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jueves, 10 de mayo de 2012

Victor y Ana... y el Banco de Sabadell


   
    No estoy seguro, lector, de que merezcan en cambio ese jubiloso manteo Víctor Manuel y Ana Belén, Supernumerarios patronos de la Ceja zetapeica de cuyo nombre no quieren ahora acordarse. Quizás les correspondiera mejor el manteo sanchopanzesco del Quijote de que te hablé. Protagonizan ahora los capitostes de la Alegría zetapeica el sofisticado spot de un banco.
    Es bien conocida la admiración que entre las gentes del mundo del Progreso despiertan los Bancos, directamente asimilados en su airado imaginario a la usura y a la codicia extremas. ¿No nos repiten acaso que NO es esto una democracia y que manda aquí quien manda, o sea, la Dictadura del Capital, es decir, de los Bancos opresores? Pues ahí tenemos a la Modélica Pareja por excelencia, a cambio de un estipendio cuya cuantía no alcanzo a ver, haciéndole la Publicidad a una de estas Instituciones de la avaricia, a quienes muchos culpan de estar en el origen de la brutal crisis que padecemos. ¿Le ocasionará este enjuague algún menoscabo en la colectiva adoración a nuestra ejemplar pareja? Lo dudo, pues gastan algunos una bula de inacabable indulgencia. Quisiera uno de mayor, de verdad, ser así.
   
    “Ellos, los enemigos, han construido durante años BANCOS, fortunas, edificios, tribunales, RELACIONES… “ decía el personaje de la novela del “realismo comunista” de Belén Gopegui que aquí te expuse, lector, y como si fuera adrede, precisamente “Relaciones” lleva por título la gigantesca campaña de publicidad emprendida por el citado banco. 
   La idea es transparente: se seleccionan exitosas parejas progresistas, socialmente admiradas, para que, en clave de diálogo documental,  nos revelen los secretos del mantenimiento de su relación, sugiriendo de paso con sutileza un similar trato, un similar éxito, un mismo buen rollo entre la Entidad y el potencial cliente. Que por ósmosis, la buena imagen de calidez y de humana cordialidad, de artística sensibilidad y avanzado pensar  que las estrellas difunden contamine y se traspase a la propia imagen corporativa del banco y quede así el espectador cautivado en el interior de ese inducido menage a trois. El negocio envuelto, bajo el diluvio de la que está ahora mismo cayendo fuera, entre las redes del pequeñoburgués sentimentalismo progresista, ¡oh, inagotable astucia del Capital! 
   
    Qué quedaría entonces, a la vista del spot, por concluir acerca de nuestra canónica pareja –a la que tantos muy sentidos avatares de nuestra misma existencia asociamos- salvo que son por supuesto adorables, encantadores, que se conservan ellos estupendos, que qué majetes y enrollados que los dos sin duda son. ¿Esforzarse acaso por establecer respecto a ellos alguna tímida distancia crítica y desenmascarar un poco el truco con que ellos y el Banco nos embaucan? Pero eso, el desentrañamiento del tramposo spot de marras lo dejo ya para mañana lector, que no quiero yo que las delicadas RELACIONES que a ti y a mí nos ligan sufran daño por causa de mi pesadez. Nos vemos entonces.




Post/post: gracias a . y a Beitavg por animarse a registrarse como seguidores del blog, y a Ocón, a Cesar, a Lobo Solitario, a Mamuma, a Trecce, a Alijodos por molestarse en dejarme sus razones y bloggear por tanto en mi compañía ayer, GRACIAS.

lunes, 7 de mayo de 2012

Guardiola ya no es lo que era


      
   Con el repleto graderío coreándole enfervorizado el nombre, a Pep Guardiola  sus  pupilos en señal de gratitud mantearon por los aires. Supongo que eso debe ser el Triunfo. También la ejemplar novela de Belén Gopegui sobre De la Vega viene a ser eso, un festivo manteo, en la preclara tradición comunista del culto a la personalidad del Amado Líder. Además que, por mucho que últimamente la Ciencia, como milagro de primavera le haya reverdecido la apariencia, acaso siga prefiriendo ella el manteo simbólico al real, no fuera a romperse, como el mismo Rey, en ese exceso del cuerpo arrojado a la gravedad  algún que otro astrágalo.
  
    De manera que quizás lo verdaderamente justo para restablecer el equilibrio tectónico de la Península Ibérica, ahora que Guardiola no tiene trabajo, sería  buscarle acomodo también a Pep en el Consejo de Estado, esa soberbia institución destinada a revolucionar con su tiki-taka leguleyo el futuro de nuestras mediocres existencias. Eso, investirle a Pep con los holgados ropones luctuosos y las níveas puñetas de los togados, hacerle allí un honroso sitio, entre De la Vega y el poético Contador de nubes que tanto también le admira.
   
    Cuando anunció Guardiola que se iba, que así lo había comunicado a sus mayores a principios de temporada, que por tanto era algo que tenía él ya más que decidido, como un rayo vallecano vinieron a mis mientes sus Conversaciones sobre el Futuro -patrocinadas por el noble Banco de Sabadell, pues gusta a este banco subvenir publicitariamente a humilde gente necesitada- con Fernando Trueba. Se empezaron a publicar los platónicos diálogos que entrambos trabaron en septiembre, es decir, allá cuando empezaba la Liga.
   
    Aventuraba allí Guardiola, a propósito de sus personales planes de futuro: “…Si no me quieren, me echarán y haré lo que salga”. Como si fuera él un indigente buscavidas de Dickens. Mentía Guardiola en todo: le quieren, sí, deseaban sus jefes a costa de lo que fuera su continuidad, sí, y hará ahora lo que a él le salga de su inteligencia, que no es poca. Igual se apunta también a un año de Cuentanubes, que debe ser esa profesión de provecho.
   Le propongo yo, una nada con un blog, o sea, una Nada, algo mejor: Pep, please, ingrésate en el Consejo de Estado, y entre aquellos genios prometeicos rodeado, haz allí de nuestro Futuro el mismo tiki-taka que en tu equipo jugando asombrara al mundo.



Post/post: gracias a Winnie0, a Juante, a NVBallesteros y a Pedro J Sabalete por dejarme sus comentarios y hacer así este blog, conmigo. GRACIAS
             

domingo, 6 de mayo de 2012

...Y De la Vega se pasó a la Revolución, según Gopegui


   
    Ocurre que, ante ese soviético plan, el Presidente Zapatero la defenestra. Se revuelve ella en el Discurso de despedida ante la prensa, ante el Pueblo: “Durante un tiempo el presidente se planteó la nacionalización, real, no parcial ni temporal, de las Cajas. Yo me ocupé de ese proyecto y hemos perdido… Se acaba de anunciar una privatización parcial de las cajas con fondos públicos… Para obtener esa victoria se han ejercido presiones miserables, juego sucio, violencia… Este gobierno (-de el de Zp habla-) solo imagina que cree sus razones, y cuando lo imagina, a veces solo hay cinismo… En nuestro país el espacio temporal de nuestras vidas es nuestro derecho a organizar un bienestar distinto y compartirlo… Ya mi voz y mis actos son como los suyos; junto a ustedes espero no ser cobarde ahora, y trabajar".
    
   Con ese vibrante alegato para la lucha en voz de la Heroína finaliza la novela de Belén Gopegui. ¡Cómo expresar el sobresalto que experimenté al coincidir mi lectura de la obra con la sensacional reaparición pública de la real De la Vega, un tanto irreal ahora ella, tras ser sometida a una muy revolucionaria, desde luego, facial operación de rejuvenecimiento. ¡La real De la Vega había optado por revolucionarse ella primero el careto, antes de emprender la colectiva revolución! ¿Qué pensaría Belén Gopegui al ver a su Emma Bovary reloaded, pensé yo? ¿Qué nuevo arreglito verbal habría ella elaborado para legitimar la nueva pasarela de su Heroína?
    
   Penúltima coda a esta fantástica interacción de realidad-ficción-realidad que se vuelve artificial-ficción que se torna real-ese emplasto de una y de otra ya indistinguible: hace unos días, como si en efecto, De la Vega hubiese leído –o le hubiesen soplado- la novela que a ella espiritualmente idealizaba y se sintiese en algo obligada por esa leyenda, salió a la pública palestra para con inflamada ira bramarle al mundo que… ¡las políticas de recortes ahora en boga son las mismas que llevaron a Hitler al Poder!  Al oírla, sobrecogido, caí: ¿Hitler? ¡igual que la histórica Dolores Ibarruri, la Pasionaria! Cierre del círculo, pensé. Uff, qué descanso al fin.
    
    Pero un último chivato aún me enervó: vale, mucho Hitler, sí, ¿por qué entonces los comunistas se aliaron con él para desencadenar la Segunda Guerra Mundial? Quizás Belén Gopegui en su próxima novela tenga a bien desentrañárnoslo, bajo el protectorado de una de esas editoriales de postín, multinacionales, yes.



Post/post: gracias a Hawai05, a Mónica, a Mamuma por no dejarme del todo a solas bloggeando ante el frío mundo y colaborar conmigo y hacer así ellos también este blog, GRACIAS .

sábado, 5 de mayo de 2012

Zapatero según De la Vega según Belén Gopegui



     
   Como corresponde al más genuino “realismo comunista”, el retrato que Gopegui –y ello si que es absolutamente sorprendente- pone en boca de esta imaginaria De la Vega acerca de los socialdemócratas, de Felipe González y de ¡Zapatero!  es del todo despiadado (y la misma realidad más morbo añadía a los pasajes, pues Gopegui firmó no hace tanto junto a la que luego sería ministra González Sinde el guión de una película, La suerte dormida, tras el cual correrían ambas pero que muy distinta, sí, suerte, qué fuerte):
  
    “Evocó reuniones de celebridades, periodistas de radiotelevisión, ferias de escritores, convenciones, en fin, de la Socialdemocracia: nos saludamos, sonreímos, estamos satisfechos de las cartas recibidas, estas reglas de juego nos parecen bien; llegado el momento, mataríamos, sí, mataríamos pero no para cambiarlas, sino para que todo siga como ahora… somos culpables, ¡la de cosas que hemos hecho y callado!” 

     Eso dice, lector. Pone Gopegui a De la Vega incluso espetándole al idolatrado Zapatero: “No es verdad que debido a la crisis estés haciendo una política alejada de tu ideología. No tienes ideología… El buen talante, los derechos civiles… son barniz, aderezos… Se trata de para quiénes gobernamos, y para qué. La ideología es eso. A ti y a mí, y a Felipe y los demás, nos dieron las respuestas y las aceptamos…No crees en lo que dices, solo te imaginas que lo crees”. 
 
    Pues, hecha una vez la autocrítica, estas a la vejez viruelas revolucionarias que a De la Vega -según Gopegui- asaltan, no hay ya quien las pare:
   “Ella trabajaba para aumentar el número de los no tenidos en cuenta, los no fantasmas. Tenía dudas de que quienes viniesen detrás quisieran hacer lo mismo… Si hubiese habido perfeccionistas como yo en cada tramo de las administraciones quizá el avión no hubiese explotado al aterrizar.”
   
    Le hace Gopegui fantasear también a De la Vega con la libertad que da el fracaso, el desquite que hace posible el mismo ante la supuesta vileza suprema de quienes la critican:
   “Montaré en mi escoba y me iré… Mirad, ahí va la Vice, dirán desde la calle, y yo daré ese gusto a los que me llaman arpía, mandril, lechuza, nigromántica. ¡Si ya lo decíamos nosotros: tras esa voz serena y esos colores en llamas había una mujer en el palo de una escoba!
   
    Y es que tiene ella ahora un plan: “la integración de las Cajas de Ahorro en un sistema de banca pública. Lo importante era reducir el poder económico y político del sector financiero que estaba empujando para desmantelar el Estado del Bienestar… convertir las Cajas en un punto de apoyo para la transformación social”. Como lo oyes, lector, las Cajas de Ahorro, quebradas y mangoneadas a placer por los políticos, convertidas aquí en el blitzkrieg de la Revolución... La paleolítica receta comunista de la nacionalización de la Banca, por otra parte, y la materialización del requetesobado mantra tan arraigado de aquí-el Capital-es-quien-manda-y-se-acabó-y-a -eso-lo-llaman-democracia. Hemos visto como por el forro de los morros llega la Kirchner y expropia una odiosa multinacional en un abrir y cerrar de bótox. Mas... ¿cómo hace Belén Gopegui en su novela reaccionar a Zapatero, ese soñador en las nubes, ante el plan soviético de su Delfina? Ven conmigo, mañana, lector, que ya te cuento.

Post/post: gracias a Lobo Solitario, a Mariola, a Winnie0, a Herep, a Cesar, a MAMUMA, a Trecce, a Zorrete Robert, a Mónica, a el Baúl de Anuki también, por dejarme sus sabrosas y muy pertinentes reflexiones y así bloggear, que es un poco como nadar en las frías aguas cibernéticas a mi lado, no tan frías así.GRACIAS.






viernes, 4 de mayo de 2012

De la Vega ya tiene quien la escriba


    



Terminé de leer el otro día una novela abracadabrante: “Acceso no autorizado”, de Belén Gopegui. La publica  una muy prestigiosa editorial multinacional, no en vano es su autora una de las escritoras más reconocidas por la Crítica tiempo ha. Es una ficción política en claves pretendidamente muy realistas cuyo personaje principal es la ex-vicepresidenta De la Vega durante los meses que antecedieron a su caída en desgracia en el gobierno de Zapatero. La introspección y la “proyección” idílicas que sobre De la Vega lleva a cabo Gopegui nos la presentan en la novela como una Pasionaria posmoderna que, en compañía de cuatro anónimos y heroicos hackers, pretende, antes de ser cesada, provocar un revolucionario golpe en el mundo de las finanzas que vuelque nuestro país por la bienaventurada senda del Comunismo.
    ¿Lo mejor de la novela? Para mí, los ramalazos líricos que muy de cuando en cuando salpican la escritura de Gopegui. ¿Lo más flojo? Su endeble trama argumental, que la hace en mi opinión de problemática verosimilitud. ¿Lo más interesante? Esta especie de cibernética Ibarruri encarnada en De la Vega que la autora, a la manera de Flaubert con la Bovary, hasta el colmo interioriza y eleva con vigor a muy sorprendentes altares.  
   
      Novela abracadabrante digo, porque al levantar el lector la vista y cotejar la distancia entre la realidad que sobre De la Vega la escritora propone y la que efectivamente llevó y lleva ésta a cabo, comodísimamente apalancada en el noble Consejo de Estado, quédase en efecto a cuadros. 
   Es “Acceso no autorizado” una novela “de tesis”, un preclaro exiemplo, diríamos, de “realismo comunista”, que la Autora, conocida defensora de la dictadura cubana y de las causas de la Izquierda más radical, no trata de ocultar: abundan esas formulaciones tan caras al imaginario izquierdista, entre apocalípticas y mesiánicas a la vez, cifradas alrededor de una dialéctica a muerte entre el noble Pueblo y el malvado Anti-pueblo, formado el Primero por la inmensa mayoría ciudadana y el Segundo por un puñado de obispos, banqueros y jerifaltes del PP dispuestos siempre a pisotear el cuello y la dignidad de los hombres y las mujeres trabajadores y trabajadoras.
   
    Veámoslo: “hay verdades que se producen en el tiempo: si alguien levantara una plataforma, un puente, el impulso te permitirá llegar allí… el deseo de que el propio paso por la vida no arrastrara rendición ni lágrimas… también lo insignificante se organiza y deja de serlo. Al fin y al cabo ser comunista es eso, organizar la insignificancia… un instinto de dignidad, nuestro partido creyó alguna vez en él… el mundo se viene abajo… he pasado muchos años tratando de averiguar cómo pensáis los ricos, para llegar a la pobre conclusión de que los ricos no pensáis. No os hace falta… Ellos, los enemigos, han construido durante años bancos, fortunas, edificios, tribunales, relaciones, armas, leyes, tendidos de cables. Una información divulgada a tiempo con la tecnología adecuada puede destruir alguna de esas relaciones, quizá alguna de esas fortunas… Cuando no hay lucha, ¿hay vida? Otros contestarían que sí, pero tú te rebelarías”.  Pasajes  de este corte una y otra vez pueblan la novela.

    Ahora que, los diálogos y tesituras que Gopegui imagina entre Zapatero y De la Vega son de toma pan y moja ... eso, lector, mójalos mañana aquí conmigo, que no quiero más ya abusar de tí por hoy.



Post/post: gracias a Metamorfosis, a Lobo Solitario, a disdier, a Tini, a Trecce, a Juante, a WinnieO, a Tío Chinto de Couzadorio, a Maribeluca, a jescriban, a Belkys Pulido por dejarme su reflexión, el impagable aliento de su buena compañía ayer a mi lado, bloggeando. GRACIAS