Páginas vistas en total

lunes, 3 de marzo de 2014

De tuit a tuit con Leguina


   Nuestras vidas son las redes que van a dar a la Ciberesfera, que es el fluir. Allí los tuiteros medianos, los caudales y más chicos… todo eso que en Manrique era majestuoso silencio, tan callando, y que es en el Twitter babélica algarabía. Como en los carnavales de Venecia te encuentras allí de repente bailando o escribiéndote con uno de los Grandes, con don Joaquin Leguina en este caso. Ya te cuento, lector, a ver si de sólo contarlo se me adhieren por contagio vislumbres de importancia:  
   
   Jose Angel Peña, un follower mío (y yo de él, pues siendo uno nada desde el frontón ya digo allí que sigo a quien me sigue, no como las CELEBRITIES que, siendo ellas tanto, implícitamente a todos, altivos parecen  decirnos “yo no sigo, a mí me siguen, ¿vale?”) el viernes tuiteó:
   -Que sepáis que se ha agotado la edición de “Historia de un despropósito” de Leguina. Lo tengo reservado.
    Por esos mecanismos multiplicadores que posee el Twitter resultó que venía a ese tuit asociado el que el mismo Leguina le había respondido:
   -Gracias por informar y por tu interés por el libro. Temas de Hoy está lanzando ya la ¡3ª edición en apenas 10 días! Saludo
    
   Me dije, vaya, qué bonito exiemplo, ahí tenemos a uno de los Grandes in person bajándose al moro del tuiter para anotarle su agradecimiento a un ciudadano del común –debe dar mucho gusto tener seguidores así de entusiastas de lo de uno- y ya de paso autopublicitarse un poco el propio éxito, que nunca viene mal. Me asombraron a mí esas asombradas interjecciones con las que Leguina asombrado recalcaba su éxito escritor. Pensé, si los Grandes lo hacen, por qué entonces sentir ya más vergüenza uno en redifundir los parvos elogios que le llegan. Sea. Conste que me parece muy buena noticia para todos el que libros de enjundia como el de Leguina (en el que tengo entendido que pone al pobre Zetapé, desde el título, cual chupa de dómine buscón) alcancen en sólo diez días el estrellato de una tercera edición y que no sea todo belenestebanismo y jorgejavierismo. Sólo que, para un hermano fracasati como el múa, para el puro resentimiento que con el hábito de esa Orden va anejo, con mi pobre libro por aquí dando tumbos, ofrecíase la ocasión –entiéndaseme- irresistible. Y con avidez de pícaro allí que me lancé, claro:
  
   -Joder, qué envidia, a mí no me hace caso ni dios
   
   Eso a ambos les mandé, punto pelusa. Jose Angel Peña me “faveó” pronto el tuit, creo que como diciéndome, vale, tío. Y Leguina, en sus propios quehaceres seguramente ocupado, al cabo de unas horas tuvo la amable deferencia de –diferente ya en ese noble gesto a tanto célebre cantamañanas-, sin necesidad alguna, molestarse en responderme:
     -Todo llegará, es cuestión de edad. Suerte.
    Hum, los genéricos buenos deseos hacia lo mío de Leguina, olvidadas ya casi las navidades, mucho me agradaron. Creo que quizás se pensó él que quien le tuiteaba era un pipiolo consumido por la impaciencia. No es el caso; podría yo entonces haberle refrescado al ex –presidente de Madrid aquellas soberbias columnas de Umbral que como una mezcla de Trotski y de Walter Benjamin a él nos lo retrataban, a juego con el despliegue capilar que por entonces él lucía, solo que meterme por ahí me desviaría sin duda la ocasión. Cifraba el quiz de la cuestión Leguina  en la edad, y, por si acaso, también me deseaba ese elixir que tanto gustan de autoadjudicarse los de la Casta Lista –no le meto a él en ese sindicato, conste- para disimular su privilegio, me deseaba suerte. Ah, la suerte. Yo tenía –compréndaseme- que seguir intentándolo:
   
   -más que de edad, de nombre y de contactos, ¿no? (No digo que los suyos sean ilegítimos). Gracias, don J.
   Eso yo le puse, bajando, creo, el balón que a ambos nos traía al suelo, quizás arrimando el ascua a mis enfermizas obsesiones, ya tú sabes lector. Pues horas después tuvo de nuevo a bien Joaquín Leguina la franca generosidad de más escribirme:
   -Aunque fuera como usted dice, ambos –nombre y contactos- tb suelen ser directamente proporcionales a la edad. Para todos!
    Se me mostraba ahí, en el lenguaje científico, el notable estadístico y demógrafo que además del  pensador en Leguina habitan, aunque el resquicio no determinista de ese “suelen” quedaba desmentido con el categórico “para todos”, o sea, que venía él a insistirme en la importancia de la edad. En fin, traté entonces –perdóneseme- de a mi vez un poco retrucarle:
   -Cierto, don J, pero hay casos, el mundo no está bien hecho, lo sabe Ud mejor que yo, siempre existieron las clases.
     
   No sé, quería yo ponerle delante a un destacado representante del pensamiento y de la política progresistas una nube al díafano cuadro del éxito que quería él pintarme, y hacerlo con los giros que en ellos suele ser canónico. Es decir, en román paladino dicho, ¿quién tiene más posibilidades de mejor publicar libros el hijo de un taxista o, por decir alguien, el hijo de Víctor Manuel?  Y por si acaso fuera ese el Día en que Alguien se apiadara al fin en echarme una mano ante Alguien, le dí luego a probar la mía mercancía:
   -mire, don Joaquín, yo escribí hoy esto: “Kafka y los libros de autoayuda” en http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com/
  
   Eso hice, lector, sólo que desde entonces –sábado noche- hasta el día de hoy de don Joaquín Leguina ninguna noticia más hube. Qué mala suerte.




(Termina también este febril Febrero, lector; dime, ¿Te gustó la música que desenvolvió mi blog durante este mes? ¿Crees que soy merecedor entonces de que me pidas tú el mío libro? Gracias de corazón a quienes así lo habéis hecho, por, sin conocerme valorar mi trabajo e impulsar de verdad, con hechos, mi escritura, por quererme aunque sea un poco. Lo pasé muy bien escribiendo al calor y al amparo de cada uno de vosotros, presentes siempre en mí vuestros nombres. El resto es ruido.)

2 comentarios:

Euclides Lentejas dijo...

Yo que sí he comprado y leído tu libro, pero hasta ahora no te había dicho nada sobre él no ha sido por despecho, sino todo lo contrario. El tuyo libro, como acostumbras a decir, es una pasada, está bien escrito, bien trabajado, te ríes un montón con él y vale la pena. Por si te sirve de algo mi ejemplar debe de andar ahora siendo leído y seguramente traducido en China, pues allá que se fue de la mano de una sobrina que allí trabaja. ¿Se puede llegar más lejos?
Saludos y un fuerte abrazo. Euclides. @euclentejas

José Antonio del Pozo dijo...

Muchas gracias, Euclides, buen amigo, por tus palabras. Gracias, de corazón. ¿Mi libro por la China, ya? Qué grande, me hace muchísima ilusión. Gracias. Un fortísimo abrazo