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jueves, 25 de noviembre de 2010

Al pasar la barca de Patricia Conde y de Paula Prendes


    
     Pensando y pensando en Paula Prendes y en Patricia Conde, tan galácticas ambas en la Televisión de la Sexta, dos de las principales niñasRoures, multimillonario trotskista, y en su CINISMO-CHICA FEA-NINGUNA OPORTUNIDAD-CRUEL-TELEVISION, la mente se me quedó en blanco, divagó luego en el tiempo, como en el lento balanceo de una hoja otoñal al desprenderse de la rama y se me perdió por entre los parajes ya algo invernales de la memoria, hasta prenderse sin daño en la Chica de la Rayuela de mi infancia, que sólo mis más dilectos-dilectos conocen. Bueno, si Orson Welles tenía un trineo, yo tengo una chica de la rayuela almacenada en los confines más remotos de mi melancolía. ¿Qué cantaba ella  - y qué cantaban también sus trenzas rubias cómo hélices de oro que en la tarde asoleada la impulsaran sobre el suelo, mientras sus manos con pudor indecible refrenaban el revuelo de su falda tableada- en aquel patio escuálido, cuando saltaba y saltaba a la comba con sus amigas, mientras yo, agazapado tras las cortinas de mi habitación que allí daban, contenía la respiración ante el estallido vivo de  armonía tanta? 
     
     Siempre ha querido verse en las canciones populares e infantiles la reafirmación de los cerrados prejuicios del secular orden dominante, que irían así moldeando las conciencias y aherrojando a la mujer en su tradicional rol subordinado. Supónese también que el triunfo en la modernidad del discurso ilustrado acabaría sobre todo con la llamada cosificación de la mujer-objeto, por la que ante todo se  valora en ella  su apariencia, lo que en alguna manera la encadena a una esclavitud perpetua, en detrimento de su más profunda valía. Y sin embargo basta asomarse a las televisiones de hoy para comprobar el estrepitoso chasco de esa pretensión.
    
     Se le ocurre a uno invitar a Paula y a Patricia a saltar a la comba y a cantar conmigo –también contigo, amado lector, si te place- y a fijarnos en lo que dice lo que cantaba en el año de la Polka mi chica de la Rayuela: “Al pasar la barca me dijo el barquero las niñas bonitas no pagan dinero… (hélos ahí en una sola frase mezclados unos cuantos misterios antropológicos de la existencia: aparición del hombre adulto con Poder, -tiene él una barca, mejor no indagar más en lo que la barca “represente”-, su invitación/incitación a la niña bonita que está en un lado del río y a quien el Adulto ofrece pasar gratis al otro lado, ¿a cambio de qué?, a la vuelta del cual no será ya la misma, rito de paso simbólico que exprimió de lo lindo Julio Iglesias en su “de Niña a Mujer, ah y el dinero, que también Poderoso Caballero es. Traigámoslo a la actualidad: tiene Roures una televisión, que se la dio Zp, y para pasar por ella las niñas guapas no han de pagar nada, les dice. Caperucita ante el laberinto, pues)… Yo no soy bonita ni lo quiero ser, yo pago dinero como otra mujer… (y he aquí también, impresionante a pesar de su modestia, el grito de dignidad y de liberación impensables en una cancion infantil, pues en ese yo no soy “bonita” no hay tanto una reivindicación de la fealdad cuanto una recusación a identificarse y a verse encuadrada en el manejable concepto de “belleza apetitosa” que el barquero maneja y al que por eso se le devuelve, rechazándoselo,    el cumplido interesado y manipulador, es decir, que lo que la niña  sobre todo afirma es yo no soy lo que a ti te interesa que sea; y fijémonos que, aun dentro de la brevedad de la letra, no sólo aparece bien remarcada la rebelión –no soy “bonita”- sino, con expresa vehemencia, radicada la voluntad futura de no serlo, es decir, afianzado así el pleno ejercicio de la autonomía –ni lo quiero ser-. Que “yo pago dinero…” (por tanto, que me he procurado yo, autosuficiente, los medios para poder ejercitar mi albedrío, y el dinero, en tanto que abstracto capital social que no atiende a razones de aristocracia lo hace posible, ése es el modelo propuesto) “…como otra mujer” (que pese a ser infantil canción es de Mujeres de lo que siempre se está hablando, y de mujeres en igualdad y en genérico, rehusada en pro de la libertad la discriminación positiva que el zalamero barquero propone).
    
     “Al volver la barca, me volvió a decir, las niñas bonitas no pagan aquí. Yo no soy bonita ni lo quiero ser, las niñas bonitas se echan a perder. Como soy tan fea yo le pagaré ¡Arriba la barca de Santa Isabel”. Que vuelva el señor barquero a la carga, y que la niña de la canción mantenga firme el pabellón de su autoestima resulta conmovedor. La cara que debió ponérsele al barquero. Y nuestra niña, crecida ya, va y le arrea encima un buen bofetón simbólico al cuadro de valores que el barquero en realidad transporta: “las niñas bonitas se echan a perder…”, que admite tanto la lectura realista del carácter meramente transitorio de la belleza física, como la interpretación moral de que una vez aceptados los códigos ajenos de alguna manera se han extraviado el valor y el amor propios. “Como soy tan fea yo le pagaré”, es el remate final en la que la burla al lenguaje del barquero, en apariencia y con ironía aceptándolo para de pleno negarlo en el fondo, es ya clamorosa, soy fea, es decir, soy, y te lo digo expresamente, lo contrario de lo que quieres que sea, y no admito regalías interesadas, así que adelante con los faroles de la barca que, no por casualidad, patronea una Santa.
       Mucho me temo que tanto la Prendes como la Conde, si por carambola mágica mi farragosa disertación llegara a sus oídos guapos, mucho pasarían de la misma. Bueno, siempre me quedará, mientras la cabeza a uno le rule, la chica de la Rayuela. Ni Roures podrá arrebatármela.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Paula Prendes y Patricia Conde, guapas y famosas

    
      La reportera de la Sexta, Paula Prendes, que ignora del todo, claro, la mía sórdida existencia, mucho más lóbrega aún de lo que en sí es si por contraste la ponemos al lado de la suya, tan reluciente de pantallas y primes-times, ha abonado con su testimonio de primerísima mano la hipótesis mía –la del penoso ensayista que en mí se alberga- del Reinado de la Mugre, que en síntesis consiste en: extraordinario acicalamiento formal junto a rufianesca rudeza argumental en los principales escenarios de representación pública, en las pantallas, vamos.
    
     Me sorprendió de entrada, al leer la noticia en la edición digital del Faro de Vigo, la forma en que presentaba la misma el que la redactó: Paula Prendes, decía allí, se ha mostrado “natural y sin pelos en la lengua” al responder a los lectores sobre la influencia del físico. Piensa uno ya que Paula se ha mostrado sincera y valiente a la vez, y en grado sumo, en la exposición del pensamiento que a continuación aparecerá, e incluso que el redactor mismo parece estar de acuerdo con ello. Y la misma impresión de hallarnos ante Verdad se asentaba más en uno al leer el preámbulo que le hacía Prendes al meollo de su revelación: “No voy a ser CÍNICA… ( primer redoble de franqueza), Me gusta ser clara… ( segundo redoble, por si el primero no se había percibido, que revela que tiene bien claro ella lo que a continuación va)  y te diré que… una chica fea no tiene NINGUNA oportunidad de estar en un programa como este, así de CRUEL es el mundo de la televisión”.    
    
     Es claro que Prendes se considera a sí misma bella… bella prenda, -perdóname lector mío el chupao juego de palabras- pues de lo contrario no se explicaría ella así, separando, cual tajantísimo Moisés, chicas feas al abismo, de un lado, y chicas guapas al cielo de la Sexta, del otro. Llama la atención también la seguridad y el aplomo con que Prendes se expresa, pasmosos ambos para la ternura que se da en  la Prendes, a quien vemos muy convencida de lo que dice, o como si lo que ella acaba de aseverar lo tuviera bien oido a su alrededor cientos de veces.
    
     Por supuesto que no nos caemos ahora de guindo alguno, y que siempre ha sido un poco así. Creo, también, que ahora la tendencia, lógico, dado el apabullante predominio de las imágenes, se acentúa en forma extraordinaria y nociva. Es como si el talento en nuestros días valiera menos que nunca. En todo caso, si siempre fue esto así, no digamos entonces que la sociedad en cuanto a meritocracia y surtidísimas discriminaciones se refiere, progresa imparablemente. Como nos enseñaron los progres a mil respectos, detrás de cada chica –o chico- guapos que triunfan, hay un montón, que no lo son tanto, tengan el talento que tengan, que van directos a la basura.
    
      Pero sorprende además en la confesión de Prendes ese condensado de palabras que quintaesencian a la perfección el mundillo televisivo, es decir, el principal escaparate de los valores en boga: en esa cadena CINISMO-CHICA-FEA-NINGUNA OPORTUNIDAD-CRUEL-TELEVISION enciérranse, en mi opinión de ensayista ya crecido, el alfa y el omega de estos tiempos detestables.
    
     ¿Cuál fue la reacción editorial del programa al hilo de la polémica?  El lenguaje universal de estos tiempos: el cinismo. “No es cierto –dijo la conductora Patricia Conde- aquí valoramos el talento y la capacidad de las personas antes que su físico”… ¡para a continuación hacer desfilar por el plató a sus monumentales trabajadoras!  Unas risitas enlatadas… y a otra cosa. Naturalmente el principal reproche a hacerle a Prendes y a Conde y a sus compis no es que sean guapas, que nunca la belleza puede ser delito, sino el contenido ramplón y vulgarote que su programa a diario ofrece. “Tienes que cuidar un poquito tus palabras, que luego llegan los criticones y dicen cosas como ésta”, le terminó por reconvenir Conde a Prendes, cuando viven ellos del más bajo despelleje cotidiano.
        
     Que siga siendo la sexualización más primaria y rudimentaria de la mujer y de su imagen el gancho principal que las cadenas (igualitas en eso a los más ancestrales mecanismos publicitarios) tienen para “colocarnos” sus productos, a todos debe hacernos meditar, así como el estrepitoso fracaso ideológico del ministerial feminismo bienpensante que de esta deriva a su vez se deriva. Que además sea en la Sexta, la cadena más amiga del zetapeico movement, que el mismo movimiento del Progreso y de la Igualdad en marcha es, presidida por un multimillonario señor Roures que encima dáselas de trotskista y que ha sustituido a las mamachichos de la 5 por las niñasRoures, donde se lleve a colmo la cosa, es muy notable asunto.
    
     Asi es que Paula Prendes, por todo esto, espera que cojo aire… ¡PAULA PRENDES!... ¡PAULA PRENDEES!... ¡PAULA PRENDEEEES!, si por albur del destino intergaláctico esto te llega, pues nada,  que  quédote muy agradecido, vamos que de ti quedo yo ya… prendado.