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lunes, 13 de julio de 2015

Evo, la hoz y el martillo y el Papa

   

   
   ¿Es o no una imagen impensable? ¿No parece la misma el delirio psicotrópico de alguna deidad demente? Después de Auschwitz, no sé si la poesía será un adorno, pero después del Gulag lo inimaginable desde luego que toma forma. Si a Teresa de Calcuta le hubiera en público ofrendado Evo una revista porno, no hubiera resultado la instantánea más delirante que ésta.
   
   Que sí, que es la obra de un cura trabucaire por allá, que ya. Ahí es nada: el emblema de quienes conciben la religión como el opio del pueblo, el agresivo distintivo de quienes por millares torturaron y asesinaron religiosos cristianos, el símbolo de los regímenes, junto al de los nazis, más salvajes de la Historia, voilá… obsequiado y obsequiosamente recibido por el Papa de Roma. ¡Por la Gloria de la Pacha Mama!

   
   A la mayor gloria de la Pacha Mama debe ser la tenida, sí, que no se sabe bien qué Evo es más, si indigenista o comunista, pues todo lo anticristiano le viene bien a su convento. Atento y gentil en el trance el Papa Francisco –se ve que no sintió mentada a su mamá en ese gesto divino de Morales-, benévolo y acariciante incluso de la empuñadura de la hoz. Díganmelo, plis... ¿y si Juan Pablo II  o Ratzinger hubieran así recibido una bien tallada cruz gamada nacionalsocialista, qué catarata de tuits bárbaros y lo que sigue –programas, artículos, pósters, videoclips, documentales, ensayos, todos los palos de la publicística, que la Izquierda suele marchar a bloque- no hubiéramos presenciado? ¿Está contribuyendo el Papa Francisco a re-levantar el odioso Muro de Berlín, y lo que el mismo supone de abyecto totalitarismo?




  
   Timbales clamorosos de julio, amigo/a. ¿Regalarle a alguien, regalarte mi libro? ¿Agradeces el blog? ¿Lo valoras? ¿Merece una pequeña recompensa? Necesito vender algún ejemplar más de mi libro, que es además muy bueno -creo-, para seguir escribiendo también este blog. Pídemelo y te lo dedicaré personalmente. 

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LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 15 de octubre de 2014

Evo Morales, dedicado a Fidel Castro



   Ganó por amplio margen Evo Morales las elecciones presidenciales en Bolivia. Nada a ello hay que alegar. Es seguro que habrá hecho cosas buenas y regulares otras, como todo gobernante. Siempre son preferibles, por más que los teóricos radicales aseguran que lo mismo es, con todas las imperfecciones que se quiera, la convivencia y la competencia democrática y pacífica a través de las urnas –denostada democracia representativa- a la continua insurrección y  la confrontación violenta por el Poder.
    
   Se encamina así Evo hacia su tercer mandato consecutivo, el que le asegura 15 años ininterrumpidos de disfrute y responsabilidad del Poder. Llamó a la colaboración con la oposición. Anunció ahora el seguidor de la Pacha Mama el desarrollo de la energía nuclear allí. Estupendo. Ahora, cuando ya enardecido de gloria, como un ciego creyente a su Ídolo, ofrendó su triunfo… ¡a Fidel Castro!... hasta la Pacha Mama como en Fukushima debió retemblar.
     
   Debió sin duda sufrir Evo ahí una suerte de mental escape radiactivo, pues dedicar un triunfo electoral al más longevo Dictador contemporáneo es una burla a la Humanidad, al menos a los millones de personas que defienden la democracia como el menos malo de los sistemas conocidos. No digamos ya el escupitajo que el brindis castrón de Evo supone para los miles de víctimas, y sus familiares, acogotados y avasallados por la despótica dictadura castrista… desde hace ya ¡55 años!

       
   Ganar unas elecciones democráticas y allí mismo dedicárselas a Fidel Castro es dislate de orate, un contradiós y un escarnio similar al que hubiéramos glosado si Patrick Modiano hubiera ofrendado su reciente Premio Nobel de Literatura al Farenheit 451. Como si Marine Le Pen hubiera ofrecido su triunfo electoral… a Mussolini. Un error y un horror de conceto nucleares, don Evo, que es Usted un poco Adán, la verdad. 




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

lunes, 5 de agosto de 2013

Paternalismo papal

      


   Allá, en prima línea de playa, súbitamente fervorosos, andaban Lady Kirchner (sólo ella bajo la sombrilla, no fuera allí a derretirse la recauchutada Señora) y Evo Morales (que puede que no encontrara él sombrilla suficiente), olvidados ambos ya de su celosa preocupación dietética acerca de si eran pollos o conejos lo que a los hombres convertía en homosexuales y tal y tal pascual, insólitamente dispuestos a escuchar la nueva buena del Papa Francisco, que apunta maneras entre mitineras y de monologante de comedia, como perfectamente corresponde a esta extraña época. Se preguntaba uno al ver a la linda pareja ahí, tan pía, dónde se habrían dejado ambos dos a la Pacha Mama y al General Perón, como es conocido, su verdadera respectiva religión. 
     
   Acaso sabían que iban a escuchar una prédica cuya música en mucho, de momento, acordaba con la suya. Nos faltaba por ver a un Papa de los Indignados y le voilá. No es nada nuevo que el Vaticano condene el liberalismo, ciertamente, pues en tanto que instancia difusora de un comunitarismo –religioso- bajo la égida de su vanguardia resulta lógica esa maldición. Lo nuevo, de momento, del Papa Francisco se halla quizás en el deliberado rechazo de un lenguaje teológico para la repulsa del capitalismo, sustituido por el uso de un lenguaje sociológico de lugares comunes propios del izquierdismo del que se hubiera él ahora apropiado.
     
   Así: “Quien manda ahora es el dinero” (será también el que a él ha hecho nada menos que Papa, digo yo, y a Evo y a la corrupta Kirchner presidenta), “La fé es revolucionaria”, (ahí es nada, todo un Papa blandiendo la palabra que históricamente ha designado, y con toda lógica, su máximo horror), “Necesitamos la revolución de la ternura” (categoría más propia sin duda de un cantautor), “Quiero lío en las diócesis” (toma maoísmo en vena), “Un joven que no protesta no me agrada… un joven es esencialmente disconforme, y eso es muy lindo, hay que escuchar a los jóvenes y cuidarlos para que no sean manipulados, porque hay gente que busca explotar a estos jóvenes manipulándolos… el joven tiene la ilusión de la utopía, y la utopía no siempre es mala” (zigzagueantes palabras del Papa, desde el topicazo paternalista del joven rebelde en abstracto, sin precisar la causa buena o mala, razonable o contraproducente, que esa protesta favorezca, sobado cliché de cantautor ya digo, que luego recula, por qué, ante una posible manipulación).

   
   Por eso andaban por allá don Evo y la Kirchner, bajo el palio de su negra sombrilla, tan contentos, Evo con Adana en su paraíso, porque, ese cúmulo demagógico allí escuchado, a ellos de consuno les brota naturalmente.   


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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sábado, 11 de mayo de 2013

Delicias del Doctor Zhivago




   Reconocía el otro día con candorosa franqueza Evo Morales, el presidente boliviano, sus dificultades con la lectura: “No me gusta leer. Tengo ese problema, soy sincero. A veces a lo máximo, del montón de libros que me regalan, leo los títulos, algún capítulo o unos párrafos o páginas… pero no llego a terminar las obras”. Afirmó Evo Morales, en fin, que no sabe cómo enamorarse de la lectura. Lo dijo, todo sea dicho, en un acto en el que anunciaba la eliminación de dos impuestos que gravaban la venta de libros.
   
   En fin, en tanto que bloguero faccioso, no me gustan, claro, las ideas políticas, ese potingue entreverado de indigenismo y comunismo, que profesa Morales. De alguna manera, sin embargo, esa resuelta sinceridad suya un poco me desarmó. Pensé: estoy seguro de que si por estratosférica carambola ciberesférica estos párrafos del Doctor Zhivago que hoy te propongo, lector, mano a mano compartir, a ojos de Morales también llegaran, no podría descartarse que de resulta de los mismos, como a mí me ocurrió, de esa lectura él se enamorara y quisiera ya luego en toda la maravillosa plenitud del Doctor Zhivago sumergirse. No serían malas esa imagen y esa idea, la de todo un  Evo Morales embelesado y contrito entre las páginas del Zhivago. 
     
   Los escogí, lector, además de por parecerme bellos, porque reina ahora aquí en plenitud ya la Primavera, acaso la estación en que la Naturaleza muestra más explícitos que nunca sus dones inmensos y renovados, la más propicia por eso a su encantada admiración, exaltación que alcanza hermosísimas notas panteístas en la obra de Pasternak, y que de alguna manera aluden a la Divinidad de su origen, también a la misma Pacha Mama indigenista. Van:
    
   “Cuando el ardiente y humeante tren en que habían viajado, volvía a ponerse en marcha y desaparecía, en medio del silencio ensordecido y perfumado que se extendía hasta perderse de vista, Lara se sentía invadida por la emoción y enmudecía, le dejaban que fuera a pie y sola hacia la propiedad… Lara caminaba a lo largo del terraplén por un sendero trazado por caminantes y vagabundos, y luego cruzaba a través de los campos por una senda que conducía al bosque. Allí se detenía y, con los ojos entornados, aspiraba el aire impregnado de confusos aromas. Eran para ella un aire más bueno que el padre y la madre, más tierno que el hombre amado y más sutil que cualquier libro. Durante un instante revelábase para Lara, como nuevo, el sentido de la existencia.
       Estoy aquí –pensaba- para tratar de comprender la terrible belleza del mundo y conocer el nombre de las cosas, y si mis fuerzas no bastan, para engendrar hijos que lo hagan por mí”…
    ...   “¡Qué bello es el mundo! ¿Por qué está siempre lleno de dolor?”.


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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viernes, 12 de noviembre de 2010

Son tus perjúmenes, Trini



    
     Ay, mi ministra, que ya yo se lo advertí ayer aquí nomás, y no quiso su prudencia hacerme caso ni echarme cuenta, que son los de aquellas tierras de allá gentes bien melosas y hasta empalagosas, que son sus líderes Sietemachos a cual  más de  todos, que no iban a pasar allí desapercibidas las ternuras por vos prodigadas, sólo en sagrada defensa de los intereses de España, quede bien claro, al hombrote Evo, que ya el Primate Chávez muy serio le inquirió particularidades suyas al descendiente de Incas, ya lo puede ver, que lo es él también del gran Bolívar, que también luce él fulminante y afilada espada, y que en éstas el señorito Correa del Ecuador, por la mano le ganó, fogoso como un verraco, no me vea los arrumacos que le regala, que parece esto, yo se lo advertí ayer mismito, ministra mía, una epidemia d´amour, del amor en los tiempos del cólera, que diría el Otro, sólo que el cólera reina ahora de verdad en el Sáhara, el cólera y la cólera del ejército marroquí, de su ministro del Interior alahuí, ese sí que es un tío, ése si que los tiene pero que bien puestos, que por eso acaso recién le condecoramos, que hay saharauis asesinados y montones de desaparecidos, qué risa, verdad ministra, qué risa desdentada la de esos niños saharauis, y el Aiún en llamas, que Evo también quedó en llamas a su paso, y es que cómo les enciende usted de veras a los mejores Hombres de Hispanoamérica, y qué de la política para con los pobres del mundo, si parece Usted, ministra mía, estar haciendo las Américas, una Massiel que hubiera ganado no sé que festival de la Oti, -ah, la dignidad suprema de ese lugareño andino mirando al suelo a su paso, que hay bellezas insoportables de mirar- y mientras, los sayones marroquíes repartiendo ostias de verdad, que hasta Moratinos sollozante ha sido repescado para la Paz en la zona por zp, así que cuídese ministra mía, que no pueden más mis ojos soportar el ver cómo el tarugo Correa la encima, como me la estruja, me la achucha, me la acapara, la rodea entre sus hombros el muy gorilón, cómo me la abraza y me la besa, y como reclináis Vos, sólo en defensa de España, claro, la cabeza entre la embocadura selvática de su pecho, que no, que no quiero verlo, si es que se llega usted a Venezuela, madre mía, que ya se lo advertí, que es como si hubiéramos pasado de la democracia mendicante a la democracia insinuante, que ya los bravos mandatarios latinos, rijosos como son, que la sangre se les rebota al verla, se pasan recaditos secretos confesándose sus excelencias, refiéranse en discretas notas sus maravillas, que son sus perjúmenes, mujer, los que les suliveyan, los que les suliveyan, que ya deliran todos en ansias de acogerla, del sandinista Ortega mejor ni hablar, que ya tuvo el muy gocho lo suyo indignísimo con una ahijada suya, que la abusó el muy, a él ni se acerque, mejor a Cuba, que Fidel no creo que ya, ni Raúl creo ya que…, aunque nunca eso del todo se sabe, que hay ahora mágicos remedios azules que levantan espíritus requetemuertos, hágame caso, ministra mía, ponga proa rumbo a Cuba, por favor… que esto es una plaga, que del roce nace el cariño, y tal, que se lo predije yo aquí ayer nomás, ministra mía, que, la verdad estoy loco de celos en viéndola en los brazos de otro que no sea yo, que me parezco yo hoy, tan serio como voy, a aquel inolvidable Clodomiro el ñajo de Carlos Mejía y los de tal.  


jueves, 11 de noviembre de 2010

Trinidad Jiménez con Evo Morales (Caperucita en Cochabamba)

    
     Ay Trinidad, ministra mía, sonrisa sin igual del Régimen zetapeico, que yo creo que no sabes tú del todo el peligro grandísimo que has corrido al ladito mismo del Inca, que es tan puro tu idealismo internacionalista que no repara en afrontar los más temerarios peligros, en las mismas fauces del lobo tú, arrojada Caperucita Roja de mis entretelas, qué valor, acércándole bombones a la vera misma de la camita al lobo Evo, que acaso habíase ventilado ya antes él a la abuelita del cuento de la Vega. ¿O era acaso que el Cazador Mister X, desde algún secreto lugar que en la imagen no vemos, tenía bien encuadrada en la mirilla al garañón, por si con súbita patada osaba él mandar bien lejos la sábanas y allí mismo ponderarte el Machu Pichu y acaso luego de golpe sobre ti abalanzarse? ¡Qué ojos más grandes tienes, Evito! Son para verte mejor, ministrita mía. (Y casi al mismo tiempo, como en esas películas que abordan realidades simultáneas en distintas partes de la aldea global, en otra cama televisiva que patronea la superprogresista Milá, veíase el estertor del concursante a la concursante dirigido, en el clímax del edredoning, que le pedía él por Dios que con urgencia ella se apartase, que es que se vertía él de sí mismo, y en seminal modo, habiendo de aliviarse pero ya).
    
     Puede que fuera quizás esto, ministra, lo que ofuscara de podredumbre mi juicio. Pero te digo, ministra mía, y a la legión de mis treinta y siete pongo por testigos de la alta ley que yo te tengo, que fue ver la foto y sacudirse en violento tumbo el mío corazón. Claro, el monstruo de los celos me desgarró las entrañas. “No podía marcharme de Bolivia sin visitar al presidente”, dijiste tú, alimentando el espesor de mi tiniebla. Y que para afán tal, ni el vuelo, ni la distancia kilométrica de La Paz a Cochabamba, ni el que fuera una intervención de rutina, fueron obstáculo alguno. Y ahí estás, a medio metro escaso de su piltra, contagiándole la medicinal sonrisa tuya, que desmiente por sí sola la circunspección de los brazos, al descendiente del Inca, todo un tigre sólo por un instante domado. Será mi imaginación, que está sin duda por el resquemor muy corrompida, y ve gigantes donde solo hay molinos de diplomacia, pero paréceme a mí que el Evo descansa los brazos suyos sobre bendita parte quizás por que no se le descubra así del todo la alegría de verte, que hasta convaleciente se puso camisita limpia y todo el muy ladino para impresionarte con su indesmayable hombría, en altas cimas cuzqueñas afianzada.
    
     Y es que, perdóname ministra, pero todo cuanto sobre el asunto cae entre mis manos no hace sino cebar más y más mi resquemor, que no hace mucho el boliviano clamó a los cielos muy alto por la trágica degeneración del género Macho, corrupción atribuida por él a la ingesta de pollos transgénicos, de lo que se deduce indudable autoridad en la materia (si llega a presentarse en Cochabamba Zerolo, el de los democráticos orgasmos, pollo en mano a cumplimentar al adorador de la Pacha Mama, ahórrame explicarte cómo hubiera podido acabar aquello), y poco después comprobamos todos algo pasmados el volumen indudable de sus futboleras gónadas en el lance ese en el que con duro rodillazo al oponente, por amistosa que fuese la lid, impuso su incalculable hombría. Si de resultas del topetazo aquel ha debido la rodilla de don Evo ser intervenida, adónde andarán, ministra, házte cargo, las aovadas criadillas del pollo aquel que se le enfrentó, tan contundentemente vapuleado.
    
     Si a más a más sostiene el diario Público que es que existe “feeling” entrambos, si vos misma, querida ministra, has reconocido encontrar a don Evo… “MUY ANIMADO Y CON GANAS” (¡) -y con ganas de qué, Dios mío, que decía Umbral que entre hombre y mujer la amistad es imposible, que siempre está el androide que a los varones nos habita por alrededor mascullando “qué, cuándo empezamos”-, comprenderá entonces, ministra, el alcance de mi desesperación, como saharaui por vos ninguneado, que en nada menguaba el de sobra saber que la defensa de los intereses españoles era nada más que la causa verdadera de vuestro ritual sacrificio.
    
     Cuentan las agencias que intercambiáronse y todo presentes la parejita, que un chal de vicuña –espero, ministra, que no empapado de andino trasudor como acaso gustara a la Grandes- dióle el galán a la galana, y que… con ¡un jamón de jabugo! le obsequió a cambio ella, que en colmo del recelo imagínase uno a Evo abrazado en el camastro a ese jamón y desecho en suspiros a la vez, como fabricándose para sí muy deleitosas y turbadoras imágenes.
     Y con ser desazonante la estampa, peor resulta el ejemplo, ministra mía, que se propagará como epidemia el caso, y pronto hemos de ver al primate Chávez –que al parecer jactábase en su televisivo chou de darle lo suyo a la parienta, superlativo machote también él- operándose puede que de una hernia, sólo por que Vos le rindáis visita e impar sonrisa. ¡Qué dientes más grandes tienes, coronelito! Son para… para eso mejor.