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martes, 17 de junio de 2014

Milá enseñando a Marichalar



   Siempre dando lecciones, que es lo suyo, lo de las CELEBRITIES del Progreso, digo. Vaya pescozón que en público ha querido propinarle Milá a Marichalar. Qué inenarrable post se ha largado la Gran Hermana en su blog, intitulado, faltaría plus “Lo que me sale del bolo”. Veamos a Milá enseñando:
    
   Llegó al móvil de la Señora el mensaje de Marichalar: “Contra el frente popular que proponen algunos, pon una Bandera Nacional en tu balcón, hasta la coronación del Rey Felipe. Pasarlo”. Ipso facto la Gran Hermana suspira: “Han pasado muchos años para haber aprendido de nuestra historia, pero este mensaje me demuestra que, desgraciadamente, no han sido suficientes”.  
      
   Cabría pensar… vendrá ahora la argumentación. Milá enseñará a Marichalar. Pero lo que siguen son cuatro tópicos párrafos sobre la victoria de Nadal en Roland Garros. Y entonces la catarsis de Milá: “Esa bandera española, que mis amigas se llevaron a París para animar a Rafa, sí siento que me representa. La otra, la que los amigos de Jaime quieren que pongamos en nuestros balcones, no; y no sólo no lo hace, sino que me llega a agredir”. La argumentación (¿?) nos parece perfectamente boba: la misma bandera, en manos de sus amigas, sí representa a Milá, ahora, en manos de los amigos de Jaime, con motivo de la coronación, incluso llega a atacarla. Espera, que la traca aún no acaba: “Soy amiga de Jaime, le tengo mucho cariño, pero esta vez no puedo hacer lo que me pide”.  ¡Es amiga ella, y de las de mucho cariño, del Señor Duque de los mensajes agresivos! Cuánta lógica, sí. Tiembla Aristóteles en la tumba, desde luego.
    
   Dice luego Milá enseñante que, con motivo del Mundial de fútbol, agárrate, “parecía que nos íbamos por fin a poner de acuerdo y esa misma bandera iba a representarnos a todos”. Llega así a Felipe y a Leticia, que es adónde quiere ella ir a parar. Veamos la bonita faena milana: ¿los que piden referéndum?, a ella le parecen “perfectamente sensatos sus argumentos”. ¿Quiénes dicen que el ascenso de Felipe VI es plenamente constitucional?, pues Milábendice el tener una Constitución votada por la mayoría absoluta de la población”.
       
   ¿Los Príncipes? Milá nos enseña “que están especialmente sensibilizados a evitar desigualdades y huyen, lo han hecho siempre, de privilegios que no sean estrictamente imprescindibles”. Como los privilegios de ella misma, los estrictamente imprescindibles para Reina de la Telebasura. Palabra de Milá. Pero ¿y Leticia? “… es una compañera de profesión… es casi imposible que con esas condiciones no vayamos a disfrutar de su bien hacer y, por encima de todo, de su entrega e ilusión por ser útiles a los españoles”.
     
   Estamos, ahora sí que sí, listos para la aplastante conclusión: “Hemos aprendido y queremos una bandera aséptica con la que podamos envolver el corazón cuando lleguen las emociones y, vive Dios, van a llegar”.  ¿Una bandera aséptica? ¿No es genial la ocurrencia milana, ese oxímoron sin sentido alguno? ¿Y llorar ante una bandera aséptica como precisamente hacen los Iker y Nadal que ella pro domo sua enarbola? ¿Aséptica como el Gran Hermano que a ella de oro viste? ¿Asepsia nos pide ahora Mercedes Milá, cuando la veíamos hace poco admirada ante el “par de pelotas…” que el simpar juez Elpidio le está echando a la cosa?

http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/2014/04/el-dia-en-el-que-elpidio-silva-se-creyo.html  


   Sí que hemos aprendido, sí, Milá. … Como que no dejáis de brindarnos inolvidables lecciones, -de ésta sale Marichalar dando brincos- como que no deja Usted de enseñar.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 28 de junio de 2013

Milá, Mª Teresa Campos, Almudena Grandes, qué espectáculo

    



 “Almudena, por favor, un poco de respeto”, se arranca Milá. Sacan en la procesión también  a Jorge Javier Vázquez: “yo no diría eso de ella, si Almudena presentara un programa, diría: qué bien”, asevera él, sobándole de paso el morro a  Grandes con la propia  superioridad moral. “Las editoriales tienen estrategias de markéting para todos los libros, y premios, y de todo, ¿nooo?”, empieza con deje de cantaora la Campos. “Yo adoro a esa escritora… pero como buen ser humano tiene que tener fallos y este es uno inmenso”, añade Milá. “Yo no la he conocido personalmente, porque ella nunca vino a ningún programa mío, pero ella en la televisión ha sido tertuliana, y en la radio ha hecho cosas”, con el dedo la señala Campos. “Creo que el artículo es un error y que sería estupendo que ella lo reconociera y pidiera perdón”, sentencia entonces Milá. Grandes, ya oíste, tienes tú para empezar que pedir perdón.
  
   “¿Quiénes somos nadie para decirle al otro lo que tiene que leer?”, se interroga además un punto hamletiana Milá. Para reclamarle el perdón, al menos algo ya habíamos quedado que somos, ¿no?  “Lo importante es que la gente tenga un libro entre las manos, el que sea… (¿¿el que sea??) ¡Si damos color a la Feria! ¡Si gracias a nosotros en el fondo acude la gente a la Feria! Si somos simpáticos, generosos… (es lo que tienen las Celebrities de la Progresía que están encantadas de conocerse, si la una se presenta como hermana de los don nadie, la otra blasona de simpatía y de generosidad, nada que ver con los egoístones facciosos, son otro mundo)  …¿Sabes lo que me duele?”. Agárrate, Almudena, que la condesa descalza no va: “¡El clasismo!
     
   Ahí es nada el lanzazo de Milá: acusar de clasismo precisamente a Almudena Grandes, la más ferviente abajofirmante contra el Capitalismo de que se tenga memoria. Al mismo se suma Campos: “Ah, clasismo, esa una palabra maravillosa para aplicar a esta situación: que sólo escriban libros los grandes como nosotros, y no éstos, que son de tercera fila”. “Sobre todo que no estoy dispuesta a justificarme…”, precisa Milá, “lo mío no es un libro, me ha venido a buscar la editorial Espasa… pero me duele que alguien a quien yo he amado tanto leyéndola diga eso, porque va justo en contra de a lo que yo aspiro en el blog… -tatatachán-… a acercarme a la gente sin prejuicios”. Toma del frasco, toma castaña de la buena, Almudena.
    
   Espera, espera, que falta el puntillazo final, a lo grande con la pobre Grandes: “Me ha llamado mucha gente para decirme… no os merecéis eso para nada, al revés, gracias a eso la cuenta de resultados de las editoriales gana y permite publicar libros de personas que empiezan… -(oh, gracias, gracias, señora Condesa, que sigan entonces los bolos, muchos más Lo que le salga a usted del bolo, a ver si a los desahuciados nos alcanza un año de estos la migaja editorial, cuánta solidarité)- … a mí lo que me han dicho es… Almudena Grandes tiene que hacer lo que no desearía hacer, salir a decir estas cosas para vender sus libros y… eso sí que es triste”.

    
   Venderrrr, vender, vender, venderr… bombaaa, para gozar esto es una bomba, para bailar esto es una bom ba. Voilá: Almudena desenmascarada como hipócrita farisea de las mayores. Hala, ahora vuelve por otra si quieres, Almudena, qué pena. Y con el espectáculo incalificable de estas feroces dentelladas entre tiburonas de la élite, el anónimo bloguero, el curioso observador, el respetable, quédanse en verdad bailando, sí, pero del todo atónitos a la vez. 




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)



jueves, 27 de junio de 2013

Milá, Campos, Almudena Grandes, literatura sois vos




   Publicitaban una vez más en su prime time dominical de la superprogresista tele berluscona el “libro” de Milá, “Lo que me sale del bolo”. Si la otra vez como peritas en truños ya es que se salieron, quisieron ahora antes de nada Milá y Campos doctorarse en genitales femeninos: que si el “toto”, que si “a mí me gusta el chichi”, que si “a mí lo que no me gusta es el chumino”, que si la “almeja”, que si el “higo”… de esta guisa, y entre bárbaras risotadas del espetable (eso es, sin r), de los secundarios y de las propias divas, pormenorizaron su gramática parda las grandiosas comunicadoras.
    
   Era sólo un aperitivo del trajín que ellas se traían. “Porque tú has tenido un gran éxito en la Feria del Libro y esto nos da pie a una polémica que queremos poner”, anunció misteriosa la Campos. El éxito, el éxito, de eso se trata. Resulta que la gran escritora y nostálgica del cóctel molotov, Almudena Grandes, había escrito en EL PAIS, a propósito de los escritores menos conocidos, que son ellos “mis semejantes, mis hermanos… los guardianes del tesoro, los depositarios de una herencia ancestral, los héroes de estos tiempos de chichinabo… no salen en la televisión, no son famosos, no tienen más presencia pública que las fotos de las solapas de sus libros”.
    
   Anota ya, lector, la trampa saducea de Almudena Grandes: siendo ella multipremiada por las más Capitalistas editoriales, articulista de PRISA y requeteconocida del mundo, porque a ella le sale del bolo fraternamente se autoalinea entre los semidesconocidos que publican. Soy de los vuestros. ¿No véis acaso mi Fraternité? Esos disfraces de pobres es que les pirran. De los escritores que ni a solapa de libro llegan, de los rechazados por las editoriales, de quienes no tienen contactos, de esos ni hablamos. Son invisibles, claro. Pero no era esa injusticia la que a las divas de la comunicación tanto turbaba, ni mucho menos, sino la que a continuación Grandes en su artículo atacaba.

     
   “Y encima tienen que aguantar que tantos famosos de medio pelo, periodistas, estrellas de la televisión, seudoaristócratas y demás aparezcan en los telediarios exhibiendo esos libros que, dicen ellos, son sus novelas” indignábase Grandes. Claro, teniendo en el odioso y codicioso mercado ahora mismito ambas divas su pingüe mercancía, cómo no sentirse un poco escocidas en los más íntimos pliegues ante la andanada de la Grandes. Ve preparándote, Almudena, que de esta te vas tú a acordar. Iníciase así el inenarrable coloquio… ¿metaliterario? entre las dos fantásticas escritoras. No deberías, lector, perderte mañana estos talentos a porfía, este gozoso show, este impagable ajuste de cuentas interprogresistas élites.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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lunes, 27 de mayo de 2013

Mercedes Milá, la Señora de las bragas de oro

   




   Conviene anotar en algún lado las gestas, tantas que quizás se escape alguna en el repertorio, ese Cantar de la Mía Milá que ella misma en prime time va obrando, para que en el tiempo perdure más su huella: toquetearle los gabilondos a un reportero, morrearse de lo lindo con un consursante, quedarse en sostén, mostrar el zambombo, el tendido y largo peritaje sobre sus truños… en fin, Milá nos enseña ahora la bragada.
      
    Más que un Cantar parece la viruela de una regresión a la Infancia, un Retorno a Miláshead. Como en la cochambre sexual de hace mil años, oye, guapa, te doy un duro, si me dejas verte las bragas. Ahora en la cadena de Berlusconi, ese caballero, le dan muuuchos duros a ella por enseñar las bragas. Quizás replicaría ella que hace lo que sale del bolo, pues qué guay.
    
    Resultó curioso la coartada buscada: la petición de que “enseñara” partió al parecer de una concursante, para de esta manera hacer así las paces con ella. De una lógica aplastante la enseñanza, claro. Aunque más aplastante aún la reacción de lo que antes se llamaba el respetable: cuando Milá subióse el vestido para mostrarnos encantada su íntima lencería, cuando así de suelta posaba ante las cámaras, aquel público en pie puesto, rugiendo como manada de bravos morlacos, la vitoreó por palmas, premiando así ese alarde torero.  Todo muy lógico, al parecer.

     
   Pero la trayectoria personal de Milá es a la vez el mejor correlato simbólico de la regresión cultural que como sociedad experimentamos: de ser una más que incisiva entrevistadora periodística, de presentar junto a Marsillach en la Cadena Ser programas sobre la educación a Reina Madre de la Telebasura pura y dura. De paladear aquella obra de Juan Marsé (La muchacha de las bragas de oro) a jalear estas obras incompletas de Mercedes Milá.  Al augur que nos hubiera dicho en 1982 en la Facultad de Periodismo que acabaría Mercedes Milá a todo trapo enseñado en prime time las bragas lo habríamos condenado a desprecio. Es lo que hay hoy: el Cantar de la Mía Milá, y tal y tal… y tal.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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sábado, 20 de abril de 2013

¿Criticar la Telebasura es quizás fomentarla?


     

    Siempre que escribo algo en tono crítico acerca de la Telebasura no falta quien en Twitter me reproche, a medias mosqueado conmigo, el por qué dedicarle tiempo a estos “personajes” ,y si no estaré contribuyendo así yo a darles más publicidad, que es lo que dichos individuos precisamente quieren, me dicen, el que, como sea, se hable de ellos. Vendría uno, entonces, a entrar en su juego, me sugieren, a ser en el fondo un colaboracionista de su causa. Ellos, me dicen, no les prestan atención alguna y punto, y punto milá. Hay cosas mucho más interesantes en que emplear el tiempo.
     
     Aparte de que al decirme así, me otorgan una influencia que para nada poseo –mis pellizcos de monjito resentido a los telebasurientos jeques ni les rozan; en mi casa ni a la hora de comer me conocen; pídenme quienes me veneran menos libros que a un fabricante de polvorones lo suyo en el desierto- me resulta curiosa esa manera de razonar. Debería entonces poder aplicarse a todo: ignorar lo que no te gusta, (atentados, corrupción, costumbres, yo que sé)  renunciar a su crítica, dejarlo pasar y dedicarse sólo a ensalzar lo bueno.
   
   Una parte de ellos, creo, es que no valoran el alcance social que la Telebasura tiene. Yo me he esforzado por explicar su trascendencia en este blog, hablando incluso de Sociedades de la Telebasura, apuntando incluso el libro que sobre ese asunto jamás verá luz por no hallar patrocinio, por lo que no se me puede acusar de frívolo capricho en ello. Otros tantos de los que me reprochan, a mi juicio, transparentan mal el disgusto que les causa leer la crítica a “personajes” que encuadran en su misma cosmovisión ideológica. Se diría que incluso comparten en algo la crítica, pero amigo, el verla ahí explicitada, “literaturizada”, uff, casi les amarga el día.
     
    Nos quieren los bien pensantes ciudadanos críticos, nos atabarran con lo sanísimo que eso es. Mas luego, amigo mío, cuando te muestras crítico, te piden entonces que seas ahora olímpico. ¿Criticar la Telebasura y a sus forrados oficiantes es hacerles la propaganda? No lo creo. Si Milá y Sardá (y cía, claro), cuyo talento no puede ponerse en duda, tuviesen que leer una oleada de críticas razonadas a su vulgar y fenicio actuar, si muchos comentaristas de reconocido prestigio  censuraran esos productos basura, esa exaltación del homo gañanis que ellos alumbran, es muy probable que otro gallo les cantara.   
     
    Más bien tiendo a pensar que quienes “pasan” y renuncian a dar esa batalla de ideas entre los ciudadanos contribuyen mucho más que yo a la permanencia de esas formas impostoras en los principales medios de representación de lo social que mis reprochantes dicen también mucho aborrecer.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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viernes, 19 de abril de 2013

Sardá y Milá, Fanny y Alexander también



  
     La otra noche, en el prime time de Tele 5, incitado por el gran Jordi La Noria, desbarraba as usual Sardá, con uno de esos numeritos zarzueleros que cada vez impresionan menos, triturando de paso con su EGO la presentación de un libro escrito por Sandra Barneda, “yo follo más aquí que en Bali”, perlitas así dejaba caer de la suya boca el autor de “Mierda de infancia”.
   
     Sardá&Milá, Milá&Sardá, que tanto montan como montan tanto, los Reyes Catódicos de la Telebasura, tan exitosos, es decir, tan referentes sociales, con sus dudosas audacias, con esa coprolalia de niños mimados y maleducados recuerdan desde luego la Saló de Pasolini, sí, pero también, salvadas todas las distancias, me recordaron un fragmento de la extraordinaria Fanny y Alexander de Bergman:
   
     Ha muerto el padre de los niños. El severísimo pastor ha puesto ya su dogmatismo encima de la inocencia de esos niños huérfanos –y los ojos en la madre-. A Alexander le reprocha, con aspereza estricta incluso en el tacto físico, el que diga mentiras, el que le dé rienda suelta a la imaginación. Llega el entierro del padre, aquella espléndida comitiva entre las calles nevadas. En ese camino, aterido por el frío y por la bronca del pastor, por la pena tras la muerte de su padre también, le resbalan las lágrimas por la cara. Furioso a la vez, enrabietado, el niño encuentra sólo un único camino a su alcance para rebelarse contra todo aquello: las palabrotas. Y la cámara encuadra con primor su rostro y la rabia de su letanía: caca-pedo-puta-joder-mierda-coño-joder-caca-pedo-puta-ostias-joder-mierda…
    
    En unas secuencia preciosa, el genio creador de Bergman transforma las simples palabrotas en el símbolo de la rebeldía de un niño que sufre. Lo de Sardá&Milá, Milá&Sardá, en cambio, es sólo grosero y grotesco cálculo mercantil para mantenerse en el candelabro de la Mugre y colocarnos su dudosa mercancía.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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jueves, 18 de abril de 2013

Mercedes Milá, perita en truños now


     


     Está Milá que se sale, que se le desborda la taza del cerebro de sustancia… marrón. Si Miguel Hernández era perito en lunas, lo es la Milá en truños ahora. Anotamos ya el libro de Sardá, “Mierda de infancia”, el de Milá, “Lo que me sale del bolo”… que es, según vemos, eso, merde para dar, untar y tomar. ¿Qué le pasa a la "Intelligentsia" progre por excelencia del país? ¿Por qué hozan tan forrados sobre sus delirios excrementicios? ¿En qué regresión a lo chusco –a esa pasmosa coprolalia de niños mimados- chapotean y quieren que los demás chapoteemos?
     
    Promocionaba ella su libro (¿?) en el prime time de María Teresa Campos, esa gran comunicadora. De pronto ésta le dijo: “estás muy buena… se te nota en la mirada”. ¿Buena? Buenísima, sra Campos. Le puso así claro la alfombra para el enésimo numerito de la Milá, que es que en extenso se rufó: “es que comemos como el culo… hay que cagar bien, es muy importante hablar de caca… ¡estamos favoreciendo la Salud y la Vida?... ¿tú cagas todos los días?... ¿pero lo haces bien o como una cabra? yo hago un chori limpísimo que sale de mi culo como una seda natural… hay gente que cuando caga, caga por explosión y eso es malísimo… un día te voy a hacer una foto y te la voy a traer… ¡no huele mal! mira, tengo un orinalito, la hago, que además se queda así, como una ensaimada mallorquina, y te la traigo… es muy importante limpiarse bien el culo después de cagar…”.
    
     Y cómo se rompían en aplausos, risas y jolgorio, cómo celebraban las bonitas deposiciones milanas no sólo el graderío de la tropa pública, agitada por el regidor, sino la bancada de los notables colaboradores, la propia gran Comunicadora. Cuánta poesía, cuánta cultura, cuánto Progreso en Milá bonita.
     
    El numerito de Milá me trajo a la memoria, Saló o los 120 días de Sodoma, aquella pretendida devastadora crítica que filmara Pasolini sobre las maneras de los Poderosos, el “Círculo de la Mierda” de su parte 3ª en concreto, aquellas historias de retretes que tanto encantaban escuchar a los Señores, aquel banquete de heces, sí. Lo que les sale del bolo, eso. 


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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martes, 26 de marzo de 2013

Lección primera para entrar en la Casta Lista


     

    
      Y allí mismo, en el sagrado prime time del Sálvame de luxe, en ese Templo de la reflexión, brindó Milá al personal una lección que nunca falta entre los prebostes de la Casta Lista. Se trataba en el fondo de cómo mejor vender la moto de su libro nuevo, “Lo que me sale del bolo”, de más que elocuente título. Montaba una vez más Milá, un poco a lo Carol Burnett, su estrambótico show pacá-payá por el estudio, disertando incontenible sobre su exitoso GH… ¡14! y sobre las más íntimas interioridades del incomparable elenco que conforma la alineación titular del Sálvame allí.
    
    Entonces, antes de hablar de su libro, Milá detuvo el tiempo desde el centro mismo del estudio y, sin que nadie le preguntara nada, enhebró una vibrante crítica antigubernamental a propósito de las víctimas de las preferentes, de todo lo vergonzoso y denigrante que a ella le parecía el trato que esas pobres gentes estaban recibiendo. Se rompió el estudio de Tele 5 en cremá de aplausos a la requisitoria de Milá. Podía haber perorado sobre la doctrina Parot, es decir, sobre las víctimas de la ETA, o haber dejado caer algo sobre los ERES falsos en el mismo día en que andaba destripándose la pestilencia de ese millonario fondo de reptiles, pero tenía Milá muy claro sus preferentes.
       
     Claro, el efecto secundario de la verbal proclama –que a nada real compromete- era inmediato en las conciencias, casi podía oírse allí: oh, qué buena persona, qué solidaria es Mercedes, cómo nunca ella se olvida de los de abajo, de los que sufren, de los olvidados, qué hatajo de machos cabríos los del gobierno, qué sádicos ellos, qué insobornable conciencia la de Milá, qué guay ella.
     
   Conseguía con esa calculada tacada ella enmascarar el fin primordial de su intervención –“el-yo-he-venido-a-hablar-de-mi-libro que a ella le espetara Umbral- y presentarse como una suerte de justiciera Robin Hood ante el televisivo Pueblo. ¿Qué perdía? El favor de los hooligans gubernamentales, claro, mas con ese no contaba ya. ¿Qué ganaba? El seguro aprecio de los afectados por los preferentes y, más allá, el amor verdadero y eterno del Pueblo.
     
     Fecha la heroica fazaña, ahora sí, ya se podía empezar a milanear sobre su libro, que “Lo que me sale del bolo” es. Y francamente, no me extrañaría que muchos de los estafados de las preferentes, al clamor de esa comprometidísima intervención, decidieran esa misma noche pero ya comprarse “Lo que me sale del bolo”. Menudas ínfulas, sí.








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lunes, 25 de marzo de 2013

Mercedes Milá, que ha escrito libro, y qué libro


  
      Presentaba este viernes Milá, la Reina de la Telebasura, su libro en el prime time del Sálvame de luxe, ese sagrado recinto de la excelencia literaria. El título encierra ya una lección summa en sí: “Lo que me sale del bolo”. Genial, oyes. ¿Y de qué va? Pues va, play atención, please, de la recopilación de los mejores post de los cinco años del blog que bajo idéntico título Milá escribe.
    
     Las orejas del resentido y faccioso bloguero anónimo, puedes imaginarlo, caro lector, se erizaron repentinamente. “La historia es preciosa. Yo no sabía escribir. Me daba una vergüenza horrible escribir y siempre me iba a la radio. La directora de la web me dijo por qué no escribes algo, lo que sea. Pensé que quizás me sirviese para aprender. Hace cinco años. Desde entonces he publicado más de 400 post ¡No me lo creo ni yo!”.
      
      Sooo, bloguero, alto, que el parrafito no tiene miaja de desperdicio. En el principio enmarca ya Milá el parto, por su cuenta y sin riesgo categorizándolo dentro del reino de la Belleza. ¿Seguro que es una historia… preciosa? ¿Es ése el adjetivo mejor a la cosa? Ah, que Milá es que no sabía escribir, tócate los gabilondos. Y luego…oooh, 400 post en cinco años, como otros tantos golpes de Truffaut, qué barbaridad más increíble. Muchos de los post de Milá son nada, nada milanesa. 400 post milaneses en 5 años. Le asaltó al bloguero anónimo y resentidísimo la tentación de compararse, y de establecer alguna conclusión sobre la Justicia en este mundo, pero para qué.
        
     Pero es que la cosa proseguía. Resulta que “gracias a una de las seguidoras del blog, el libro está aquí. Ella me ha ayudado a elegir los post porque yo no me veía con fuerzas. Por eso le dedico el libro. Con ella voy a presentar el libro y todo”. Eso son, perdóname lector, seguidores de un blog y no los anónimos que uno por aquí tiene. Normal que a Milá, por otra parte, tras tamaño sacrificio en aprender la escritura, a la hora de elegir sus mejores post le abandonasen ya las fuerzas. Cómo no en solidaridad dedicarle entonces a esa seguidora el libro. ¿Y la editorial? ¿Publicar, aunque de esta manera, un Milá? ¡Aunque lo hubiera escrito entero en realidad la susodicha seguidora! ¿Es o no la vida maravillosa, lector?
     
   Bueno, no, repitamos con Milá y cía, este mundo está podrido por el Capitalismo rampante, que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos y tal y tal Pascual Maragall, yes.                 

viernes, 22 de marzo de 2013

La Sociedad de la Telebasura



    
    Leo que Mercedes Milá recupera el Trono del Share con su Gran Hermano… 14! O sea que, catorce años después, el amarillismo nauseabundo de Gran Hermano sigue arrasando como el programa más visto. Qué pensador reflexiona a fondo hoy sobre esto. Para mí es este un dato crucial de la realidad a la hora analizar la sociedad, ese detritus grumoso y grimoso que tenemos delante. La Telebasura, ese comistrajo infecto, ha envenenado la sociedad contemporánea hasta inocularle su esencia. Vivimos en plenas Sociedades de la Telebasura, en el seno de la formidable regresión cultural que las mismas suponen, y de las que el “homo gañanis” es su más genuina creación. Tengo en la cabeza escrito el libro que esta tesis en profundidad demuestra… pero quién soy yo, qué editorial me encarga ese libro, siendo yo Nada. No, no pienso dejarme los ojos escribiendo un libro que el mundo ignore, no lo voy a hacer.
     
    En España, para morrocotuda sorpresa histórica, la Telebasura, la "sociedad" sucia que la misma va conformando, ha sido patroneada, impulsada y exprimida por sedicentes superprogresistas: Sardá y Milá, o Milá&Sardá, que monta tanto. En esa misión histórica dilapidaron su talento a cambio de forrrarse, eso sí. Coronémosles entonces: Sardá y Milá, los Reyes Catódicos de la Telebasura.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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jueves, 11 de octubre de 2012

Granhermanización de la Indignación



    Entonces, en mitad de la refriega, puede que para intentar así desarmar a los esbirros policías a sueldo de los Poderosos, la joven desnudó sus pechos al aire, cerró los ojos y, con algo de deidad hindú en el ademán, pusóse como a rezar. Por un momento aquel hare krishna del todo se detuvo, claro. Todo quedó en suspenso ante aquella espiritualísima y lenonniana imagen. Qué mejor alegoría que esa que la bella joven al mundo ofrendaba para representar las altas dosis de idealismo utópico que atiborran buena parte de los planteamientos indignados. Inmediatamente venía a la cabeza, claro, el cuadro de Delacroix, La Libertad guiando al Pueblo, sin fusil y sin bandera, como corresponde a estos ecuménicos tiempos. Las cámaras la rodearon, la asaetearon, la inmortalizaron como a una milagrosa y casi virginal presencia. Sólo una semana después, aquella Virgen era fenicia portada del Interviú, mostrando ahora la trasera cara de sus dos lunas llenas. ¿Azar o necesidad entonces el que la muy progresista conductora del Gran Hermano protagonizara poco antes una similar –todas las distancias salvadas- portada?

   Las dos imágenes, las dos mujeres, de alguna manera por contigüidad se fusionaban una contra/sobre la otra. Mila-esa chica-Milá. Esa disolución de los tiempos –los años de una y los de la otra, los sólo siete días que habían llevado a la neófita del total anonimato al sumo candelabro- y esa aniquilación de las perspectivas –es decir, esa liquidación de la memoria y del sentido- que sigue al alud diario de imágenes son lo propio de estos tiempos desquiciados, que todo lo escupen y nada en su seno retienen.

   
   Las manifestaciones clásicas tenían un ritual propio: un trayecto y una duración determinadas, unas pancartas previsibles, unos pareados macarrónicos, unas cansinas consignas gritadas, un discurso más que sobado y hasta luego Marx. Las de ahora, como casi era inevitable, se han contagiado de los virus de este tiempo post-moderno (especie de camarote de los hermanos Marx, sí, en el que todo vale a condición de que nada quede), y se invisten con las notas del género más hoy en boga, el reality show. Así, supertelevisadas, tienen lugar sobre todo bajo el foco de las cámaras, que convierten la plaza de rigor en un gigantesco plató (pero al cabo plató), poseen una duración indeterminada, no se sabe bien ni cuando empiezan ni cuando acaban, aspiran a una programación continua, son sus pancartas más reducidas, derrochan espumosísimas ocurrencias, sobresale en ellas la ausencia de Discurso final, pues más que oradores hay en ellas estrafalarios individuos deseosos de superar la prueba del día, el enfrentamiento con la policía.
   
   Como en los realitys proliferan los frikis (la difusa musa que hoy nos ocupa, ese orondo encargado de bar devenido en Apóstol Indignado, que “se besa y se abraza con los chavales” ya que mutuamente se adoran, hasta que llega la Policía a zurrarles  tantos abrazos ya, el juez metrosexual que indirectamente les glosa) y como en ellos, tras superar la prueba, las cámaras enfocan la grupal sentada en espera de que algo pase, una chispa de enfrentamientos, que vuelva luego a instalarse la modorra y de nuevo otra vez la vuelta a empezar. Sí, esta bella-ragazza-in-cueros ha sido esta vez la nominada, y Milá su profeta. ¿No sostuvo acaso Milá que de vivir hoy Jesucristo, el gran rebelde, se metería en el Gran Hermano? Pues eso.


Post/post: gracias a Cesar, a CLAVE, a Winnie0, a Mónica, a Bego, a Isabel, a Aspirante, a Fran por hacer con su aportación más redondo mi texto, por bloggear ayer a mi lado, GRACIAS.

sábado, 9 de junio de 2012

Botín, desnudo: el Cuento al revés


     
    Pues en pocas cosas se verá de mejor modo el desquicie enorme del mundo que vivimos –la conculcación e inversión totales del sentido común de la existencia- que en esta patochada del Plutócrata Mayor del Reino, plantándose como un botarate indecoroso delante del Rey. Diríamos lo mismo si así lo hiciera delante de un jornalero, pues es lo decisivo la falta de respeto y de criterio que el desparrame denota, la pulverización y la confusión de ámbitos y de pautas, como si el Ricachón quisiera arrogarse, sobre todo lo que ya tiene, además la voluntad iconoclasta de los Artistas de postal. ¿Ha marcado acaso así Botín la etiqueta requerida para la próxima Junta General de Accionistas de su Banco? Sine nobilitate, esto es, sin nobleza, se decía en latín de estos alardes patosones. Ninguna nobleza a nada me obliga, viene a decir este Tío Gilito en calzones.
   
    Puestos ya, debería Botín, a la manera de Milá en prime time, haber redondeado el numerito y haberse bajado los rojos gayumbos y enseñarle allí los fofos cachetes de sus carrillos culares al Rey de España, que es cosa muy en boga ahora entre el populacho. Cómo criticar entonces que unos hinchas piten un himno, si de esta manera le chifla al rey el Mayor Domo del Pueblo. Ah, Majestad, si con el bastón que ayuda sus pasos le hubiese Usted cruzado la cara a este babieca faltón, colorado como un clavel reventón.
    
   Habría entonces, para dar cuenta hoy de este mundo loco, que darle la vuelta al Cuento famoso, y al menos desde este mísero blog, como el niño del relato, gritarle a los cuentos vientos: “¡No, no es el Rey, es el que se cree rey de reyes,  el Plutócrata Mayor del Reino el que va desnudo!  



Post/post: gracias a Helio, a Juante, a George Orwell, a Cesar, a MAMUMA, a Zorrete Robert, a Sonja por colaborar y botinear conmigo ayer, por bloggear a mi lado, GRACIAS.

sábado, 14 de abril de 2012

¿Y nombrar al Dioni embajador en la Argentina?


     
    Pues, dado su extraordinario parecido –diríanse dos gotas clónicas ellos- con el finado Kirchner, podría él con su madrileña chulería de una tacada desfacer el  grave entuerto de los repsoles. A saber: los servicios de inteligencia españoles se ocuparían de con nocturnidad introducir al Dioni en la Casa Rosada, a esas horas en que todos los gatos son ya pardos y en que Doña Cristina ande quizás ya por entre los divanes sumergida en los brandys de cada noche, tal es la irrellenable pérdida que la habita, que ni con la libación de mil repsoles en una pizca se amanina.
     Afinaría entonces su lámina el Dioni, vendríase arriba tararéandose tras el telón la canción que le hizo Sabina y, le voilá, ante la Doña Cristina que se plantaría. “¿Qué passa, prenda?, le añadiría el Dioni a la solemne epifanía de su apostura. Y la Kirchner, aturdida, como una Medea recauchutada, confusa entre el deseo, los brandys y la locura que a partes iguales proporcionan la noche porteña, la soledad y el Poder, ante el espectro del finado Kirchner de hinojos y llorosa se postraría: “pero… ¡Vos! No, no podés ser Vos… no me andés con quilombos, ché,  ya yo le dije a Garsón que bien me certificara tu defunción, y qué lindo es Garzón, qué solomillos luce el lechonsito, viste Ché, pero… quién sos Vos, que querés, qué endemoniada sombra me asalta, y gemela nomás del boludo Néstor, qué raro Macbeth es éste…”  
     Sólo que nada de ese desgarro empingorotado al Dioni, hombre de tanto mundo, en lo más mínimo impresionaría. “Mira, guapa, déjate de vainas, y no llores más por el finado, que en los madriles decimos que el vivo al bollo y el otro al hoyo, ya tu sabes”. Pondríale entonces en el tocata la canción de Sabina a él dedicada, esa salsa nova tan marchosa como rijosa. Y la Doña Cristina, agigantadas las órbitas de los ojos, crédito no daría “…Vos… el gran Sabina, pero claro…”. Mas el Dioni para entonces ya entre los brazos bien arrimadas sus carnes le tendría, tornando inoperantes los remilgos kirchnerianos: “pero… dejá, quitáme las manos de encima,  vos sos loco, estás loco… no ves que nos está viendo Néstor, ése es su retrato… es macanudo, sos el mismo, la Pampa mía, ah, esta linda música me está transtornaaando”.
   
    Quitaríase entonces el Dioni la blanca americana. Cubriría con ella el cuadro oficial de Néstor K. Miraría como sólo él sabe hacerlo a la Doña, la ganaría así para su deseo urgente y forajido. Le robaría entonces las distancias. Le apartaría el pelo caoba sobre la frente. Y la argentina presidenta, algo desarbolada ante esa hombría, apenas ya replicaría: “este… pero… vos, loco, ¿de verdad me ves atractiva? … y dime, ¿te gustaría tocar mis pechos? Son naturales, tocálos, si querés, tocálos”.
   Que podría hacer entonces el Dioni excepto acariciar con ojos de perista salido los dudosos pechos cristinos. Cómo podría haber imaginado que justo entonces la Kirchner habría de girarse ante él, levantándose el vuelo del miriñaque negro que puesto llevaba… ¡y allí mismo habría de ofrendarle el entero kirchneriano zambombo! Ah, aquellos aún carnosos hemisferios. ¡Qué luna más rara!  Oh, con qué desorbitados ojos percutió el Dioni contra el presidencial y rosado zambombo! ¡Con qué ansias de bandolera urgencia!
   Aún le restaría al legendario Dioni reflejo crucial para, justo antes de la decisiva acometida, mientras le babeaba desde atrás las orejas a la Doña Cristina, acordarse de susurrarle, “¿nos devolverás los repsoles, lo harás? dí “. “Y sííí, la concha de tu madre, no me dejés así, por San Martín yo te pido, boludo, que me culminés”.
   Y oyes, que el Dioni como un campeón entre las posaderas presidenciales cumplió. Puso la hispana pica en Buenos Aires. Así recuperó la España sus catalanes repsoles. Lo que tampoco jamás el mítico Dioni podría haberse imaginado fue que la Kirchner al despedirle, envolviéndole la cabeza con docenas de besos, feliz y relajada, fuera a confesarle: “y dile, petiso mío, a la Milá, que soy muy seguidora suya, y que la admiro yo mucho”.       


Post/ post: gracias a Juante, a Macarena, a Leticia, a George Orwell,  a Mari Paz Burgos, a NVBallesteros, a Verdadera Izquierda, a Jose Mª Araujo, seguidores nuevos del blog, oxígeno para seguir escribiendo, por hacer junto a mí ayer este blog, GRACIAS