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lunes, 24 de marzo de 2014

En la muerte de Adolfo Suárez

     

   No siempre, pero a veces sólo la distancia del Tiempo nos da la verdadera perspectiva de las cosas y de la valía de las personas. Quizás por eso, para que más se aprecie y se aquilate su mérito excepcional, haya sido mejor que Adolfo Suárez fracasara con estrépito después de su prometeica tarea en la Historia de España. De haber obtenido algún éxito electoral posterior, por fuerza se habría enfangado entre los lodos de la sucia politicorra.  
   
   Fue un hombre extraordinario para un momento extraordinario. Lo fue tanto –y su enorme Figura, a despecho de las teorías colectivistas, reivindica la importancia decisiva del factor personal en la Historia-  que cualquier otro, sin su audacia, sin su determinación, sin su magnetismo,  no hubiera sido capaz de en tan poco tiempo -2 años- desmantelar un Régimen autoritario de 40 y establecer la base más sólidas para la convivencia pacífica entre todos: la Constitución de 1978.      
      
   Su momento grandioso, el que reveló su valor y su resolución heroicas fue, claro, durante el 23-F, cuando los puros actos, los suyos entonces, enfrentando a cuerpo limpio a los golpistas ametrallantes, y no la perpetua autopropaganda de benéficas esencias de la Humanidad con que otros siempre se aliñan, dictaron su incontestable lenguaje. Ahí, en los últimos instantes de su presidencia, encarnó como nadie Adolfo Suárez la Dignidad.
        
   Todo le fue peor después, absolutamente todo el mundo (su partido, la oposición, el Rey, los bancos, la prensa, en fin, el noble pueblo español), -incluso la propia Vida en su más íntima dimensión-  le dieron luego la espalda… y las puñaladas por la espalda, acaso secretamente envidiosos e incómodos todos en presencia de ese Héroe.  Nunca vióse hombre tan solo. Enhebró, desde la elaboración de la Constitución, tal ristra de fracasos, también por errores propios,  que resulta ahora casi incomprensible imaginar cómo pudo la ciudadanía auparle con sus votos en dos elecciones generales, las dos primeras de la democracia y las más decisivas.
   
   Quizás a la postre mejor así, ya digo. Es cierto: pocas veces una simple foto casual puede decirnos tanto, como el más sublime cuadro que encerrara y condensara en su misterio toda una formidable peripecia vital e histórica, que termina, como las pelis de Chaplin, como termina siempre la propia vida, con dos personas de espaldas, enlazadas por el abrazo, perdiéndose hacia el fondo, difuminándose entre la floresta y la hojarasca del horizonte.    

     
   Fue un hombre excepcional para un momento excepcional, movido sobre todo, creo, en aquellos años aurorales –bajo brutales ataques terroristas de la extrema derecha y de la extrema izquierda, en medio de otra pavorosa crisis económica, entre la desconfianza de todos los poderes- por un ciego y noble designio: conseguir para España la concordia y la libertad, la libertad sin ira.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Descanse en paz el "Ministro secretario general del Movimiento"

Caba dijo...

Lo que nos extraña a los que somos más pequeños es justo lo contrario. Como en 1982 pudo tener tan pocos votos. Está claro que los pájaros del PSOE lo tenían todo a favor, vírgenes de culpa y pecado, pero aún así había una ciudadanía más culta que ahora que podía renegar del socialismo y votase la moderación de Adolfo Suárez. Sobre todo porque tenían que valorar lo que había hecho en 5 años. Pero supongo que los de izquierda le acusarían de haber hecho poco, y los de derecha de haber hecho mucho, y como ahora con la crisis, cada uno culpa al gobierno de sus propios fracasos.

o blog de xesús lópez dijo...

Me gusta la semblanza que de Adolfo Suárez haces, ahora todo el mundo a cantar sus virtudes... Pero la Democracia nacida de aquel momento excepcional parece ir por otros derroteros, desaparecidas las virtudes a Adolfo atribuídas. Esta Democracia pierde aceite, no ha dejado de perderlo desde el momento inicial porque la sinrazón está instalada en el Poder,hoy entregado a los clústers. Y parece que a los políticos actuales, que están machacando el país, no les queda sino otra esperanza, para el día después de su detentación del poder que la de atrincherarse en algún consejo de administración como consejeros.Lo que se ha llamado política de puertas giratorias, la reiterada prevaricación en la Administración, los favores a los clústers asesinos del medio ambiente para asegurarse una posición holgada, la mamandurria de los consejos de administración.
Adolfo se supone que ahora habrá recuperado la razón y que, desde el más allá, podrá contemplar a esta España depauperada nacida desde la transición de cristal como bien la denominó Pio Moa.

Un cordial saludo

CLAVE dijo...

La historia nos pone en el lugar que merecemos, pero tenemos memoria, recuerdo los ataques tanto de Felipe Gonzales y Alfonzo Guerra.
Ahora que no vengan con carita de pena, que fueron crueles en su momento.
Q.D.E.P. nuestro primer Presidente Adolfo Suarez ..

Canino dijo...

Don José Antonio, mire que aprecio sus escritos de usted pero en este asunto me parece que está igual de confundido que la mayoría de los españoles.Suárez fue el principal responsable (aparte del rey) del oligopolio de partidos-mafia que padecemos desde el 78.Don Antonio García-Trevijano lo explicó muy bien en su día en el programa La Clave de Antena 3 (puede encontrar los vídeos en el YouTube, por si le interesa).
Personalmente, creo que Suárez fue un traidor pero ahora que está muerto solo queda desearle que descanse en paz.

Un saludo.

Lucas dijo...

Este país no tiene remedio.
País de alabanzas a muertos, mientras en vida se les apuñala por la espalda.
Pasado el tiempo, los mismos que traicionan, lloriquean y muestran la admiración hacia quien ya no constituye un peligro porque no va a hablar, ni un estorbo que , aún sin memoria, con su mirada vacía les recuerde los "pecados" cometidos.
Todo ello amasado con el silencio interesado de quienes, como periodistas, deberían contar la verdad.

Alejandro De Fez dijo...

HAY QUE JODERSE con el carroñerismo a la que llega el Regimen post-franquista DE LA CASTA DEL 78.

LA UCD era un amasijo de elites y listillos con titulo y cargos. DESPUES DE HACER SU TAREA, implosionó.

http://kaoshispano.blogspot.com.es/2014/03/entierran-en-show-borbonato-al-difunto.html