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lunes, 31 de octubre de 2011

La Noria voló sobre el nido del cuco


      
     Nada más coherente a la lógica inhumana que mueve a los más importantes medios de comunicación social que la sonada y anunciada entrevista de La Noria a la madre del menor de edad implicado en el asesinato y desaparición de Marta del Castillo. Parece que sólo le salió a La Noria por nueve mil euros su enésimo chapoteo por entre el fango de lo miserable. No puede además quizás imaginarse un mejor colofón a la humillación moral y simbólica de los padres de una víctima por parte de un sistema legal despojado del más elemental sentido de lo que es justo.
     ¿Han dedicado un solo segundo los responsables de esa estelar Noria a pensar en las razones y sentimientos que pudieran albergar los padres de Marta del Castillo al contemplar su show? De hacerlo, no hubieran seguido a pies juntillas una vez más el doble mandamiento con que los “media”, haciéndose eco del diktat de los “creadores” que tajan el bacalao en la industria cultural, se acercan a la artística “seducción del Mal” que les anima: morbosa delectación ante los sociópatas y ninguneo de los deudos de las víctimas. Por eso mismo, en muy transparente corolario del aquelarre, la madre de el Cuco repetía, un poco sin ton ni son pero a la vez con todo sentido, lo de que “mi hijo es un buen chico”.
     
     Mira que se habrán escrito novelas y filmado películas sobre los tenebrosos y omnímodos poderes que el Estado, ese monstruo frío, posee para quebrantar la voluntad de los individuos, incluso de las más criminales organizaciones de delincuentes. Pero la desnuda verdad del caso Marta del Castillo revela que tres pelanas y un menor han ridiculizado y han burlado cuanto les ha venido en gana todo el supuesto aparato represor e inquisidor con que cuenta el “terrible” Sistema: policías, fiscales, jueces, abogados, investigadores, periodistas, pedagogos, psicólogos, educadores, criminalistas. De todos ellos se han cachondeado con creces.
      Vemos desenvolverse a los acusados en las sesiones del juicio, pasados ya años del horrible crimen. ¿Cómo ha obrado el paso de la Justicia, de los valores que la inspiran, sobre ellos? Cabría pensar que algún humano sentimiento de culpa, de contrición, de piedad al menos, se deslizaría entre alguno de ellos ante la barbarie por ellos protagonizada. Ni por asomo: actúan los criminales como resabiados figurantes del Gran Hermano de Mercedes Milá. ¿No debería un verdadero sistema de elemental justicia cómo mínimo ponerles enfrente de lo que hicieron?
     
     En el súmmum del desquicie, el ministro de Justicia se preocupó en su momento de establecer que… ¡el asesino tenía todo el derecho del mundo a mentir! ¿Era necesario recordarlo? ¿Alguien de toda esa legión interminable de responsables públicos ha mostrado su vergüenza, su pesar al menos, por el bochorno sufrido? ¿Alguien ha sentido removida en un mínimo pellizco su conciencia para pedir perdón a esos padres, para al menos presentar su dimisión? Ni por asomo tampoco. Gira La Noria, sí, gira una vuelta más la putrefacta noria de los cucos.

domingo, 30 de octubre de 2011

Peces, Tardá, vaya par



    
     La carrera de mentecateces que, cual sarta de horrísonas latas al rabo de un tuso atadas, lleva enhebradas tras sí Peces Barba, Padre de la Constitución, ex-presidente del Congreso, ex-magnífico Rector, Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo y Tercera Espada de la Santa Indignación merece hacer con ellas un libro monumental y, no sé, darle después el Príncipe de Asturias de las Humanidades o algo así, lo que mande Punset, que para eso conforma el jurado, y hacerlo luego texto de obligado estudio para todos los escolares hispanos, peninsulares y ultramarinos.
     Ha soltado la penúltima Peces ahora en Cádiz, con un punto fanfarrón además en el lanzar de las bombas dialécticas: “igual nos habría ido mejor si en 1640 en lugar de quedarnos con Cataluña nos hubiéramos quedado con Portugal… No sé cuantas veces hubo que bombardear Barcelona, pero esta vez se solucionará todo sin necesidad de bombardear Barcelona”. Dice tal gansada (aquí Peces como sagrado portavoz él solito de la historia de España hablando de BOMBARDEAR) alguien de la -por definición  abominable- DERECHA ESPAÑOLA, y vamos, hasta vudú hace con él Carmen Chacón en plaza de Cataluña, y con ella el pleno del progresismo bienpensante, aterrado siempre ante la eternamente amenazadora  derecha española.
     A falta de la Chacón, quien rápido saltó a la yugular de las bombas dialécticas de Peces, haciéndose al paso tirabuzones en las greñas, fue ese finísimo espíritu intelectual, esa cima de la elegancia oratoria, ese diputado en el que el saber de esta época mugrienta parece complacida en resumirse, que se llama Tardá. Tardá cogió su tweet y de... “ENORME HIJO DE PUTA” al instante tachó al ex-presidente del Congreso. Qué no podrá entonces llamarle a uno cualquier anónimo bloguero combativo, si los padres de la Patria esquérrica así se producen. Nunca se meditará bastante sobre el veneno que en la convivencia introducen estos ejemplos. No sé si habremos de ver a la ministra de la Defensa de España con una camiseta bajo el lema “todos somos Peces”.      
     Dejemos aquí entonces a salvo, antes de que los escribidores de la Historia las borren, ensartadas algunas de las labradas perlas últimas de Peces, ese rosario inagotable de majaderías, cuyo esplendor conjunto, si ha de espantar al Estado entero, no digamos entonces en qué medida habrá de ofuscar más al esquérrico Tardá, ese gentlman de la cultura y de la civilidad:
     “Aquí estamos los buenos (en el homenaje zetapeico a Carrillo)- las víctimas del Terrorismo tendrán que aceptar muchas concesiones (en los albores del zetapeísmo)- despertad, madrileños, seguid el camino que marcan los venerables Hessel y Sampedro… no debemos dejar paso a esos sectores llenos de rencor y sedientos de riqueza- si hubiera que premiar la mayor degeneración, sin duda Esperanza Aguirre obtendría el primer premio- los católicos, cuanto más se les consiente, peor responden, sólo entienden el palo (empecemos por Blanco entonces, que para pasmo del santoral entero, acorralado en la gasolinera de los 400.000, revelóse creyente, de diario examen de conciencia además)”.
     Ay, Peces, Peces, cuántos tardás, cuántas coces alimentas con tus preces.
    
          

sábado, 29 de octubre de 2011

Corre, Irene...corre


     
     También en otro octubre de hace ahora veinte años una mujer trabajadora se disponía a llevar a su hija al colegio. Sólo que no se trataba de un bonito spot. Era la mucho más gris realidad cotidiana de María Jesús González. La bomba etarra la despanzurró de golpe sobre el asfalto. La bomba, mejor dicho, los cobardes criminales que la detonaron, cubrió su cara y su cuerpo de mujer trabajadora de sus propias piltrafas ensangrentadas. No, mejor ni ver esas imágenes. Dicen que en esos instantes toda tu vida desfila ante tu mente. Puede que a María Jesús González, sin entender aún lo que le ocurría, envuelta en humo y en el olor acre de la metralla, un pálpito más urgente y angustioso le invadiera entonces toda la voluntad y le golpeara el corazón: el anhelo apremiante e imperioso, como a la señora del bonito spot del PSOE, de dirigirse imaginariamente a su hija, que por allí debía andar y gritarle eso mismo… corre, hija, corre… el vehemente deseo de que al menos a ella no le alcanzara la explosión.
     Quienes hicieron eso a María Jesús González y a su hija, Irene Villa, es seguro que ríen hoy sin parar. El niño del etarra Otegui presenta libros junto a Willy Toledo.  María Jesús González e Irene Villa no caminan resueltas hacia el fondo de ninguna imagen. No pueden, aunque lo quisieran, correr. Caminan, sí, dando pequeños tumbos, pero caminan y nos llaman. No desde un bonito spot, no. Desde la agridulce realidad nos llaman. Y la nada bloguera que yo soy, esta mañana estará junto a ellas. Junto a ellos.
    

viernes, 28 de octubre de 2011

El bonito spot del PSOE (ahora sí)


     
      Es como si los cerebritos rubalcabos hubieran decidido esta vez sustituir la grosera apelación al Miedo de otras magnas ocasiones –el doberman, el franquismo, el lobo que viene de la extrema derecha- por la promoción entre su clientela de un cálido sentimentalismo, una íntima pero intensa emotividad –contenida herencia de los poéticos deliquios zetapeicos, coherente con las recientes lágrimas rubalcabas y con su declarada predilección por las baladas de Amaral, por más que sepamos todos que la supervivencia en política sólo puede ser fruto del cálculo y de la doblez más la fría puñalada- para llegar, eso sí, a una misma meta: la execración de la abominable derecha española.
     ¿Por qué me parece el spot formalmente prodigioso o, como diría Gallardón sobre el grandísimo Wyoming, moooi bueno? Por su excelente acabado formal, por la conseguida atmósfera emocional del mismo, por la magistral síntesis que el mismo pone en pie, por la brillante muestra expresiva conseguida sobre todo a partir de elementos indirectos, que penetran con mayor eficacia y verosimilitud en la sensibilidad –más que a la Razón, el spot se dirige al neblinoso inconsciente colectivo, a ese difuso pero decisivo entramado de convenciones, temores, recuerdos, suspicacias certezas, proyecciones y prejuicios que conforman la autoidentidad izquierdista- del destinatario buscado. Un paralelo magma informe existe, quede claro, entre los votantes de derechas, y esas autoidentidades a medio plazo son modificables, salvo que, en mi opinión, los cabeza de huevo del PP apenas lo “trabajan”. Así les va.  Degustemos, lector, el spot, si a ti te piacce:
     Radiantes en la mañana luminosa vienen hacia nosotros de la mano, caminando sobre la acera de una lujosa urbanización, (¿la Moraleja, ese mítico Lugar del Mal que con tanto regusto repican los ideólogos socialistas?) una mujer, caracterizada por su uniforme laboral de asistenta, y un escolar, ataviado con muy señoriales trazas. Sí, la mañana parece espléndida, y se despereza también en ella alguna desvaída rosa, pero casi la claridad pronto nos resulta excesiva, hiperreal, y por contraste observamos ya desde el inicio ciertas preocupantes sombras en el paisaje, con esa vaga amenaza que lo Oscuro, diríase que emboscado entre la densa copa con que esos arbustos acechan y parecen vigilar el caminar de la pareja, siempre acarrea.
     El plano siguiente nos los acerca. Páralo, Pol. De la mujer vemos por el momento sólo su cuerpo, mejor dicho, su uniforme, el que denota su condición de trabajadora, casi de no persona, pues carece por el momento de rostro. En aguda oposición, sí que vemos el del niño, repeinado hasta las cejas, vestido con chaqueta azul marino de amplia solapa, blanca camisa abotonada y ancha corbata (más de adulto que de niño) en estricta perfección anudada al cuello. Ya ese otro “uniforme” del niño nos dice todo sobre él.
      La imagen del infante, su excesiva rigidez, parece algo impropia para su edad, como si se nos quisiera sugerir algo antinatural y maligno en él, como si algo más que un simple niño, escindido su rostro por la mitad en un tajo de  luz y sombra, en realidad fuese. En efecto, de repente, interrumpiendo la bucólica paz ambiental, con un atisbo de extraña gravedad en el ademán, el niño interroga a su asistenta: “Carmen, ¿tú tienes hijos?”
     Podría parecer extraño que un niño, que va de la mano al colegio con la asistenta, desconociese esa respuesta. “Sí, además tengo una nena de tu edad”, responde ella, recogida en plano de tres cuartos, y que en un magnífico detalle gestual, le propina un casi imperceptible tirón de la mano, como de mudo reproche a la seca inquisición del niño rico. El que la “nena” aludida sea de la misma edad que el niño rico resulta desde luego idóneo elemento narrativo para que se afirme la subliminal tensión de confrontación que se va estableciendo entre ambos de camino al colegio.
     Conflicto latente que sin más dilación estalla con la sorprendente ocurrencia sádica que a renglón seguido ponen los guionistas en boca del niño rico: “Pues qué bien, así cuando seamos mayores ella podrá ser la cuidadora de mis hijos”. Resulta evidente que semejante delirante autoconciencia es impensable en un niño de la edad del protagonista, salvo que se trate de un ser diabólico, o de que en realidad quieran los guionistas ponernos en la boca de un niño repelente los malignos argumentos supuestos y los clasistas modales descritos en el oponente político así de elípticamente aludido y simbolizado. Es de todo punto ilógico ese diálogo, ya digo, pero el cuidadoso realismo, sin énfasis, con que se ha ambientado la escena puede hacerla colar como “natural”.
     Es bien expresivo en el spot –aunque no está remarcado con primeros planos que resultarían descaradamente “demagógicos”-  el juego de antitéticas miradas entre los personajes entonces, con el que se refuerza  emocionalmente el mensaje clasista que se deriva de la sentencia/guillotina del niño rico: satisfecha y autosuficiente la de él, que le busca los ojos, huidiza, dolida y al fin humillada en el suelo la de ella. Meten además ahora una música de lastimeros tonos, como de melodrama de media tarde, que subraya toda la pesadumbre que embarga a la mujer.
     Y por si todo lo anterior fuera poco, conviene no pasar por alto la curiosa puerta metálica que justo en ese instante –páralo again, Pol- sirve de telón de fondo real y subliminal a la perversa maldad del niño rico y al más que simbólico desprecio que hace de la mujer trabajadora: en ese portón aparecen inscritas, en soberbia insinuación, las formas del haz de flechas… falangista y franquista. Absolutamente nada hay de casual en este elaboradísimo e hipersignificado spot.         
     Sortean entonces ambos uno de esos arbustos que casi parece expulsarles a la vía, sobre todo a ella, que va por el lado de fuera, y pasa ahora la cámara a recogerles, de espaldas y en silencio de nuevo, en un plano precioso, cargado por todo lo anterior de un patetismo conmovedor, en el que el caminar desciende y se hace más penoso por el vado para coches que ahora atraviesan, con ella caminando al borde mismo de la acera, en elocuente alusión a la cuerda floja a que el niñato acaba de arrojarla. Van de la mano al final, sí, pero ya no lo parece, su caminar se complica, -ese simbólico poste raído y reseco en primer plano- casi como si más tropezasen que otra cosa. Chaplin y la florista, claro, sólo que en estructural discordia.
     Colofón de la historia: es fantástico, porque, manteniendo el halo unitivo de la música –es decir, llevándonos sin cortes también de la mano a nosotros- vemos ahora en contraplano frontal a la mujer trabajadora dejando en el colegio público –aquí claramente expuesto- a su hija. El poste raído de antes ha mutado en tronco de árbol, emblema de una cierta esperanza.  Ha recuperado la mujer su carácter de sujeto, diríamos: lleva ropa de vestir, una sonrisa en la cara y un cariñoso beso para despedir a la niña, pero sin subrayados innecesarios que hagan el mensaje merengoso. Sube entonces esta niña, de apariencia “normal”, cotidianamente reconocible, las escaleras del cole entre las otras niñas, -algunas con las manos entrelazadas, en señal de unión-, escaleras que remiten a la mítica escena de El Acorazado Potenkim sólo que al revés, en ascenso de simbólico progreso aquí, donde les recibe con una caricia en la puerta, solícita y amable, la profesora.
     Primerísimo plano entonces de la mujer trabajadora: el medido dramatismo caligrafiado con primor en su hermoso y desnudo rostro, a lo Dreyer, la angustia, sólo a medias revelada, que la recorre, su trémulo pero discreto agitarse, no el grito, no, sólo la reproducción de su monólogo interno, -multiplicada así por mil la eficacia comunicadora- “corre, hija, corre”, en genial paráfrasis del pobre Forrest Gump perseguido por aquellos desaprensivos niños que querían apedrearle en su inolvidable film. Ahí, en esa mirada atribulada tenemos el conflicto y su drama anejo en su clímax emocional, y por eso la cámara se demora en la misma un instante. Pensativa, “naturalmente” sobreiluminada, fija la vista en la escuela pública, suspira… y se rehace al cabo, como si hubiera al fin comprendido. Casi como si hubiera tenido una revelación, la de la escuela pública, claro. La vemos también alejarse de espaldas, con pasos decididos, poco a poco difuminándose hacia el fondo, diríamos que con su tribulación resuelta.
      Sobra casi la explícita moraleja de los rótulos finales, como aquellos panfletos que nos daban hace mil años en los Alphaville, para que leyéramos allí el “mensaje” que no habíamos captado en la pantalla. Lo mismo aquí, pensado para quienes no hayan pillado el destilado de la historia, no en vano es un spot electoral.
      Espléndido relato, ya digo,  porque con sólo un mínimo diálogo y esas tres palabras últimas, más unas en apariencia sencillas imágenes, ha sido capaz de trasmitirnos con eficacia todo un concentrado de vida, de conflicto y de redentora ideología propuesta en menos de un minuto. Y aquí se lo dejo yo, bien desmenuzadito, creo, gratis et amore, a los cerebros grises del PP, que mañana mismo me llamarán interesadísimos… por buscarme editorial a mis relatos, ya tú sabes, lector mío.   
    
    

  


jueves, 27 de octubre de 2011

El bonito spot del PSOE


     
      Ningún reparo tengo en reconocer que el spot es, para mí, todo un prodigio de economía narrativa, incluso de envidiable capacidad expresiva para, en menos de un minuto, condensar y adentrarse con suma eficacia en el pantanoso territorio de las emociones y de los prejuicios más hondos del inconsciente colectivo de millones de españoles, reforzándolos.
     El spot combina una exquisita sutileza formal de aparente simplicidad, atiborrada las imágenes de solo veladas alusiones ideológicas, con la brocha gorda del implícito contenido apocalíptico, que se hace explícito ya en los subrayados finales, como al cabo corresponde a una demoledora arma propagandística. No se le ocurre un video de tanta impregnación afectiva, es decir, de tanta reafirmación existencial en los propios estereotipos para los suyos –ojo, y para los votantes indecisos- , que es a quien va sobre todo dirigido, a los capitostes del PP ni aunque vivieran setecientas vidas. Los publicistas del PSOE, en enésima lección, vuelven a darles sopas con hondas a las eminencias grises –y tan grises- del PP.
      Resulta verdaderamente chocante, después de más de treinta años de elecciones,  lo poquísimo que aprenden en estas materias los huecos chorlitos del PP. Si fuera cierto el maniqueo de que los jerifaltes del PP se educan en colegios de pago y los del PSOE en escuelas públicas, lo que habría que concluir precisamente es que todos esos colegios de élite para nada les han servido a aquellos que no sea para ser derrotados en la mayoría de las elecciones, es decir, para perder la mayoría de los puestos a repartirse en el Poder. Lejos de ser entonces los colegios de pago garantía de preeminencia alguna lo serían en todo caso de segura derrota, pues nunca se reflexionará bastante sobre cómo un lego en casi cualquier materia –excepto en marrullería política- como Blanco –y tantos otros de la reciente hornada logsiana, vale decir rubalcaba-, sin ser en absoluto tampoco “hijos de la calle”, le dan mil vueltas, a la hora de persuadir y movilizar al personal, al más preclaro abogado del Estado del partido popular.
     Otra cosa será gobernar, datos y hechos cantan, pero en cuanto al dominio consumado de los resortes que mueven la comunicación política, la superioridad socialista es apabullante. Las connotaciones sentimentales que la imagen de marca PSOE desprende, a pesar de todos sus errores y de todos sus horrores, para el no avezado en política y para el observador objetivo, continúan siendo las de de una cálida afectividad colectiva, mientras que las del PP redundan en una gelidez espectral que no hace masa, que no se conforma como una comunidad primaria que se aglutine alrededor de intensos y duraderos sentimientos de lealtad y pertenencia. Y este spot es sólo el penúltimo clavo en la pared que remacha tan trascendental, si de política hablamos, cuestión.
     Por supuesto, como en las pelis, cualquier parecido de la moraleja del spot con la realidad pura coincidencia: que si la asistenta podría ser la del propio Zapatero en la oposición, a quien no dejaba coger el teléfono, tal como ella misma reveló, que si los niños de Blanco y su British School, que si la niña de Bono con su joyería y sus pura sangre, que si los de Montilla y su Colegio Alemán, que si los del jefazo de la UGT Madrid y su colegio de élite, tantos otros, y sobre todo el desastre y la degradación que del valor de la enseñanza los gobiernos socialistas llevaron. Pero todo eso en el tam-tam de la campaña electoral cuenta poco.

…Ostras, lector mío, cual cansina persiana antediluviana, me enrollé otra vez. No te molesto ya más. No te robo más tiempo hoy. Mañana entro en el análisis y degustación del bonito spot del PSOE. Muac.
    


miércoles, 26 de octubre de 2011

Corre Teddy... corre


      
     Cuando se reveló ayer que Teddy Bautista demandará a la Innombrable reclamándole encima 1.200.000 euros por… ¡despido improcedente!, a quien le rodaron entonces lagrimones como piñas bajo las cuencas de los ojos fue a mí. Apenas pude, demudado,  balbucear la máxima de Bisbal en OT… “es increíble”. Ni el mayor enemigo de la Izquierda podría, creo, imaginar cosa de la manera. No puede ser verdad, me dije consternado.
    
     Me acordé, claro, de la menestral lista de sus víctimas: con qué saña acogotaron con la exigencia de sus gabelas sus inflexibles inspectores a gentes bien humildes, peluquerías de barrio, equipos de baloncesto que hubieron de renunciar a su himno, baruchos de malvivir, tunas, centros de jubilatas, festivales de discapacitados, funciones escolares, tiendas y restaurantes a punto de echar el cierre, radios en dificultades, consumidores sin distinción. A todos ellos hizo llegar Teddy la larga mano de la Innombrable con el batallón de sus picapleitos y su legal atropello. “El Canon se paga y punto” literalmente sentenciaba Teddy inmisericorde, el Mr Scrooge de la alegre progresía que ministros de la Cosa nombraba y todo.
     
      Medité por un instante. Va a ser que a este superprogresista preboste le ha entrado pelusa de los Cobradores del FRAP donostiarras, resolví. Atreverse además en plena campaña electoral (es decir en pleno serial “Pobres versus Ricos”) a exigir tamaño pastizal, rebasa todo lo imaginable. El señor Alfredo le va a crujir, avizoré. Me autocensuré, claro,  el fácil chiste con el nombre de ambos a cuestas, no vayan a decir que.
    
     Me fui, subproducto jacobino del rencor social uno por unas horas, a ajustarle las cuentas a Teddy B, presidente de la Innombrable: 250.000 euros anuales mínimos –que se sepan- que se levantaba Judas Superstar en los últimos seis años, millonaria Pensionaza autoadjudicada, airosa mansión en floreada fincas en las elitistas boadillas madrileñas, más, en fin, cómo diríamos… el alegre tejemaneje que de los multimillonarios fondos de la Innombrable vamos conociendo, de la que vióse forzado a salir por piernas tras la intervención judicial en marcha… y se atreve encima el tío, con la que está cayendo, a reclamar 1,2 millones de euros. Han perdido del todo el pudor y mucho se la suda todo a algunos. No dirá el señor Alfredo que Teddy no pelea por lo que quiere. Hoy puede ser un gran día para Teddy… y mañana también.
    

martes, 25 de octubre de 2011

No llores por mí, Rubalcaba

     
      Lloró primero Francino, el conductor de la Ser. Gimoteó luego José María Calleja el ex-conductor del Canal +, aquel canal de las pelis porno, tan feminista. Lloró más tarde Odón Elorza, tan sensible al anti-terrorismo él que no fue capaz de pactar para evitar que los bilduitarras controlaran el ayuntamiento y la diputación guipuzcuanos. Lloró Patxi López, que no movió una ceja cuando un día la madre del asesinado Joseba Pagaza le espeto en la cara que “haréis cosas que nos helarán la sangre”. Contó Bono, ese melenudo, que con sus ojos había visto él llorar al presidente Zapatero. Lloró, en fin, Rubalcaba, nuevo en esto de las lloreras, al cabo de más de treinta años de a cual más cruel asesinato, a la vuelta de todas las curvas y atajos de la lucha anti-terrorista. Diríase, sí, que una epidemia de llanto inunda esa banda de corazones tendidos al sol que son los candidatos socialistas.
     
      ¿Y qué quieren acaso que pensemos? Después de la Infamia de la Conferencia de San Sebastián, después del toma-el-dinero-y-corre de los internacionales Cobradores del FRAP, el papelucho etarra lo esperaba hasta el apuntador. Lo habían anunciado casi todos los medios informativos y lo habían adelantado muchos líderes políticos y sociales. Era, por tanto, cualquier cosa menos una sorpresa. Era la historia de un comunicado más que anunciado. Se derramaron además las lágrimas rubalcabas en el contexto de un mitin electoral y delante de todos los focos y las cámaras, buscando que ni un español dejara de sentir similar pellizco en el corazón ante tan melodramático trance. Mientras los líderes socialistas lloran y lloran delante de las cámaras, los filoetarras, supuestamente los derrotados, todos a una ríen y ríen sin parar.
     
      Llora Rubalcaba, contrastado perito en numeritos teatreros desde hace treinta años, que incluyeron el cerco a las sedes del PP. “Menudo es éste”, precisamente decía antesdeayer de él, ponderando entre chuflas la dureza de su carácter, nada menos que Felipe González. Si lo sabrá él. La máxima felipista en el Poder, que con su cachaza repetía a todos González, era “aquí, al que se aflige lo aflojan, y al que se afloja lo afligen”. Pocas veces entonces, ni siquiera en Canal +, habránse visto unas lágrimas más pornográficas.  
   

domingo, 23 de octubre de 2011

Indignados, Abertzales, Ironías Capitales

      
     Ya, ya sé que voy a seguir haciendo “amigos” a porrillo en la ciberesfera con textos como los últimos que me vengo marcando, como el mismo de hoy, que alguno más se dará de baja con una mueca de asco que casi puedo ver en las listas de mi seguimiento –y duele eso, duele-, que a muchos puede cansar este a veces penoso raca/raca mío sobre la áspera política, que es más gratificante escribir sobre las flores  del campo, y sobre cómo las nubes se levantan, achupé, y que no encontraré de esta forma Editor para mis pobres relatos en toda mi lobotomizada vida.  Todo eso, sí,  pero si no es uno, ni siquiera en su insignificante blog, leal a su manera de ver las cosas a las que ha dedicado análisis y estudio durante años, es que entonces no se merece tampoco el respeto a la propia dignidad que cualquier persona para dentro de sí debería precisar. Es curioso, cuando un escritor escribe de política bajo un prisma izquierdista –no importa nada el que incluso defienda tiranías mugrosas- eleva además un palmo su general estima: el compromiso, la voz de los humillados, el abrazo a la causa del Pueblo, todas esas lindezas tan conocidas. Si escribe de política bajo un prisma liberal, tate, pierde puntos en su global consideración, pasa a ser un enemigo del Pueblo, a secas un facha, no se le lee ya, discretamente se le reconviene, anda, prenda, escribe de las hojas, de la luz y del amor.   
     Pienso en voz alta y busco la verdad, la mía, sólo es eso. E invito a quien quiera, a pensar y a dialogar conmigo, piense o no igual que yo, eso es todo. Y te dejo ya  mi ladrillo de hoy, amigo mío.
    

     Por fabulosa ironía de la Historia vienen a coincidir ahora en nuestro país dos clamorosos movimientos políticos, a cual más emocionante –es de ver y no echar gota la epidemia de lágrimas rubalcabas desatada- para el difuso imaginario simbólico y sentimental de los izquierdistas -dicho esto con todos los respetos, pues de todo entre ellos como personas hay- que, pese a portar ambos valores contrapuestos, apenas les acarrean contradicción ideológica interna alguna, como si fuera lo que les aglutina  más una obstinada oposición a flor de piel a las ideas del otro bando, por moderadas que incluso éstas resulten, que la propia coherencia de los mensajes que dicen ellos mantener.
     No es ya sólo, por tanto, que la otra noche el grandísimo y privilegiado Wyoming, a costa del asalto que en su casa sufrió la presidenta de Madrid, no dudara en su estelar programa de la Sexta en gastar sobre ella muy macabras chuflas encima, sólo explicables desde un rencor al que nada puede frenar. Tampoco lo es el que el orfeón sindicalista extienda ad nauseam las jornadas de huelga en los institutos, adobadas sin razón alguna, desde enormes pancartas desplegadas en cada uno de los centros desde hace más de un mes, con unas llamadas a la ciudadanía en tonos tan apocalípticos cuya desmesura sería risible de no resultar tan real como agresiva.
     Es que, como digo, han venido a coexistir en el tiempo de un lado la campaña de los Indignados, en esencia basada en la ardiente reivindicación del asambleísmo (democracia directa) y en la más acerba recusación que se recuerde al sistema de la democracia representativa –no hay más que recordar su cantábile mantra del que-no-que-no-que-no-nos representan-que-no, junto a su fantasmagórica presunción de que con ellos van el 99% de los ciudadanos- y de otro lado la jubilosa incorporación, entre la emocionada aceptación de amplísimas capas progresistas de todo el “Estado”, al sistema electoral de las huestes batasunas que, como se las prometen muy felices, se frotan ya las manos pensando en las mayorías populares que en próximas elecciones tienen a mano, a las que-sí-que-sí-que-sí-que-representan, y a quienes los Indignados parecen no tener nada ni que reconvenir ni que advertir.
     Soberbio rechazo del Sistema, ante una previsible derrota electoral de quienes sentimentalmente se percibe como próximos, de un lado, y alegre aceptación del mismo, cuando se presume favorable a la Paz (¡), de otro. Y en ese portentoso bucle (que diría Juaristi) sustentado sobre una infranqueable animadversión hállase, en mi opinión, el quiz de la perdiz. Y como decía el otro, eso es todo, amigos.
         

viernes, 21 de octubre de 2011

Kafka, la ETA, el rollo de papel


      
     Esta mañana, rumiando el comunicado etarra, me acordé de Franz Kafka, ese genio incomparable. Es bien conocida la anotación que Kafka puso en su diario el mismo día que estallaba la Primera Guerra Mundial: “Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Tarde, escuela de natación.” O sea, yo me voy a nadar. No le va uno a mejorar al gran escritor checo ese soberbio desdén. Tratar de imitarle en todo caso.
     El papelucho de los etarras les perdona la vida, por el momento, a cuantos se oponen a su delirio separatista de inspiración marxista/leninista. Qué guay. Veintidós años después de la caida del Muro de Berlín, siguen estos mendas puño en alto amenazando tras sus capuchas. Bajan por ahora el pistolón. Voy a dejar una idea en la ciberesfera, por si alguien puede llevarla a cabo. Detesto lo escatológico, pero acaso la ocasión disculpe el alarde:
     Propongo retomar el último comunicado etarra e imprimirlo, a costa de los dineros otorgados a Bildu, en miles de rollos de suavísimo papel higiénico. Repartirlo gratis et amore por todos los pueblos y plazas de España. Así entonces anoto yo en mi diario: “La ETA ha declarado de momento la paz a España. Tarde, me voy al baño”. 

                                                     

jueves, 20 de octubre de 2011

Comunicado mío a la ETA

     
 De sobra sé que es algo perfectamente ridículo –el que un anónimo bloguero interpele desde su nada a la odiosa banda de los ku-klux-klanescos del tiro en la nuca- , mas como el anónimo bloguero sólo de sus tristes ilusiones se alimenta y respira, no renuncio a ellas:
      
    No pienso daros las gracias por que anunciéis ahora que ya no mataréis a nadie más, esto es, que perdonáis la vida a cuantos se oponen a vuestro delirio separatista. Veremos si no surge de entre vosotros mismos una escisión que prolongue vuestra siniestra estela de crímenes, de mutilaciones, de extorsiones, de persecución despiadada. Si no malnace de entre vuestra propia camada una nueva hidra criminal, el alivio será para quienes os hicieron frente, quienes se os opusieron de frente y con la palabra, quienes no agacharon la cabeza ante vuestras bombas y pistolones, los constitucionalistas del PP, del PSOE e independientes, cada uno de esos héroes que no se doblegaron ante vuestra hacha bárbara, a pesar de todos a los que sin compasión y por la espalda y a troche moche partisteis en dos, malas bestias. Pienso en los policías de a pie, en los guardias civiles sin nombre, en su trabajo perseverante durante la interminable noche aciaga que les procurásteis. Para todas vuestras víctimas -siempre nuestras en la memoria, siempre nuestras, nuestras- y para todos los que no contemporizaron con vuestro cruel sendero luminoso irá mi gratitud y mi recuerdo hoy. Ojalá os pudriérais para siempre en una mazmorra castrista. Viva la democracia española.


Los Cobradores del FRAP




      
     Si criticas la Infamia de San Sebastián te dicen encima que es que no quieres el final de la ETA. Claro, les encantaría la foto de Otegui, el Hombre de Paz, dándole la mano… al muñón de la madre de Irene Villa, esa resentida radical. Ya vimos ayer, y no es poca cosa,  al alcalde de Ermua, ahí es nada, el pueblo de Miguel Angel Blanco, chocándola con Garitano, el colegui de Rufi Etxeberría, el fino estilista teórico de la “socialización de la violencia” que por allí también pululaba, texto en el que la banda etarra halló inspiración y transpiración para aniquilar y mutilar a todo lo que se moviera. Qué cuatro cosas no le diría, si pudiera, el legendario alcalde de Zalamea a este de Ermua, tan presto a conceder la hacienda y hasta el honor a los soberanos del Terror abertzale. A cambio de la Independencia, magnánimos que son, nos perdonarían ellos la vida.
     El comunicado de los “Comisionistas de la Paz”, la interiorización que el mismo rezuma de la cosmovisión etarra, añade la burla a la Infamia: “acabar con la última confrontación armada en Europa”, sostienen tan campantes.
     Luego está el pastizal que se han levantado estos otros idílicos hombres de paz, los postineros honorarios de estos pacifistas Cinco Estrellas. Si vis Pacis, parabellum etarra primero, y prepara pasta para los Kofis luego. Era de lo poco que nos faltaba por ver: hay que soltarles encima un pico a estos santones de la paz etarra. Deberían haberles, ya que tanto vil metal para sí se apalancan, para más lustre darle a la ceremonia de la Infamia, exigido un uniforme: los Cobradores del FRAP, en homenaje a aquellos heroicos antifascitas tan caros a los filoetarras. Qué mono quedaría el grupito, posando tan gentiles ellos todos iguales. ¿Les indigna a los Indignados, tan sensibles a la Injusticia, el monto que se levantan estos Cobradores del FRAP?  
    

miércoles, 19 de octubre de 2011

Willy Toledo, un libro, un árbol, un hijo


     
      Cuando Orlando Zapata, pobre y negro, murió en las sórdidas mazmorras castristas, Willy Toledo, ese insigne pensador que asegura que “Stéphane Hessel es un democristiano, yo soy un rojo” (Público 18-10-2011) y que “el Estado cubano es un modelo a seguir” (Público 1-3-2010), sintió sobre sí la obligación de, repicando la consigna castrista, escupir sobre su cadáver aún caliente: “Zapata no era más que un delincuente común”. Se ha echado de menos ahora, en la muerte de Laura Pollán, el escupitajo toledano de entonces: “la gran mayoría de los presuntos disidentes encarcelados en Cuba son terroristas”. ¿Dónde está Willy?, pensé.
     Estaba, a lo que se ve, ultimando su libro, “Razones para la rebeldía”, que en estos días se presenta. Con aparatoso ditirambo le entrevistaba el pasado domingo a ese propósito Isabel Gemio, esa Pasionaria reverdecida que guarda siempre una carta para ti, en Onda Cero. ¿Ha escrito Willy T un libro? Eso, a tenor de la publicidad, pareciera. Pero no, el libro sólo recoge el contenido de unas entrevistas que llevó a cabo Willy T con un reportero, que permiten eso sí explayarse a placer a inteligencia tan extrema como humanísima. Se lo publica Ediciones Península, una editora de culto nacida en 1962, que desde 2006 pertenece al grupo Planeta, dueño también de Onda Cero.
      
     Tiene que resultar acongojante eso, que te digas… hum, me apetece ahora “escribir” un libro, y le voilá, tener ahí a las editoriales a tus órdenes, al dictado de tu capricho, negro incluido, y más acongojante aún si es el caso, como el del presente toledano, de un libro que propugna el abierto enterramiento –los requetesobados tópicazos comunistas- de esta podrida sociedad aniquiladora, la que esas mismas editoriales representan, mientras miles y miles de anónimos facciosos liberales no ven manera de dar luz a sus íntimos desvelos, o sea,  esa flagrante y básica desigualdad de oportunidades tan indignante, sí.
     Sí le ha de haber servido la buena “obra” a Willy T para de una sola tacada, tres en uno, colmar de razones la propia experiencia vital, esa que el célebre dicho popular cifra en escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Bueno, aunque sólo a medias y en chapuza sea, como en una de esas bufas comedietas que tan de oro le hicieron al señor: ¿escribir un libro? trátase sólo de la reproducción, hecha por otro, de unas entrevistas; ¿plantar un árbol? un pino lo que en todo caso Willy T plantó, pues, cómo calificar si no su encendida reclamación de la inmediata libertad de… Otegui,IMPRESCINDIBLE para llegar de una puñetera vez a conseguir la PAZ en el País Vasco”. Luego dicen que nadie es en la vida imprescindible. Eso es rendir culto a la personalidad y lo demás cuentos prochinos  ¿Y el Hijo?
     Hízose carne la criatura en la presentación de la obra toledana en San Sebastián: ¡el vástago de Otegui! apadrinó el fruto escrito de Willy T, y de lo lindo fotografióse orondo y lirondo junto a él, como prestando testimonio de la continuidad de algunas especies, y no se sabía ya bien del todo en aquel cafarnaum si era a Willy, a Otegui, al niño de sus ojos, o a los no nacionalistas en el País Vasco, esa otra estirpe condenada a otros forrenta años de exilio y soledad, a quien había ya que allí liberar. ¿Razones para la rebeldía? Ya te digo, Willy T.    

lunes, 17 de octubre de 2011

Conferencia Internacional de la Infamia


     
     No quiero dejar pasar el día sin anotar en esta mísera covacha, aunque para nada sirva, la humillación simbólica y real que para la Historia de España y para millones de españoles supone la Conferencia Internacional de Paz en San Sebastián: el triunfo de la cosmovisión filoetarra sobre el “problema vasco”, que es el de cómo una minoría fanática a través del Terror hace doblar la rodilla a una inmensa mayoría.
     El poético supervisor de nubes desde la hamaca ni está ni se le espera. Su testamento político fue la legalización de Bildu y esta Conferencia Internacional de la Vergüenza es sólo el escupitajo de su corolario necesario. Los socialistas vascos se retratan para siempre legitimándola con su presencia. No les importa hacer hoy blanco y mañana negro: saben de sobra que son sus turiferarios quienes escriben y escribirán la Historia, es decir, quienes escriben y escribirán sobre nuestras conciencias. ¿Acaso no le han concedido ya mismo el premio oficial de ensayo que entrega el gobierno vasco a un talentoso etarra?¿Por qué no el próximo Planeta?
      
      Está ya bien de culparle de todo a Zetapé: cómplices y responsables también todos los que en su partido aprobaron una y otra vez las líneas maestras de su acción política, a saber: Otegui es un hombre de paz, un respeto que es que de Juana está en el Proceso, la nación española discutida y discutible, la nación catalana esa sí que sí indiscutible tras el Zetapestatut.
     La ministra de Defensa del gobierno de España preocupada en… arrearle estopa a Rajoy, a la derecha española (odioso concepto cada uno por separado donde los haya, que encima unidos ya los dos, obra prodigios de automática repulsión pavloviana, que no cabe imaginarse peor mal, Bush si acaso) a la derecha española, digo, fascista, claro, la bárbara derechona que sin rechistar y a cambio de nada aúpa y mantiene a Patxi lehendakari.
      
     Coloquen entonces los socialistas vascos en el frontispicio de esta Conferencia de la Infamia una pancarta con la hermosa sentencia de De Juana Chaos tras los asesinatos: “Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Sus lloros son nuestras sonrisas y acabamos a carcajada limpia”.   

domingo, 16 de octubre de 2011

Murió Laura Pollán, la dictadura castrista dura


   
     Murió el viernes en La Habana esta mujer de 63 años, Laura Pollán, tenaz y corajuda disidente frente a la tiranosauria dictadura castrista, que suma 52 años ya de siniestro avasallamiento sobre una sociedad lobotomizada. Era sólo  una profesora de matemáticas. Era una contrarrevolucionaria, claro. Un gusano, en la humanista terminología revolucionaria. Encarcelaron en mazmorras a su marido. Desafió al miedo y a la represión. Soportó día tras día el hostigamiento, el acoso y los golpes de los sayones castristas. Aguantó sin pestañear los bárbaros mítines de repulsa que el Régimen le montaba para dinamitar sus actos. Luchó hasta enfermar, mientras nuestro heroico y orondo canciller Moratinos veía la final del Mundial junto a Raúl Castro,  por la libertad y por la democracia para los cubanos, allá donde éstas se hallan de verdad perseguidas y trituradas.
     Pienso en la tonelada de pósters, de canciones, poemas, películas, documentales, viñetas, artículos, post, entradas y entradillas que de ella no hubiera fabricado la izquierda bienpensante que hegemoniza la industria cultural de los países capitalistas. Señor Hessel, señor Hessel, ya sabemos que admira mucho usted a Zapatero, pero por favor, ¿sobre Laura Pollán tiene algún panfletillo que soltarnos?
    A Laura, como al 99% de los millones de víctimas del colectivismo se la tragarán atroces el silencio y el olvido.    

sábado, 15 de octubre de 2011

15-0, claro que otro Planeta es posible


      
     A pachas entre el Azar y la Necesidad (sabemos todos que estas armas no las carga sino Esperanza Aguirre) ha querido el Destino que coincidan en el Tiempo, hoy mismo, la más formidable impugnación que los tiempos vieran al sistema liberal democrático (una jornada más que promueven los mentores de la Santa Indignación) con la concesión del más laureado certamen literario de las letras hispanas, el Planeta Hollywood de los cien kilos.
     Clamaba esta mañana Isabel Gemio, esa Pasionaria reverdecida que tiene siempre una carta para ti, en Onda Cero (propiedad, como el Planeta, de mesié Lara), después de hacerle un poco la bola al magnate, porque acudiéramos todos a rebelarnos ya mismo contra el Sistema. Decía también esta mañana la misma radio que Eduardo Punset comunicó a través de las redes sociales que lanzaríase hoy también él a la calle -¡bimbo!- y por la misma radio peroraba  Don José Blanco, ministro y figura hasta en las gasolineras, que los Indignados de hoy, algunas de cuyas razones aseguraba él comprender, serán tras el 20-N los Desesperados, si lo sabrá él. Luego hablaba la radio de la concesión del Planeta, claro.
    
     Repasemos la lista de sus últimos laureados: Eduardo Mendoza, Angeles Caso, Fernando Savater, Juan José Millás, Boris Izaguirre, Alvaro Pombo, Lucía Etxebarría, Antonio Skármeta, Rosa Regás, Maruja Torres, Espido Freire, Nativel Preciado, Carmen Rigalt, Fernando Delgado, Lourdes Ortiz  la nata y la flor, y hasta el alcanfor, del mester de progresía hispano, el Gotha acaparador del pastizal planetario, que ni un pelo se cortaron en arrebañar el perol plutócrata de la mangancia, para cinco minutos después firmar el más airado manifiesto anticapitalista que se recuerde en el mundo. Pocas ceremonias tan abyectas como la cena del Planeta, pocas tan obscenas en la impúdica exhibición de la rapacidad y de la estafa del marketing del peor capitalismo, bajo la máscara grotesca encima de concurso literario.
     
      Inmejorable ocasión entonces la de esta noche para que las bases Indignadas, idealistas y bienintencionadas donde las haya, -sus teóricos rindiéronse ya a la admiración de las nubes zetapeicas- invadan y ocupen los distinguidos salones y fundan las cegadoras arañas de la señalada noche de la burguesía y el establihsment literarios, ocupen el estrado, pongan todo patas arriba y allí mismo prendan una colosal hoguera, y repartan luego los cien kilos entre necesitados de verdad y le canten a ese coro de premiados ilustres que por allí rondarán, las cuarenta de su berrea inolvidable, su jare krihsna particular, el bellísimo “que-no-que-no-que-no-nos-representan-que-no” y tal.
     Si no lo hacen, que se vayan, por mí, a la playa.
    

miércoles, 12 de octubre de 2011

Romance de la Duquesa de Alba y su funcionario galán (Poessía trece)



Atienda el universo mundo
abra los ojos la Humanidad
ríndase a la lección de Amor
puro y desprendido sin igual
que la más alta noble española
al orbe infinito acaba de propinar
y que si la emoción no le traiciona
pasa ya a encomiar este juglar.

Pues si una foránea regidora
de los Paises Bajos nacional
consintió en las almenas de Olite
la muy prosaica y salaz
-oh, Tiempos estos de la Mugre-
en ser empitonada por detrás,
quiso ahora la Duquesa de Alba,
sensible y conmovedor el ademán,
-contra los cánones de este mundo
descarriado en pos de lo material-
legar poético y amoroso gesto
en la más platónica dignidad.

Como si contra el furor del instinto
tan celebrado en la actualidad
tan mil veces aireado en las pantallas
quisiera ella desde el alma protestar
y frente al rudo apremio del cuerpo
el  vínculo espiritual afirmar,
el que entrelaza los corazones
el que en mieles los funde de verdad
el alto impulso que mueve las estrellas
el dulce yugo que los trovadores cantan sin cesar.

No cabe pasión más limpia
ni se puede componenda adivinar
si en los confines mismos de la vida
cuando no hay fuegos ya que sofocar
grito de amazona enamorada,
a los vientos puesto su enajenar,
rebelde contra Todo y contra Todos
es capaz una mujer de enarbolar.

Y prueba de que de Amor se trata
más allá de los abismos de la edad
estriba en el humilde funcionariado,
la social condición de su galán;
cuando viérase que aristócratas
y demás gente del principal
-más en Era tan agiotista,
tan dada al cálculo del metal-
públicas y señaladas nupcias,
duquesa revolucionaria bien real,
con grises y anónimos ganapanes
ardiera en anhelos de celebrar.

Que sólo el más hondo Amor procura
el milagro propio de su obrar
y así una señora de ochenta y tantos
con achaques, con tembleques, encorvá
bajo el misterio de ese manto sublime
échase de pronto con duende a bailar
sevillanas, habanera, rumbas
y lo que se tercie con el pueblo festejar.

Y con qué mimo y alba ternura
a un palmo la embarcaba su galán
que si fulminara un rayo a la Duquesa
presto estaba allí don Alfonso, su jayán,
para acogerla entre los suyos brazos
y salvaguardarla ya de todo mal,
cuidado tan primoroso y atento
sólo mirlo enamorado sabe prodigar.

Porque sólo ciego Amor transfigura,
eleva a las personas a la plena majestad,
por eso el sabio pueblo sevillano
como si sobre anciana fuera divinidad
a la de Alba a voces proclama guapa
corrigiendo a la miope realidad.

Y si Goya otra Alba más maja pintó
vestida y desvestida en el diván,
con trascendente sentido de Quevedo,
no en quevedo burlón y mordaz,
este juglar con torpes pinceles
quiso así a esta Alba dibujar,
ochentona, regadera, lo que quieras,
en amores subyugada inmortal,
dijérase ella hoy tan sólo
una chavalilla enamorá.