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martes, 15 de enero de 2013

Intelectual o facha, tú eliges





    Hace poco esa fina eminencia gris que por nombre lleva Alberto San Juan, cuya Obra de Pensamiento asombrará al mundo entero el día que la inicie,  condensó en términos insuperables el Orgullo de Casta Lista con que se autopiensa la Intelligentsia progresista. Una de dos, dijo ese cráneo único, “O eres intelectual o eres de derechas”.  
     
     Pues es que, como en un pleonasmo de la melopeica autoconciencia en que se cuecen, han delirado siempre ellos bajo aquella especie de diktat que una vez Blas de Otero en una poema escribiera, y que el mítico Paco Ibáñez canturreó derramándolo con pena, con mucha pena y voz aguardentosa, sobre los melones de la Casta Lista ya para siempre: Nos queda la Palabra. Y qué son ellos sino los casi monopolizadores de la administración de la Palabra, es decir, de la definición de la Realidad, de la confiscación que de la misma hacen con sus símbolos y sus jueguecitos de vocablos que todos hemos de seguir y deglutir, rindiendo pleitesía de paso así a la autolegitimación elitista de la Casta Lista
        
     En ese “Nos queda la Palabra”, entendida esta como el refinado excipiente de la creación intelectual y simbólica que vehicula el afán creativo por superar la simple interjección troglodítica, reside nada menos que el meollo de la hegemonía ideológica, el trasfondo valorativo sobre el que inconscientemente los ciudadanos enjaretan lo Político, y más allá de lo Político la vida misma, es decir, la papilla de tópicos que asegura, más allá de esta o aquella coyuntural votación, el dominio de las conciencias. 
   
     La obsesiva patrimonialización de esa estratégica función ha sido permanente en el mundo de la Izquierda y al mantenimiento de ese control han dedicado y dedican el dominio de los resortes decisivos en la Industria cultural: novelas, ensayo, películas, teatro, canciones, cómics, artes. La Derecha política, que se complace en ignorar el valor de las ideas, suele con gusto reírle las gracietas –y hasta rendirse- a esos insignes farautes. ¿No hemos visto al ministro de Cultura Wert limosnear el plácet ante el plenario de la Ceja en los Goya con su célebre “Soy uno de los vuestros”? Por eso mismo la estupefaciente melonada de Alberto San Juan –elige, intelectual o de derechas, ese trato/truco- suena tan “natural”.   






LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)



9 comentarios:

Juante dijo...

Se me antoja que ese “O eres intelectual o eres de derechas” debe ser una suerte de menos pedestre pero asaz maniqueo "Cómo es posible que un obrero vote a la derecha" que ayer tarde mantuvo a inefable Progrejuli (Julia Otero para los no avisados) todo el tiempo rallada. Desde que empezó su programa vespertino en la Onda Cero (chusmeta Herrera por la mañana, facha Alsina por la noche y panfleto troskysta por las tardes gracias a la charnega de pega) la hiperprogre no paró de declararse obnubilada por no entender que muchos gays gabachos estén contra el matrimonio gay o que haya currelos que voten pp. Pensé yo: ¿no será que, además del botijo, los toros y el doblaje de las películas, lo que caracteriza al apañolito medio -como Progrejuli- es su irredenta planicie dicotómica mental?

Tenemos una izquierda mema y panoli más una derecha inane, que solo cree en la productividad de los burger kings. Como para salir corriendo...

bird dijo...

Intelectual, sin duda!

Napo dijo...

La prograsía vive en una eterna insastisfacción. Sus ideas pelean constantemente con sus apetencias y sus principios ¿? con sus intereses. Lo anterior les lleva a estar en todo momento inventando una nueva sociedad y un nuevo orden mundial, y para ello les hacen falta nuevos conceptos de la realidad y nuevas palabras para definirla, entenderse entre ellos y discriminar a los que no las entienden y usan con la naturalidad que ellos lo hacen.

En España, la derecha se dedica a otras cosas... además de imitar a la izquierda.

El Bolinaga de parranda: Zajoy traidor.

Cesar dijo...

Permíteme que no me amargue con disecciones, o tal vez debiera decir con bisecciones, o tal vez no debiera decir nada.
Lo que quiero es comentar tu post del choque del parachoches. Porque quiero superarte.
Hacía yo el Camino de Santiago y dolorido y contrito y escocido, subo la cuesta para tomarme un bocata en un bar que habían plantado quinientos metros arriba, a quien se le ocurre.Si has caminado,imagina lo que son 500 metros encima de 20 km, enllagado y dolorido. Pido la caña, el bocata y cuando voy a pagar, ni un duro. No me conocía de nada y me daba apuro decirle que tenía que volver al albergue que no tenía ni un euro. Esperé a acabar y el paisano que seguramente adivinó mis apuros me dijo; no se preocupe, hombre, tenga usted diez euros, no vaya a necesitarlos.
Por supuesto no se los tomé, pero los diez euros ya estaban encima del mostrador. Volví a pagar y nunca podré dormir tranquilo por la pena que debí ocasionarle al buen paisano.
Y lo del farmacéutico? Bueno, si quieres leélo en mi blog. Hay gente buena, tío, aunque sea progre.

Napo dijo...

¿Don Cesar, que tasca es esa?
Direción exacta, porfa.

De modo que pides bocata y birra y encima te dan 10 pavos. Ese es jilipolla.
Mis amigos y yo le haremos una visita.

Jajajjaa, como nos vamos a poner.

Napo dijo...

Que lleva acento cuando pregunta.

direCción

Norma dijo...

¿No se puede sr ambas cosa?, perdón mi ignorancia

Cesar dijo...

D. Napo, no conozco el nombre exacto, pero su ubicación está en Bendoiro. Volví a visitarlo para agradecérselo e invitarlo a una birra.

También podría contarte cosas muy desagradables..¿pero que ganaría con ello..?
Por cierto, olvidé preguntarle al tabernero si era progre o no. Un dato este indispensable...

Sonja dijo...

Bueno en realidad esa frase lo único que hace es favorecer a los de derechas porque quien la pronuncia se pone en evidencia demostrando que es un poco gilipichi.
La inteligencia y la intelectualidad se distribuyen homogéneamente en la masa humana, igual que la estupidez.