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miércoles, 10 de octubre de 2012

Como el mismo Kafka


   
   Qué extraño resulta el saborear dentro de uno la dulzura intensa de albergar una íntima Ilusión, por discreta que ésta sea, a la misma vez que tu país, y por tanto, que buena parte de tus conciudadanos, atraviesan  algo más que las habituales contrariedades propias de la existencia, por ser esta de ahora una muy  amarga tesitura que a todos sobre el borde objetivo del precipicio nos coloca y de cuyo acerbo sabor general es casi imposible sustraerse. Nuestro país se desmorona –o está en ello- y nosotros nos ilusionamos, podríamos decir parodiando al Bogart casablanquiano. Qué raro te encuentras entonces, desprovisto además del apresto bogartiano para llevar una chaqueta blanca y fumar de soslayo con los ojos como brasas para Ingrid y a la vez pelear contra los nazis.
   
   Es ese extraño y múltiple juego de posibilidades que en el intercalarse de  lo individual entre lo colectivo, y viceversa, caben. Sólo los utópicos y los totalitarios creen a pies juntillas que el engarce entre el individuo y la sociedad es o puede ser perfecto. La realidad es mucho más compleja y multiforme de lo que estos fundamentalistas pretenden. A menudo ocurre, como dice la canción, que cuando tú vas, yo vengo de allá, y cuando voy yo, todavía estás tú aquí.
   
   Entonces, cuando de seguir mis ideas y mi criterio debería andar  interpelando melodramáticamente –desde la covacha de Mío blog, digo- a Artur Mas, por considerarle yo el principal responsable de la suicida ruleta rusa en la que andamos metidos, que tantísimo daño quizás irreparable está ya causando… pues, sucede, lector, que no tengo ganas, que dentro de mí alumbra y vibra una Ilusión que en estos días me hace levitar sobre la aspereza y las mentales alambradas de espino de las quizás para la mayoría tristes jornadas presentes.
   
   De manera que, como a Bogart uno nunca va a llegar, apelo ahora a Franz Kafka, a su sagrado ejemplo. Si el genial checo nada menos que en el día en que estalló la Primera Guerra Mundial anotó en sus diarios su célebre “Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Tarde, escuela de natación”, vamos, que se iba él a nadar, que no iban a alterar su ánimo y su costumbre el presagio de la hecatombe –y qué podría, de otra parte, haber hecho él, un anónimo burócrata, excepto escribir unas líneas que quizás él no sintiera- , en el día de hoy y por las mismas, pongo yo esto en Mío blog: “Artur Mas ha declarado la independencia de Cataluña. España en peligro. Tarde, sigo del todo alborozado por mi pequeña ilusión.”



Post/post: gracias a Juante, a Mónica, a Mati, a BEGO, a Inmaculada Moreno H, a NVBallesteros por las hermosas palabras que dejaron para mí, por bloggear ayer a mi lado, GRACIAS.