mejor necesitan esos quince euros para comer, no sé. En fin, también escribí mi libro –que es un trozo mío- bajo la impronta aquella genial de Pessoa: “No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo”. Y a Pessoa me aferro.




lunes, 10 de septiembre de 2012

Dos años y un día de Mío Blog



    
 Dos años y un día, ya, lector, dándote de lo lindo la brasa. ¿Y? ¿Qué puedo decir en mi defensa? Nada. Hoy como ayer, mira, plis, lo que decía, lo que te digo:

   Sí, un año y un día (dos ya) del Cantar de Mío blog –Dios, que buen blog si oviesse buen escritor, que nunca uno bueno de verdad te endiñaría, lector, la mesopotámica frase que a continuación voy yo de entrada a empaquetarte-, y aunque casi detesto esa sentimentalidad de postal pequeñoburguesa acerca de las fechas señaladas –siendo a la vez uno pero que muy pequeñoburgués en tantas otras cosas, me gustan mucho más los días grises, y siguen dejándome turulato todo aquellos que dicen aborrecer el Sistema pero se licuan al tiempo ante esos convencionalismos de calendario que el mismo Sistema mercantiliza al máximo- acaso no esté de más hoy volver un instante la mirada atrás sin ira, sin convertirme tampoco en salada estatua, como la bíblica mujer aquella escapando de Sodoma y Olite.
     
    Quizás es que necesitemos de alguna manera, como los homínidos paleolíticos mientras afuera diluviaba, como los reclusos en celdas de perpetuas condenas aislados, trazar un palote con arcilla viva sobre las paredes de la propia covacha, y no perdernos así del todo en la relampagueante noche de la ciberesfera bloguera. ¿Qué me impulsó a abrir el blog?
     
    La clara conciencia de un fracaso personal. Yo escribo, tengo la convicción de no hacerlo del todo mal –sólo eso- y albergo la certeza además de guardar dentro de mí algunas cosas que quiero mostrarle al Mundo, para que este se entere. Estaba ya harto de enviar los originales de mis historias –sabes, lector, que escribo yo relatos, estos sí que inéditos- a decenas de editoriales, medianas, pequeñas y de las otras, que ni siquiera –hablo por  mí- se dignan contestarte, quizás porque nuestro país se mueve y se lubrica en sus engranajes decisivos alrededor sobre todo de las relaciones personales  y de los contactos estratégicos, de los que yo del todo carezco. No me hubiera sentido tan personalmente despreciado de no ver con los míos ojos las toneladas de bazofia que a todo lujo editorial a diario se publican y  ensalzan. De los concursos literarios, de los cientos de fotocopias, de su picaresca, como en el chiste aquel, de eso ya ni hablamos. Estaba, ya te digo, más que harto.
     
    Y entonces, lector, contando con que apenas sabía teclear sobre el ordenador y que el Internete era para mí –en buena medida lo sigue siendo- una jungla del todo ignota, amenazadora y tenebrosa, como el personaje aquel de Fellini que se encaramaba a la copa de un árbol de grandioso porte  para gritarle desde allí a los cuatro vientos la angustia de su desesperación (¡¡¡NE-CE-SI-TO-U-NA-MU-JER…NE-CE-SI-TO-U-NA-MU-JER!!!), como un zumbado de Hyde Park con su hatillo de visiones esquizoides, como los maletillas esos que en estrelladas noches de luna llena trastean furtivos en las dehesas, con una parecida desesperanza me subí yo al Mío blog a clamarle a los espacios interestelares de la ciberesfera casi lo mismo: ¡¡¡NE-CE-SI-TO-UN-E-DI-TOR… NE-CE-SI-TO-UN-E-DI-TOR!!!
     Por supuesto, no lo encontré. Y cómo habría de encontrarlo, si es el Internete la quimera y la fiebre del oro falso contemporáneas. Pero si hallé aquí el tesoro incalculable que mi soberbia de fracasati  no había previsto: un puñado de lectores y de voces amigas con las que compartir  impresiones, expresiones, depresiones y emociones, esa rojísima piruleta de IONES que contiene la vida entera, abandonada en un parque tras ser chupeteada por los Importantes y que aun así es para las hormiguitas blogueras todo un festín. Y al lado de esa hilera fraternal pintar cada vez, según el humor del día, como aquel remoto Neandhertal, los sanguíneos contornos del bisonte, aterrador y majestuoso a un tiempo, que todos llevamos dentro.
     
    Extender el saco del Mío blog, pues, llenar bien los pulmones e insuflarlo de mi aliento propio, hacer de él un globo muy amarillo que un poco en el firmamento se elevase y pudiese mantener al menos por algún tiempo la dudosa hazaña de su travesía. Para ser capaz también, desde el vuelo humilde del blog, de sostener con él la maravillosa máxima de Scott Fitzgerald que hago mía para frontispicio y leitmotiv perenne de Mio blog: “Oye, que yo hablo con la autoridad que da el fracaso”.
     Y hoy, dos años y un día después ya, aquí estoy. Escribo. Mucho mejor aún que eso: Te escribo.  



Post/post: y por supuesto infinito mi agradecimiento a todos los que en este año, en estos dos años, me dedicaron su tiempo, me leen, me dejan su comentario y a quienes además se hicieron y se hacen seguidores míos.
 Puede ser manía mía, lector, pero saber que me tienes ahí, a salvo y al resguardo de tu escritorio, no tan expuesto por tanto a las procelosas aguas del olvido cibernético, que es el Internet desatado río sin memoria, me colma de ánimo y de aliciente para seguir soplando en este globo. Gracias, pues. 

Post/post: gracias a Juante, a Paco Gacela, a CLAVE, a Sonja, a El papamoscas ilustrado, a Winnie0, a BEGO, a Manu -gracias- , a Cesar, a Norma, a MAMUMA, a NVBallesteros, GRACIAS.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un año y un día ya de Mío Blog

    
      Sí, un año y un día ya del Cantar de Mío blog –Dios, que buen blog si oviesse buen escritor, que nunca uno bueno de verdad te endiñaría, lector, la mesopotámica frase que a continuación voy yo de entrada a empaquetarte-, y aunque casi detesto esa sentimentalidad de postal pequeñoburguesa acerca de las fechas señaladas –siendo a la vez uno pero que muy pequeñoburgués en tantas otras cosas, me gustan mucho más los días impares, y siguen dejándome turulato todo aquellos que dicen aborrecer el Sistema pero se licuan al tiempo en esos convencionalismos de calendario que el mismo Sistema mercantiliza al máximo- acaso no esté de más hoy volver un instante la mirada atrás sin ira, y sin convertirme tampoco en salada estatua, como la bíblica mujer aquella escapando de Sodoma y Olite.
     Quizás es que necesitemos de alguna manera, como los homínidos paleolíticos mientras afuera diluviaba, como los reclusos en celdas de perpetuas condenas aislados, trazar un palote con arcilla viva sobre las paredes de la propia covacha, y no perdernos así del todo en la relampagueante noche de la ciberesfera bloguera. ¿Qué me impulsó a abrir el blog?
     
 La clara conciencia de un fracaso personal. Yo escribo, tengo la convicción de no hacerlo del todo mal –sólo eso- y albergo la certeza además de guardar dentro de mí algunas cosas que quiero mostrarle al Mundo, para que este se entere. Estaba ya harto de enviar los originales de mis historias –sabes, lector, que escribo yo relatos, estos sí que inéditos- a decenas de editoriales, medianas, pequeñas y de las otras, que ni siquiera –hablo por mí- se dignan contestarte, quizás porque nuestro país se mueve y se lubrica en sus engranajes decisivos alrededor sobre todo de las relaciones personales  y de los contactos estratégicos, de los que yo del todo carezco. No me hubiera sentido tan personalmente despreciado de no ver con los míos ojos las toneladas de bazofia que a todo lujo editorial a diario se publican y  ensalzan. De los concursos literarios, de los cientos de fotocopias, de su picaresca, como en el chiste aquel, de eso ya ni hablamos. Estaba, ya te digo, más que harto.

     Y entonces, lector, contando con que apenas sabía teclear sobre el ordenador y que el Internete era para mí –en buena medida lo sigue siendo- una jungla del todo ignota, amenazadora y tenebrosa, como el personaje aquel de Fellini que se encaramaba a la copa de un árbol de grandioso porte  para gritarle desde allí a los cuatro vientos la angustia de su desesperación (¡¡¡NE-CE-SI-TO-U-NA-MU-JER…NE-CE-SI-TO-U-NA-MU-JER!!!), como un zumbado de Hyde Park con su hatillo de visiones esquizoides, como los maletillas esos que en estrelladas noches de luna llena trastean furtivos en las dehesas, con una parecida desesperanza me subí yo al Mío blog a clamarle a los espacios interestelares de la ciberesfera casi lo mismo: ¡¡¡NE-CE-SI-TO-UN-E-DI-TOR… NE-CE-SI-TO-UN-E-DI-TOR!!!

     Por supuesto, no lo encontré. Y cómo habría de encontrarlo, si es el Internete la quimera y la fiebre del oro falso contemporáneas. Pero si hallé aquí el tesoro incalculable que mi soberbia de fracasati  no había previsto: un puñado de lectores y de voces amigas con las que compartir  impresiones, expresiones, depresiones y emociones, esa rojísima piruleta de IONES que contiene la vida entera, abandonada en un parque tras ser chupeteada por los Importantes y que aun así es para las hormiguitas blogueras todo un festín. Y al lado de esa hilera fraternal pintar cada uno, según el humor del día, como aquel remoto Neandhertal, los sanguíneos contornos del bisonte, aterrador y majestuoso a un tiempo, que todos llevamos dentro.
     Extender el saco del Mío blog, pues, llenar bien los pulmones e insuflarlo de mi aliento propio, hacer de él un globo muy amarillo que un poco en el firmamento se elevase y pudiese mantener al menos por algún tiempo la dudosa hazaña de su travesía. Para ser capaz también, desde el vuelo humilde del blog, de sostener con él la maravillosa máxima de Scott Fitzgerald que hago mía para frontispicio y leitmotiv perenne de Mio blog: “Oye, que yo hablo con la autoridad que da el fracaso”.
     
      Y hoy, un año y un día después, aquí estoy. Escribo. Mucho mejor aún que eso: Te escribo.   



Post/post: y por supuesto infinito mi agradecimiento a todos los que en este año me dedicaron su tiempo, me leen, me dejan su comentario y a quienes además se hicieron y se hacen seguidores míos.
 Puede ser manía mía, lector, pero saber que me tienes ahí, a salvo y al resguardo de tu escritorio, no tan expuesto por tanto a las procelosas aguas del olvido cibernético, que es el Internet desatado río sin memoria, me colma de ánimo y de aliciente para seguir soplando en este globo. Gracias, pues.