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sábado, 8 de junio de 2013

Generosidad




   Hace una semana, Isabel Ojeda, una amable seguidora mía –también perseguidor yo de ella, de su escritura- a propósito de este blog a través del río revuelto del Twitter  me escribía:
  
   “Un placer leer tus artículos, Jose Antonio, sobre todo los embebidos de sensibilidad… Lo que haces dice mucho de tu valía y generosidad. Muy poca gente como tú.”
   
 Me dio una gran alegría el leérselo, claro. Pensé a twitterpronto, bueno, no está mal,  al menos alguien que no te grita FACHA o liberal fascista para empezar a ¿hablar? Cuando más pensé esas escuetas líneas, más me cautivaron.  No te miento, lector, cuando eres Nada, te reconforta un poco el leer cosas como estas. No es que así el fracasati que con uno va lo sea menos, pero son esas palabras bálsamo para las llagas en llamas del duro anonimato.
  
   Al menos, ya digo, Isabel no me taja ni me ataja como liberal fascista a diario. Es extraño, se mueve a veces más la gente para zaherir que para agradecer. El otro día, también en Twitter, un tío al que no conozco de nada, con el que no he cruzado una palabra, me escribió que “habría que matar a muchos como tú”. Vaya usted a saber qué le movería a ponerme perdido con un vómito así. No sé.
    
   Es lo que hay. Pongo cada día mis textos gratis et amore a disposición de quien por aquí pase, o los arrojo a los abismos siderales del Twitter, supongo que por una pulsión en parte exhibicionista de comunicarme y en parte también porque guardo la secreta ilusión de que un puñado de personas los reconozcan, los compartan como suyos y los valoren.

    Exactamente igual, creo, que un músico ambulante que, en medio del larguísimo corredor del suburbano, trata con su música de llenar de otro sentido por unos minutos la vida de las personas que alrededor pasan. Igual que ese acordeonista viejuno del metro no sueña ya con apariciones de rutilantes rubias discográficas, tampoco lo hago yo con apuest@s Editor@s. Ell@s se lo pierden.  Como ese músico sin nombre pongo yo también el cartelito de mi libro y sigo dándole a lo mío, porque me gusta, comprobando al final de la jornada si hay quien se animó e impulsó con un òbolo mi escritura. Igual que él, no me engaño ni engaño a nadie.
   
   Es decir, a mi manera, Isabel, al ofrecer a diario la ofrenda dudosa de mi arte, soterradamente confío en la recíproca generosidad de quien esto guste, de quien a esto le valga. Cómo hacerlo cada día si no. Sabemos, yo creo, los liberales –no los liberales ultras, que también los hay-  que es un error nefasto el confiar en abstracciones floripondiosas y etéreas por paradisíacas. La vida en sociedad, me parece, es una mezcla de confianzas y desconfianzas, demasiado humanas unas y otras. Creemos, creo,  no en el Pueblo, ni en el Ser humano –insólito oírle esto a un escritor, verdad, así me va-, creemos, creo, en ESTA persona que nos sorprende con su insólito don. En ESA… en AQUELLA. Punto infulotas.  Lo de Pessoa una vez más:

    “No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo”.

  
   Y ojalá te sirvan estas líneas, Isabel, como agradecimiento mío a tus palabras balsámicas.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es

4 comentarios:

Juante dijo...

Estimado amigo: yo me solidarizo contigo plenamente. Estaba leyendo esta mañana lo que escribió (un poco tibio) el "gallardón" progre (algo entreverado de neutro, cuando le interesa) de moda Antonio Muñoz Molina, sobre los milicianos de la Grandes y que ella fusilaría a dos o tres que no sean de su cuerda cada mañana, cuando me he encontrado lo tuyo.

Al menos tú tienes algún éxito en tu twitter. Yo sí que no me como un rosquete en mi caralibro de los cullons, con el riesgo añadido de que ahí me espían "equis x equis" (sobre todo, son "almudenas grandes y pequeñas", ahora, por un tubo, están desatadas porque los chaquetos espurios les han dicho que ancha es Castilla y este es su tiempo para despelotarse públicamente, y claro, van y sacan pecho de spot desigual demostrando personalidad sumisa de perro de paulov, que les dicen las jefas del colectivo que tenían dormida) y esas sí que son -simbólicamente, claro, que aún no hay "toque de queda" de relatos grandiosos- como la etarra esa que iban a liberar hace unos días.

Lo dejaré. Me ha servido para constatar que la izquierda está rabiosa y ha copado el caralibro como si fuera suyo. Los liberales, simplemente no existen, o existen diluidos en su cobardía, están con mi paisano Arias tomando gintonics en la avenida Domecq, o agrupados en una sociedad gastronómica vasca de algún blog cachondo donde se dedican, en todo caso, a reírse mutuamente los chistes malos y casposos de lo que quede de Roberto Alcázar y Pedrín.

Esa es la situación lamentablemente. Creímos que el impasible Rajoy iba a ser revulsivo de algo y lo está siendo mucho más de toda esa excrecencia humana cuyo objetivo último y final (que no reconocen, porque su hipocresía moral es fantástica, como en el Corte Inglés) es la tabla rasa estaliniana: todos a vivir en los mismos metros cuadrados, con la misma vestimenta, la misma bici, un portátil linux sin marca, política de hijo único como máximo y "desarrollo de los talentos personales" sin exámenes, que es lo que pita ahora en la docencia: tan inteligente es quien saca 10 por estudiar como quien hace pellas porque esa es su habilidad social de "10".

Sí; sé que hay algún y alguna progresistas dialogantes. Eso los honra, pero no son ni minoría. Va aquí lo de Muñoz Molina:

¿Chistes viejos?

Un abrazo y a seguir en la brecha.

bucan negro dijo...

El liberalismo brilla por su ausencia en España y en todos los países de raigambre católica, donde han arraigado los socialismos, comunismos y demás ideologías colectivizadoras.

Mucha gente achaca al liberalismo los males que son debidos a la corrupción y se olvida de que el sistema democrático es de raiz liberal, con Montesquieu o Bacon y su empirísmo científico.

La ciencia, la tecnología y el liberalismo es lo que ha logrado ir sacando al ser humano del reino de la necesidad.

José Antonio del Pozo dijo...

muchas gracias, Juante, amigo, ánimos también para ti. Un abrazo

Napo dijo...

Esa Isabel parace que tiene buen gusta.

Sabe don José Antonio, no sé por qué al leer el piropo que le ha echado la señora, me lo he tomado como algo mio.

Nota: Su china musiquera del metro, sin verla, me gusta más que ese notarrón de la trompeta. ¿Es trompeta ?

Don Juante, sí, el liberalismo está tapado. Ahora están la mayoría con la manos en la cabeza diciendo a coro-mantra: ¡ Este Zajoy...!