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miércoles, 30 de abril de 2014

Ada Colau y Alfonso Rojo, el ardor y los fracasados



   (Se acaba ya este abril, lector. Dime: ¿Te gustó la música que desenvolvió mi blog durante este mes? ¿Crees que soy merecedor entonces de que me pidas tú el mío libro? Gracias de corazón a quienes así lo habéis hecho, por, sin conocerme, valorar mi trabajo e impulsar de verdad, con hechos, mi escritura, por quererme un poco. El resto es ruido)
   
   
   En el ardor de esos debates tan sosegados como reflexivos que propone La Sexta, Rojo insultó a Ada. Muy mal, por supuesto, por más que Rojo respondiera a un envenenado menosprecio personal que Ada le había proferido. De muy mal gusto y estilo ese “gordita” que la endiñó, está claro, aunque no deja de sorprender también la fina piel de la lideresa de los antidesahucios, superindignada en el trance, cuando no repara ella en motejar de “criminales” y “mafiosos” a muchas personas, amén de alentar la proliferación de acosos y de los peores insultos frente a las viviendas particulares de representantes populares. Como quiera que fuese, fue expulsado Rojo del debate.
     
   Ada Colau cuenta con 129.000 seguidores en Twitter, contra los 6.000 de Alfonso Rojo, periodista y enviado especial con una larga y meritoria trayectoria a sus espaldas, recuérdese. Esos números hablan con nitidez del espíritu asociativo y de rodillo a bloque tan distinto en unos y en otros. El caso es que la polémica “incendió” las redes, como gusta decirse. Rojo, abundando en el estilo grosero que en el Reinado de la Mugre hodierno tanto gusta y tanta celebridad mediática aporta, añadió gasolina al fuego al tildar de “piojosos”  a los seguidores de Ada.  En sólo unos días háse organizado ya toda una Plataforma con más de 100.000 firmas que demanda a La Sexta la definitiva expulsión de Rojo de las pantallas.
    
   Ante el impresentable “piojosos” de Rojo, Ada tuiteó a los suyos:
   -“gente, hay periodistas fracasados que necesitan insultaros para que les llamen las teles, lo siento”.

   ¡Ahí teníamos, nada menos que a la Gran Hermana de los millones de personas que, según ella, moran en los dramáticos límites de la estricta supervivencia diaria por no haber podido hacer frente a sus compromisos económicos, precisamente reprochándole a su opositor el ser… un periodista fracasado! Al margen de la verdad o no del aserto, queda muy transparente la religión del Éxito que todo, incluso los esquemas mentales de los más redentoristas abanderados de la desheredada Humanidad, lo informa. ¡No hace tanto el fracasado tenía, entre las mentes bienpensantes, y en la sociedad por el influjo de éstas, un aura de bondad y de verdad sobre su figura –en novelas, en pelis, en letras- de inalcanzable superioridad moral frente al grimoso triunfador, a menudo visto como un impostor vendido al Sistema!
   
   ¿No resultaba un resabio casi clasista el que Ada adosara al lomo de Rojo el infamante cartelito de fracasado? ¿No es eso lo que muchos ricos dicen de los pobres, que sólo son unos fracasados? Se lo pregunté así a Ada vía Twitter, mas el hada de Ada no me contestó, claro. ¿Ese era su reproche decisivo a Rojo insultón? Ese y otro más, que Ada se guardó para un nuevo tuit:
   -Alfonso Rojo me insulta cada día para aumentar su popularidad ante los medios. Pido que nadie mencione su nombre ni usuario, es el mejor castigo.

   
   Así lanzó Ada su fatwa contra Rojo, pues del “mejor castigo” ella habla, y que como bien sabe, más que en lo afinado de los razonamientos, consiste sobre todo ahora en condenar a alguien al más estrepitoso de los silencios, moderno ostracismo en el que se disuelve y disuelve y disuelve quien nada es, un fracasati tan sólo. 

4 comentarios:

César dijo...

La crispación de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece que con razón me quejo de la fealdad de ambos.
Me recuerdan estos episodios a aquellos forofos que mientras discuten si Messi o Cristiano, ambos dos, Cristiano y Messi, intentan hacernos el amor con carnal animadversión.
Bonito, bonito...

José Antonio del Pozo dijo...

-hay, don César, como una tendencia natural al forofismo del malo, es verdad

César dijo...

Quíteme usted esa hache!

César dijo...

Perdón, también tiene sentido. HaY COMO UNA TENDENCIA natural....ya,
Creí que exclamaba usted ayy!