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martes, 14 de febrero de 2012

Enamorados

   
 Estaba dentro del coche, esperando a mi hijo a la salida del Instituto, cuando los vi. Acababan, a lo que se ve, de recoger también a su niña, proveniente de otro colegio próximo. A esas horas, aunque la mañana continuaba siendo gélida, los rayos del sol ofrecían el espejismo de una tregua luminosa que entibiara algo su invernal hierro. Quizás por eso caminaban los tres –la pareja y la niña- sin prisas, de vuelta a casa, supongo, como arrancándole una ilusoria plusvalía a esos rayos de atrezzo.
     
   Si precisara ahora, como así era,  que llevaba la niña uniforme de colegio religioso, quizás cargaría con ese detalle de “significado” a lo que iba luego a suceder, como sugiriendo  alguna relación entre los hechos, así es que mejor olvidarlo. Vestía ropas y gastaba la pareja aspecto bien normales, los que corresponden a  gente del común a los cuarenta tacos. Zamarras, anoraks oscuros. Ella llevaba el pelo negro recogido en una coleta sobre la nuca, por lo que se le destacaba la frente blanca y despejada, como la de él, que tenía el pelo rapado bien corto.
   Quizás llamara mi atención el que mientras la niña, de unos cuatro o cinco años, iba de la mano de quien a todas luces sería su madre,  ensimismada la pequeña en sus pequeños brincos que parecían festejar de forma pacífica la reciente liberación escolar, al otro lado, el padre, le pasaba el brazo por la cintura a la mujer. Puede que, al ir ambos a recoger a la niña, alguno de ellos estuvieran en paro, o que tuviera uno turno de noche, no sé, pero es difícil, creo, ver hoy ese cuadro de matrimonio-con-niña, entrelazados por la cintura.
    
    Resultaba curioso, pues si la niña, aunque de la mano de su madre, iba muy a lo suyo, como saltando una rayuela invisible tras otra, los padres paseaban también relajados y absortos el uno en la contemplación del otro. Se miraban  bienhumorados, con los ojos muy abiertos a pesar de la escasa distancia que entre sí se guardaban. Intercambiaban poco más que monosílabos festivos. Se sonreían. Incluso desde el coche se podía ver que ella poseía una destacada dentadura reluciente. Y qué.  
     
   Entonces se besaron en los labios. Ni breve ni interminablemente, ni picoteo ni fundición, un beso de comedida duración. Labios acariciando labios con hondura. Sin dejar de mirarse el uno al otro, mientras la niña, de la mano de su madre, seguía jugando tan tranquila, avanzaron  unos metros. Volvieron a besarse encantados. Quince metros más allá, se besaron una vez más. Se sonreían. Se besaban al lado de su niña, que ni les miraba. Las hojas de los árboles por los suelos parecían ahora la orla envejecida de un cuadro idílico no esperado. Pensé, es esta luz mentirosa, es el Sol, que les pone tontos.
     Bueno, lo reconozco, también pensé: esa niña es del matrimonio anterior de uno de ellos, estos dos tórtolos acaban de liarse, ya les bajará la fiebre. Cábalas, cábalas, penosas cábalas mías. Lo real, lo que no tenía vuelta de hoja, eran aquellas sonrisas, aquellos besos, la ráfaga de belleza nada grandilocuente con que incendiaban la fría mañana.

20 comentarios:

El Hada de los Cuentos dijo...

Muy bonita la estampa, pero no sabemos lo que puede esconder detrás. En mi trabajo veo muchas familias rotas y muchos niños con problemas por ello. Nadie sabe lo que se esconde detrás de las apariencias, pero ójala fuera auténtico lo que observaste.
Un abrazo, José Antonio

Winnie0 dijo...

Enamorados....todo es tontería. Besos

Helio dijo...

La teoría de estar en paro no es muy lógica, no suele generar amor sino todo lo contrario.
De todas formas hoy día es difícil presenciar esas escenas en personas de mediana edad.
Saludos.

METAMORFOSIS dijo...

Sea como fuere....bella estampa. Lo que más me llama la atención es que no estemos acostumbrando a separaciones, familias desestructuradas y demás y que ver a dos personas felices sea lo raro y lo poco común.
A donde vamos a llegar???
Un beso muy grande.

Ocón dijo...

Saludable visión, hermosa transmisión, agradecida lectura.

Así que, gracias

Rafa Hernández dijo...

Para mí el día de los enamorados una chorrada como un piano de cola. hay gente que lo celebrar como tortolitos entrañables cuando se llevan a parir. Lo de las estampas es eso: "simplemente estampas".

Saludos.

somos el tiempo que nos queda dijo...

Preciosa estampa, aunque como dice Helio, es difícil presenciar esa escena en personas de mediana edad.
Pero es algo saludable presenciar alegría ajena en vez de tantas desgracias como nos venden por la televisión.
Buen texto , saludos bloggeros!

Sostrato de Cnido dijo...

Cruel mundo que en una estampa de amor, porque el amor existe no se dejen engañar los que no lo tienen, a usted le hace pensar en divorcios, separaciones, paro y más cosas.

No es verdad que las cosas son relativas, no todas al menos.

Existen verdades absolutas. La estampa desprende amor, porque en ese momento, en ese lugar, en esa configuración, el amor era real, infinito o momentáneo, gigantesco siempre, porque no hay amor pequeño.

Un abrazo

Nieves dijo...

Muy romántico te veo Jose Antonio, la verdad es que cualquier cosa es posible, ciertamente estamos en un mundo donde las separaciones están a la orden del dia y las relaciones duran poco, pero quién sabe, igual esta pareja era de esos poquitos que están juntos porque de verdad están enamorados y no por otros muchos motivos prosaicos y nada románticos, como lo están muchos. Un abrazo y que tengas un gran dia,

Belkys Pulido dijo...

Jose, he venido a visitarte. Estos días me valen un pepino, quien tenga amor por otro, no busca un día para regalitos, ni para jugar a los amorosos. No creo en treguas, ni en reconciliaciones, todo viene y va. Poco humano puede amar diario y tener paciencia infinita.

Natalia Ortiz dijo...

Lo cierto es que una estampa así no es nada habitual... Casados, con tal edad y con hijos, no se ve a una pareja así por la calle. Son pocos los casos, pienso yo... pero tanto si es cierto lo que has escrito, como si ha salido de tu imaginación. Es muy bonito y propio de San Valentín :) Aunque quizás estar en paro no sea algo muy propicio para el amor teniendo una familia.
Un abrazo, por fin terminé mis exámenes y regresé al blog

Cuba Testigos dijo...

El amor y la procreación no tienen edad, aunque la ciencia diga lo contrario. Linda crónica José Antonio

Rosa Mª dijo...

Así es Jose Antonio, cabe preguntarse si, al ver a una pareja besarse y besarse una y otra vez, eso es amor o sólo apariencia de ello, ilusión, fantansía...
Gracias por relatarnos tan estupenda estampa.
Abrazos. Rosa.

Vane dijo...

Existe una sensación más bonita que la de estar enamorado??? y ver un matrimonio que después de años conserva esa chispa... desde luego es digno de admiración!
Besines

Cesar dijo...

Para amor auténtico el de Arancha Sanchez. Qué abrazo tan lleno de amor emocionado le apretó al marido después de despellejar vivos a los padres. Creo firmemente que éste, el amor paternal debe ser el único amor que permanece para siempre, a pesar de las derivas que tome.

"Ábreme la puerta amor, que vengo muy mal herido; herido de amor huido, herido, muerto de amor." (F.G. Lorca, amores de D. Perlimplin con Belisa, en el jardín).

Juan Carlos dijo...

¡Caramba! me has dado mucha envidia... por no ser yo uno de los componentes de ese trío.
Salu2

Monica dijo...

Nada es lo que parece.

Kayla dijo...

Hay parejas que se aman hasta la muerte, José Antonio, pero...¡ son tan pocas!

Un beso grande ( o dos).

Anónimo dijo...

El comentario perdido decía que hay que tomarse el amor con humor. Era por esa pincelada de amargura que le das al post con el giro final.
Quise dedicar una bellísima pieza clásica a todos los “ sanvalentines ".
La pieza en cuestión es : Bella figlia dell'amore, cuarteto de Rigoletto de Verdi. Ya sé que no tiene mucha relación , la trama del melodrama se aleja de la visión idílica, platónica que nos empeñamos en darle a esto del sentimiento amoroso pero es tan hermosa y alegre...
Y añado post-comment: yo soy más de “Mucho ruido y pocas nueces" que de “Romeo y Julieta".
En el post del 21/09/2011 también se perdió un comentario y, esta vez, sin dejar rastro. Misterios de la ciberesfera. ( Y yo que me llevo muy mal con el código HTML...y él lo sabe)

José Antonio del Pozo dijo...

Gracias. Y siento ese comentario perdido. Gracias