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viernes, 23 de mayo de 2014

La carrera de político

     


   Desde siempre, cuando de jóvenes blandíamos a los cuatro vientos nuestros más locos sueños profesionales, el recto juicio de nuestros padres, prudentes y sabios ellos pese a no tener la mayoría más formación que la del duro trabajo, con agudeza nos reconvenía: tú, acaba primero los estudios… y luego ya veremos. Se entendía con ello que la finalización de una carrera universitaria era el marchamo indubitable, la garantía y el aval incontestables que te abrían de par en par la oportunidad para alcanzar superiores puestos en la sociedad a los que por tu origen social te correspondían. 
    
   Era eso antes, porque lo que a menudo observamos hoy –al menos en los señeros puestos de la Política, desde cuyo ámbito decisivo debe ordenarse el mejor funcionamiento de la sociedad- son los casos frecuentes de destacados líderes… que apenas picotearon, abandonándolas, las carreras universitarias que un buen día emprendieron. No sé, a vuelapluma te digo: Elena Valenciano, José Blanco, Patxi López, Moreno Bonilla, la misma Susana Díaz, a la que llevaron diez años el acabar su Derecho.
     
   ¿Porque no eran ellos capaces de terminarlas? No lo creo. Al menos las de Letras, si insistes, las acaba aquí hasta el Tato más zote. Más bien porque todos ellos a la perfección se “olieron” que los títulos y méritos en abstracto en España, país tribal, valen nada, que las oficiales licenciaturas y las notas buenas valen cero, y que en cambio lo definitivo es aquí el medro en los contactos personales, el tener suerte en las relaciones, la busca sin tregua del benemérito Padrino que –Leguina dixit- te bautice y te introduzca en el mundo, junto con el aprendizaje y el entrenamiento profesionales, eso sí,  en las argucias y en las astucias propias de la carrera… de la picaresca, que es la real disciplina que aquí más cuenta. Por eso mismo ellos todos a la postre, de Política, es que se las saben todas.

   
   Y por esas mismas malas artes, Valenciano, que falsificó ante las instituciones europeas unos Títulos académicos que no poseía, quiere, pero que muy farruca, pasarle por los lomos examen de machismo a Cañete, teniendo a su vera ella al Homo Eguiguren. Examen de machismo-leninismo, sí. 




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 16 de mayo de 2014

Cuando Elena encontró a Cañete

    


   
   Segura de sí misma, laboriosa, efectista, levemente marrullera y demagoga, Elena Valenciano propinó anoche toda una ducha de agua helada a un paquidérmico Arias Cañete, envarado, bloqueado, encorsetado y camastrón. La contienda televisiva ilustró mejor que mil ejemplos teóricos, a mi juicio, la diferencia entre un debate al milímetro pensado y preparado, en el fondo y en la forma, y un penoso ejercicio de teórica suficiencia, tan persuadida de antemano de su propia superioridad que derivó en clamorosa inoperancia frustrada, que se agolpaba ya tarde como saliva helada en las comisuras del candidato.
     
   La enésima constatación, una vez más, de cómo todo lo fían los líderes de la Izquierda al manejo de la Palabra, de la destreza propagandística con que lo hacen, y de lo gráciles y telegénicos que en esos terrenos pantanosos se desenvuelven, al margen de los resultados concretos de gobierno, y asimismo, rayo que no cesa, el contumaz desprecio que la Derecha española sigue haciendo de la trascendencia de las elementales pautas de la comunicación política en las sociedades modernas, adobadas encima en este caso por la subestimación del adversario y por creerse la propia leyenda de excelencia que los suyos le habían elaborado, que llevó a Cañete a confiarse y a no preparar en absoluto el debate.

      
   El resultado del debate fue, a mi juicio, pues ese: que Cañete, como en el premonitorio mitin previo, va-y-se-la-mete, y que Valenciano, un poco la maritrini del socialismo español que se aburría en la universidad, no desperdició el regalo que en la indolencia de Cañete encontró. Le faltó a Elena sólo “explotar” como en la famosa escena de Cuando Harry encontró a Sally



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jueves, 15 de mayo de 2014

Elena Valenciano, Pablo Iglesias, melodía de seducción



   Censurábamos ayer, a nuestro juicio de fracasatis, la cierta explotación que de la demagogia social extrema la izquierda radical aquí lleva a cabo. No quiere ello decir, por supuesto, que no haya motivos y corrupciones concretas y evidentes a denunciar y contra las que organizarse. Nos referíamos más bien a la consciente exacerbación del más áspero resentimiento en genérico… curiosamente en exclusiva casi y a todo gas contra la Derecha española, como los escraches, entre otros tantos motivos, demuestran.
      
   Veíamos así como se le contraponía a un muy preciso asesinato unos suicidios, de los que directa e inapelablemente se culpaba sólo a los actuales gobernantes, casi como si el mundo y la vida acabaran ahora mismo de iniciarse. Lo pasmoso es el constatar, una vez más, cómo esa cruda proyección del más malvado estereotipo entre la ciudadanía contra la Derecha española resulta ser una peculiar melodía de seducción que en común envolviera las estrategias de los líderes izquierdistas, sean  moderados o radicales. ¿No parecen deseosos de robarse los unos a los otros la primogenitura de las lentejas sobre esa muy torva animadversión?
       
   Qué pueden entonces pensar o sentir, cómo pueden verse impelidos a actuar, los ciudadanos proclives, por los motivos que sean, al mundo emocional de la izquierda, tras escuchar las palabras bárbaras que Elena Valenciano hace sólo cinco días a todo trapo sobre/contra el gobierno emitía:  
  
   “Poco a poco nos lo están quitando todo. Un día es la sanidad, otro la educación, luego las pensiones. La disyuntiva es agachar la cabeza o plantar cara. ¿Nos rendimos o nos unimos? Nos rendimos y le plantamos cara a la derecha española y europea… ¡Unión! Unión, para dar una lección a la derecha del austericidio que está acabando con nuestra esperanza… la austeridad a toda costa nos está matando…”.

     
   El problema está, creo, en la batasunización de una buena parte de la izquierda española desde un tiempo para acá, que literalmente no soporta que alguna vez corresponda a la derecha española gobernar. Expresa batasunización de la clientela que muchos líderes, formales e informales, políticos, sociales e “intelectuales”, lejos de atajar, se complacen en inflamar, como mucho con dos pasos adelante y uno atrás. 




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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

jueves, 8 de mayo de 2014

Los amores de Elena Valenciano (Poessía 65)


(Esto es para cantarlo tú y yo, lector, ya tú sabes, al compás de la canción de Mari Trini, con los dudosos arreglos que le hice yo a esa letra, en honor a las estrepitosas declaraciones que doña Elena Valenciano, un poco maritrini también ella del socialismo español, acaba de regalarnos. Va.)




Amores te van llegando
como las modas, igual
amores los tienen todas
los míos te voy a contar

El amor es un eslogan
para unos votos lograr
Jesucristo, el Ché, hasta Felipe
lo que una tiene que fantasear

Quién no empezó una carrera
me lo ordenaba Papá
quién a los quince libros
no mandó al cuerno estudiar
y quién cuando Rubalcaba se apaga
y las urnas asustan más
quién no se inventa una historia
de unos amores Superstar
Con Jesús no llegué lejos
Al Ché le gustaba fusilar
Felipe, no veas que flipe
hasta que me montó los GAL

Elecciones son una feria
en la que hay que deslumbrar
mejor estos amoríos
y no tenerme que desnudar

Quién no inventó un currículum
escapando a la mediocridad
quién metida en campaña
no dejó sus trolas volar
y quién cuando las piernas te tiemblan
y las cuentas no salen ya
quién no ideó esas tretas
de unos amores Supermán


Amores te van llegando…




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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Aprended, aprended, bobitos (de Elena Valenciano)



   Siempre nos ha maravillado la destreza con que la fábrica de publicistas de la Progresía maneja los media, el arte propagandístico en que envuelven el mensaje, que es masaje, destinado a esa franja de ciudadanos que siguen la política sólo de refilón, y que son quienes deciden las elecciones. No digamos ya si comparamos ese mimo publicitario con el seco desprecio que la derecha política española acostumbra a hacer de la comunicación pública en las sociedades modernas.
    
   Ahí tenemos el penúltimo exiemplo: ¿acaso no resulta fascinante y logradísima la imago que, antes incluso de oficialmente inaugurarse la campaña europea, de Elena Valenciano han conseguido los cerebritos  progres colar en el imaginario colectivo de los inavisados receptores? ¿No han de resultar cálidas y entrañables –para los “apolíticos”- el haz de connotaciones simbólicas que la imagen/estampa consigue de un plumazo levantar?
    
   Ahí, en ese centro sobre lo que todo converge, en muy humilde compostura luce ella: sola, modesta, rodeada de libros (es decir, de cultura, de humanismo, de sabiduría) y rodeada de jóvenes (es decir, de idealismo, de rebeldía, de modernidad) que, diríase, han abandonado un instante los libros que en su mesa cada uno devoraban para de forma muy medida ovacionar a quien acaba de hablarles. Todo el envoltorio simbólico rezuma efectiva sencillez: esa modestia escénica de mesitas y sillas casi  infantiles, esas sobrias estanterías, la explícita ausencia de reclamos mitineros, el austero vaso de agua, unos folios, la casual indumentaria…
   
   Y también la disposición de Ella: escueta, despojada de todo abalorio o signo de status, en tejanos y camiseta, sola, no acompañada de la comitiva oficial, peinada lo justo, la precisa sonrisa, tras una endeble mesita que no oculta sus piernas, que no la parapeta; es decir, todos los componentes escenográficos de la imagen redundan en una milimétrica desnudez simbólica, una alegoría de la sencillez inteligente, alejada de la empingorotada Casta, -a menudo los candidatos del PP parecen recién egresados de una lavandería express de cinco estrellas- y de fuertes resonancias identificativas para amplios segmentos sociales. Una de los nuestros, una más entre los jóvenes cultos y de clase media y media baja, vendría a sugerirse.
   
  Esa estampa, lo que la misma susurra, es sobre todo el decisivo mensaje. Lo que luego dijo, “me sorprende que quien no tiene muchos recursos se siga adhiriendo a un proyecto como el de la derecha española”, eso va ya para el consumo de la tropa interna, y recuerda en fisno  al dicho de aquel tosco alcalde socialista sobre los “tontos de los cojones que votaban a la derecha”. “Las clases medias deben saber que sus hijos no van a poder competir con los hijos de la buena estirpe, porque no van a tener recursos para hacerlo”, sentenció allí la docta Valenciano.

    
   Frente al radiante emblema de la humildad ilustrada que la imagen con eficacia vende, la estricta realidad de la propia buenísima estirpe (sagazmente ocultada) de la heroína que allí comparece, y el hecho de que no fuera ella siquiera capaz de acabar los estudios universitarios porque es que… es que ella mucho allí se aburría, francamente todo eso importa un pepino.



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martes, 29 de octubre de 2013

Comedia bárbara de Elena Valenciano


   Sí, más que hechos reales parecen tremebundas cosas de Valle-Inclán, aunque como los tenemos justo delante de los ojos no sé si lo vemos. Veamos: Elena Valenciano, a la sazón Vicesecretaria General del PSOE, su número 2 pues, es hija de un médico de derechas metido en Política que llegó a Subsecretario de Sanidad por la UCD, cuando el desastre de la colza. Niña Elena, cuenta la canallesca, estudió en el Liceo Francés, yes, como lo lees. Cursó los estudios de Derecho y de Políticas, aunque no con gran aprovechamiento, pues los dejó. Se aburría en las clases, ella misma sin cortarse así lo tiene reconocido. Entró, como es sabido, de telefonista en el PSOE y piano, piano, piano Celentano, sin aburrirse ahí jamás, alcanzó el estrellato.
     
   Bueno, pues, con ocasión de la delicada operación de cadera del Rey de España, igual que cuando Soraya PSOE  “dictó” a su Majestad las excusas que debía él ante la opinión pública por mor del africano elefante de marras ofrecer, se sintió Elena impelida a en público leerle la cartilla al Monarca:  
    
   “Nosotros hubiéramos preferido que el Rey se hubiera sometido a una intervención en la Sanidad Pública, porque… primero, porque creemos que así también se defiende la Sanidad Pública, y en segundo lugar porque afirmamos que la Sanidad Pública sigue siendo una excelente sanidad”.
     
   No ha pasado ni un mes y sobreviene lo que ya sabemos: aquejada de una neumonía decidió ella ingresarse para ser tratada… en una clínica privada. Hace falta valor y descaro, desde luego, para pasarnos a todos por el morro un actuar así, aunque ese escandaloso desfase entre el decir y el obrar, de tan repetido en muchos prohombres de la Izquierda pareciera ya casi marca de la casa. No por ello, y casi más asombroso aún ello es, le faltarán jamás partidarios a mansalva en los comicios.

    
   Debemos quizás moralizar entonces un poco y saber ver en este episodio Valenciano otra ejemplar lección de socialismo en acción, qué derroche de igualdad, cuánta mesura. Y por supuesto, desearle a Valenciano una pronta recuperación y verla de nuevo, con su fuerza y garbo peculiares, censurando el crudo negocio que de la salud hacen la sanidad privada y criminalizando de paso el intolerable privilegio de los usuarios de la sanidad privada, porque a ver por qué, ante la enfermedad hemos de vernos desigualmente tratados en función del vil metal sólo. Por favor, por favor, ¿hay en la sala un Valle-Inclán?


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miércoles, 2 de mayo de 2012

Primero de Mayo, en la cara o en los labios




  El  macabro mecano de las Superburocracias sindicales, LIBERADOS todos ellos –ése es su elocuente nombre- a costa nuestra, encantados de conocerse encima, celebraron UN AÑO MÁS en la Puerta del Sol, como el año que fue, su acostumbrado aniversario: puño en ristre nos cantaron una vez más la Internacional, y sus máximos líderes, Cándido&Toxo, Toxo&Cándido, también sus adláteres de ocasión, como aquellos NOMENKLATURISTAS orientales de antaño, tal era su complicidad, acaso dudaron un instante si besarse en la cara o en los labios. Pero lo que queda, el balance imborrable tras las toneladas  verborreicas,  y que ahora yo les hago, me parece que ellos ayer  no se lo hicieron:
  
   1)  Desde 2008 CC OO y UGT han fichado al 64% de sus empleados a través de los “contratos basura” de los que tanto abominan, y los que tanto según ellos  “esclavizan” a los hombres.
    
          2) CC OO y UGT despidieron a más de 500 trabajadores en el último          año con una indemnización de 20 días por año y 12 meses como tope de la  misma.
 
    3) Estas centrales, para su vergüenza, se han financiado opíparamente gracias a los despidos masivos de miles de trabajadores, de los famosos ERES, tanto de los legales como de los que en Andalucía saquearon los fondos destinados a los parados, contra lo que jamás se manifestaron.

          4) Estas centrales han parasitado y parasitan ese sistema aniquilador que tanto dicen aborrecer a través de multimillonarias concesiones de los presupuestos generales del Estado, de las autonomías y de los ayuntamientos.
    
          5) En ya histórico documento de 16-2-2012 en carta interna de UGT de Castilla-La Mancha se ordena a sus delegados “liderar acciones contundentes… siempre desde la más absoluta discreción contra el gobierno… Conocer así hasta donde están dispuestos a llegar los trabajadores”.
        
         6) Ni con toda la verborrea propagandística del mundo podrán hacer olvidar, ahora que tanto peroran de la burbuja del ladrillo, el escándalo de corrupción de su división inmobiliaria, la PSV, los miles de millones que al erario público costó aquel mangoneo que Rodrigo Rato les perdonó. 

Post/post: gracias a Alejandro Pérez, a NuMaN por las razones y el respeto con que enriquecen este blog que es también suyo, claro, por encima de opiniones diferentes, por bloguear casi a solas conmigo ayer, se lo agradezco de veras; gracias también a educanovas por seguir este blog, oxígeno puro para seguir yo escribiendo, GRACIAS

jueves, 26 de abril de 2012

¿Y "Memorias de África" con Elena Valenciano?


  
    Sin embargo a Elena Valenciano, ya ves, Soraya, jamás le lavaría yo el pelo a la manera de Redford en Memorias de África. Ya, ya sé que tampoco ella por nada del mundo me lo iba a permitir. Que se lo lave mejor el Maese Rubalcaba, que se le adivinan buenas mañas a él en el vaivén de las manos y el jabón, ya que de entre todas las grandes mujeres socialistas, a ella eligió como número DOS del Partido de los Imprescindibles, según él mismo dijera en su Congreso.
   Y es quizás porque acaso cree ver uno –insignificante bloguero sin nombre al cabo- adensada sobre la figura de Valenciano como el destilado de una tristeza legendaria que es más una pesada abulia que otra cosa. Quizás, ahora que Maese Rubalcaba la ascendió de rango, quiera sacudirse Valenciano esa aparente desidia del ser y por eso llame en muy melodramáticos términos a las familias españolas nada menos que a “defenderse en la calle de las agresiones del gobierno”.  “O paramos a este gobierno o el gobierno va a parar a la sociedad española”, ha apostrafado ella en apocalíptica disyuntiva. Claro, si Rubalcaba acuñó el “Pelea por lo que quieres” como divisa de su campaña, no habría su número Dos de quedarse atrás a la hora de enarbolar un lenguaje virulento.
   
    Puede que la insulsa languidez que percibe uno en Valenciano esté en parte condicionada por la lastimosa impresión que me causaron sus  explicaciones actuales al descubrirse que había falseado ella su currículum académico auto-adjudicándose dos licenciaturas (Derecho y Ciencias Políticas) que jamás consiguió: “Empecé Derecho y me pasé a Políticas. No terminé. La verdad es que me aburría y  me da pereza acabar”. Pocas revelaciones tan elocuentes y desvargonzadas como ésta podrán encontrarse acerca de las élites gobernantes en nuestro país y del contradiós sobre el que la sociedad española está montada. No terminé-me aburría-me da pereza. ¡En semejantes términos de indolencia y vagancia se adorna en público la número DOS del partido socialista! ¡La misma que llama ahora, contra el clamor de su primordial responsabilidad en la Ruina, a la gente a pelear en la calle! Carreras no terminaría ella ni una -¡ni la de Políticas, que se aprueba sin dar chapa!- pero en materia de Descaro sí que la Vida política –Maese mediante- desde luego la ha doctorado cum laude.
     
   ¡Cuánto no se llenarán de desánimo la voluntad de miles y miles de jóvenes estudiantes normales –tengan las ideas que tengan- al enterarse de cosas así! Cómo entonces lavarle el pelo a una actriz de similar jaez, si lo que primero debería ella lavarse es la propia conciencia. Triste resultaba también la gran Mari Trini –unos aires similares en las poses desmayadas quizás a ambas hermanan- pero con esa tristeza compuso ella en su tiempo algunas hermosas canciones difíciles de olvidar. ¿Y Elena Valenciano qué?
  Post/post: gracias a Victoria Eugenia, a Jose Carlos Rodriguez, a George Orwell, a Anónimo, a Rose, a Winnie0, a Mónica, a NVBallesteros, a El Fugitivo, por bloguear ayer con Soraya y conmigo, GRACIAS.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Las chavalas de Rubalcaba en la Noche de Autos


     
      Pero si insólito resultó el mutis zetapeico, más extravagante aún resultó la milimétrica puesta en escena que de la Derrota hizo Rubalcaba. Porque, hubiera marchádose él a casa tras el Desastre, como Almunia hizo,  pondríamosle aquí el Sin ti no soy nada de Eva Amaral en la honrosa retirada y en mucho se dignificaría su enteca figura. Pero Rubalcaba, siempre con la factoría de sus producciones a cuestas, donde debía figurar la Derrota, Señora de la Guadaña, presagio siempre de lo fúnebre,  situó a una espléndida adolescente, una Lolita de una carnalidad desbordante, emblema siempre de la vida renovada. Toma mi mano y tu tiempo, lector, y saboreemos paso a paso, si es tu gusto, el trato y el truco rubalcabo.
      Entre vítores entra a la concurrida sala el Candidato que acaba de obtener los peores resultados de su partido en la Historia. Sonríe él mismo ante las cámaras, casi como si ante una celebración estuviéramos. Lleva escrito un discurso que se dispone desde el atril a leer. Pero antes hemos visto ya el escogido grupo humano que como fondo a sus palabras se nos “propone”.
     Cualquier experto en mass media sabe que, en la civilización icónica actual, es ese fondo, el haz de connotaciones que el mismo desprende, más que el propio texto  lo que el espectador capta, lo que el emisor sobre todo formula. Es un grupo de gente normal, reconocible, “casual people” pues, que con su “humanidad” rodeara y contaminara de la misma al Candidato –no un frío panel-  pero formado en su mayor parte por mujeres –en doble alusión al propio spot de la asistenta del niño British y a la rivalidad que Chacón, en tanto que mujer, por detrás de los mimitos, le opone- deseosas de escucharle, como si de un mitin más se tratase.
    
     Nadie del Partido comparece con él en el estrado. No necesita cortejo de asistencia para la propuesta que va a desarrollar, pues de nada piensa  dimitir. Ni siquiera la directora de su campaña, Elena Valenciano, que desde un lateral supervisa el desarrollo del acto. Claro que tampoco convendría que mucho a ella se la viera, pues coleaban por la prensa los embargos de que por impago fue objeto su empresa inmobiliaria por la misma Hacienda, cuestión ésta que quizás no resulte, cuando se quiere a la clase media alta crujir, suceso muy socialistamente edificante.
     Y una vez que Rubalcaba comienza a leer (pensábase que era sólo Rajoy el único lector del Reino) su premeditado texto, y que sobre él se cierra el plano de TODAS las televisiones, qué es lo que queda perennemente asociado a su perorata, iconicamente llenando de sentido la misma por tan estrecha contigüidad, ¿cuál es la “imago mundi” que desea Rubalcaba a todos comunicar? Pues milimétricamente, tras su noble calavera, el plano encuadra –como si incluso un cañón de luz más aún entre todos las resaltara- a ese par de en apariencia cándidas adolescentes arrobadas tras el gran Lector.
     Detente, lector, sí, has leído bien, DOS ADOLESCENTES, ¿a qué otras DOS ADOLESCENTES, en sibilino contraste, en realidad nos las está contraponiendo y como de paso sacando pecho en la comparación de tesoros que el rival y uno mismo consigo tiene? Piénsalo, lector, que yo no lo puedo decir, pues remataría entonces mi leyenda de odiador del socialismo y casi es mejor que tú no lo digas, porque no hace falta ya, de puro obvio que es.
     Pues en efecto, con claridad se ve que, siendo ambas jóvenes, corresponde cada una a distintas edades, como las así aludidas. Van a ser ellas dos, cada una en su estilo, con sus ademanes y mohínes de aprobación, de emoción, de ilusión, las encargadas de “editorializar” la “nueva etapa” que justo en la noche de la Derrota estrepitosa está en realidad el Lector anunciando: “…con ese bagaje afrontamos hoy esta nueva etapa de nuestra historia”.
     
      Y entre las dos, frontalmente mirando de hito en hito a las cámaras con soltura de joven actriz solvente, como una especie de Laetitia Casta que ahora debutara, todos los planos los “roba” la más joven de ellas. Es lógico que los robe, pues a tal fin está allí puesta: suntuosa cabellera que por delante le cae hasta el generoso pecho sobre la negra blusa abotonada, majestuosos hombros y brazos desnudos de muy recental piel, labios pintados, pendientes y pulsera discretos, sobre todo esa mirada de inocencia e insinuación al tiempo que condensa en sí toda la Primavera del mundo. Una bellezón renacentista, diríamos, que por inseparable inmediación visual “pronuncia” en realidad el discurso rubalcabo.
    Es fantástico espiar sus movimientos mientras el Lector perora: sonríe, se agita, aplaude, vibra, nos mira, nos rehuye, se acaricia los brazos, se coloca el pelo tras la oreja, lo echa hacia atrás mostrándonos sus flancos desnudos, se lo descoloca, se remueve la melena mirándonos, como cuando una mujer quiere atraernos, como si desplegara para nosotros un entero ritual de seducción, mientras el resto del cuadro apenas parpadea.  
     Así, icónicamente ligado a esa abrumadora lolita, a su insolente frescura, quiere Rubalcaba (que sería aquí el James Mason del film, mientras  Valenciano encarnaría –encima es que se da un aire- a Shelly  Winters)  que leamos, no el reconocimiento de una derrota, sino el primer mitin para el Congreso socialista que tiene ya encima. Por eso al final todas esas mujeren le aplauden entusiasmadas y, como en estudiada consigna sonríen, desbordan las distancias y cómenlo a besos. La lolita, nuestra lolita, también.
     En otros videos que hay en el yutub sobre el momento puede oírse como las mujeres de viva voz le dicen entonces “te queremos”, “eres ganador”, “el más grande”. Haz la prueba, lector: ponle este video sin voz a quien no sepa de qué va el tema, y pregúntale luego si celebran derrota o triunfo.
     El problema que puede presentársele a Rubalcaba, siempre mejor táctico que estratega,  estriba en si considera o no el calado del Desastre. Puede que en el próximo congreso las bases se le rebelen y la monten parda. Por miedo a eso quiere que ya mismo sea. Las dos partes lo quieren. Puede también que el electorado socialista anhele una profunda renovación, y puede que sea esa misma chica tan guapa la Carlota Corday que sin puñal, please, sólo con su presencia y con sus saberes, se lleve de calle los votos de la gente. Hechuras, paréceme a mí, que no le faltan.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Desmontando a Guerra, Nuestro Salvador

     
 Siempre, por ejemplo, les quedará Guerra, ese Santo Ejemplar del Socialismo. Sabiendo todos más que de sobra ante quien estamos, el Cantar de sus gestas Gran Hermanas, teniendo que haber dejado Él mismo el gobierno de Mister Equis, sacrificado entonces por su “amigo del alma”, a causa de uno de los más vergonzosos escándalos de corrupción de nuestra Historia, habiendo sido además Él principalísimo muñidor de las más abochornantes corruptelas del felipismo, que ni ante el dinero donado a la Cruz Roja, ni siquiera ante el de los huérfanos de la Guardia Civil, se detuvo, quién va a ser, pese a semejante historial, el guapo que le prive a Guerra de su bula para levantar el puño con gesto demente y cantar la Internacional –esa nana chaconiana- cada veranito en Rodiezmo. En esta campaña ha adoptado Guerra ropajes y visajes de telepredicador, de iracundo evangelista –es de verse la furia de su manoteo- de la beatífica verdad del Socialismo. Atención, atención, que toma ya Él la Palabra, que nos habla desde lo alto,  desde el Sinaí de la Gran Pantalla:
    
     “…tenéis que llevar la voz del Socialismo por las calles, por las plazas, por los campos de Málaga (y el tono cantarín, involuntariamente cómico, que imprime hasta aquí el Predikeitor a la soflama, amenaza con llevarle por calzadas y registros propios del gran Chiquito, pero no, alto, era sólo recurso de feriante, es muy serio lo que ahora viene) …Sabed que ese esfuerzo que vais a hacer hará posible un futuro mejor para el conjunto de los españoles (anúnciase ya el Milagro, los que reparten octavillas, atruenan megafonías y pegan carteles no lo saben, pero el Maestro sabe, y les hace ver que toda esa tabarra, oh, prodigio, sólo por sí misma posibilitará un FUTURO MEJOR, no para ellos, que son quienes se sacrifican, no, para el conjunto de los españoles, que lo sabe Él)… Id, llevad la Palabra del Socialismo por Málaga, que abrirá por la alameda de Málaga hasta el último rincón de la ciudad, se abrirá la idea de la Justicia y de la Verdad… (tiempos de bíblicos imperativos éstos, que aquí todo el mundo ordena, vive Hessel) … seréis vosotros los que llevaréis a la gente para que vayan a votar (llevar-a-la-gente-a-votar, conducirla físicamente a la urna, ¿pillas la obscena orden expresa) Y cuando encontréis a un acaudalado, a uno de gran fortuna y privilegio, no pedirles el voto, que voten al Partido Popular, ellos le representarán mejor (de quién habla, de Sardá, de Milá, de Victor y Ana, de Antonio Banderas, de Polanco jr, de Roures, de Jorge Javier, de Millás, de Serrat, de Bono, de Carlos Slim, de Almodóvar, de Bardem, de Teddy Bautista, de cuántos se hicieron de oro durante el felipismo, durante el zetapeísmo, de quién), pero si encontráis a gente que sólo tiene la fuerza de sus brazos, la inteligencia natural para trabajar y crear una sociedad mejor (sí, a esos cinco millones de desempleados creados bajo vuestra hégira, a por ellos, oé, ni un pelo os cortéis, y cómo olvidar entonces aquel histórico momento, con ocasión de las reconversiones industriales, cuando un grupo de trabajadores despedidos osó interrumpirle en Galicia el mitin, cómo de allí les expulsaron los de seguridad, y lo mejor, con qué veneno bramó contra ellos Guerra desde el micrófono cuando les echaban con aquel impensable “¡Os avergonzareis y llorareis un día ante vuestros hijos por lo que ahora estáis haciendo) …pedirle el voto para el Socialismo, que será quien garantice una España mejor… (¿mejor todavía? ¿es eso posible? Oiga ¿y no puede hacer un poco menos grosero el Maniqueo, es que canta un poco, ¿sabe usted?, señor Guerra, plis,  que ayer mismo un candidato balear del PSOE en las municipales ha resultado detenido como el capo de la mayor organización de robos en las viviendas formenteras, que está en toda la prensa, que les han descubierto el pastizal robado, bah, qué importan los hechos, cómo brilla a cambio la Palabra )… Y en este mundo difícil en el que los Mercados quieren someter a Europa, (mientras, la prensa daba cuenta de que la empresa que la directora de la campaña rubalcaba, Elena Valenciano, tiene para gestionar el patrimonio inmobiliario familiar, ha sido embargada en varias ocasiones por no pagar los impuestos requeridos, y qué importan los hechos ante el fulgor de la Palabra) …tenéis que levantar fuerte la voz, la voz de la Justicia, la voz de la Igualdad… (ah, qué mullah se han perdido con Guerra los Indignados, deberían tomarle la Palabra, que Él sí que de verdad les representa, por más que lleve también TODAS las legislaturas en la elitista prebenda del escaño,  contra su propio pronóstico de estar en política sólo de paso, por un impulso ético, qué más eso da,  es su sensibilidad pura con los pobres lo que cuenta, el “partido de los descamisados” que dijera del suyo en la mañana machadiana) …Estoy seguro que de aquí al día 20 haréis un esfuerzo para llegar al día 20 llenando las urnas de puños y rosas (está Él confiado, y cómo no estarlo, si está Él en la verdad, si acaudalados son cuatro y los trabajadores millones) …por eso os digo (en verdad os digo, soy yo la Verdad, el Camino y la Vida) ¡ánimo!, ¡a votar y a ganar!, ¡a votar y a ganar!” (que aún nos quedan, seguro, más tacitas de la incalculable desvergüenza del Santo Guerra, de su dudosa leyenda, por paladear).