
Va, lector, que llegan Christmas,
que estamos en adviento, canta, canta aunque sea sólo esta vez conmigo, plis, dale
al video, que le he hecho yo unos arreglitos por la gloria de Sabina a “El
dilema” de Zapatero, a ver si
además de ripiosos y amorosos te parecen
estos retales enjundiosos. Van:
Lo nuestro duró
lo que dura una llamada de Obama
no veas qué horror,
la Merkel otrosí
me estrelló palabrotas teutonas
ay pobre de mí
De pronto me vi
con mis mallas aquellas
temblando, ante un túnel muy negro
Me dejó un memorial con agravios
la hiel en los labios
y de punta los pelos.
Tenían razón
mis distantes
en eso de que antes
el peor era yo,
sin una excepción
esta vez
supliqué y supliqué a la frau Merkel…
y ella pasó.
Así que colgó,
me dejó el talante
en los huesos
y yo de cuclillas
desde Berlín
notándome tieso
me lanzó dos siesos
por ser maletilla.
Y regresé
a la maldición
de la fea economía
a ovidarme ya
de mi parva poesía
de las chorraditas
que se me ocurrían…
y por corredores
de Moncloa mía
ajustando las cuentas
de tanto derroche
de tanto guirlache
tanta monería,
volviéndome cuerdo
recortando
dispendios sin medida
hice, poco a poco,
lo que Ángela quería.
Y eso que yo
para no incordiar con
cardos a De la Vega
para no asustarla
con mi ordalía
de pensiones frías,
y algunas cesantías…
para no amargarla
con ahorradurías
ni ser el pelele
del que todos rían
esa cofradía
que sale en la tele,
tanto la quería
que me llevó conseguir olvidarla
seiscientos días
y dosmiliuna noches.
Dijo la Vice adiós,
su portazo atronó
como grito doliente por suma
traición,
me temo que así
protestaba con ese quejido
Teresa de mí.
Te pido perdón, yo te pido perdón
¿no ves qué? esto se ha de olvidar
a quién ya le importa…
siempre hubo excusa muy pronta
la lengua muy longa
y la memoria corta.
Se restauró
como se restauran
los caretos viejos,
se planchó la cara
se plisó el entrecejo
linda ante el espejo
niña con atajo…
y fuimos togados
por nobles salones
Consejo de Estado
que hasta el encargado
medio alelado
nos dio bendiciones.
Qué dilema tan grande
negaría yo mi juramento
en el mismo momento
que
Merkel lo mande.
Y eso que yo,
para no incordiar
con cardos a De la Vega…






