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miércoles, 1 de mayo de 2013

Otegui, Eguiguren, sus góticas


   

   
    Es bien conocida ya la apabullante afinidad afectiva, moral e ideológica, epitelial diríamos, que a Otegui y a Eguiguren, esos hombres, une. Hasta tal punto esa afinidad ha ido a más y más, tanto y en tanto coinciden, que es muy probable que cualquier día de éstos se anuncie, por fusión y hasta por fisión, la eclosión de un nuevo y fabuloso Ser mítico, bifronte como el mismo dios Jano: el Oteguiguren, maravillosa criatura digna de figurar en los más escogidos Bestiarios, y que lo mejor de cada una de sus respectivas casas, la que preside los socialistas vascos y la que dirige el universo filoetarra, recoge.
   
    Hasta que el Oteguiguren, siquiera a la manera de la oveja Dolly, sea materialmente posible, de momento han echado sus progenitores por delante en público a sus hijas menores, en clara demostración de la inequívoca voluntad de propagación de la comunidad de sentires incluso entre sus naturales prolongaciones que en ellos aletea. Reclama el Oteguiguren al gobierno Rajoy: acerquen/ suelten a los presos etarras y déjennos en paz. Lo queremos nosotros y lo quieren además nuestras hijas.
    
     Obedientísimas, las hijas acceden al designio paterno. Por la Paz, dicen, y Por la Paz las premian. Por la Paz, ¿de qué guerra, guapas? Sabe de sobra el Oteguiguren que utilizar públicamente a los hijos menores en los delirios paternos es cosa fea y nefasta, propia además de las peores visiones totalitarias. Cómo explicar entonces la filial sumisión: En una temprana etapa de su desarrollo psíquico rige en las niñas, al decir de los psicoanalistas de estirpe freudiana, en paralelo al Edipo masculino, el complejo de Electra, en virtud del cual, grosso modo, rivalizarían ellas imaginariamente por desplazar del tálamo nupcial a la madre al lado del Padre. Más sencillo que todo eso: el Oteguiguren tiene a sus niñas pero que muy bien educaditas, es decir, muy impresionadas por la terrible Sombra de las ideas paternas, muy ataditas al paterno consenso.
     
   ¿No hubiera acaso sido más benéfico, incluso desde el vértice ideológico de la sacrosanta Educación para la Ciudadanía, el que esas niñas, en público contritas, hubieran reconocido: “Mi padre fue un maltratador”, PERDÓN, la una, y “Mi padre fue un terrorista”, qué horror, la otra? ¿No las habríamos la mayoría premiado mejor?



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

    

2 comentarios:

Cati Serra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manuel León López dijo...

Resulta repugnante la manipulación de estos papis y todos sus acólitos con este numerito en el que estas niñas han sido las estrellas invitadas, ¿de qué?, ¿de una reconciliación?, ah claro, aquello de pasar página, por supuesto, a los asesinados no les podemos pedir la opinión, jo que fastidio!, les pongo una bomba o les pego un tiro en la nuca, y encima se mueren, pero si no tenia más remedio que hacerlo!!