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sábado, 15 de marzo de 2014

Del Rojo al Amarillo

     

   Si es que debería bastar con poner en dos columnas enfrentadas los nombres y los hombres que antes por sus obras (siempre a ellos les quedaba la Palabra, ahora la Parida, antes y ahora ostentadores de la hegemonía ideológica, los más difundidos y celebrados en esta podrida sociedad) patroneaban el imaginario progresista  y los de quienes lo hacen ahora para de una vez demostrar la bárbara regresión cultural por toda la sociedad experimentada:
 
 -Antes: Vázquez Montalbán, Vicente Verdú, Juan Cueto, Manuel Vicent, Muñoz Molina, Javier Pradera
    -Ahora: Jordi Évole, Wyoming, Pablo Motos, Buenafuente, Risto Mejide, Max Pradera
     Es decir:
    -Antes:  consistencia teórica, un discurso argumentado, el esfuerzo intelectual por dotar de coherencia un análisis global pleno de referencias cultas y de brillantez metafórica y estilística, cierta apertura tolerante hacia las razones del adversario, un logos ilustrado, en suma.

     -Ahora: el chascarrillo, la ocurrencia de baja estofa, el gag burdo, el sectarismo más ramplón, la sal gruesa, el chiste primario, un humus de rencor muy primario y postmoderno, es decir, unos cracks iletrados.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

2 comentarios:

Sonja dijo...

Uff yo con el Wyoming ya es que no puedo, antes me hacía gracia cuando era humorista pero ahora que va de contestatario tiene unos chistes que son para llorar, el Évole me gusta más, claro que la tv la veo poco la verdad.

Beau Geste dijo...

Querido José Antonio, creo que sobrevaloras el talento de los padres putativos de estas criaturas. La mayoría de ellos sólo eran basura aupada a la cúspide por su ideología marxista. Lo de hoy, evidentemente, es peor, pero más de lo mismo. Muy bueno tu comentario sobre Mínimo Pradera.