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jueves, 30 de septiembre de 2010

Sabina se sostiene

    
     Quería Sabina a principios de este mes, según declaró a EL MUNDO, instruir a sus hijas en las bondades del Incesto (“estoy tratando de convencerles de que es una cosa natural, los animales lo hacen y no pasa nada”). Transgresor Mayor del Reino le proclamamos entonces en primerísima instancia (véase principio del blog, please). Cantautor favorito de la Princesa, añadimos allí, visto su fantástico relato de Cantautor en Palacio: contra sus letras premonitorias resultó que las niñas progres muérense por ser Princesas. Intuíamos ya también entonces que, ávido acaparador de títulos, el de Úbeda querría siempre más y más. A mediados de mes en pública declaración aventó Sabina, en mero amago de finta distanciadora, el penoso ripio ese de “Zapatero rima con Bombero Torero”. Ja, já, le reímos la coña, y como Tío más Enrrollao de la Comarca al punto le postulamos. En éstas llegó la Huelga General de Candy&Toxo. Y el de Úbeda debió notar sobre sí el veneno de los celos chiquilicuatreros: también tenía que posar él ahí.  
    
     Es propio de los grandes prohombres del mester de progresía patrio el  querer mojar el dedazo en todas las salsas, siempre-siempre con la conciencia más reluciente que las melenas de Alberti, por raras que sean las contorsiones que se traen de un día para otro. Seguirles en su festival declarativo resulta bien aleccionador empeño: aprende uno lo mucho que, a despecho de las más peregrinas y a la vez calculadas imposturas, quiérense a si mismos estos sin duda Grandes Hombres. Sabina apoya a muerte la Huelga, claro: “no vemos posibilidades de que nuestros hijos vivan mejor que nosotros, esto… también es por nuestros hijos”. ¿Dónde, díganme ustedes, pacientes lectores míos, habránse visto antes   Padre más abnegado y  Paternal Amor más venerables y acendrados que estos que ahora nos ocupan?  Padre del Año le nombramos, pero que ya mismo.
    
     La fundamentación filosófico-política-poética que del lío de Candy&Toxo hace luego el cantautor es de tal calado epistemológico que reduce al cabo los videos del Chiquilicuatre a lo que tristemente son: una ramplona sarta de chocarrerías paleomarxianas de un Alfredo Landa picado de un prurito progre. Cree antes que nada Sabina en el derecho…al pataleo, que sin duda debe ser muy natural derecho, tanto como el antes citado al Incesto, y que a los más finos constitucionalistas debió escapárseles de teorizar. Es una forma también curiosa de no decir nada, porque esto del pataleo suena a excusa paternalista: venga, venga, patalead un rato, chavales, que soy uno de los vuestros, joer.
    
     Dice además Sabina que la HG sirve...”para decir algo que nadie dice”, a saber: que tiene que haber alternativas. ¡Pero si no hay desde hace cuarenta años murga más rallada e inmune a la realidad del desastre que siempre propicia la misma! Y descubre entonces en su razonar Sabina, y ante ello se postra solemne, que es la huelga para él… “una palabra sagrada”. Persignémonos entonces: siéndole al de Úbeda tan naturales nada menos que el Incesto y el pataleo, al menos aun queda en su noble corazón espacio para lo sacro: la palabra huelga. Siempre lo religioso exige sacristanes, claro. ¿Y no será acaso, sr Sabina, la Huelga el mismito opio del pueblo, que los Principales de la Progresía a propia conveniencia entre las masas embrutecidas  administran?
    
     “Cuando la huelga contra F Gónzález se apagó TVE. Fue una preciosidad: siempre quise escribir una canción sobre el tipo que desenchufó”. Se comprende entonces que, dada la proverbial facilidad compositora del cantautor, primó en él el manchesteriano cálculo mercantil sobre la pura emoción poética: en efecto, de cantarle al cierre de TVE, cómo hubiera podido el de Úbeda salir tantísimas veces en la misma desde entonces a anunciarnos siempre su penúltima mercadería. En esta HG, en pasmosa y elocuente profecía, la única tele que se vió desenchufada, qué casualidad, fue Telemadrid. Dice Sabina que a su palabrita sagrada “la están echando mierda por todos los lados… lo que está haciendo Esperanza Aguirre es un peligro tremendo. Se quieren cargar a los liberados sindicales, demonizan a los piquetes…”. ¡Adonde vamos a llegar a parar!, le falta acaso por clamar a nuestro sacrosanto héroe, travestido ahora en indignado y severísimo Padre protector. Quizás por eso los capitostes de UGT tildaran luego precisamente a E Aguire de... “bruja”, y es que va encajando todo en el lenguaje milenarista que ahora adopta la Progresía.
    
     “Yo sí fui de la ceja, y estoy orgulloso de ello… yo he respetado y sigo respetando mucho las buenas intenciones de Zapatero, que me parecen reales. Pero su discurso apoyando a Sarkozy fue realmente obsceno”. No me dirán que la cabriola del cantautor no resulta aquí en extremo fantástica: en sólo dos frases muéstrase a la vez  henchido de orgullo y arrobo con ZP y airadamente contra ZP, con los sindicatos y con la Huelga, con el gobierno y contra el gobierno, siempre consigo mismo.  Y es que no conoce Sabina ningún país “en que se ataque de esta manera a los escritores, a los cantantes, a los actores”, antológica bobada que no hay por donde cogerla con sólo mirar alrededor, como si pretendiera él, y con él los de la Ceja Futbol Club, participar a capricho y con mando en plaza  en el debate público, imponiéndonos sus cánones y su rancio leninismo de todo a cien, y encima que  hagamos siempre la ola a lo inmensamente guays que ellos son. Natural entonces la crítica, señor Cantautor favorito de la Princesa, tanto al menos como el Incesto y el Pataleo esos que usted, cuando le conviene a su negocio, reclama. 



    
    

3 comentarios:

Aitor Mento dijo...

Don José Antonio :

Yo diría que el ínclito Sabina es un monstruo producto de la mezcla de leninismo de todo a 100 con efectos de farlopa no muy bien cortada.

Un saludo cordial.

* Inés * dijo...

Fíjate que me entero por tí de cosas de Sabina, ni le seguí, ni le leí, ni me interesó lo más mínimo su pregón enajenado.
Mi intuición me falla alguna que otra vez, ser diosa menor no conviene, pero a la hora de ser sabinista o sabinoide, (tiempo ha de aquello), escuché un pellizco en mi razón y le hice caso.
Me gusta tanto como escribes,no me canso de decírtelo, ni me sonroja confesarlo.
Un abrazo bloguero y mi admiración.

Roxana Valdivia dijo...

No me canso de leer todo aquello que escribes y cada vez te admiro más. Un saludo desde mi coqueta donde trato de enredar bucles y cerquillos para regresar al mundo que aunque menos civilizado, me habría dado más gusto con sus caballeros, damas y cantares