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lunes, 1 de septiembre de 2014

Degollando y "Seven"




   Algo en la imagen atroz, adrede grabada y difundida, esa claridad cegadora que más aún contrasta la nitidez brutal de los colores, el naranja tan crudo que anticipa la sangre, ese negro abismal que tan bien le viene al matarife, el lustre del cuero en bandolera, el brillo maléfico de su arma carnívora, la inmensa desolación que desprende esa tierra calcinada, la bruma gris que hace palidecer el firmamento, toda esa espantosa oquedad, el rostro sin rostro alanceado por el sol de la víctima, su terrible soledad humillada, maniatado y de rodillas al lado del embozado Señor de horca y cuchillo, nos remite a la similar escena de “Seven”, aquella tremebunda película hecha ahora realidad. 
     
   La despiadada decapitación del periodista norteamericano ante la cámara pareciera un tétrico fotograma más que la bárbara Yihad le arrojara a Obama a la cara. Incluso el naranja del uniforme remite al similar de los presos en Guantánamo. Más que nunca es la guerra ahora icónica: minimalismo dantesco y tarantino de la Yihad, frente a las imágenes aéreas y computerizadas de EE UU. No olvidemos que, insólitamente, el propio Obama –con Hillary Clinton y demás- asistió desde el Despacho Oval a la caza y captura final de Bin Laden... a través de las pantallas.
     
   Por supuesto, no se propone aquí ninguna equidistancia entre ambos bandos. El día, próximo ya, en que definitivamente el Ejército de EE UU –a menudo garante, pese a errores y horrores, que se pueden investigar y sancionar, de la Libertad y de la Civilización- se “aggiorne” y se limite a defender sus fronteras, comprobaremos el humanísimo mundo y la sinfónica Alianza de Civilizaciones que se abrirá ante nosotros. Al proporcionar y exhibir ante el Mundo con fría minucia de gourmet ese asesinato tan feroz –rebanarle el pescuezo para que toda la sangre del cuerpo allí mismo le chorree y entre terribles convulsiones muera, cortarle luego la cabeza y ponérsela sobre el cadáver, que de cerca lo veamos- nos regalan los yihadistas el emblema de su barbarie.
     
   Puede entenderse, en la locura que la guerra desata, la súbita aniquilación del soldado enemigo. Pero ese calculado horror… ¿contra un periodista, es decir, contra el símbolo vivo de la libertad de expresión y del testimonio de la verdad? Esta escena tan macabra –tan en consonancia por otra parte con los gustos del Reinado de la Mugre en que vivimos- lo que quintaesencia es todo un programa político diáfano: la Barbarie. La Yihad no te dice trato o truco, no, la Yihad te grita: islam o muerte.
        
   Al final de Seven el magnífico Morgan Freeman cita a Hemingway en Por quién doblan las campanas: “El mundo es un bello sitio por el que vale la pena luchar”. Yo estoy de acuerdo con la segunda parte, concluye Freeman (el hombre libre). Concluimos muchos también así, sí.


(Terminó agosto, lector. ¿Te gustó la melodía que, cual músico ambulante de la Ciberesfera, desenvolví para ti en este mes? ¿Me crees entonces por ello merecedor de que me pidas tú mi libro? Gracias de corazón al puñado de valientes que así lo habéis hecho, por, sin conocerme en persona, valorar e impulsar mi trabajo y mi escritura, tan importante para mí.)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dicen los tontos o malotes que todas las religiones son iguales ¡ y una mi* ! Los musulmanes son como ETA y Arzallus: unos mueven el arbol y otros cogen las nueces. Para mi el Islam es la religión menos respetable: ellos no respetan ni nada ni nadie que no sea musulmán. Así ha sido desde su fundación y sigue siendolo. Mientras, Occidente, como idiota, acogiendolos dentro de sus fronteras. Nos comerán por los pies cuando sean mayoría y todo lo que ellos fueron respetados por nuestras estúpidas democracias, será devuelto con persecuciones e imposiciones. Estúpida democracia, estúpido Occidente.

misael

PD. Castellano aquí tiene información de como ve las cosas una persona que está a "pie de obra", sin mojigaterías cursiprogres o pañoleta-palestina http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=21742

Alfonso Castellano Toledano dijo...

Un placer que Misael me recomiende lecturas eso es porque me tiene en mente… muchas gracias. Aunque para que no te adoctrines mucho te recomiendo otras lecturas que te pueden dar otra visión diferente http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130730_irak_violencia_qa_rg.shtml
Como has visto no es de un medio de ultra izquierda ni nada de eso. Espero que tu hagas lo mismo y no me pongas de católicos. Sobre todo para que haya claridad.
La muerte aunque sea de una sola, una nada más, me duele.
Pero todo esto tiene “su antes”, su historia. Pero el español tiende a olvidar la historia, por eso de nuestra situación.
Me imagino que si habéis leído lo que he pasado habréis visto que es otra visión.
Todos nos duele la muerte de una persona sea cristiana o no. ¿Pero nos duele la muerte de mas de 66.000 personas? Se calculan que sean las muertes civiles en la guerra de Irak. De manera malintencionada ponen estas muertes actuales como problemas con la religión. Cuando creo que es una reacción a la acciones anteriores.
Ahora te hago una pregunta a ti Misael. ¿Qué hace occidente en Oriente? Porque si tanto nos molesta, para que vamos allí. Aunque todo esto tiene una explicación mas sencilla. Imagínate el odio que le tienes al islam ¿Te ha matado a alguien, algunos de ellos? Pues imagínate si te matan a tu familia el odio que puedes llegar a sentir. Ahora imagínate que muchos de esos llamados terroristas pueden ser y de hecho lo son personas con familias muertas en bombardeos indiscriminados.
Han sacudido un avispero y ahora nos pican las avispas. Eso si no dejamos de sacudirlos y después nos quejamos.
Todo esto sin hablar del petróleo, que también tiene algo que ver. Así que la próxima vez intenta ser mas humano y cristiano. Deja de ser tan católico.
Se me olvidaba lo de la pañoleta palestina, pero quiero decirte que la pañoleta esa que hablas te puede proteger del frio o de alguna inclemencia. ¿De qué te sirve el crucifijo que tanto portáis los del nacionalcatolicismo? Aparte de ser un poco gore el tener el artilugio donde murió ese gran hombre y que ustedes con vuestros actos tan poco respetáis.