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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Zarrías y Aido, solidarios en acción

     Empieza el tam-tam electoral socialista. El ruido y la furia, escrito no por Faulkner, claro, sino por Zarrías, como uno de esos extrordinarios artistas que pintan cuadros asombrosos con los dedos de los pies, en el hondo sur español de la gran Depresión zetapeica. Apelación, cuanto más grosera mejor, a las vísceras, remoción de los más turbios mecanismos del inconsciente colectivo: que viene el Doberman.
     Las campañas electorales son la savia y la sangre fresca que a ellos les devuelven la vida, el arma estratégica que les permite eludir el análisis estricto de la gestión, suplantado por un extenuante bombardeo emocional con el que darle la vuelta a los escuetos datos de la realidad: casi cinco millones de desempleados, gigantesca deuda que cortocircuita cualquier futuro, peligro de ruptura territorial, global desesperanza. Nos conviene la crispación, confesó en la intimidad ZP a Gabilondo. Ya lo creo, remachó éste, buen conocedor de las llamadas verdades como puños.
     Veamos la secuencia: De la Vega fulmina a la directora del CIS que le trajo la mala nueva de los sondeos desfavorables, mientras el PP mira para otro lado. Lo importante es la foto, se le escapa también en la intimidad a ZP con Mohamed V. Por eso tanto énfasis en censurar la famoso foto de familia con los Obama, tan elocuente.  Va entonces la Junta de Andalucía y da el pistoletazo de salida: 1800 euros para las mujeres que a través de una declaración jurada se consideren víctimas de la represión franquista entre... ¡1936-1950!
     ¿Es o no esto Hollywood, la California de España que juraron ellos hacer de Andalucía?  No importa tanto el despilfarro hacia atrás, cuando tantas carencias existen, cuanto agitar, una vez más, el cebo y el espantajo del franquismo. El franquismo cumple a la perfección el papel de mito fundacional, el maná fetichista en el que los capitostes socialistas se rebozan cada vez que ven el mantenimiento de sus privilegios amenazados.
     Hurgar en el pasado, perseguir "como sea" la fijación falsa y narcisista de la sociedad española en un relato embustero que permita justamente escatimar el presente: el desvergonzado intercambio de favores a cargo del erario público, en el contexto de un desempleo masivo, entre Aído y Zarrías, suerte de cacique fáctotum de la PSOE que en célebre instantánea votaba con los pinreles, por el que aquella "colocaba" a la señora de éste, mientras éste "colocaba" al noviete de aquella. ¡Solidarité y fraternité de los socialistas cinco estrellas! Igualdad, eso, Aido, igualdad. 
 

1 comentario:

Neo... dijo...

Los socialistas no solo son especialistas en vender humo, sino que son únicos en esconder detrás de este los problemas reales que han causado.

A los niños, cuando se caen y están a punto de soltar la lágrima, se les intenta ocultar el dolor con un caramelo, un juguete, cualquier cosa que les distraiga del inmediato acto humano de llorar.

Somos un país con más de cinco millones de niños que han caído en el paro, millones de niños entrados en años caídos en una pensión mínima, millones de niños caídos en el congelador de su funcionalidad.

Y !hala!, aquí viene Papá y Mamá, con su chupachups de 400, 2500 y 1800 euros.

Y muchos de estos niños controlarán su llanto, harán de tripas corazón, y conteniendo su dolor, cogerán el apetitoso engaño y se arrojaran en los brazos cariñosos de su progenitor y le darán un sonoro voto en las mejillas.