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domingo, 30 de junio de 2013

Adiós, Javier, adiós. El Final (y 2)



   Sucedió así que en el último partido, tan próximo el pase a la reserva, libre ya de toda presión competitiva, el brazo de este bloguero como en un milagro del todo se soltó. Que más que brazo a mí mismo patidifuso me parecía formidable tentáculo justiciero. Repartí estopa para dar y tomar, vamos. Me salió un partidazo que ni a Aníbal en Trasimeno. Es que ni yo me reconocía tras mi camiseta celeste. Me dieron ganas hasta de sacarles la lengua –o de hacerles, como Punset, los cuernos-  a los demudados  pintamonas que teníamos enfrente. No lo hice, lector; tampoco para eso valgo.
    
   Ni siquiera levanté los brazos a lo Kaká, como la otra vez. Muy educadamente saludé a los rivales lechuguinos. Estreché con fuerza luego a Javier, que estaba el hombre algo confundido tras la insólita metamorfosis que le había sobrevenido a mi torpe brazo. Como si al guión que se desplegaba delante de nosotros le hubiera acordado mejor una derrota estrepitosa. Sabíamos los dos de sobra que era nuestro último abrazo de ránking.
   
   Más tarde, dentro del coche, a solas una vez más, sólo que era ésta la última, en los confines desiertos de un club suburbial, bajo una noche sin luna pero con algunas estrellas, repasamos como siempre los pormenores de la reciente batalla. No acababan de salirnos del todo las palabras. Arranqué y conduje luego el coche en medio de un silencio incómodo. Llegamos al fin a la glorieta dónde él se apea. Era muy muy tarde en medio de la noche inmensa. Entonces, sin apagar el motor,  le canté a Javier mis cuarenta:
  
   -Quiero que sepas que ha molado mucho, pero mucho mucho, jugar durante estos cuatro años a tu lado, Javier. Que he disfrutado como un loco jugando contigo de pareja al pádel. Ha sido algo genial y especial el hacerlo. Intuí cuando te conocí que nos llevaríamos bien, y me alegro de no haberme equivocado. Me siento orgulloso de ti… además, que seguiremos viéndonos. Yo te saco quince tacos, mi juego se ha estancado y tú tienes una gran proyección por delante… ¿Que… que… que ya tienes hablado para jugar con un tío en el torneo este que empieza ya, que es encima un crack? ... Pues…  me alegro un montón por ti, Javier, …Ojalá os vaya muy bien. Me encantará seguir sabiendo de ti. Si os encaramáis entre los veinte mejores disfrutaré como el que más, si puedo vendré a veros, no lo dudes, tú le das a esto muy bien, Javier, y tus victorias serán también un poco mías, así las sentiré, te lo aseguro… y eso, que quería nada más decirte que sepas que han sido una gozada estos cuatro años… nunca los olvidaré, gracias por ello…
   
   Entonces Javier, que me había escuchado con la cabeza gacha, me miró. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero sus ojos brillaban dentro del coche. Sólo me dijo:
  
   -¿Sabes? Da un poco de pena… Chócala, compi.


   Chocamos fuerte las manos, sí. Como los de la NBA, palma contra palma. Sólo por un instante los dedos se nos engarfiaron. Se bajó del coche y pronto se perdió entre aquella espesa y negrísima oscuridad. Javier ya no es mi compi. Adiós, compi, adiós.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

12 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

No, don Napo, tampoco es eso. Cada uno tiene sus razones. Es normal que él quiera volar más alto, es normal y no pasa nada, el padel se juega de a dos y hay q asumirlo. Y Javier es un buen tío, se lo digo yo

Napo dijo...

Vaya, encima er nota lo tiene engañao.

Ese es una maricona sin más unidad de medita existencial que los números.

Cambiar compi por ránking. Nunca tan alto menosprecio a la constancia y amistad.

Ha salido usted gananado. En lo sucesivo no jugará usted al padel con una mierda.

Lávese bien esas manos de buen amigo porque es posible que al despedirse de ese tal Javier ¿? quedara usted contaminado de falsa amistad.

José Antonio del Pozo dijo...

-don Napo: por error mío, se lo juro, se ha borrado su primer comentario. Y no lo puedo recuperar. Si lo tiene guardado mándelo de nuevo, plis. Lo lamento. Discúlpeme

Pablo / PBL dijo...

Vengo del Panúltimo raulista, y me ha encantado leer sus dos últimas entradas, hasta me he emocionado, caramba. Escribe usted de maravilla, además de hacer la lectura interesante, también la hace entretenida.
Tan malo no puede ser para estar en el ranking, por cierto. Un saludo.

José Antonio del Pozo dijo...

Sea usted muy bienvenido, Pablo. Tiene aquí, como todos los que con respeto acuden, su casa. Gracias de veras por sus palabras tan amables.

Napo dijo...

Don José Antonio no se preocupe. Ya sabe..."El mejor maestro echa un borrón" y "el que esté libre de pecado...".

No, no guardo nada. Escribo y mando. Y la mayoría de las veces no releo los post que envio.

Ayer subí el tono respecto a su amigo¿? Javier, pero sólo quería hacer literatura inspirándome en su post.

Napo dijo...

Don Pablo, pues eso no es nà. Acuda usted a diario y verá.
Le esperamos. Pasamos lista.

César dijo...

No aprovecharé la ocasión para recordarle que Javier es un liberal y busca siempre lo mejor para su patrimonio inmaterial; no se vaya a creer usted que está, Javier, pensando en que ese paso será un acicate para mejorar el pádel de usted, quien, herido en su orgullo se pondrá a entrenar como un descosido hasta encontrar el punto exacto en donde la pala impacte con tal efectividad en el pequeño sol de caucho, la bola digo, que sus golpes sean, como ayer han sido, cada uno de ellos cantados como puntos seguros. NO. Javier como ya dije, y el Sr. Napo certificó, con más fuerza que yo mismo, busca su vida, busca su progresión, el incremento de su masa inmaterial, como ya he dicho, en un acto empresarial sin corazón, como todos los actos empresariales que se precien. Y usted,como buen liberal, lo acepta con franciscana resignación. Por ello he de felicitar a D. Napo, porque en el fondo de ese alma liberal late un corazoncito progresista que le hace anteponer la amistad, la persona del débil padelero, a cualquier otra consideración legítima aunque egocéntrica.

Pruebe ahora con el tenis, que es más individual, más egoista y uno puede encontrar rival sin tener que depender de nadie más.

José Antonio del Pozo dijo...

claro, claro, don Cesar, lo liberal es el egoísmo desalmado y lo progresista el corazón, la amistad y los débiles, ya, ya, ah, y las personas, que no se nos olviden las personas, nada que ver con la pura y dura envidia. Ah, el padel, el padel, para qué competir, nada, paz perpetua sobre las almas de buena voluntad y Alfonso Guerra sobre todos en Rodiezmo, y tal.

César dijo...

Competir es sano, querido, competir mejora, estimula, mantiene alerta las facultades y los sentidos. Lo unico malo de competir es hacerlo en contra o por encima de las posibilidades naturales. He ahi el punto que puede ser de no retorno si llevamos la competicion, sobre todo empresarial, al exterminio y/o extenuacion de los rrcursos naturales. El padel es un juego, la amistad es un sentimiento. Cada quien que elija aquello que es mejor para que su vida sea mas plena, mas enriquecedora. ( fray junipero..jee)

Anónimo dijo...

Enhorabuena por ese partidazo. Asi se acaba vuestra relación deportiva: por lo grande por tu parte, con un gran e inolvidable partido.Desmostrando lo que eres. Precioso texto dedicado a un gran compañero y amigo.Nobles tus sentimientos.Felicidades

Cati Serra dijo...
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