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viernes, 2 de marzo de 2012

Juan Luis Cebrián y el Circo du Soleil




   Glosábamos antesdeayer el abucheo que bajo las lonas del Circo Price, por mor de sus desorbitados ingresos, abatióse por sorpresa sobre Rodrigo Rato. Siempre que uno ante el público se expone, y más con el vendaval que por doquier ahora brama, se afronta un riesgo. Por eso los más espabilados artistas, mientras cruje el diluvio, apenas exponen el tipo, y como el The Artist de ayer, a la chita callando borran las trazas de sus malabares.
   
  Pues, enorme truco ha de ser por fuerza el que mientras una empresa, con el nombre de PRISA,  anuncia pérdidas de 450 millones, su Consejero Delegado, Don Juan Luis Cebrián, de la Real Academia miembro también, hale hop, levántase ingresos en ese mismo año por importe de… ¡8,2 millones de euros! ¿Qué clase de malvado Capitalismo es el que en estos aciagos tiempos florece?
   
    Habrá que convenir entonces en que es el arte de Cebrián (y también el del Circo que a él le cobija) más del triple de bueno que el de Rato, valorado éste en 2,3 millones, oh, ínclitos dígitos supercalifragilísticos. Mucho más incluso, si consideramos que ni siquiera abucheo del respetable –con lo mucho que esos desaires al cabo minan la salud y la autoestima del artista- hubo sobre lo suyo de soportar Cebrián, que como es de la Real de la Lengua él, algún vocablo podría acuñarle a su diestro proceder, pues el de “cebrianada” resulta demasiado obvio para tan fino ingenio.  
   
   La noticia en sí, el abultado parné que sobre sí atesora Cebrián, histórico director y cerebro ideólogo del bienpensante periódico de la Progresía, como los más genuinos números circenses, sumergen al espectador en una misteriosa melancolía: ¡no habremos leído veces en EL PAÍS severas condenas de los avaros mercaderes y desabridas imprecaciones contra la rapacidad de las clases dirigentes!. Tampoco en asunto de la memoria histórica en el caso de Cebrián deba incluso Garzón  mucho investigar, si de no importunar al Señor Consejero Delegado se trata. ¿Le costarán al menos este numerito y estos dorados numeritos  a Cebrián, a su longa Fortuna, a su poderosa Prisa, soportar alguna incomodidad personal, alguna manifestación de protesta en su contra de parte de los idealistas Indignados? Sospecho que no, y es que el arte de algunos nigromantes es en verdad excelso… y hasta espiralidoso.