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domingo, 6 de abril de 2014

Y Cristina Cifuentes entonces le dio un RT a Máximo Pradera

   


   Máximo Pradera, ese fino humanista del más profundo Pensamiento, cuya sutil divisa es “yo reivindico la superioridad moral de la Izquierda: la Izquierda defiende valores, la Derecha defiende intereses”, días después de los incidentes violentos de este 22-M, tuiteaba a sus cincuenta y muchos mil seguidores:
     -“Me voy para El Cascabel 13 TV. Special Guest Star Tonight: Cristina Cifuentes”.
    
   Pero qué gracioso es él, pensé. Que Cristina Cifuentes será toda una estrella, vale, pero la luz que irradia Pradera no es menor, y también en lo más alto del firmamento mediático luce él. Que uno supiera se trataba ésta de la primera vez en que coincidían ambos en el estudio tras el grave accidente de ella. Cómo no recordar entonces el resplandeciente tuit que al efecto desplegó Pradera entonces, cuando el tremendo alcance del mismo no estaba claro:
     -“La vida de Cristina Cifuentes no corre peligro. Ojalá muchos madrileños pudieran decir lo mismo”.
     
   Se fue aquella misma noche Pradera a 13TV y depuso allí “… que Cristina Cifuentes es una persona muy agresiva, que ha generado mucho odio” y por ello dijo “humanamente comprender” el vendaval de odio que a través de Twitter la Izquierda Ultra desató, deseando a grito pelado la muerte de Cifuentes, como ya deseó a voces la aceleración mortal del cáncer que padeció Esperanza Aguirre. Ahondó días después sobre el tema en su blog el Artista arborescente:
     -“Es evidente que los miles de personas que han deseado, botella de champán en mano, que el ingreso hospitalario de Cifuentes –motivado, recordémoslo, por su propia imprudencia, culminara en su fallecimiento no estaban añorando la muerte de un ser humano, sino la desaparición de un torturador callejero”.
   
   Creo que rebrillan bien nítidas las lindezas que él le dedica, así como el fulgor –en tantas otras ocasiones aquilatado- de ese noble estilo humano, demasiado humano que en Pradera titila. Acaso un poco por todo esto tenía su “aquel” el televisivo encuentro, junto a varios comentaristas más, que a ambos reunía. ¿No le harías tú, lector, de haberte ocurrido eso a ti, al menos un par de consideraciones al Artista arborescente?
   
   Quizás no le apetezca a Cifuentes remover el asunto. Ignoro del todo, claro, sus motivos, o sus “intereses”, que diría Pradera. Ni la más mínima explicación ella le pidió, ni el menor comentario alusivo hicieron. De forma abracadabrante esa noche se sacó entonces de la manga Pradera un patético speech, del todo insólito en tan humanista persona, de repente en las antípodas de las masas indignadas situado, acerca de “las hostias como panes, a lo Chuck Norris, que en situaciones así debe repartir la Policía, mi policía”. Pues vaya, los finos valores que defiende aquí el Señorito progre, pensaba uno.

     
   Para compensar el número zarzuelero que se había marcado, Pradera depuso a continuación en vivo que “Ana Botella se piensa que Cristina Cifuentes es su chacha policial”, cruda imprecación contra la Alcaldesa madrileña ante la que Cifuentes, por la razón que fuera, por los “intereses” que fuera, que diría Pradera, no desplegó los labios. Pero es que antes Cristina Cifuentes había retuiteado a sus cincuenta y muchos mil seguidores en Twitter el tuit de Pradera que la anunciaba en el programa. Es decir, quiso Cifuentes que todos sus seguidores supieran la buena nueva de que en esa tele de esa guisa estelar así Pradera la presentaba. Cifuentes sabrá. Más que yo, de todas todas. Desde luego, ni en los mejores capítulos de La Casa de la Pradera pudo verse cosa igual, es todo lo que digo yo. 



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Madre mia madre mia. ¡ Qué cabeza tiene que tener este señor de la pradera ! Y pensar que el día que sin darme cuenta no le doy los buenos dias al vecino del segundo, me como la cabeza sobre qué pensará de mi.

misael.