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martes, 7 de octubre de 2014

Y de repente, Karmele Marchante



   Tras la pública llamada del Líder de la Oposición Socialista al espacio Rey de la Telebasura, ahora los cabecillas pensantes de la intentona separatista catalana utilizan a una de las Musas Averiadas de esa Mugre Televisada como principal reclamo de su intimidatoria campaña del puerta a puerta: le voilá Karmele Marchante, tan cargante, marchante ahora de Mas&Junquera, genio y figura del Oasis por venir. Es la apoteosis de la Telebasura.
      
   No es banal, repitámoslo, en modo alguno el numerito: el que antes que a Intelectuales que merezcan ese nombre, la Política recurra a los Figurantes de la Telebasura, para buscar en ellos la legitimación simbólica y popular –por contagio de su dudoso carisma entre el Pueblo- de su Discurso, me parece el más nítido síntoma de la regresión cultural que vivimos, -Sociedades de la Telebasura- la mejor expresión del aire y del “anti-espíritu” de estos tiempos pútridos y mefíticos. Se convierte así la Telebasura, repárese, en la Instancia Legitimadora Clave del meollo y del entramado social.

     
   Por lo demás convendría recordar una de las generales de la ley: Democracia es que llamen a tu casa temprano… y que sea el lechero. Dudosa Democracia es que llamen… y sea Karmele Marchante, esa feriante. Como cantábamos in illo témpore: pum, pum, quién es,  Karmele Marchanteee... abre la muralla (del Oasis), al corazón de la Telebasura, abre la muralla, al diente de la serpiente cierra la muralla y así en el Oasis. Eso de ir casa por casa atornillando e intimidando al personal, máxime si es en un territorio reducido, es una presión intolerable que debería estar prohibida por ley. ¿Si están tan seguros de la aplastante Voluntad del Pueblo, por qué tienen que ir los separatistas –¡también una Consejera de Mas en persona!- uno a uno peinándose a los ciudadanos? Que además sea Karmele Marchante, pertrechada con la mandanga separatista, a quien te encuentres aporreando la puerta de tu casa… es que te aterroriza… doblemente. 




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

martes, 30 de septiembre de 2014

El PSOE a Jorge Javier T5, Sálvame, soy un náufrago



   Que nada menos que el flamante Líder de la Oposición en persona, en una calculadísima operación de Comunicación Política, en horario principal irrumpa en el espacio por antonomasia Rey de la Telebasura supone desde luego todo un Hito… para la mugrienta Telebasura. El “homo gañanis”, el Reinado de la Mugre y las Sociedades de la Telebasura escalan un peldaño más en su penosa consolidación como categorías esenciales a la hora de caracterizar el momento presente.
   
   Si cuando Belén Esteban, “Princesa del Pueblo”, fue oficialmente invitada a saludar a los Príncipes en oficial sarao de Palacio, y así juntos e iguales se retrataron, cabía con ello hablar de entronización de la Telebasura (reconocida su respetabilidad social), el numerito  de Pedro Sánchez, por iniciativa propia acudiendo a ella, aún más alto la encumbra: supone el conferir a la Telebasura el papel clave de Suprema Instancia Legitimante del discurso político. Certificación también, una más, de la nítida regresión cultural: hubo un tiempo en que los responsables políticos, para ganarse respeto y prestigio sociales, acudían a programas de libros.
     
   Se deduce que no deben irle muy bien los sondeos al PSOE para embarcarse en esta estrepitosa estrategia comunicacional, pues nada en el perfil de Pedro Sánchez hacía presagiar semejante show. Es tal el Vértigo socialista ante el fantasma rampante de un tal Pablo Iglesias –que tiene ya guasa la coincidencia del nombre con el del Santo Fundador- que incluso el muy serio Líder socialista, más en James Stewart que en Marlon Brando ahora haya decidido abrazarse a la dudosa femme fatale Kim Novak que en este patético remake representa el multimillonario y exitosísimo Jorge Javier Vázquez.
     
   Está luego lo cuasi pornográfico del happening en sí. En el principio, con motivo (¡¡) del Toro de la Vega, el gran Jorge Javier tiene a bien anunciar en directo a su millonaria audiencia que ya no iba a volver él a votar al PSOE en su pura vida. Entonces va el Líder del PSOE, agarra el móvil y llama al particular de Jorge Javier (Se ve que tiene su número, claro). Que si nunca le van a ver a él en una corrida de toros, que si una ley de protección a los animales. (¿Así se deciden las cosas en el PSOE?). El presentador y los colaboradores muéstranse ahora muy contentos y satisfechos porque el Sec Gral les haya “honrado” (nunca más atinada una expresión, les ha proporcionado reconocimiento, les ha investido de dignidades) con su llamada.
   
   Bueno, hasta tal punto ha resultado providencial la llamada que, para pasmo de todos, el gran Jorge Javier reconoce allí mismo que YA se ha reconciliado con el Partido… y que ahora sí que les votará en las próximas elecciones. Plas, plas, plas. Más el soberbio colofón que el Gran Comunicador a la cosa le pone, con el descarado cinismo tan propio de estos tiempos:
   “… Pedro, te invito… yo tengo un Sálvame Deluxe con un polígrafo que lo hace Conchita… Bueno, no te preocupes que ahora que ya tengo tu teléfono te llamo y si quieres montamos lo que quieras; que tienes los programas a tu disposición… No, no, escucha, que no te dejaría yo venir al polígrafo. Bueno, escucha, si vienes, lo amañamos”.

   Y así, evitando mirar hacia abajo, quedaron semi-enganchados esos James Stewart y Kim Novak del momento. Miseria de la Política… y Política de la Miseria. ¿Y la Telebasura? De zurullo en zurullo hasta el Zurullo Final, oiga, que está que se sale.





(Termina Septiembre, lector. ¿Te gustó la melodía que, músico ambulante de la Ciberesfera, desenvolví durante este mes? ¿Me crees merecedor entonces de que me pidas tú mi libro? Gracias de corazón al puñado de valientes que así lo habéis hecho, por, sin conocerme en persona, valorar e impulsar mi trabajo y mi escritura, por dar alas a este blog, tan importante para mí.)


     

lunes, 28 de julio de 2014

El curso en que amamos a Lydia Lozano



   
   
   Hondos arcanos del Internete, que encierran el mismo  insondable misterio de las estrellas, pues la Ciberesfera así de mágica a veces es: el pasado martes 22, ve tú a saber pur qué, de ser cierta la información que a los blogueros globeros nos proporciona Blogger,  una inusual muchedumbre desbordó de golpe la estancia de este blog, quiero creer que para leer con apasionado interés este post mío del 17-1-2011, hasta el punto de obtener ese día el muá uno de los mejores registros de visitas en estos casi cuatro años ya de dale-que-te-pego al blog.
   Lo comparto contigo lector, primero, por presumir de los tesoros que el fondo de este blog oculta, en parte también por tenerte al corriente de su trasfondo, y en parte por pura superstición de escritor fracasati que a todo se agarra, sí,  y si como se dice, dinero llama a dinero, por qué no lectores habrían de llamar a lectores, y yaque… por qué no  habrían de llamar éstos a fervientes solicitadores del mío pobre libro. Quimeras de anónimo escritor, dirás, no sin razón. Redunda además mi texto en un lance autobiográfico muy querido para mí, que también a uno mismo, Proust venido a ná, complace mucho el recrearlo. Va:

   Querida Lydia:
      Es seguro que para nada te acordarás de mí y que menos aún que nada te dirá mi nombre. “Jo-se-An-to-nio-del-po-zo, y éste quién cuyóns es”. Es lógico. Si pasamos aquella vez más de un año entre cuatro paredes juntos -aunque no revueltos, aclarémoslo de inmediato, no vaya esto por estratosférica carambola a caer en manos de la Gemio y te la líe ella parda- y ni siquiera entonces advertiste mi penosa presencia,  cómo habrías ahora, encaramada a la espiral de tu enorme éxito, ya toda una reina del periodismo y de la televisión, reparar en un blog inmundo de este inframundo, por mucho que en las estrellas ciberesféricas pretendamos los bloggeros residir. Y sin embargo, Lydia, cruzo los dedos porque una extravagante conjunción de asteroides y demás cuerpos celestes, la más fantástica que se diera nunca, hiciera posible que esta carta llegara a tus manos. Leerías entonces esto que ahora mismo estoy escribiéndote: ¿te acuerdas, Lydia, de aquella encrucijada en la que yo tanto te ayudé? He pensado que quizás estés ahora tú en condiciones de devolverme aquel favor. No hay más que verte en la pantalla, siempre dispuesta a colaborar en las más benéficas causas de los desfavorecidos por la Fortuna, o sea, para qué irse más lejos, yo mismo con mi triste mecanismo, Lydia.
     
   Sí, seguro que de sobra habrás ya caído: yo, mejor dicho, la torva sombra que me constituye, estudié contigo durante los dos primeros años de la carrera en la Complutense madrileña. La mayoría de los que entonces eran mis compañeros más cercanos han acabado de funcionarios, y cuando de Pascuas a Ramos nos juntamos en tabernones rústicos llenos de humo de Legazpi y por ahí, para ponerle algo de brillo a nuestras rutinarias existencias te rememoramos todos en muy similares términos: es que Lydia, y sus  amiguitas, es que se veía ya… Lydia era otra cosa, joder. Tendrías que ver, Lydia, cómo entonces por un momento fulguran esos mustios semblantes, como si el mismísimo pincel de Velázquez,de bruces ya en el túnel del tiempo, tuviera que venir quinientos años después a pintarnos de nuevo, contagiándonos todos un poco vicariamente de tu triunfo. Chocamos siempre los vasos de cerveza rubia bien altos en tu honor, como en la polka de la cerveza, aquella del año la polka, claro. Brindo a solas yo ahora porque sea capaz esta misiva, impropia en extensión para la ley de hierro del Internet, I know, de atraparte en los efluvios de su seducción, y que no puedas soltarte de ella hasta el mismo punto final. Me va tanto en ello. Al fin y al cabo versa la misma sobre todo de ti, de refilón de mí, de soslayo un poco de los secretos y mentiras de todos, creo.
    
     Y es que,  acaso para la clase entera, desde luego para nosotros lo eras en aquel año de gracia, en efecto, eras otra cosa, eras… el glamour personificado, que me parece que entonces ni conocíamos esa palabra. Pero al lado de nuestras pellizas que debían oler a establo, de nuestra ropa de baratillo y sin gusto, de los trasquilones de las crenchas infames que gastábamos, venga a fumar Ducados todos como condenados en algún penal del buen gusto, al lado de todo eso, tus finos jerseys policromados sobre una piel bronceada hasta en febrero, tus pantalones fruncidos con los últimos cuadros escoceses, el cascabel de tus pulseras, el ingenio de tus peinados, el elegante antifaz de tus Rayban, el aroma british de tus colonias…  todo un emblema de la sofisticación coleando en el aire de una chavala rumbosa y rubicunda que a aquella partida de pueblerinos dejaba petrificados.
     
   Y lo más: es que eras un glamour en vendaval. Flameaban el escándalo de tus risas interminables que llenaban ellas solas el aula, el dinamismo de ajetreo con que ibas y venías, ese taconeo decidido de botas caras, el tono extravagante de tu voz estruendosa –a veces, perdóname Lydia, poblada de roncos ecos de cantina-  que a menudo se rompía como una porcelana, no sé, ese crujido y ese cóctel informe de distinción y vehemencia algo truhana a aquel atajo de paletos nos resultaba irresistible.  Ibas ya como quince años delante de nosotros, que sólo empollábamos aparatosos manuales uno tras otro entre la niebla de los Ducados mientras te bastaba a tí tu estilo –éste sí en verdad ducal- para saber con nitidez abrirte ya entonces tu propio camino. Claro, te contemplábamos fascinados, pero a distancia, como intimidados por la tempestad de tu empuje. Tenías mundo y rimmel. Nosotros teníamos pueblo y algunas películas de cine.
     
   No, no te hacían falta los libros, quizás es que te los machacabas todos por las noches. Aunque debía eso en todo caso ser muy de noche en la propia noche, porque hasta nuestros sitios, como olas rompiéndose contra un archipiélago, llegaba el fragor alborotado de tus risotadas cuando muchos días les contabas ya entonces, a las compañeras que a tu lado se arremolinaban haciéndote círculo, la última disco que la misma noche anterior a las tantas habías frecuentado, y a que no sabes quién estaba allí y con quién está liado… ¡No me digas!, clamaba alguna, y su pasmo y el estrépito de tu risa eran todo uno. Ya te movías de lujo en la cosa esta de las agencias del cuore. Recuerdo que tenías un hermano de profesor en la Facul, que me daría  más tarde a mí clase, una auténtica lumbrera que se lo sabía todo de la Semiótica. Y algo en suma de icono deseado e imposible a la vez tuviste aquel año para nosotros, que eras nuestra Kim Novak particular, y podías tú, discúlpame la menudencia, Lydia, muy a gusto rivalizar con la Novak también en la turbadora firmeza de tus turgencias, tan pujantes.
    
     Bueno, pues hubo un día, Lydia, imposible que te acuerdes, claro, -cuántos años han pasado ya, por favor- hubo un día, digo, en que, como dirían los antiguos folletones, nuestros destinos más aún se entrecruzaron. Llegabas tarde al examen de Introducción a la Economía y tu sitio habitual estaba ya ocupado, así que tuviste que sentarte en cualquier lado. Sí, aquel melenas borroso y con la cara atiborrada de espinillas que apenas se movía a tu lado era yo. Dios mío, lo recuerdo ahora y todavía, por encima de las paletadas inmisericordes de tierra que nos echan encima los años, al punto me viene aquel anonadante perfume tuyo ese día. Olías a… serían violetas violentadas, no sé, en mi vida había olido yo algo con ese poderío, que más que una colonia parecía un imán, de cómo tiraba de uno hacia ti aquel olor centrifugándote a la vez el cerebro. Ostias, había que rellenar el examen y estaba yo como un bobo, con los ojos entrecerrados e inclinado hacia ti como la torre de Pisacon sonámbula intención nada más que de adherirme a ti, tal era el sortilegio diabólico de aquella fragancia. Recuerdo que paseó por allí el profesor, el mítico Sánchez-Ramos, su mostacho de morsa canosa, seguro Lydia que de él si te acuerdas, y mientras a ti te sonrió, me largó a mí un bufido que al menos me sacó de mi sopor zombie.
     
   Empecé a escribir como loco, loco por recuperar todo el tiempo perdido en el éxtasis pituitario. No es por nada, Lydia, pero la curva de Philips y la ley de los rendimientos decrecientes y la utilidad marginal del último bien consumido, todo aquello me lo sabía yo de carrerilla. Zas, cuatro folios en un pis-pás. Levanté luego la vista hacia ti. No llevabas ni medio folio escrito. Me sonreíste pícara y me hiciste una mueca de película de espías después. Empezaste a arrimar tu silla (con aquellas odiosas… manoplas, creo que se llamaban esas tablas adosadas a la derecha para escribir sobre ellas) a la mía. Reconozco que por un momento, trastornado por aquella soga de violetas esenciales alrededor de mi cuello que sólo hacia ti me tironeababa, pensé… pero Lydia, leches, si estamos en medio de un examen, cómo nos lo vamos a montar aquí y ahora, quizás luego, luego. Otra mueca tuya y ya lo entendí bien. Puse mis folios a tu vista y te dejé copiar todo. Ahhh, aquel perfume tuyo como un remolino de vértigo justo encima de mis napias, qué turgencia de curvas, qué utilidades crecientes y anti-económicas me estaban a mí entonces aguijoneando.
     
   Yo creo que el profe, Sánchez-Ramos, aunque éramos en el aula más de ochenta, toleró tu copieteo. Te le habías, con la onda desarmante de tu simpatía, ganado antes, claro. El resultado de todo aquello, lo que son las cosas ahora que las repienso, tuvo valor anticipatorio y simbólico de nuestras posteriores trayectorias. A mí, por esas cosas de Kafka que tiene la Universidad, aquel cabrón me cateó, y a ti, no podrás jamás decirme a la cara que miento, Lydia,  te aprobaría, digo yo, porque te llevó ese día a casa en el Dodge-Dar que el muy marxista gastaba por entonces. No me diste, ni entonces ni después, las gracias, Lydia, pero yo lo entiendo, que andabas siempre liadísima con no se qué inaplazables inauguraciones de antros de perdición, que eran para ti, ya se ve, trampolines de salvación. Además, que yo muy bien lo comprendí, y el vernos alguien a ti y a mí, tan disímiles, charloteando, hubiera sido como contemplar en vivo una profanación. Tampoco yo habría sabido bien qué decirte, y si hubieras llevado puesto otra vez aquel perfume, yo que sé, igual se hubiera abalanzado sobre tu espalda el Cro-magnon que entonces uno un poco era. O sea que hiciste bien. Además de esa forma es como puedo ahora cargarme de razón histórica y con justicia pedirte el favor de que al principio te hablé, el único que de verdad me mueve a escribirte esta larga carta, que con todo el alma anhelo que como sea  te llegue y que hasta aquí te tenga en vilo.
    
     Así es que, Lydia, yo me alegro mucho de tu éxito. Los lectores de mi inmundo blog saben que soy yo fan total del Sálvame, muy principal programa donde descollas tú sobremanera. Hasta el baile Chuminero  que has puesto tan de moda, que en cualquier otra quedaría indecoroso, -la otra tarde te ví en la tele bailándolo sobre un cajón en plena calle Preciados, a ver quien más es capaz de hacer eso delante de la gente y sin avisar- reviste en ti perfiles de elegancia. Te dejo ya mi son:
     
   Verás, Lydia, tengo yo escritos más de cincuenta relatos de románticas hechuras casi todos y  vagan los pobres como almas en pena por mi covacha, condenados a una cruel oscuridad. Como no tengo yo contacto alguno, las editoriales ni se dignan siquiera a contestarles algo. Soy su autor: sé que no son del todo pésimos. No quebraría su penuria tanto mi moral si no viera uno publicados a diario, es decir dados a luz con plena bendición editorial, toneladas de incalificables engendros que por libros pasan. He pensado que tú, Lydia, si levantas un teléfono, podrías bautizar los míos, aunque fuera en parroquia de barrio, y sería así menor mi pena, y las violetas violentadas de la memoria como violines estradivarius en la misma seguirían sonándome. Sálvame, te digo yo a tí ahora.
     
   Y nada más, Lydia, que esto  era cuanto quería yo transmitirte. Que te dure de verdad el éxito y consigas tú también muy pronto un Ondas. Que sobre todo seas tú feliz. Oye, y un abrazo, de parte de este indocumentado que una vez estudió a tu vera. Tuyo siempre, José Antonio del Pozo.  





LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

                              

sábado, 22 de marzo de 2014

Dinastías de la Telebasura





     He leído en algún sitio que a esta edición del Supervivientes telecinco arriban un hermano de Carmen Lomana, esa dulce sirenita, y  … el hijo de Kiko Matamoros, ese fino Ogro. Como una aristocracia firmemente establecida ya en sus dominios, las altas dignidades de la Telebasura, esa fronda hedionda, entorchada de menudillos, traspasa sus excrementicias heredades a los vástagos, en ramas colaterales extiéndese también. No por casualidad, de entre todos los epítetos posibles, el de Princesa del Pueblo para la más grande escogieron. Estos sí que son ahora los hijos de la buena estirpe. Consolidación, pues, del inmundo abolengo. Genealogías arbóreas de la Basura. Biológica perpetuación de la Mugre en puro reallity. Mas esa basura en la sombra, sin nombre siquiera, los servicios secretos de la Mugre,  la peor, la que conforman los Altos Directivos Televisivos que con su irresponsabilidad la hacen visible y posible.  A vuestros pies, infantitos de la M.


(Y mañana... "La neohippie y el bloguero en el Antro")


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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jueves, 20 de marzo de 2014

Otro milagro de la primavera, en Tele 5



Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido…

    Ocurrió en Tele 5, propicia sede de por sí para los más raros prodigios. Oficiaba María Teresa Campos, la gran comunicadora. Inciensaba ella, con todo merecimiento, a ese gran hombre de la radio que es Luis del Olmo. Anunció de pronto ella una enigmática intervención exterior: ¡el ex –presidente Zapatero! Buenas noches, dijo él. Buenas tardes, dijo ella. Buenas tardes, corrigió entonces él. Salva de aplausos, que como ardiente llama pentecostal recorre el estudio.
   
   Le recuerda de primeras Del Olmo la promesa del AVE a Ponferrada, y que juntos le había prometido un día inaugurarlo… pero trátase sólo del lunar que más realce el estupefaciente Elogio (moral, vale, pero… ¿físico también?) que a continuación, como si la sorpresa le hiciera perder pie y casi balbucear no muy acordis, el homenajeado hace del homenajeador: “… por lo demás, eres uno de los tíos, además de guapo, porque no sé las mujeres qué ven en ti, pero ven cosas… eres un tío formal, honrado, un tío que nadie te insultará y te dirá que te has llevado un euro y eso es una mención de oro”.  ¡Se me dirá que no es portentoso el momento en el que toda una leyenda viva de la Comunicación, curtido en mil crudos avatares, cual groupie desmelenada, como en los reallities, precisamente alabe la guapura de un Político!
          
   Algo más extraordinario nos esperaba aún. Tras los mutuos plácemes, retorna de nuevo el oficio a labios de la Campos. Normal, el que quiera agradecer al bello ex –presidente la participación en el programa, pero es que casi sobrenatural resulta la confesión que en el trance la gran comunicadora, acaso contagiada por el clima de las efusiones, desliza: “yo… que he hecho muchos programas de información política, quiero darle las gracias, porque usted es el único presidente del gobierno al que yo he entrevistado, así que sepa usted que tengo SU FOTO COLGADA en mi despacho”.  Oooh!
    
   Caramba, la confidencia de la gran comunicadora a las claras desvela, por encima de la física admiración, una muy patente devoción de parte en ella, muy expresiva por el sacrosanto lugar en que ella expresamente lo sitúa. ¿Al lado de la reproducción del Guernica, quizás? ¡Diríase que al final el Héroe en verdad reivindicado, providencialmente reivindicado y a salvo del vituperio general en el que, incluso en su propio partido, cayó, averiado olmo machadiano, es el ex –presidente Zapatero. Gracias, señor Zapatero, gracias. Milagro. Aplausos fervorosos de Campos, claro, y campos de aplausos levantándose por el estudio para decirle el adiós. Qué tiempo tan feliz, sí.

…antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida
otro milagro de la primavera.


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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martes, 6 de agosto de 2013

Caso Lucía Etxebarría, fue el Prozac, que se apoderó de ella



   Hay que ver lo que, por mantener como sea la Fama, algunos de los escritores más renombrados son capaces de hacer. Decía la profe aquella en la mítica serie que la Fama cuesta. No sabíamos los del común cuánto. Nos faltaba por ver a un Escritor/a de renombre, abanderada de las más nobles causas ella, of course, multipremiada por esta esclavizadora sociedad capitalista (Nadal, Primavera de novela, Planeta, traducida a 20 idiomas, destacadas colaboraciones en los mejores media), arrebañando ahora en el perol de la Telebasura. Le voilá: Lucía Etxebarría en reallity de Telecinco, no sé si en el mayor espectáculo del mundo, en todo caso, qué espectáculo. Es que tenía problemas con Hacienda y entonces, dijo ella… como decían las que antaño se tiraban a la calle. Ya.  Veamos el show completo, please.
     
   Cuando a finales de 2011 anunció Lucía que por causa de la piratería dejaba de publicar novelas para adultos, ya de paso, como adornándose en el aldabonazo ético sentenció: “En España no se lleva ser honesto… parece que cuanto más deshonesto sea uno, más enrollado es.” (EL MUNDO.es 20/12/2011). Estupendo. En este 2013 ha publicado “Cómo salí de una relación tóxica” y el ensayo “Liquidación por derribo”, “una reflexión comprometida y sincera de lo que está pasando en España”, aseguraba al lector la editorial. Remachaba el clavo de nuevo ahí: “En España es muy fácil ser corrupto” (La Nueva España.es  4/4/13) Bravo.
     
   Esa insobornable protesta moral fue por Lucía promulgada en este abril, y en este mismo julio –tengo ya más que señalado en este mísero blog que estas espectaculares piruetas son la marca de la casa del Mester de Progresía patrio- se embarcó ya en el nauseabundo reallity de marras. ¿Problemas con Hacienda? ¿Y por qué los tuvo, que diría un pobre lego?
  
   Bueno, ya hemos visto lo que ha dado de sí en pantalla el desaforado show de Lucía Etxebarría: mugre, sudor y lágrimas.  Enfrentada a aquella multiforme fauna tuvo ocasión ella de sacar ante ellos pecho de los verdaderos números en que ella se mueve, o se movía, sus móviles, vamos: “Yo, querida, vendía 200. 000 libros”. Vale, Señora. “Cometí un error. Yo allí cobraba por una semana más que por un libro que tardo dos años en redactar”. De acuerdo, Señora. Reveló además en público los supuestos “pecados capitales” que sobre cada uno de los figurantes recaían. Y eso está muy feo, Señora.
    
   Colofón autojustificatorio, con taconazo incluido, de Lucía yacente: “Es peligroso ser escritor en España: este es el país que fusiló a Lorca”. ¡Arrea zambomba! que es hay que echarle megalomanía, que estos tíos con todo se atreven. Y montado el taco, por una temporada la espantá: “Lucía Etxebarría ha decidido aparatarse de las redes sociales”. Espantá, por cierto,  copieteada del experto en estos lances, don Sánchez Dragó.  En fin, que la Fama cuesta, ya lo creo. Y nada, Lucía, no te preocupes, no sudes más, si eres tú tía muy enrollada, si ya escribes que te cagas.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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lunes, 8 de julio de 2013

Sexo, verdades y cintas de video




   El video de las desdichadas Noor del Pakistán casi sin querer nos remite, claro, al video digital de doña Olvido Hormigos, la célebre concejal yebení, como si quisiera adrede la actualidad confrontar una vez más Oriente y Occidente, tan cerca en la Aldea global y a la vez tan lejos. Por supuesto que hay orientes dentro de Occidente, y que se dan también occidentes dentro de Oriente, pero interesa ahora quizás mostrar como parecidos hechos pueden en este perro mundo, que tiene mucho de Torre de Babel,  acarrear las más opuestas coincidencias.
      
   Si la difusión de las imágenes de unas jóvenes sonrientes y danzantes bajo la lluvia supuso para las Noor la pena máxima, su terrible asesinato,  la propagación de un mucho más íntimo y descarnado video manual significó la suma Gloria, el pasaporte a la Celebridad –y a la gansa pasta- de la rumbosa edil yebení. Vida y muerte, Eros y Tánatos, las pulsiones primarias de la existencia, una vez más revueltas en una doble síntesis en apariencia casi  antagónica.
       
   A las pobres jóvenes pakistaníes nadie puede ya devolverlas a esta vida. Puede que ese sencillo y natural acto festivo suyo, que luego les costara la vida, sea reivindicado con fuerza y emoción a través del tiempo, a la par que sus nombres, por miles de hombres y mujeres amantes de la vida en paz y contrarios a la violencia. ¿El éxito de Olvido Hormigos, esa cutre Mme Bovary del Reinado de la Mugre contemporáneo, la marinera tela y hasta el telar de oro que se esté ella levantando con el candelabro de la Telebasura, son en verdad Vida?
    
   No lo sé. Sabrá Olvido mejor olvidar que yo. La otra tarde me asomé un rato a seguir sus andanzas en el Sálvame Telecinco de cada día –el escritor ha de siempre serle fiel a sus “musas”, se lo leí a Umbral- y, uff, qué trago, casi hasta la lágrima me compadecí yo, que soy menos que nada, de ella. Se ve que el rijoso teatrillo que montan lo exige, pero el despropósito semi-porno que para ella le han montado esos crápulas es que no tiene nombre.
  
   Exige al parecer asimismo el guión que las hienas enfurecidas que conforman los fijos del cotarro a placer la volteen, arrastren y despellejen, y con qué gusto se aplican a la tarea esos carroñeros. A duras penas puede Olvido mantener el tipo ante el cúmulo de obscenas truculencias que esas fieras corrupias a la cara le escupen. Parece pronta a salir de allí llorando en cualquier momento. A lo mejor es todo esto una argucia más del guión, yo que sé. Daba pena verla allí así.

   
   No hay montón de dinero, por goloso que éste sea, que pueda pagar una tan extrema humillación. Anda, Olvido, házles una peineta a los telecincos y mándales al cuerno. Vuelve a ser la inocente Nada que alguna vez fuiste; el olvido –hoy más que nunca- todo lo cura. Vuelve a ser esa niña despreocupada y radiante que pueda bailar en paz bajo una hermosa lluvia provinciana. Rescata tu propia Noor, que aquí por suerte no ha de pasarte nada.



 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 28 de junio de 2013

Milá, Mª Teresa Campos, Almudena Grandes, qué espectáculo

    



 “Almudena, por favor, un poco de respeto”, se arranca Milá. Sacan en la procesión también  a Jorge Javier Vázquez: “yo no diría eso de ella, si Almudena presentara un programa, diría: qué bien”, asevera él, sobándole de paso el morro a  Grandes con la propia  superioridad moral. “Las editoriales tienen estrategias de markéting para todos los libros, y premios, y de todo, ¿nooo?”, empieza con deje de cantaora la Campos. “Yo adoro a esa escritora… pero como buen ser humano tiene que tener fallos y este es uno inmenso”, añade Milá. “Yo no la he conocido personalmente, porque ella nunca vino a ningún programa mío, pero ella en la televisión ha sido tertuliana, y en la radio ha hecho cosas”, con el dedo la señala Campos. “Creo que el artículo es un error y que sería estupendo que ella lo reconociera y pidiera perdón”, sentencia entonces Milá. Grandes, ya oíste, tienes tú para empezar que pedir perdón.
  
   “¿Quiénes somos nadie para decirle al otro lo que tiene que leer?”, se interroga además un punto hamletiana Milá. Para reclamarle el perdón, al menos algo ya habíamos quedado que somos, ¿no?  “Lo importante es que la gente tenga un libro entre las manos, el que sea… (¿¿el que sea??) ¡Si damos color a la Feria! ¡Si gracias a nosotros en el fondo acude la gente a la Feria! Si somos simpáticos, generosos… (es lo que tienen las Celebrities de la Progresía que están encantadas de conocerse, si la una se presenta como hermana de los don nadie, la otra blasona de simpatía y de generosidad, nada que ver con los egoístones facciosos, son otro mundo)  …¿Sabes lo que me duele?”. Agárrate, Almudena, que la condesa descalza no va: “¡El clasismo!
     
   Ahí es nada el lanzazo de Milá: acusar de clasismo precisamente a Almudena Grandes, la más ferviente abajofirmante contra el Capitalismo de que se tenga memoria. Al mismo se suma Campos: “Ah, clasismo, esa una palabra maravillosa para aplicar a esta situación: que sólo escriban libros los grandes como nosotros, y no éstos, que son de tercera fila”. “Sobre todo que no estoy dispuesta a justificarme…”, precisa Milá, “lo mío no es un libro, me ha venido a buscar la editorial Espasa… pero me duele que alguien a quien yo he amado tanto leyéndola diga eso, porque va justo en contra de a lo que yo aspiro en el blog… -tatatachán-… a acercarme a la gente sin prejuicios”. Toma del frasco, toma castaña de la buena, Almudena.
    
   Espera, espera, que falta el puntillazo final, a lo grande con la pobre Grandes: “Me ha llamado mucha gente para decirme… no os merecéis eso para nada, al revés, gracias a eso la cuenta de resultados de las editoriales gana y permite publicar libros de personas que empiezan… -(oh, gracias, gracias, señora Condesa, que sigan entonces los bolos, muchos más Lo que le salga a usted del bolo, a ver si a los desahuciados nos alcanza un año de estos la migaja editorial, cuánta solidarité)- … a mí lo que me han dicho es… Almudena Grandes tiene que hacer lo que no desearía hacer, salir a decir estas cosas para vender sus libros y… eso sí que es triste”.

    
   Venderrrr, vender, vender, venderr… bombaaa, para gozar esto es una bomba, para bailar esto es una bom ba. Voilá: Almudena desenmascarada como hipócrita farisea de las mayores. Hala, ahora vuelve por otra si quieres, Almudena, qué pena. Y con el espectáculo incalificable de estas feroces dentelladas entre tiburonas de la élite, el anónimo bloguero, el curioso observador, el respetable, quédanse en verdad bailando, sí, pero del todo atónitos a la vez. 




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)



jueves, 27 de junio de 2013

Milá, Campos, Almudena Grandes, literatura sois vos




   Publicitaban una vez más en su prime time dominical de la superprogresista tele berluscona el “libro” de Milá, “Lo que me sale del bolo”. Si la otra vez como peritas en truños ya es que se salieron, quisieron ahora antes de nada Milá y Campos doctorarse en genitales femeninos: que si el “toto”, que si “a mí me gusta el chichi”, que si “a mí lo que no me gusta es el chumino”, que si la “almeja”, que si el “higo”… de esta guisa, y entre bárbaras risotadas del espetable (eso es, sin r), de los secundarios y de las propias divas, pormenorizaron su gramática parda las grandiosas comunicadoras.
    
   Era sólo un aperitivo del trajín que ellas se traían. “Porque tú has tenido un gran éxito en la Feria del Libro y esto nos da pie a una polémica que queremos poner”, anunció misteriosa la Campos. El éxito, el éxito, de eso se trata. Resulta que la gran escritora y nostálgica del cóctel molotov, Almudena Grandes, había escrito en EL PAIS, a propósito de los escritores menos conocidos, que son ellos “mis semejantes, mis hermanos… los guardianes del tesoro, los depositarios de una herencia ancestral, los héroes de estos tiempos de chichinabo… no salen en la televisión, no son famosos, no tienen más presencia pública que las fotos de las solapas de sus libros”.
    
   Anota ya, lector, la trampa saducea de Almudena Grandes: siendo ella multipremiada por las más Capitalistas editoriales, articulista de PRISA y requeteconocida del mundo, porque a ella le sale del bolo fraternamente se autoalinea entre los semidesconocidos que publican. Soy de los vuestros. ¿No véis acaso mi Fraternité? Esos disfraces de pobres es que les pirran. De los escritores que ni a solapa de libro llegan, de los rechazados por las editoriales, de quienes no tienen contactos, de esos ni hablamos. Son invisibles, claro. Pero no era esa injusticia la que a las divas de la comunicación tanto turbaba, ni mucho menos, sino la que a continuación Grandes en su artículo atacaba.

     
   “Y encima tienen que aguantar que tantos famosos de medio pelo, periodistas, estrellas de la televisión, seudoaristócratas y demás aparezcan en los telediarios exhibiendo esos libros que, dicen ellos, son sus novelas” indignábase Grandes. Claro, teniendo en el odioso y codicioso mercado ahora mismito ambas divas su pingüe mercancía, cómo no sentirse un poco escocidas en los más íntimos pliegues ante la andanada de la Grandes. Ve preparándote, Almudena, que de esta te vas tú a acordar. Iníciase así el inenarrable coloquio… ¿metaliterario? entre las dos fantásticas escritoras. No deberías, lector, perderte mañana estos talentos a porfía, este gozoso show, este impagable ajuste de cuentas interprogresistas élites.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

jueves, 18 de abril de 2013

Mercedes Milá, perita en truños now


     


     Está Milá que se sale, que se le desborda la taza del cerebro de sustancia… marrón. Si Miguel Hernández era perito en lunas, lo es la Milá en truños ahora. Anotamos ya el libro de Sardá, “Mierda de infancia”, el de Milá, “Lo que me sale del bolo”… que es, según vemos, eso, merde para dar, untar y tomar. ¿Qué le pasa a la "Intelligentsia" progre por excelencia del país? ¿Por qué hozan tan forrados sobre sus delirios excrementicios? ¿En qué regresión a lo chusco –a esa pasmosa coprolalia de niños mimados- chapotean y quieren que los demás chapoteemos?
     
    Promocionaba ella su libro (¿?) en el prime time de María Teresa Campos, esa gran comunicadora. De pronto ésta le dijo: “estás muy buena… se te nota en la mirada”. ¿Buena? Buenísima, sra Campos. Le puso así claro la alfombra para el enésimo numerito de la Milá, que es que en extenso se rufó: “es que comemos como el culo… hay que cagar bien, es muy importante hablar de caca… ¡estamos favoreciendo la Salud y la Vida?... ¿tú cagas todos los días?... ¿pero lo haces bien o como una cabra? yo hago un chori limpísimo que sale de mi culo como una seda natural… hay gente que cuando caga, caga por explosión y eso es malísimo… un día te voy a hacer una foto y te la voy a traer… ¡no huele mal! mira, tengo un orinalito, la hago, que además se queda así, como una ensaimada mallorquina, y te la traigo… es muy importante limpiarse bien el culo después de cagar…”.
    
     Y cómo se rompían en aplausos, risas y jolgorio, cómo celebraban las bonitas deposiciones milanas no sólo el graderío de la tropa pública, agitada por el regidor, sino la bancada de los notables colaboradores, la propia gran Comunicadora. Cuánta poesía, cuánta cultura, cuánto Progreso en Milá bonita.
     
    El numerito de Milá me trajo a la memoria, Saló o los 120 días de Sodoma, aquella pretendida devastadora crítica que filmara Pasolini sobre las maneras de los Poderosos, el “Círculo de la Mierda” de su parte 3ª en concreto, aquellas historias de retretes que tanto encantaban escuchar a los Señores, aquel banquete de heces, sí. Lo que les sale del bolo, eso. 


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
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martes, 26 de marzo de 2013

Lección primera para entrar en la Casta Lista


     

    
      Y allí mismo, en el sagrado prime time del Sálvame de luxe, en ese Templo de la reflexión, brindó Milá al personal una lección que nunca falta entre los prebostes de la Casta Lista. Se trataba en el fondo de cómo mejor vender la moto de su libro nuevo, “Lo que me sale del bolo”, de más que elocuente título. Montaba una vez más Milá, un poco a lo Carol Burnett, su estrambótico show pacá-payá por el estudio, disertando incontenible sobre su exitoso GH… ¡14! y sobre las más íntimas interioridades del incomparable elenco que conforma la alineación titular del Sálvame allí.
    
    Entonces, antes de hablar de su libro, Milá detuvo el tiempo desde el centro mismo del estudio y, sin que nadie le preguntara nada, enhebró una vibrante crítica antigubernamental a propósito de las víctimas de las preferentes, de todo lo vergonzoso y denigrante que a ella le parecía el trato que esas pobres gentes estaban recibiendo. Se rompió el estudio de Tele 5 en cremá de aplausos a la requisitoria de Milá. Podía haber perorado sobre la doctrina Parot, es decir, sobre las víctimas de la ETA, o haber dejado caer algo sobre los ERES falsos en el mismo día en que andaba destripándose la pestilencia de ese millonario fondo de reptiles, pero tenía Milá muy claro sus preferentes.
       
     Claro, el efecto secundario de la verbal proclama –que a nada real compromete- era inmediato en las conciencias, casi podía oírse allí: oh, qué buena persona, qué solidaria es Mercedes, cómo nunca ella se olvida de los de abajo, de los que sufren, de los olvidados, qué hatajo de machos cabríos los del gobierno, qué sádicos ellos, qué insobornable conciencia la de Milá, qué guay ella.
     
   Conseguía con esa calculada tacada ella enmascarar el fin primordial de su intervención –“el-yo-he-venido-a-hablar-de-mi-libro que a ella le espetara Umbral- y presentarse como una suerte de justiciera Robin Hood ante el televisivo Pueblo. ¿Qué perdía? El favor de los hooligans gubernamentales, claro, mas con ese no contaba ya. ¿Qué ganaba? El seguro aprecio de los afectados por los preferentes y, más allá, el amor verdadero y eterno del Pueblo.
     
     Fecha la heroica fazaña, ahora sí, ya se podía empezar a milanear sobre su libro, que “Lo que me sale del bolo” es. Y francamente, no me extrañaría que muchos de los estafados de las preferentes, al clamor de esa comprometidísima intervención, decidieran esa misma noche pero ya comprarse “Lo que me sale del bolo”. Menudas ínfulas, sí.








LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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