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lunes, 27 de octubre de 2014

Frank Gehry, Príncipe de la Mugre y la Peineta




   Ante una pregunta levísimamente incómoda en la oficial rueda de prensa, -¿qué opina de aquellos que piensan que sus obras son arquitectura espectáculo?- el flamante Premio Príncipe de Asturias Frank Gehry, como toda respuesta dedicó al respetable una colosal PEINETA, enhiesta como ninguna de sus chuchurrias “creaciones”. Si los Grandes Triunfadores, en el esplendor de su éxito, se despachan con esa vulgar chulería prostibularia, qué no habríamos entonces de hacer los anónimos fracasatis. Si las élites triunfantes son tan maleducadas, si procuran esos ejemplos tan chungos, qué modales, qué gustos y orientaciones esperar luego del común: la proliferación del homo gañanis, lo que más se lleva hoy.
      
   Quieren los triunfadores hoy, además de arramplarse los Premios más oficiales  -y el Pastizal a los mismos anejo- los privilegios simbólicos también de los perdedores: ahí lo tenemos, a sus 85 años, menudo autodominio, exhibiendo las muecas tabernarias de un rockero malencarado y perdedor, de una prostituta en noche aciaga, de un hooligan con la derrota de sus colores a cuestas. Sólo que en todos estos hay además ramalazos de ternura –el aura que añade siempre el fracaso- del que este Gehry anda del todo ausente.
        
   Cuentan las crónicas que el afamado Gehry primero se marcó un bailecito cara a las cámaras, al son de las oficiales gaitas que en el Hotel le recibieron, que conviene al caso hacer siempre un poco el chorras, quizás a juego con alguna de sus millonarias “obras”. Y luego de la peineta, más abundó el artista en su desmadre padre: “el 98% de los edificios que se hacen son pura mierda, malditos edificios sin sensación ni sentido del diseño ni respeto por la humanidad”.  Pues es que ahora, si cada tres por dos no sueltas por la boca el más inmediato nombre de los excrementos, es que no eres nada. Eso, más ese meticuloso porcentaje, que es la simbólica extensión de la peineta al 98% de sus colegas, y que encima –ful sobre la ful- hable el tío precisamente de falta de respeto.

      
   Se disculpó luego a medias Gehry de su peineta, aunque no pudo borrar ya, claro, una prueba más de lo que en este mísero blog -sin ningún éxito, desde luego, ¡incluso entre las escasas almas apiadadas  que se animan a comentarlo!- analizamos, caracterizamos y denominamos regresión cultural-sociedades de la telebasura-reinado de la Mugre-homo gañanis. Pues nada, muchas felicidades, Frank Gehry.



 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

3 comentarios:

Chela dijo...

De sus obras conozco el Museo Guggenheim de Bilbao, y ciertamente me entusiasma, pero el gesto de la "peineta" que ofreció a los medios en la entrevista que le hicieron ha desmerecido mucho para mi de la talla que esperaba de él.
Los idolos tienen pies de barro, pero en este caso no de humanidad sino de m......
¡Muy lamentable el "espectáculo"! y nunca mejor dicho.
Un saludo.

Anónimo dijo...

jajajajajajaj José Antonio, ¡ que nos animemos a comentarlo !! jajajaja si he hecho cantidad de comentarios y no te has dignado ni a calificarlo de mierdero, que diría Gehry.... jajaja si es que los que somos verdaderos fracasati, ( tu no ! tu eres fracasati impostado, que tu hablas en medios) no nos merecemos ni una bocanada de tu dioxidante aire sobrante... Porencambio cuando tu amigo césar, rojales entre los rojales, asoma el pico, ahí estás tu para recibirlo con una banda de mariachis, si menester fuera...
Hombre Jose, porfi... no seas cínico. misael.

José Antonio del Pozo dijo...

Caramba, Misael: Ni por asomo pensaba -ahí están sus palabras tantas veces en otro sentido- que tuviera ud de mí tan abrupta consideración. Vaya perlas, con las que me obsequia, ojú. Usted disculpe en lo que haya podido yo menospreciarle.