“No te hagas ahora la estrecha, si te has
tirado a todo lo que se mueve”. Esa fue al parecer, de creer la
carta firmada por quince ex –nadadoras de la sincronizada, la lindeza –sólo una
de ellas, pues el catálogo de exabruptos tabernarios ofrecía de las más
surtidas cuanto chuscas variaciones- que
Anna Tarrés, ex –seleccionadora
nacional, le habría despachado a una de sus pupilas, ¡de catorce años!,
cuando ésta, al parecer también, en un mal día durante el entrenamiento la
contrarió.
Importa sobre todo lo que tiene de síntoma la groserísima expresión –iba
a poner la brutal expresión, que esta es ahora la palabra/fetiche que los
articulistas antigubernamentales no se quitan de la boca para referirse a los
recortes presupuestarios, y quizás iban a pedirme entonces derechos, así es que
paso- sobre el estado del cuadro de valores y de la cultura imperante. Los media
han reproducido la lista de zafiedades con verdadera delectación, pues al
bajarse cada día más el listón de los señuelos utilizados para atraerse la
atención de las masas embrutecidas, acaso vieron en tan crudo lenguaje una
buena ocasión para incrementar sus shares. Tampoco es que la literalidad haya
espantado a nadie, que aquí andamos todos de espantos ya bien curados; en todo
caso ha sorprendido por quienes son sus protagonistas, que no dejan de ser líderes
sociales, referentes colectivos por tanto.
Decía Marx que el lenguaje
era cultura en estado vivo. Piénsese: hablamos de toda una seleccionadora
nacional y de unas deportistas de élite, seleccionadas y altamente becadas para
su escogido entrenamiento, que diríase que exige el mismo de todas ellas una
especial sensibilidad hacia la elevación espiritual que presupone una
disciplina artística, hablamos de mujeres… y de una niña de catorce años que se
zambullen, sincronizadas en eso de veras todas, en un lenguaje que… qué tipo de
paisaje mental, y qué mapa de los afectos, y qué territorio de delicadeza
interior revela, ¿el propio de un gañán sicalíptico? ¿el de un macarra
hipermachista? ¿Pasa la liberación femenina por reivindicar la misma mentecatez
rijosa que el mastuerzo de marras? ¿Vivimos o no bajo la hediondez del Reinado de la Mugre?
Post/post: gracias a Juante, a Hawai05, a Maribeluca, a CLAVE, de nuevo a Juante, a aspirante, a pakiko, por completar con sus muy pertinentes reflexiones mi texto, por bloggear ayer a mi lado, GRACIAS.
