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jueves, 11 de noviembre de 2010

Trinidad Jiménez con Evo Morales (Caperucita en Cochabamba)

    
     Ay Trinidad, ministra mía, sonrisa sin igual del Régimen zetapeico, que yo creo que no sabes tú del todo el peligro grandísimo que has corrido al ladito mismo del Inca, que es tan puro tu idealismo internacionalista que no repara en afrontar los más temerarios peligros, en las mismas fauces del lobo tú, arrojada Caperucita Roja de mis entretelas, qué valor, acércándole bombones a la vera misma de la camita al lobo Evo, que acaso habíase ventilado ya antes él a la abuelita del cuento de la Vega. ¿O era acaso que el Cazador Mister X, desde algún secreto lugar que en la imagen no vemos, tenía bien encuadrada en la mirilla al garañón, por si con súbita patada osaba él mandar bien lejos la sábanas y allí mismo ponderarte el Machu Pichu y acaso luego de golpe sobre ti abalanzarse? ¡Qué ojos más grandes tienes, Evito! Son para verte mejor, ministrita mía. (Y casi al mismo tiempo, como en esas películas que abordan realidades simultáneas en distintas partes de la aldea global, en otra cama televisiva que patronea la superprogresista Milá, veíase el estertor del concursante a la concursante dirigido, en el clímax del edredoning, que le pedía él por Dios que con urgencia ella se apartase, que es que se vertía él de sí mismo, y en seminal modo, habiendo de aliviarse pero ya).
    
     Puede que fuera quizás esto, ministra, lo que ofuscara de podredumbre mi juicio. Pero te digo, ministra mía, y a la legión de mis treinta y siete pongo por testigos de la alta ley que yo te tengo, que fue ver la foto y sacudirse en violento tumbo el mío corazón. Claro, el monstruo de los celos me desgarró las entrañas. “No podía marcharme de Bolivia sin visitar al presidente”, dijiste tú, alimentando el espesor de mi tiniebla. Y que para afán tal, ni el vuelo, ni la distancia kilométrica de La Paz a Cochabamba, ni el que fuera una intervención de rutina, fueron obstáculo alguno. Y ahí estás, a medio metro escaso de su piltra, contagiándole la medicinal sonrisa tuya, que desmiente por sí sola la circunspección de los brazos, al descendiente del Inca, todo un tigre sólo por un instante domado. Será mi imaginación, que está sin duda por el resquemor muy corrompida, y ve gigantes donde solo hay molinos de diplomacia, pero paréceme a mí que el Evo descansa los brazos suyos sobre bendita parte quizás por que no se le descubra así del todo la alegría de verte, que hasta convaleciente se puso camisita limpia y todo el muy ladino para impresionarte con su indesmayable hombría, en altas cimas cuzqueñas afianzada.
    
     Y es que, perdóname ministra, pero todo cuanto sobre el asunto cae entre mis manos no hace sino cebar más y más mi resquemor, que no hace mucho el boliviano clamó a los cielos muy alto por la trágica degeneración del género Macho, corrupción atribuida por él a la ingesta de pollos transgénicos, de lo que se deduce indudable autoridad en la materia (si llega a presentarse en Cochabamba Zerolo, el de los democráticos orgasmos, pollo en mano a cumplimentar al adorador de la Pacha Mama, ahórrame explicarte cómo hubiera podido acabar aquello), y poco después comprobamos todos algo pasmados el volumen indudable de sus futboleras gónadas en el lance ese en el que con duro rodillazo al oponente, por amistosa que fuese la lid, impuso su incalculable hombría. Si de resultas del topetazo aquel ha debido la rodilla de don Evo ser intervenida, adónde andarán, ministra, házte cargo, las aovadas criadillas del pollo aquel que se le enfrentó, tan contundentemente vapuleado.
    
     Si a más a más sostiene el diario Público que es que existe “feeling” entrambos, si vos misma, querida ministra, has reconocido encontrar a don Evo… “MUY ANIMADO Y CON GANAS” (¡) -y con ganas de qué, Dios mío, que decía Umbral que entre hombre y mujer la amistad es imposible, que siempre está el androide que a los varones nos habita por alrededor mascullando “qué, cuándo empezamos”-, comprenderá entonces, ministra, el alcance de mi desesperación, como saharaui por vos ninguneado, que en nada menguaba el de sobra saber que la defensa de los intereses españoles era nada más que la causa verdadera de vuestro ritual sacrificio.
    
     Cuentan las agencias que intercambiáronse y todo presentes la parejita, que un chal de vicuña –espero, ministra, que no empapado de andino trasudor como acaso gustara a la Grandes- dióle el galán a la galana, y que… con ¡un jamón de jabugo! le obsequió a cambio ella, que en colmo del recelo imagínase uno a Evo abrazado en el camastro a ese jamón y desecho en suspiros a la vez, como fabricándose para sí muy deleitosas y turbadoras imágenes.
     Y con ser desazonante la estampa, peor resulta el ejemplo, ministra mía, que se propagará como epidemia el caso, y pronto hemos de ver al primate Chávez –que al parecer jactábase en su televisivo chou de darle lo suyo a la parienta, superlativo machote también él- operándose puede que de una hernia, sólo por que Vos le rindáis visita e impar sonrisa. ¡Qué dientes más grandes tienes, coronelito! Son para… para eso mejor.   

8 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Es es la imagen , la radigrafía de nuestra patética y penosa política exterior.
Nuestros apoyos son dictadores bananeros, populistas bolivarianos con ambiciones esalinistas o demagogos tercermundistas que hablan de revoluciones y milongas varias.
El frikismo como pauta de conducta.
Así nos va.

Titania dijo...

No tengo muy claro quien es la bella y quien la bestia.

Juante dijo...

Pues mira por dónde -amigo José Antonio- que estos días estoy revisionando la magnífica peli de Peter Brook "Marat-Sade", sobre aquella revolución francesa, que luego tildaron de burguesa, pero que resultó ser tan "fake" como todas las demás, y en la que, al final, el coro de locos de la escena termina por entonar insistentemente, incluso gestualizando: "¡¡qué es la revolución, sin la básica copulación!!." Verdad es que siempre se ha dicho que la copulación es el único tema.

En cuanto a la imaginación, suscribo. Últimamente me creo que todo el mundo es un potencial asesino. Menos mal que me perdí a la Milá, esa horrorosa salida venérea de la zapatocracia, aunque no sea tan cínica como el/la Sardá, la Grandes, la Beni, la Juli, la Rahola y toda esa caterva de caperucitas rojas tan ansiosas e insidiosas ellas en cambiar al lobo machista de siempre y de Reverte por un macaco progre y Zarrapastroso.

Javir dijo...

Se desmiente que los hombres de Bolivia, de cualquier edad y condición, se hayan presentado a las puertas de la embajada española en busca de asilo deportivo.

El rumor se extendió al conocerse la intención del presidente Morales de volver a jugar al fútbol cuanto antes.

Tampoco es cierto que Trini se ofreciera como masajista.

¿Entonces qué hace allí?, se pregunta la oposición.

Ni idea.

Maripaz Brugos dijo...

Ay! la Trini y su eterna sonrisa!!! para mi que pone cara de bobalicona mirando al Evo ese, descendiente de los Incas...

Y mientras esta "miembra" sonrie, el pueblo saharaui, se desangra sin que le importe un pimiento.

José Antonio del Pozo dijo...

-Natalia:es verdad, en quién va Trini y se apoya
-Titania: oye, Titania, Trini bestia, vale, pero Evo bella, eso es heavy. Muchas zankius por escribir.
-Juante: amigo, Marat-Sade, Brook, fantásticos, qué escenita final,glups su segundo párrafo es en verdad enérgico, qué zurriagazo, gracias por el mismo y por extenderse así de bien
-Javir: fantastic, son rumores, son rumores
-Mari Paz:cierto, no le importa un pimiento, ni una pimienta, qué tíos, y encima les vendemos esas armas a Marruecos, los de la Paz

Ángeles Hernández dijo...

Es que poner de Ministra de Exteriores a una Dama Hermosa y Linda tiene sus consecuencias,que pueden más dos tetas que dos carretas y a nadie le amarga un dulce.


No soy dada a comentarios políticos, pero desde el punto de vista antropológico y social, es mejor tener amigos "hasta en el infierno", aunque todos somos hijos de Dios y los mas desfavorecidos deberían ser los primeroz (Lo serán en el reíno de los cielos).

Muy irónica su crítica, buena prosa.

Un abrazo dominguero Á.

medianoche dijo...

Tu caperucita es más segura de sí misma a mi parecer, la política está metida muy profundamente en el bosque y el lobo permanece siempre al acecho, me gusto leerte, gracias por tu visita.

Saludos