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martes, 3 de diciembre de 2013

El Dilema de Zapatero, 600 días y 2001 noches (Poessía 60)

   

   

   Va, lector, que llegan Christmas, que estamos en adviento, canta, canta aunque sea sólo esta vez conmigo, plis, dale al video, que le he hecho yo unos arreglitos por la gloria de Sabina  a “El dilema” de Zapatero, a ver si además de ripiosos y amorosos  te parecen estos retales enjundiosos. Van:


Lo nuestro duró
lo que dura una llamada de Obama
no veas qué horror,
la Merkel otrosí
me estrelló palabrotas teutonas
ay pobre de mí
De pronto me vi
con mis mallas aquellas
temblando, ante un túnel muy negro
Me dejó un memorial con agravios
la hiel en los labios
y de punta los pelos.

Tenían razón
mis distantes
en eso de que antes
el peor era yo,
sin una excepción
esta vez
supliqué y supliqué a la frau Merkel…
y ella pasó.
Así que colgó,
me dejó el talante
en los huesos
y yo de cuclillas
desde Berlín
notándome tieso
me lanzó dos siesos
por ser maletilla.

Y regresé
a la maldición
de la fea economía
a ovidarme ya
de mi parva poesía
de las chorraditas
que se me ocurrían…
y por corredores
de  Moncloa mía
ajustando las cuentas
de tanto derroche
de tanto guirlache
tanta monería,
volviéndome cuerdo
recortando
dispendios sin medida
hice, poco a poco,
lo que Ángela quería.

Y eso que yo
para no incordiar con
cardos a De la Vega
para no asustarla
con mi ordalía
de pensiones frías,
y algunas cesantías…
para no amargarla
con ahorradurías
ni ser el pelele
del que todos rían
esa cofradía
que sale en la tele,
tanto la quería
que me llevó conseguir olvidarla
seiscientos días
y dosmiliuna noches.

Dijo la Vice adiós,
su portazo atronó
como grito doliente por suma traición,
me temo que así
protestaba con ese quejido
Teresa de mí.
Te pido perdón, yo te pido perdón
¿no ves qué? esto se ha de olvidar
a quién ya le importa…
siempre hubo excusa muy pronta
la lengua muy longa
y la memoria corta.

Se restauró
como se restauran
los caretos viejos,
se planchó la cara
se plisó el entrecejo
linda ante el espejo
niña con atajo…
y fuimos togados
por nobles salones
Consejo de Estado
que hasta el encargado
medio alelado
nos dio bendiciones.

Qué dilema tan grande
negaría yo mi juramento
en el mismo momento
que  Merkel lo mande.
Y eso que yo,
para no incordiar

con cardos a De la Vega…  

viernes, 3 de agosto de 2012

Néctares ambiguos de la Noche


  
    La aparición resultó del todo providencial. Le brillaban de éxito renovado los ojos a aquel fulano. Hasta se relamía de inminencias el muy cabrón. Olvidó, por supuesto, nuestra pendencia. Volvió a colocarme el brazo velludo y chorreante sobre los hombros, como si nada hubiera alterado su lección magistral:
    
    -Verás, amigo, para estos casos tengo yo… el Cialis (o algo así me pareció oírle a aquel elemento radiactivo) nada que ver con el Viagra, mucho mejor, y sin efectos secundarios, pero… (y aquí levantó el índice ante mí, como si ahora fuera él el inolvidable Juncal y yo el pupilo aquel que le limpiaba las botas) … ni se te ocurra tomarte la pastilla entera, sólo la mitad, ¿me entiendes?, con la mitad te vale, y máximo un cubata, te la tomas media hora antes y… funcionas, vaya que si funcionas… la última vez estuve así cuatro horas follándome a una chavala como si ná… (y como le pusiera yo entonces a lo que contaba inequívocos ojos de admiración, remató la faena)… coño, hasta al día siguiente me rocé sin querer con la puerta y ya estaba otra vez empalmao como un toro, que hasta yo mismo me decía… pedazo rabo que tengo, …la hostia, tío, funciona que te cagas.   
  
   Bueno, regresó justo entonces el conocido del principio, contento también él. Volvieron a poner el Pan pan panamericano de nuevo. Me trajo esa música, claro, el recuerdo fulminante otra vez, de Leire Pajín, de De la Vega, de Maputo, de la eterna juventud, de los sueños cumplidos y de los otros, como los sucesivos convoyes de un tren a toda pastilla delante de mí, con su mismo traqueteo. Miré a mi alrededor. Todo el Antro bailoteaba como una marabunta discretamente posesa. Pretendí adrede que allí mismo me invadiera una suerte de vago impulso hacia una abstracta fraternidad universal. Apuré el gin-tonic. Hice un poco el cabra en la pista junto a aquellos dos conocidos y me despedí de ellos con soberbia mueca de pulgares.
   
    Caminé un rato luego hacia el coche, simulándome a mí mismo que aspiraba a fondo todos los néctares ambiguos de la noche y que contemplaba ensimismado el brillo desolado de las estrellas. Bah, aquella camiseta de colorines seguía pareciéndome horrorosa.


Post/post: gracias a Kayla, a Mónica, y a NVBallesteros, por sentir y pensar el relato conmigo, por bloggear ayer a mi lado. GRACIAS.

martes, 31 de julio de 2012

¿Tina Turner o Beyoncé en el Antro?


     
    Pasó delante de mí una mujer negra de muy exuberantes formas, que parecía llevar una luna menguante tumbada sobre la boca. Vestía un ceñido modelito en tonos atigrados. ¿Tina Turner reloaded, acaso Beyoncé? Pasó. Como Leire, como tú, como yo. Pasó. Vi de lejos entonces, acercándose hacia mí,  a un conocido. Chocamos las palas como pivots de la NBA.
   Venía con otro tío, por las trazas cincuentón y renacuajo como yo. Sólo que, donde yo llevaba una convencional camisa azul a rayas, el colega se lucía con una camiseta de lisérgicos colorines sobre el serranote tronco abombada. Como si le acabaran de estampar sobre el pecho y a manguerazos no menos de quince kilos de pintura de unos colores vivísimos y como vomitados unos contra otros.  Desde luego, pensé, este tío las deslumbra. Me lo presentó el conocido y, no me digas cómo lector, pero  con ceremonial de auténticos negratas del Bronx ahora, de cuando el Bronx era el Bronx, puños con puños, pulgares con pulgares enganchados, dientes relucientes enfrentados, allí mismo aquel fulano y yo nos saludamos. Joder, ni que fuéramos a traficar material con otra banda.
     
   El conocido pronto se esfumó, y quedamos el cincuentón de la camiseta rabiosa y yo, mano a mano allí. Empezamos a voces, pese a estar al lado el uno del otro, a chamullar. Ponían cosas de Shakira, de JiLo, la Danza Kuduro esa de los eggs, y por ahí. O le caí bien o es que aquel hombre sentíase entre aquel gentío también muy solo. Con ademán señorial, más allá de su camiseta espantosa, me pasó la mano por el hombro mientras me impartía las claves para sobrevivir en el Antro, aunque a duras penas podía oírle yo. Qué quieres, debíamos de lejos parecer los modernos Stevens y su Lord Darlington en Lo que queda del día.
    Por dármelas de listo, colocando los brazos y el cuello serviciales, como a Anthony Hopkins le había visto yo hacer, le hablé yo de la increíble mujer negra, que ahora bailaba desmelenada hacia el centro de la pista. La enfocó de lejos con la visual… y nada, que abriéndose paso entre la cohorte de bailongos adoradores que en círculos la rondaba, el galáctico cincuentón al lado de aquella Reina de Saba que se plantó. Tuvo ya su mérito el alcanzar aquella cercanía, pues hubo de deslizarse entre y ganarle el sitio a muy modélicos guaperas. Para mí que los cegaba por un segundo con los destellos chisporroteantes de su camiseta y con destreza de alero por ahí que se les colaba.
     
    No habráse visto otra vez una pareja más disímil bailoteando tan próximos,  orientados el cuerpo de uno hacia el del otro. ¿Recuerdas a De la Vega cuando el sarao aquel de Maputo? Más o menos, así. A veces el cincuentón, que era un poco saltimbanqui, parecía de lejos sólo el camafeo resultón que la negraza imponente estuviera en su danza bamboleando, pero es lo cierto que ella lo miraba, abría mucho los ojos,  y se sonreía sin dejar de contonearse. Se cortaban allí las miradas de envidia con que los irresistibles guaperas atravesaban al cincuentón bailarín. Bravo, mi Señor, jaléabale yo en cambio mentalmente desde lejos. 
      Hasta que aquella exuberante mujer negra de improviso...


CONTINUARÁ, amable lector, mañana, que no deseo ya fatigarte más por hoy con esta mía danza. Gracias a Juan Carlos, a Anónimo, a Kayla, a Paloma, a Mónica, a BNBallesteros por entrar en el Antro, eso es, párrafo a párrafo conmigo, pot bloggear ayer a mi lado. GRACIAS.

  
 

lunes, 7 de mayo de 2012

Guardiola ya no es lo que era


      
   Con el repleto graderío coreándole enfervorizado el nombre, a Pep Guardiola  sus  pupilos en señal de gratitud mantearon por los aires. Supongo que eso debe ser el Triunfo. También la ejemplar novela de Belén Gopegui sobre De la Vega viene a ser eso, un festivo manteo, en la preclara tradición comunista del culto a la personalidad del Amado Líder. Además que, por mucho que últimamente la Ciencia, como milagro de primavera le haya reverdecido la apariencia, acaso siga prefiriendo ella el manteo simbólico al real, no fuera a romperse, como el mismo Rey, en ese exceso del cuerpo arrojado a la gravedad  algún que otro astrágalo.
  
    De manera que quizás lo verdaderamente justo para restablecer el equilibrio tectónico de la Península Ibérica, ahora que Guardiola no tiene trabajo, sería  buscarle acomodo también a Pep en el Consejo de Estado, esa soberbia institución destinada a revolucionar con su tiki-taka leguleyo el futuro de nuestras mediocres existencias. Eso, investirle a Pep con los holgados ropones luctuosos y las níveas puñetas de los togados, hacerle allí un honroso sitio, entre De la Vega y el poético Contador de nubes que tanto también le admira.
   
    Cuando anunció Guardiola que se iba, que así lo había comunicado a sus mayores a principios de temporada, que por tanto era algo que tenía él ya más que decidido, como un rayo vallecano vinieron a mis mientes sus Conversaciones sobre el Futuro -patrocinadas por el noble Banco de Sabadell, pues gusta a este banco subvenir publicitariamente a humilde gente necesitada- con Fernando Trueba. Se empezaron a publicar los platónicos diálogos que entrambos trabaron en septiembre, es decir, allá cuando empezaba la Liga.
   
    Aventuraba allí Guardiola, a propósito de sus personales planes de futuro: “…Si no me quieren, me echarán y haré lo que salga”. Como si fuera él un indigente buscavidas de Dickens. Mentía Guardiola en todo: le quieren, sí, deseaban sus jefes a costa de lo que fuera su continuidad, sí, y hará ahora lo que a él le salga de su inteligencia, que no es poca. Igual se apunta también a un año de Cuentanubes, que debe ser esa profesión de provecho.
   Le propongo yo, una nada con un blog, o sea, una Nada, algo mejor: Pep, please, ingrésate en el Consejo de Estado, y entre aquellos genios prometeicos rodeado, haz allí de nuestro Futuro el mismo tiki-taka que en tu equipo jugando asombrara al mundo.



Post/post: gracias a Winnie0, a Juante, a NVBallesteros y a Pedro J Sabalete por dejarme sus comentarios y hacer así este blog, conmigo. GRACIAS
             

domingo, 6 de mayo de 2012

...Y De la Vega se pasó a la Revolución, según Gopegui


   
    Ocurre que, ante ese soviético plan, el Presidente Zapatero la defenestra. Se revuelve ella en el Discurso de despedida ante la prensa, ante el Pueblo: “Durante un tiempo el presidente se planteó la nacionalización, real, no parcial ni temporal, de las Cajas. Yo me ocupé de ese proyecto y hemos perdido… Se acaba de anunciar una privatización parcial de las cajas con fondos públicos… Para obtener esa victoria se han ejercido presiones miserables, juego sucio, violencia… Este gobierno (-de el de Zp habla-) solo imagina que cree sus razones, y cuando lo imagina, a veces solo hay cinismo… En nuestro país el espacio temporal de nuestras vidas es nuestro derecho a organizar un bienestar distinto y compartirlo… Ya mi voz y mis actos son como los suyos; junto a ustedes espero no ser cobarde ahora, y trabajar".
    
   Con ese vibrante alegato para la lucha en voz de la Heroína finaliza la novela de Belén Gopegui. ¡Cómo expresar el sobresalto que experimenté al coincidir mi lectura de la obra con la sensacional reaparición pública de la real De la Vega, un tanto irreal ahora ella, tras ser sometida a una muy revolucionaria, desde luego, facial operación de rejuvenecimiento. ¡La real De la Vega había optado por revolucionarse ella primero el careto, antes de emprender la colectiva revolución! ¿Qué pensaría Belén Gopegui al ver a su Emma Bovary reloaded, pensé yo? ¿Qué nuevo arreglito verbal habría ella elaborado para legitimar la nueva pasarela de su Heroína?
    
   Penúltima coda a esta fantástica interacción de realidad-ficción-realidad que se vuelve artificial-ficción que se torna real-ese emplasto de una y de otra ya indistinguible: hace unos días, como si en efecto, De la Vega hubiese leído –o le hubiesen soplado- la novela que a ella espiritualmente idealizaba y se sintiese en algo obligada por esa leyenda, salió a la pública palestra para con inflamada ira bramarle al mundo que… ¡las políticas de recortes ahora en boga son las mismas que llevaron a Hitler al Poder!  Al oírla, sobrecogido, caí: ¿Hitler? ¡igual que la histórica Dolores Ibarruri, la Pasionaria! Cierre del círculo, pensé. Uff, qué descanso al fin.
    
    Pero un último chivato aún me enervó: vale, mucho Hitler, sí, ¿por qué entonces los comunistas se aliaron con él para desencadenar la Segunda Guerra Mundial? Quizás Belén Gopegui en su próxima novela tenga a bien desentrañárnoslo, bajo el protectorado de una de esas editoriales de postín, multinacionales, yes.



Post/post: gracias a Hawai05, a Mónica, a Mamuma por no dejarme del todo a solas bloggeando ante el frío mundo y colaborar conmigo y hacer así ellos también este blog, GRACIAS .

sábado, 5 de mayo de 2012

Zapatero según De la Vega según Belén Gopegui



     
   Como corresponde al más genuino “realismo comunista”, el retrato que Gopegui –y ello si que es absolutamente sorprendente- pone en boca de esta imaginaria De la Vega acerca de los socialdemócratas, de Felipe González y de ¡Zapatero!  es del todo despiadado (y la misma realidad más morbo añadía a los pasajes, pues Gopegui firmó no hace tanto junto a la que luego sería ministra González Sinde el guión de una película, La suerte dormida, tras el cual correrían ambas pero que muy distinta, sí, suerte, qué fuerte):
  
    “Evocó reuniones de celebridades, periodistas de radiotelevisión, ferias de escritores, convenciones, en fin, de la Socialdemocracia: nos saludamos, sonreímos, estamos satisfechos de las cartas recibidas, estas reglas de juego nos parecen bien; llegado el momento, mataríamos, sí, mataríamos pero no para cambiarlas, sino para que todo siga como ahora… somos culpables, ¡la de cosas que hemos hecho y callado!” 

     Eso dice, lector. Pone Gopegui a De la Vega incluso espetándole al idolatrado Zapatero: “No es verdad que debido a la crisis estés haciendo una política alejada de tu ideología. No tienes ideología… El buen talante, los derechos civiles… son barniz, aderezos… Se trata de para quiénes gobernamos, y para qué. La ideología es eso. A ti y a mí, y a Felipe y los demás, nos dieron las respuestas y las aceptamos…No crees en lo que dices, solo te imaginas que lo crees”. 
 
    Pues, hecha una vez la autocrítica, estas a la vejez viruelas revolucionarias que a De la Vega -según Gopegui- asaltan, no hay ya quien las pare:
   “Ella trabajaba para aumentar el número de los no tenidos en cuenta, los no fantasmas. Tenía dudas de que quienes viniesen detrás quisieran hacer lo mismo… Si hubiese habido perfeccionistas como yo en cada tramo de las administraciones quizá el avión no hubiese explotado al aterrizar.”
   
    Le hace Gopegui fantasear también a De la Vega con la libertad que da el fracaso, el desquite que hace posible el mismo ante la supuesta vileza suprema de quienes la critican:
   “Montaré en mi escoba y me iré… Mirad, ahí va la Vice, dirán desde la calle, y yo daré ese gusto a los que me llaman arpía, mandril, lechuza, nigromántica. ¡Si ya lo decíamos nosotros: tras esa voz serena y esos colores en llamas había una mujer en el palo de una escoba!
   
    Y es que tiene ella ahora un plan: “la integración de las Cajas de Ahorro en un sistema de banca pública. Lo importante era reducir el poder económico y político del sector financiero que estaba empujando para desmantelar el Estado del Bienestar… convertir las Cajas en un punto de apoyo para la transformación social”. Como lo oyes, lector, las Cajas de Ahorro, quebradas y mangoneadas a placer por los políticos, convertidas aquí en el blitzkrieg de la Revolución... La paleolítica receta comunista de la nacionalización de la Banca, por otra parte, y la materialización del requetesobado mantra tan arraigado de aquí-el Capital-es-quien-manda-y-se-acabó-y-a -eso-lo-llaman-democracia. Hemos visto como por el forro de los morros llega la Kirchner y expropia una odiosa multinacional en un abrir y cerrar de bótox. Mas... ¿cómo hace Belén Gopegui en su novela reaccionar a Zapatero, ese soñador en las nubes, ante el plan soviético de su Delfina? Ven conmigo, mañana, lector, que ya te cuento.

Post/post: gracias a Lobo Solitario, a Mariola, a Winnie0, a Herep, a Cesar, a MAMUMA, a Trecce, a Zorrete Robert, a Mónica, a el Baúl de Anuki también, por dejarme sus sabrosas y muy pertinentes reflexiones y así bloggear, que es un poco como nadar en las frías aguas cibernéticas a mi lado, no tan frías así.GRACIAS.